Necrológicas
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRODOLFO JAVIER ERVITI
A la edad de 51 años, el pasado martes 22 de junio dejó de existir Rodolfo Javier Erviti y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Tati?: seguro aún quedaban muchos años por delante, pero sin duda los que nos obsequiaste estuvieron llenos de alegría. Cuántos momentos y encuentros compartidos cuando aún éramos niños, y aunque es cierto que no éramos conscientes en tal, hoy nuestra memoria los transforma en conciencia y nos llena de gratos recuerdos.
Seguro que en cada cancha que pisemos, en cada pelota que veamos rodar, en cada gol y festejo, estarás cerca nuestro, abrazándonos como si aún fuéramos niños, recordando frases y enseñanzas…
Sabés que fuiste a entrenar a un sitio que nosotros aún no conocemos, pero desde aquí te pedimos que lo hagas de la mejor manera, y estés listo para cuando volvamos a jugar juntos otra vez. ¡Tus sobrinos de siempre!
?Tati?: por siempre estarás en nuestro corazón y te recordaremos como el mejor, el que diste todo.
(Mónica, Billy, Luis, Stella, Carlitos y Susana).
JERONIMO HONORIO STANLEY
El pasado jueves 24 de junio dejó de existir Jerónimo Honorio Stanley, que contaba con 92 años de edad.
?Nino? nació en esta ciudad el 29 de agosto de 1917, siendo siempre ejemplo de conducta y amor al trabajo; desde arriba de un camión, abriendo caminos o siendo excelente empleado de la firma Loma Negra (Barker).
Fue una persona que se destacó por ser solidario, buen amigo, donde quiera preguntar por él, seguro dirán: ¡qué gran hombre!
Será recordado eternamente por su esposa Aracelis García; sus hijos: Eduardo, Hugo, Willian y Luján; sus hijas políticas: Silvia, María Angélica y Patricia; además de nietos y bisnietos.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
HERNAN DARIO ZENTENO
Pesar y tristeza ha provocado el fallecimiento de Hernán Darío Zenteno, un querido y respetado hombre que contaba con 79 años de edad.
Darío nació en Esquel (prov. de Chubut) el 16 de agosto de 1930, en el hogar conformado por Zunilda Cárdenas y José Gumersindo Zenteno, siendo el penúltimo de los diez hijos del matrimonio de pioneros que se estableciera en la región entonces conocida como Colonia 16 de Octubre.
Desde su más tierna infancia, atraído por las marchas y piezas musicales que interpretaban los integrantes de la banda del ejército, que solían recorrer las calles de su tierra natal, los acompañaba ?dirigiéndolos? e ?interpretando? en su fantasía, diversos instrumentos de viento.
A pesar de que sus padres estaban muy bien insertados en la sociedad de la novel población, donde su papá integraba diversas entidades de bien público, además de desempeñarse por varios años como juez de Paz y maestro de la Escuela Nacional Nº 20, la estrechez económica de la familia, sólo le hicieron entrever como salida laboral a su vocación musical, ingresando como voluntario en el Ejército Argentino, en el área Música del Regimiento Nº 21 de Infantería de Montaña.
Cuando la repartición militar se traslada a la ciudad de Zapala (Neuquén), allá va el joven Zenteno con el resto de la tropa.
La década del ´60 lo sorprendió con muy felices acontecimientos: durante el mes de enero contrajo matrimonio en Coronel Suárez con una joven bonaerense: Elvira Pascual; el 22 de agosto del año siguiente nace quien sería la destinataria de todos sus afanes, su adorada hija Miriam Emilce y casi al finalizar la década, logra su tan ansiado traslado a Tandil, ciudad a la que amó a primera vista.
A su pedido, el 19 de julio de 1971 obtiene la baja del Ejército Argentino, egresando con el grado de Sargento Ayudante Músico. Aprovechando su tiempo libre, comienza a desarrollar tareas en el ámbito cooperativo, desempeñándose en la Cooperativa Agrícola Ganadera de Tandil Limitada.
Ello no sería obstáculo para continuar en el ejercicio de su pasión: la música, ya que pasa a integrar la Banda Municipal de Música, de donde se alejó cuando su problemas auditivos, a su juicio, comenzaron a ser un obstáculo para una digna interpretación musical.
Su paso por esta vida le permitió reunir el afecto y cariño de innumerables amigos, compañeros, vecinos y camaradas, que pudieron y supieron confortarle y contenerle en aquellos aciagos momentos que el destino le tenía reservado, cual fueron la pérdida de su compañera Elvira y pocos años después la de su única y adorada hija Miriam Emilce.
Este selecto grupo de muy buenas personas no le abandonaron en su soledad y permaneció a su lado hasta darle su postrer adiós.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN FRANCISCO RIZZUTI A la edad de 75 años, el pasado lunes 28 de junio se apagó la vida de Juan Francisco Rizzuti, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Lo recordarán por siempre: su esposa María Aurelia Reppucci; su hija Gabriela Alejandra; su yerno Diego Roberto Doménez y sus queridos nietos Ezequiel y Gonzalo, que lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CONSUELO ARAOLAZA de VILLALBA
Cuando contaba con 93 años de edad, el pasado jueves 24 de junio dejó de existir Consuelo Araolaza de Villalba,
Consuelo nació en esta ciudad el 21 de abril de 1917; su infancia transcurrió en un campo cerca de Azucena, a los 18 años se vino a la ciudad e ingresó a trabajar en el Banco Comercial del Tandil junto a la familia Brun.
Muy joven conoció a Francisco Saúl Villalba y fruto de esa unión nació Nélida, que ya contaba con una hermana: Maite.
Comienza a trabajar en un lavadero, donde hoy es Acero, cuando falleció su esposo, por lo cual empezó a fabricar pastas caseras para ayudar a su economía familiar; además, se desempeña en Ema Chapar (geriátrico) de enfermera en el turno noche; también estuvo en la Clínica San Antonio, que en aquellos tiempos funcionaba en calle Alem al lado de panadería Mafalda y por último, termina trabajando con su yerno: Jorge Alberto Mogni, en el restaurante ?El Imán? que abrieron juntos frente al Sanatorio Tandil, hasta alcanzar su merecida jubilación a los 74 años.
Tuvo dos nietos: Sergio, Verónica y Sandra Troglio su nieta del alma; dos nietos políticos: Hugo y Carlos; tres bisnietos: Santiago, Maia y Lautaro; además de tres bisnietos del corazón: Priscila, Micaela y Lucas; y su sobrina Noemí Migueliz que siempre estuvo con su persona y sus masajes que tanto bien le hacían a la abuela.
Asimismo, le envían un agradecimiento muy especial al doctor Tulio Castaño, por haber estado presente cada vez que se lo necesitó.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
Abu qué más podemos pedirle a Dios, si nos dejó disfrutarte hasta último momento. Abu sabes que estamos eternamente agradecidos por todo el cariño y el amor que nos brindaste, que no se paga con nada, ese afecto de abuela que hoy nos va a faltar, sinceramente nuestras almas tienen un vacío; esperamos que estés bien y que nos esperes para seguir dándonos ese afecto incondicional de mamá gallina que cuidó siempre de sus pollitos.
¡Te adoramos Mamá! Sergio, Tata, Hugo, Carlos, Santi, Maia, Kiki y Vero.
ERNESTO LEGATO
El pasado viernes 25 de junio falleció Ernesto Legato, un querido hombre que contaba con 92 años de edad.
Ernesto había nacido en esta ciudad el 4 de octubre de 1917 en el seno de una numerosa familia de ocho hermanos, hijos de inmigrantes italianos.
Desde muy chico trabajó en la cantera Cerro Leones, junto a su padre y hermanos mayores, hasta que en su juventud comenzó con el reparto de leche, actividad que desarrolló hasta alcanzar su merecida jubilación.
Asimismo, había conformado su familia con Velia Gungui, con quien compartió 63 años de matrimonio, hasta que ella falleciera, quedando al cuidado de sus hijas, tras sufrir un grave problema de salud, que superó gracias a su fortaleza y la ?garra? que lo caracterizaban.
Le peleó a la vida hasta que la fuerza de los años y el desgaste de su salud lo vencieron, dejando un ejemplo de vida y un hermoso recuerdo entre sus familiares, amigos y todos quienes lo conocieron.
Pasó sus últimos años rodeado del cariño de sus hijos Juan Carlos y Elena, a pesar de la distancia; Nélida, que lo tuvo a su cuidado; Cristina y Raúl; además del afecto de sus nietos: Carlos, Sergio y Priscilla, Mauricio y Verónica, Franco y Bruno; al igual que sus adoradas bisnietas Camila, Valentina y Catalina.
Sus hijas quieren hacer un reconocimiento especial a sus colaboradoras, que con tanto cariño y dedicación atendieron al abuelo: a Teresa, Amalia, Sole y Patricia ¡muchas gracias!
Uno de sus nietos se despidió con una frase que resume mil palabras: ?Adiós abuelo… un groso!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HORACIO BERNABE MOLINA
A la edad de 56 años, el pasado domingo 27 de junio dejó de existir Horacio Bernabé Molina, causando mucha tristeza y dolor en sus familiares y amigos.
?Tito? Molina había nacido en esta ciudad el 14 de octubre de 1953; se crió en Estación López y luego se radicó en esta ciudad.
Su pronta partida de este mundo es lamentada profundamente por sus hermanos Luis y Marcelo; sus cuñadas María Esther y Claudia; al igual que sus sobrinos María Luisa, Sandra, Marcos, Pichi, Ezequiel, Valeria, Juancho y Martín; además de su sobrina nieta Milagros, quienes lo extrañarán y querrán eternamente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
Tío Tito: ¿sabes una cosa? todos sabemos y estamos felices que te haya reencontrado con tus papis Horacio y Delicia; ahora sí se puede decir que serás eternamente feliz. Haceme caso y disfrutá todo lo que no pudiste acá. ¡Te amamos y te extrañamos!
NESTOR OSCAR ORTIZ
De manera inesperada, lo cual ha causado mucho dolor y tristeza entres sus seres queridos, el pasado miércoles 16 de junio falleció Néstor Oscar Ortiz, un querido y respetado hombre que contaba con 67 años.
Oscar nació el 25 de mayo de 1943 en Estación Vázquez (prov. de Buenos Aires); a los 30 años se trasladó a esta ciudad, donde vivió desde entonces, en calle Nigro al 1600 de Villa Aguirre.
Se destacó por ser un hombre apreciado y de mucho respeto y dedicado profundamente al trabajo de toda su vida, sus trece años en albañilería, en labores agrícolas y sus últimos años en el edificio Alon Towers, donde sabrán lo honesto y trabajador que era. Su existencia la dedicó por el bienestar de sus hijos Adolfo, Sara, Samuel, Rosa, Belén y Sonia; que luego sumaron a la familia a sus hijos políticos Ricardo López y Marisa Blanco, que finalmente le dieron la alegría y su razón de vivir de sus nietos: Lucas, Yisel, Rodrigo, Juan Cruz, Gonzalo y Julieta. En todos ellos dejó la estampa de su figura luchadora, y el consuelo de pensar que descansa en paz junto al Señor y pensando que algún día nos volveremos a encontrar. Oscar ¡te queremos mucho!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
Te miré desde niño
como el padre perfecto
con esas manos tan fuertes
que me cuidaron a cada momento…
Buscabas lo mejor para enseñarnos
y darnos, sufriendo en lo más intenso.
Crecí y fui creciendo
viéndote como padre y madre.
Papá, te vamos a recordar,
se que no es fácil.
¡Te queremos!
(Sara y Tito).
LUIS ALBERTO HERNANDEZ
Pesar y tristeza ha provocado el fallecimiento de Luis Alberto Hernández, un querido hombre que contaba con 84 años de edad.
Don Luis había nacido el 4 de enero de 1927 en Catamarca; con 14 años se trasladó a Buenos Aires, donde lo llevó Eva Perón y estuvo en Casa de Gobierno hasta que Juan Domingo Perón se fue al exilio.
Luego se radicó en esta ciudad, donde trabajo de cocinero y panadero, pasando aquí sus últimos cincuenta años.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
?Ese día no te vi… me pareció raro
salí a buscarte… te encontré.
Estabas en tus horas más difíciles,
recordaré tu expresión en el rostro.
Al conocerme estiraste tus bracitos
para alcanzar mis manos.
?Gracias por tus bendiciones?
me llegaron el día que te conocí.
Dory.
JOSEFA ANA MARIA VILLALBA de HERNANDEZ
A los 58 años de edad, el pasado martes 22 de junio se apagó la vida de Josefa Ana María Villalba de Hernández y sus seres queridos la recuerdan así:
Ana María ¡Pepa! para tus hermanos y además para nosotras: mamá, mamucha, viejita…
Naciste el 10 de noviembre de 1951 en Gualeguay… pero el 22 de junio terminó tu camino en esta tierra.
Recorriste con tus padres varios lugares, hasta que llegaron a Napaleofú. Allí conociste a ?Choly?, así como vos lo llamabas al viejo, a la edad de 16 años te casaste y emprendieron juntos el camino de formar una familia y así comenzó en San Cayetano la llegada de los hijos: nació Verónica, luego por razones de trabajo se fueron a Egaña, donde nació Ana, y después Claudia, Celina y Julieta, siempre a la espera del varón, que finalmente Dios te bendijo con la llegada de Santiago.
Aunque la vida puso dificultades, pruebas difíciles, crecimos admirándote la fuerza de voluntad que pusiste hasta tu último día. Vieja, no hay calificativo para describir lo que eras, por que te encargaste que quedara tu esencia en cada una de nosotras; tu legado que vos dejaste de valentía, de amor al hogar, a los hijos, el respeto al esposo, esos principios de mujer, por eso sería difícil definir lo que te queremos.
Tu vacío es y será irremplazable, como el de papá, pero lo que nos ha dejado es un tesoro, tu enseñanza, responsabilidad y honradez como personas nobles y fuertes ¡gracias!
Tus hermanos extrañarán tu presencia, pero le quedan los más lindos recuerdos de vos, y eso no se olvida.
Madre: en donde te encuentres, se feliz, guardanos, guianos por sendas de justicia y amor, porque tú estarás con nosotras para siempre, como también en los corazones de cada uno de tus nietos: Leandro, Seleme, Nahuel, Lucrecia, Ayelen, Nicolás, Federico, Ayrton, Agustín y Leonardo. Siempre estarás presente en cada momento de nuestra vida. ¡Te amamos!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ANGELA RAMONA TREJO
En la ciudad chubutense de Puerto Madryn, el pasado sábado 12 de junio se apagó la vida de Angela Ramona Trejo, una apreciada mujer que contaba con 74 años de edad.
Angela nació en esta ciudad el 18 de enero de 1935; se crió junto a su hermana Isabel y a numerosos primos a los que quiso como hermanos.
Muy joven conoció a su esposo Américo Reyes, y tuvieron cuatro hijos: Dora, Américo, Mauricio y Juan; además fue una mujer que se destacó como incansable luchadora y trabajadora, que vivió para concretar cada uno de sus anhelos.
Su partida se produjo en el sur del país, donde la despidieron sus hijos y Carlos, que fue la persona que la acompañó hasta el final de sus días, quienes la recordarán eternamente, al igual que sus hijos políticos, nietos y bisnietos.
Sus restos, fueron trasladados a nuestra ciudad y recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
TERESA DORA RIZZI DE RISSO
Con sus recién cumplidos cien años, el pasado 13 de junio se apagó la vida de Teresa Dora Rizzi de Risso, causando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
Teresa nació el 28 de abril de 1910 en Arroyo Cabral, cerca de Villa María (Córdoba), donde transcurrió su infancia, adolescencia y parte de su juventud, hasta que se casó con Cristóbal Juan Risso, que por su profesión (cortador sastre en una cadena de tiendas cordobesas y en el ámbito bonaerense) fue trasladado a Río Cuarto, donde vivieron hasta 1941 y allí nacieron sus hijos mayores Mario Angel y Juan Carlos.
Luego la familia siguió a su padre tras su pase a Olavarría. Pero las tiendas cerraron sus puertas y quedó sin trabajo. Pero un amigo tandilense, gerente de Casa Adúriz lo ayudó, instalándole su tienda en Villa Italia, negocio que atendió en matrimonio hasta la muerte de Cristóbal, en julio del 2000.
Aquí nació su tercer hijo: Luis Alberto, y ella fue titular de la Estafeta Postal, que por muchos años funcionó en ese comercio.
La vida la golpeó duramente: perdió a su hijo Juan Carlos en 1998 y a su esposo en el 2000, las que soportó con resignación cristiana, porque su refugio fue la parroquia Nuestra Señora de Begoña, donada por la familia Adúriz, donde desplegó su actividad pastoral, trabajando en beneficio y bienestar de la feligresía de Villa Italia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
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