Necrológicas
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?Con estas pocas líneas queremos por un lado, rescatar la figura de quien fuera Blanquita Nelly Dall´Asta y por otro, agradecer a todos aquellos que nos acompañaron en estos difíciles momentos.
Es tan duro y al mismo tiempo agradable recordarla por sus luchas constantes con la vida, siendo su tesón uno de los pilares para haber logrado con orgullo, ser admirada por nosotros, su familia y sus amigos.
Hizo de la docencia su escudo y su razón. Casi una historia viviente con recuerdos laborales y familiares, que con el tiempo extrañaremos, pero no lo olvidaremos. Fundadora de esta familia, quedan su hija, su yerno, nietos, bisnietos y su hermana, sintiendo su presencia en cada lugar que compartió con nosotros.
Como dijimos al principio, no podemos dejar de reconocer a aquellos que nos dieron fortaleza con sus consejos, su amistad y su calidad de seres humanos. Sea nuestra gratitud por siempre a: los doctores Cicco, Tamburelli, Pierotti, Scarzola y Venezio, a Pami Tandil, a las familias Méndez y Colombo y Malmoria y a todos nuestros amigos.
Para la Iglesia Universal, donde Blanquita encontró la paz espiritual que la acompañó hasta el final de sus días y a sus amigas Elvira, Susana y su hija Agustina, nuestro reconocimiento.
Viviana, Miguel y familia.
CARLOS ALBERTO JENSEN
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, cuando contaba con 54 años de edad, el pasado miércoles 14 de abril dejó de existir Carlos Alberto Jensen y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Para tus hijos y para mí, fuiste y serás lo mejor de nuestras vidas, mil gracias por los momentos compartidos. Junto a vos las alegrías fueron más grandes y las tristezas y angustias resultaban más pequeñas.
Fuiste el mejor compañero, amigo, esposo y padre. Hoy a pesar de no tenerte físicamente, estás en cada cosa, en cada palabra, en cada momento de nuestras vidas.
Es muy difícil de soportar el dolor de no tenerte, solo el amor que nos diste nos da un poco de consuelo, y guiarán esos dos hermosos hijos que me diste, por el resto de sus vidas.
Te fuiste en el viaje más largo de tu vida, pero estás aquí entre nosotros para toda la vida?.
Tu esposa e hijos.
MARIA ELMA SCARMINACI de ADAMOLI
En Buenos Aires, en las últimas horas del jueves 22 de abril, falleció María Elma Scarminacci de Adamoli, luego de una larga y penosa enfermedad que supo sobrellevar silenciosamente con esa fortaleza espiritual, fruto de una vida interior intensa.
?Mariel? nació en Dolores, el 14 de noviembre de 1949, donde por razones laborales estaban radicados sus padres, hija única de José Diego Scarminacci y de Elma Nelly Apezetche. De su padre, conocido funcionario de Rentas heredó la responsabilidad y meticulosidad en el desempeñó de sus tareas y de su madre el cuidado y `prolijidad en todo lo que le rodeaba.
Instalada su familia en Tandil y domiciliada a la sombra del Colegio San José, la pequeña rubiecita Mariel, sentada en el umbral de su casa, seguía con atención las clases del Hermano Bernabé.
Cursó estudios secundarios en Escuela Normal Mixta de nuestra ciudad, egresando con el título de Maestra Normal Nacional en 1967, constituyendo una de las últimas promociones de maestras normalistas.
El paso por la Escuela Normal imprimió en ella el sello indeleble de las virtudes propias del normalismo: una sólida vocación e íntegra
formación docente de base, la meticulosidad y el respeto a las reglas de convivencia, el espíritu de cuerpo y una esmerada metodología en la transmisión de conocimientos.
Con su primer título docente y animada de su sed insaciable de perfeccionamiento, ingresa en el primitivo I.S.E.R. ?Instituto Superior de Educación Rural? una de las más brillantes y audaces experiencias en el ámbito educativo del pasado siglo: la formación de futuras maestras rurales, que desgraciadamente y por cuestiones políticas, no fue comprendido ni valorado y por último murió desnaturalizado.
En 1970 ingresa al Colegio San José, cumpliéndose sus ideales infantiles de trabajar como maestra de grado en el colegio de su padre.
Inaugurado el Instituto Superior del Profesorado San José se inscribe como alumna en alumnos en 1976, egresando del mismo con el Título de Profesorado de Castellano y Literatura en 1980.
Formada bajo la sabia conducción del Hermano Fidel Robledo y el apoyo de los religiosos se fue formando en la pedagogía y estilo propio del viejo colegio es designada vicedirectora y más tarde directora del nivel, cuando el colegio guardaba la identidad de colegio de varones.
Es a fines de la década del ochenta donde absorbida por compromisos de cátedras de superior jerarquía que renuncia al cargo de directora del San José, permaneciendo como profesora en el departamento de Letras hasta el año 2003, en que se acoge a al retiro de su bien merecida jubilación.
María Elma Scarminacci estaba casada con Carlos A. Adamoli de cuyo amor nació su hija Mercedes, a quienes nos unimos a su duelo y cristiana esperanza y deseamos sean herederos de las virtudes de esposa y madre.
La comunidad religiosa, la Dirección y comunidad educativa del Colegio San José, comparte con todas las otras comunidades, amigos y colegio el dolor de la partida de quien fuera en vida la querida Mariel.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA ESTHER ESPIL de GATTO
A la edad de 81 años, el pasado viernes 23 de abril se apagó la vida de María Esther Espil de Gattó, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
María Esther había nacido en esta ciudad el 24 de septiembre de 1928; en su juventud conformó su hogar junto a su hijos María Ester, Heriberto Francisco, Marta Elena, Sara Mabel, Graciela Noemí, Susana y Patricia, que luego fueron sumando a sus hijos políticos: María Cristina Cabodevilla, Carlos Apolo, Luis Arias y Jorge Bernardi, quienes junto a sus hermanos María Elena y Beltrán Espil, nietos, sobrinos y demás afectos, elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
Mamá: partiste, encontrando tu camino en los brazos del Señor. ¡Soy Feliz! a pesar de mi dolor, y yo creo y espero que con su gracia y misericordia, nos abrace y nos protejas y nos consuele, en el transitar de nuestras vidas.
Te vamos a extrañar y recordar con mucho amor y nostalgia; y con alegría, seguiré adelante cumpliendo los propósitos encomendados por él, para gloria de Dios.
Tu hija María Ester (Lita).
LEONOR OTILIA GONZALEZ
El pasado jueves 22 de abril se produjo la pérdida de Leonor Otilia González, una mujer súper especial para sus hermanas y sobrinas, que contaba con 85 años de edad.
?Lele? nació en Rauch el 15 de enero de 1925; aunque no pudo tener hijos, dedicó su vida a Dios y a su marido, y adoptó a todos los sobrinos como su segunda mamá.
En su juventud vivió en Rauch, luego se fue a Buenos Aires y sus últimos años en esta ciudad. Una vez viuda, crió muchísimos sobrinos, y en Tandil, con toda su sabiduría y el amor que tenía por Dios, ayudó a muchos enfermos y personas con problemas cotidianos.
Según la gente que la quería mucho, decía ?que hablar con Leonor les daba paz y tranquilidad?, llegaban a su casa llorando y se iban con una sonrisa.
En sus últimos momentos estuvieron su querida hermana Gladys, su mejor amiga Inés Ciccimarra y sus sobrinas Norma Iturria, Marcela Barbero y Karina Murrone, que hoy la extrañan mucho y lamentan su pérdida.
?Tu familia y amigos te llevaremos por siempre en el corazón y recordaremos tus últimas palabras eternamente?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
RICARDO HECTOR CARREIRA
?Nos resulta imposible hablar de Ricardo Héctor Carreira en tiempo pasado. Los que lo conocemos sabemos bien que todo su ser, sus obras, sus trabajos no podrían pensarse como acabadas, como formando parte de ese que pasó y ya no puede llegar a ser, sino que son, están y seguirán siendo y estando.
Todo eso que conforma su persona nos seguirá inquietando, movilizando, generando actos y sensaciones, porque él es actividad y movimiento. Sería injusto pensar que una vida así termina un 21 de abril a los 63 años.
Quizás sea difícil de creer; su tiempo continúa pero ahora mediado por nosotros. Es ahora donde comenzamos a recolectar los frutos de una vida admirable. Es ahora cuando se hace presente continuadamente a través de la gente que lo recuerda con historias y anécdotas llenas de vida y amor.
No vamos a ahondar en la historia, contando algún retazo de ella. No podríamos seleccionar actos más importantes que otros, porque todo para él era un desafío igual de inquietante. Creemos que toda su vida es importante, porque eligió hacerla importante, y en esta decisión encontramos su sabiduría.
Ricardo era un hombre grande, muy grande: un luchador, del bien, de la justicia, de la caridad social, un hombre entero, de palabra, de esos a los que se extraña, se añora y claro, se llora.
El tiempo de Ricardo, papá, el triki, el flaco, o como quieran, es y será éste. Por siempre va a estar donde lo necesitemos, con palabras justas, con amor, risas y dedicación para cada uno de nosotros. ¡Te vamos a extrañar y mucho!?.
Irma. María Paz, Aldana, Hernán y Rodrigo.
ANA YOLANDA DIODATI
El pasado viernes 23 de abril, con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Ana Yolanda Diodati, una querida y estimada mujer que contaba con 63 años de edad.
Ana nació en Azul el 6 de diciembre de 1945; a los 21 años se radicó en esta ciudad, donde conformó una hermosa familia junto a su esposo Ignacio B. del Río, de cuya unión nacieron sus 13 hijos: Alejandra, Carlos, Graciela, Laura, Roxana, Patricia, Gustavo, Analía, María Belén, María Delia, Sergio, Valeria y Pablo.
Con la partida de su compañero, con el pasar de los años la familia se fue agrandando con la llegada de sus maravilloso nietos: Leonardo, Javier, Florencia, Agustín, Cristian, Ignacio, Emanuel, Nahuel, Mariano, Zamira, Paloma, Martín, Joel, Delfina, Valentina, Alejandro, Braian, Luana, Martina, Nachito y los futuros Lautaro y Tomás… a quienes lamentablemente no llegaste a conocer y esperabas con ansias.
¡Viejita! hoy tus hijos, yernos y nueras lamentamos tu partida y extrañaremos esas mateadas y darte el parte diario de qué hacía cada uno de nosotros.
Tuviste fuerza para soportar la terrible enfermedad, tan cruel, que te aquejaba desde hace cuatro años, junto a tu compañero José Terzano.
Sus seres queridos agradecen a todos quienes acompañaron en este difícil momento.
¡Viejita tramposa! nos despediste con un hasta mañana, que con mucha pena y dolor se transformó en un hasta siempre….
?Te extrañaremos y estarás siempre en nuestro corazón?.
JUAN IGNACIO PRINCE
Tras soportar los procesos de una corta dolencia el pasado jueves 15 de abril falleció el doctor Juan Ignacio Prince, un querido y respetado profesional que contaba con 76 años de edad.
Juan nació en Arrecifes el 18 de diciembre de 1933; en su juventud ingresó a la Universidad de Buenos Aires, egresando con el título de médico dentista y en abril de 1965 se radicó en esta ciudad para sumarse al cuerpo de odontólogos.
Conformó su familia junto a su esposa Martha Susana Bruquetas, y sus hijos Hernán e Ivonne, que con el paso del tiempo recibió con mucho amor a sus querido nietos: Sol, Paula, Lucas y Mercedes.
Participó en numerosas instituciones de bien público y fue miembro del Rotary Norte; su hobby era la pesca deportiva, que sabía practicar asiduamente.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA JOSEFA REZOLA de GOROSPE
A los 94 años de edad, el pasado jueves 22 de abril se apagó la vida de María Josefa Rezola de Gorospe, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Hija de inmigrantes vascos que llegaron al país en 1902; se instalaron primero en Lezama, luego en Barker, donde ella nació el 8 de octubre de 1915 y cinco años después se radicaron en María Ignacia (Vela) con sus padres y sus cinco hermanos.
A los 28 años se casó con Pedro Gorospe (otro vasco), con quien tuvo dos hijos: Blanca y Pedro: Dedicó parte de su vida a realizar los trabajos de la casa y ayudar a su esposo con el tambo y a la venta de leche.
Cuando tenía 52 años enviudó y al poco tiempo cambió su domicilio a la Colonia Mariano Moreno, donde estuvo hasta 1979, cuando se jubiló y se fue a vivir a Vela, junto al cariño de seis nietos y ocho bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio municipal de María Ignacia.
ROSENDO AVELINO SANTILLAN
?Cerraste tus ojitos para descansar el sábado 24 de abril y no despertaste más con tan solo 52 años. Se nos fue ?Chemo? para ser parte de los ángeles de Dios.
Rosendo nació en 13 de mayo de 1958 en Santiago del Estero; estaba casado con Zulema Díaz, con quien tuvo a sus hijos: Alejandro, Damián, Micaela y Adrián, a quienes amaba.
Fue un buen hermano, padre, cuñado, tío, abuelo y amigo. ?Chemito? ?como te llamaban todos- te vamos a recordar como un hombre alegre, trabajador, honesto, responsable y muy protector de tu familia y siempre dispuesto a dar una mano al que lo necesitara.
Hoy, Dios te abrió las puertas del Cielo con un chamamé, así como te gustaba a vos. Descansa en paz. Tu familia te recordará siempre.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EDUARDO ALFREDO AYASTUY
El pasado domingo 25 de abril falleció Eduardo Alfredo Ayastuy, un querido y respetado hombre que contaba con 63 años de edad.
?El Negro? Ayastuy había nacido en Junín de los Andes el 31 de octubre de 1946; era hijo de Pedro Ayastuy y María Esther Sabaté, conformando su familia con sus hermanas María Cristina y Marta.
Desempeñó su actividad laboral desde muy joven como chofer de camiones, pasando primero por Transportes Heer; luego con un tanque de combustible de la firma Menchón. También estuvo varios años con Carlos Menéndez, propietario de una fábrica de hielo, siempre como chofer.
Allá por el ´84 trabajó en Mar del Plata como chofer de micro de larga distancia de la Empresa Argentina. Asimismo, dejó su sello en el ferrocarril, actuando durante ocho años como señalero, actividad que hoy ya no se utiliza para los trenes.
Actualmente estaba como chofer de remis, pasando por varias agencias, siendo Remis Rodríguez la última que estuvo, tarea que desarrollaba hacía un tiempo.
Había conformado su familia con su esposa Mirta Susana Nierodzik (f); sus hijos: María Julieta, Cristian Eduardo y Rodolfo Martín; su nuera Juliana Amezcua y su yerno Juan Cano; junto a sus nietos Lukas y Alina Ayastuy.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
?Negro?, como todos te decíamos; gracias por poder tener la buena relación entre hijo y padre. A pesar de estos últimos cuatro años (de estar poco por mi trabajo) hemos disfrutado de asaditos como nos gustaba, junto a tus hijos, nietos y familia.
Papa, también tuviste tus momentos lindos con tus primos y tíos que siempre te recordarán por tus chistes espontáneos.
Hoy ya no estás, pero solo lo físico, lo carnal, se extraña y mucho, pero somos muy felices porque sabemos la misericordia que solo Dios te dio, y hoy ya estás con él ¡Nos vemos allá Papá!
Cristian.
EMERARDO EVERTO SALABERRY
Cuando contaba con 84 años de edad, el pasado miércoles 7 de abril se apagó la vida de Emerardo Everto Salaberry, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Everto nació en María Ignacia (Vela) en 7 de septiembre de 1925; era hijo de Juana Pérez y Juan Martín Salaberry, de profesión alambrador y era el menor de siete hermanos.
Desde muy chico acompañaba a su padre y hermanos, siendo ellos quienes colocaron los primeros alambrados en El Sobrerito y Cuchillas del Aguila.
A los 17 años se fue a Buenos Aires, en busca de un futuro mejor y trabajó como chofer de la línea 150 de la Capital Federal; donde además conformó su familia, tuvieron dos hijos y al alcanzar su merecida jubilación regresó a sus pagos junto al resto de su familia, para disfrutar de la tranquilidad del lugar.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSE DELMIRO SOSA
El pasado viernes 23 de abril se produjo la desaparición física de José Delmiro Sosa, un querido y apreciado hombre que contaba con 91 años de edad.
José nació en Rauch el 7 de abril de 1919; era hijo de Daría Maximiliana Sosa y Delmiro Basabilbaso; desarrolló su actividad laboral en el ferrocarril de Tandil.
Había conformado su hogar junto a Luisa Irene Maradei, del cual nacieron dos hijos: Nélida y José Alberto; que más tarde sumaron a la familia a su nuera Carmen y su yerno Miguel; además de disfrutar del cariño de sus nietos Daniel, Miguel Angel, José Alberto, Marcelo, Patricio, José, María A., Julia, Andri y Paula.
Sus restos, fueron acompañados por hermanos políticos, sobrinos, nietos políticos, bisnietos, familiares y amistades, que recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN ELADIO CARPINTERO VALIN
A los 81 a los de edad, el pasado domingo 25 de abril, falleció Juan Eladio Carpintero Valín, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Juan nació el 23 de julio de 1928 en el ayuntamiento de Corgo, provincia de Lugo (España). En 1945, en tiempos de la posguerra civil española y en los albores de este gran país, con 18 años emigra hacia Argentina en busca de un futuro mejor en compañía de su hermano, socio y amigo, Vicente Carpintero Valín, reclamados por su tío don Domingo Antonio Valín quien en el transcurso de los años se convertiría en su suegro.
Posteriormente ellos hacen lo propio y reclaman para su inmigración a sus hermanos Paulino y Felicitas, y a su madre Manuela consolidando así una rama fuerte de la familia en estas tierras. Desde su llegada a Tandil se dedicó al comercio y servicios, fundaron con Vicente la firma ?Carpintero Valín Hnos.? bajo la cual por más de 50 años desarrollaron diversas actividades, en los comienzos sastrería y venta de prendas para hombres, bajo el nombre de Sastrería Lucence, en la calle Rodríguez al 985, luego en la década del 70 y por inquietud del Banco Comercial de Tandil, fueron mayoristas de Fábrica Argentina de Alpargatas, en la calle Rodríguez 1054, con el tiempo y en forma simultánea desarrollaron una empresa de impermeabilizaciones de techos que se convertiría en su actividad principal en los fines del 70 y comienzos del 80, y que posteriormente se transformara en Pinturería Los Gallegos (Rodríguez al 1600) hasta el final de su actividad comercial coincidente con el fallecimiento de su hermano y compañero de la vida, Vicente.
Se casó y formó su familia con Elisa Adela Valín, con quien tuvo dos hijos: Elina y Eladio. Fue un hombre emprendedor, apegado al trabajo, recto y de palabra como se decía antes, dirigió y educó a su familia en esta ciudad que le dio todo lo que vino a buscar: trabajo, prosperidad, hijos y nietos. Toda vez que pudo tanto íntima como públicamente agradeció a Argentina todo lo que le proporcionó, a pesar que jamás renuncio a su sangre gallega y su nacionalidad española.
Socialmente participo en la Sociedad Española y fue miembro fundador del Centro Gallego de Tandil en compañía de otros tantos gallegos, como Méndez, Boga, Dafonte y Villar. Desde su retiro de la actividad comercial en el año 2000, se dedicó a la vida social y al descanso en el seno de su familia hasta el día de su fallecimiento. A Don Juan en el barrio, o al abuelo Chinchin de los nietos cuando eran chiquitos se lo va a extrañar rodeado de anécdotas, cuentos y vivencias de su terruño natal y de esta tierra que lo adopto la mayor parte de su vida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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