Necrológicas
SUSANA ALICIA BARTRES de LUCHETTI
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de Susana Alicia Bartres de Luchetti, una querida mujer que contaba con 80 años de edad.
Susana ó ?Baby?, como la llamaban sus familiares, había nacido el 9 de julio de 1930 en esta ciudad; era hija de Juan Bartres y María Luisa Puig.
Vivió siempre en Tandil, en compañía de su esposo Fernando Luchetti (f) y de su hijo Javier.
Muy joven comenzó a trabajar en el comercio Tejidos Bartres, para luego dedicarse a ser una ama de casa, en las tareas del hogar y al cuidado de su esposo e hijo. En los últimos años disfrutó enormemente la llegada de su nieto Martín, quien fue la luz de sus ojos.
Fue una gran madre, una gran abuela, una gran mujer, calificativos pocos todos para definir a quien con calidez, humildad y respeto se ganó el corazón de su familia, de sus vecinos y de sus amigos.
Al estar casada con un italiano, comenzó a estudiar el idioma y a integrar la Asociación de Regiones Italianas, participando además en distintos coros, donde cosechó grandes amigos que la acompañaron hasta sus últimas horas.
Aunque no se encuentre en forma física, va a velar eternamente por su hijo y por su nieto, quienes siempre la van a recordar con el amor, alegría y cariño como se merece alguien que brindó todo por sus seres más queridos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailWALTER DANIEL ROSSI
A la edad de 49 años, el pasado jueves 8 del corriente se produjo el fallecimiento de Walter Daniel Rossi y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Dani: no encontramos explicación a este vacío tan grande que sentimos. Sabemos que te fuiste tranquilo y en paz. Quizás nos consideraste muy fuertes para dejarnos en este momento.
A Caro y a Piri les enseñaste los valores más importantes: la honestidad, la humildad e integridad. Vivías trabajando para nosotros, para que no nos falte nada. Nunca tenías un ?no?, por el contrario siempre tenías soluciones para darnos.
Fuiste un excelente papá y un gran marido. Sabemos que dejaste un vacío enorme en tus amigos, en tus hijos postizos; que están firmes a nuestro lado.
Nos contagiaste a todos tu pasión por los fierros, la ilusión de tu auto de carrera, que saldrá a pista con Piri, y Caro que decía que iba a ser tu acompañante. Muchos estarán ayudándonos para que tu sueño se cumpla.
Nadie llenará este hueco tan grande… pero tené la tranquilidad que cuando estemos tristes, tus hijos, tu esposa y la Flaca (como le decías a tu hermana Susana), contaremos con tus cuñados: Pipo, Marusqueta, Juan y mucha más gente que están acompañándonos.
Tenías varios sobrenombres: Roseto, Chiquito, Bombón, Papá tornero, el Papi… todos puestos por personas que te conocieron y que hoy te extrañan.
Vas a ser la estrellita que ilumine a todos tus sobrinos que te quieren muchísimo y para nosotros el gran sol que nos ilumine siempre.
Sentimos un enorme orgullo al saber que fuiste un maravilloso padre y esposo, pero por sobre todo, orgullo que nos dio ver tanta gente que te aprecia y quiere… no habrá nadie tan especial como vos.
¡Te extrañamos y te amamos con todo nuestro corazón!?.
(Tus hijos: Caro y Piri; tu esposa: Cristina).
RAUL CELA
El pasado sábado 10 del corriente partió Raúl Cela, quien vivió hasta los 92 años.
Como a muchos nos pasa, dejó de llamarse Raúl, para que le digan papá, de llamarse papá para ser ?abuelo?, luego abuelito y finalmente ?el bisa?. Es notable como nos vamos transformando en lo que vamos representando para cada una de las nuevas generaciones. Nuestra persona se convierte en un personaje que parece cambiar a medida que una nueva generación llega. Y lo más particular es que nosotros aprovechamos este personaje y nos vamos transformando o reciclando en una nueva persona, buscando un nuevo rol. Por ello podríamos decir: ¿Cuántas vidas hay en una sola vida? ¿Cuántas vidas hay en una vida de 92 años??
Mecánico de profesión y boxeador por necesidad. Quien sabe cuánto de esa necesidad tiene que ver con el dinero conseguido para sostener a su familia y cuánto de gusto personal. Pero lo cierto es que en cada pelea de los torneos barriales sumaba los pesos que justificaban sus llegadas a altas horas y daba una razón a los golpes que recibía.
Conocido como el ?Torito del lavadero? supo ganar muchas de sus peleas, llegando con orgullo a ser el sparring de Gatica cuando visitó Tandil. Pero si había algo de lo que se vanagloriaba era por su frase: El abuelo ?nunca perdió por nocaut?, lo que mostraba más que una condición boxística, su forma de vivir y resistir vicisitudes que Dios sabe cuántas fueron.
Confundido entre los fierros, la mecánica era para él una pasión. Con la ?marca del león? en el pecho, aprendió y trabajó muchos años en esa firma, para ya, de mayor, tener su propio tallercito. Este particular lugar, si bien era la fuente de ingreso, fue muy discutido como tal; porque durante muchos años fue testigo de la mucha gente que, llegando con su coche ?roto? era atendido por Raúl. Era casi como una sala de emergencia médica, porque a decir verdad en esas condiciones ?caían? los autos en lo del abuelo. Flojito en lo comercial, solía decir por las no tan buenas experiencia vividas: ?dame para los repuestos?, como una forma de por lo menos no perder plata. Raúl demostró ser un muy buen mecánico, amigo, familiar y compañero, pero los buenos negocios nunca fueron su fuerte. Todavía me parece escuchar a la abuela que en ?alta voz? le decía: ?Viejo, anda a cobrar las cuentas? o, ?No te das cuenta que ese no te va a pagar!?. Qué se yo, él era así y me parece que le gustaba ser así. Para él su profesión también era la posibilidad de ayudar a otros y eso lo hacía sentir bien. Por eso, se sonreía muy tranquilamente ante estas vicisitudes propias de una persona que ha descubierto como ser feliz con lo de cada día, sin esperar grandes cosas. Quiero contarles también que el taller era su escondite y yo lo pude comprobar más de una vez… Sí, era el escondite perfecto para cuando la abuela Ida, de sangre muy tana, estaba en ebullición. Era generalmente a la hora de la siesta que, con la excusa de adelantar trabajo, dormía un rato en la fosa con los fierros como si fuese uno más de ellos. Dormía en su mundo, donde sentía que tenía todo bajo control. Les cuento que, aun pasaba esto cuando ya de más viejo, el trabajo escaseaba y el cuerpo se cansaba un poco por estar tirado sobre el piso con solo algunos papeles de diarios y cartones que le hacían de aislante. En otras oportunidades las condiciones mejoraban la siestita y era cuando el taller tenía autos y dormía plácidamente en su interior, con la radio prendida.
La sabiduría le desbordaba en su rostro. Él sonreía y transmitía paz. Caminaba y transmitía energía. Nunca nadie lo pudo señalar con el dedo. La ética y el servicio eran sus armas preferidas para la vida. Recuerdo que andaba en bici hasta casi los 80 y con ella hacía los mandados a la abuela. La abuela se fue antes que él y ¿saben cómo la despidió el día que fuimos para el cementerio?, luciendo su traje de ?casamiento?; sí, le andaba al pelo y lo llevó con mucho orgullo aunque ya había pasado los ochenta.
Bueno, seguramente me olvido de muchas cosas, son muchos años y éste es sólo el relato de uno de sus nietos. Pero me gustaría terminar contando su último round.
Fue en la noche del frío sábado del 9 de julio de 2010; mi madre que con tanto amor lo cuidó pudo presenciarlo. Con mucha energía pero poca claridad, en sus últimos momentos y como mirando hacia el rincón, pidió sólo agua para seguir peleándola, sin lágrimas, sin lamentos, sin escándalos ni gritos. Simplemente agua y sonrió a quienes fuimos a verlo, pareciendo decir: ?vieron, yo nunca perdí por nocaut?.
ANA MARIA FERNANDEZ de VEZZOSI
El pasado 13 del corriente falleció Ana María Fernández de Vezzosi, a días de haber cumplido sus 79 años, dejando un inmenso dolor entre sus familiares y amigos.
Ana había nacido en Tandil el 25 de junio de 1931. Contrajo matrimonio con Santiago Vezzosi (f) y formó una hermosa familia, junto a sus tres hijos: Juan Hugo, Mónica Inés y Walter Santiago.
Siempre abocada a las grandes tareas del hogar y al cuidado de sus hijos.
Con el correr de los años la familia siguió creciendo y llegaron sus hijos políticos: Atilio A. Beneitez, Blanca Rosas y Silvia Botella.
Y para su inmensa felicidad llegaron sus nietos, Paola y Matías Beneitez, Florencia y Martín Vezzosi y Nicolás, Agustín y Santiago Vezzosi, y su nieto político Mauricio Tumini, a quienes adoraba.
Abuela… te recordaremos por siempre.
Su familia agradece infinitamente a todas las personas que los acompañaron en este difícil momento. ¡Que en paz descanse!
Sus restos, previo velatorio, fueron inhumados en el Cementerio Municipal.
SERGIO MAURICIO RIOS
Cuando contaba con solo 44 años, el pasado viernes 9 del corriente se apagó la vida de Sergio Mauricio Ríos. Sus seres queridos lo recuerdan es esta manera:
?Tenías un corazón tan grande que explotó y te llevó a la muerte. Tenías tanta bondad que mucha gente se confundía. Tenías tantos conocimientos que mucha gente no te entendía. Tenías tanta fortaleza que mucha gente se sentía protegida.
Tenías tanto optimismo que a mucha gente le levantabas el ánimo. Tenías tantas ganas de vivir que mucha gente no se explica por qué te fuiste. Tenías tantos sueños por realizar que muchas cosas quedaron rotas en el camino.
Pero muchas otras cosas tené la seguridad de que se van a realizar; pero también tenías una obsesión que siempre la comentabas, cuando tu mirada se ponía triste.
Es aquello que decías que había una especie de fatalidad con tu generación, cuando contabas la cantidad de compañeros que iban muriendo, como adivinando que tu fin también estaba cerca.
Te fuiste con una tremenda paz y seguramente Dios, que no sabemos por qué elige tanta gente joven y buena para llevar a su lado, sabrá prodigar a tu familia y tus amigos el consuelo necesario para mitigar el dolor de tu partida?.
Sus restos recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JORGE OSVALDO GUASTAVINO
El pasado viernes 16 del corriente y cuando contaba con 57 años de edad se apagó la vida de Jorge Osvaldo Guastavino, tras una breve dolencia que se torno irreversible.
Jorge había nacido en esta ciudad el 11 de marzo de 1953, y su partida de este mundo es lamentada profundamente por su mamá, sus hermanos y demás familiares, que siempre te recordarán a vos y tu hermosa alegría y sonrisa.
Sus restos descansan en el cementerio privado El Paraíso.
ORLANDO RUBEN POLI
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado sábado 17 del corriente dejó de existir Orlando Rubén Poli, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Rubén había nacido en esta ciudad el 3 de marzo de 1931, aquí se crió y desempeñó su actividad laboral, desempeñándose durante 38 años como empleado de Metalúrgica Tandil.
Amó a Olga, su gran compañera, formó una gran familia, tuvieron dos hijos, Luis y Daniel; que luego sumaron a la familia a sus hijas políticas Mariel y Soraya; junto a sus nietos a quienes adoraba: Lucas, Franco, Santiago, Facundo, Giuliana y Valentino.
Sus seres queridos lamentan profundamente su pérdida, lo recuerdan y aman con todo el corazón; asimismo, agradecen la eficiente atención que le brindó todo el personal de Unidad Coronaria de la Nueva Clínica Chacabuco.
Sus restos, recibieron cremación en el cementerio de Miramar.
JUAN DOMINGO DUARTE
Tras soportar los procesos de una cruel enfermedad el pasado miércoles 14 del corriente se produjo la desaparición física de Juan Domingo Duarte, un querido hombre que contaba con 55 años de edad.
Nacido en esta ciudad el 27 de septiembre de 1954; fue una persona amante de la pesca, los fierros, de su gloriosa Academia Racing Club, y también de disfrutar la playa junto a su familia.
?Lo recordamos como el hombre maravilloso que fue, sincero, generoso, transparente, laburador, honesto y un gran luchador.
Agradeciendo a Dios por el regalo que nos dio al tenerlo con nosotros.
Un tipo del que nunca ibas a esperar un no… siempre dispuesto a dar una mano, un consejo y un abrazo, siempre estaba para escucharte.
Un excelente marido, compañero y amigo incondicional, un papá con todas las letras, un abuelo cariñoso al que le sobraban besos y abrazos para sus negritas.
El que se cruzó en su camino, sin duda, tendrá buenos recuerdos, momentos y anécdotas de este tipazo?.
Siempre vivirá en el corazón de quienes lo acompañaron en sus últimos momentos: su esposa Cristina, sus hijos Naty, Vero, Tuni y Lucas. La luz de sus ojos, que son sus nietas ?Las Nenuchas? como les decía, sus padres del alma Cacho y Pampa, sus hijos del corazón Lucho, Pichi y Mariana, el apoyo y cariño incondicional de Silvia, Hugo y José, hermanos, sobrinos y amigos.
Dedicatoria:
Los hombres que ?viven? no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños y el sueño infinito es solo una excusa.
ARACELIS GARCIA de STANLEY
Pesar y angustia ha provocado la noticia del fallecimiento de Aracelis García de Stanley, una querida y apreciada mujer que contaba con 92 años de edad.
Aracelis había nacido en Laprida el 7 de julio de 1918; en su juventud se casó con Jerónimo Stanley (f) hace 67 años, conformando su familia junto a sus hijos Eduardo, Hugo, William, Armandito (f) y Luján; que con el transcurrir del tiempo sumaron a sus hijas políticas Silvia, María Angélica y Patricia; sus nietos: Alejandro, Armando, Gabriela, Jorgelina, María Belén, Damián, Marita, Alejandra y Alan; nietos políticos: Ivana, Susana, Bernardo, Lorena y Emilio, sus bisnietos Romina, Camila, Valentina, Jerónimo, Sofía, Rodrigo, Melisa, Milagros, Verónica, Felipe, Malena y Francisco, sus hermanos, hermanos políticos y sobrinos.
Dedicatoria:
Cuantas vivencias, cuantos momentos, cuantas charlas ¿sabe mamá? Qué hermoso decir gracias por sus consejos, sus miradas y tal vez sabe qué, por sus enseñanzas de cada día.
En esta historia de amor que forjó junto a su compañero y gran amor ?Nino? y que hace apenas unos días también partió para siempre para esperarla con el cariño de haber compartido tantos momentos juntos.
Nos queda un vacío muy grande, pero tantos recuerdos maravillosos nos ayudan a superar el dolor de no tenerla. Gracias madre por darnos tantas cosas y en especial: la vida. Tus hijos que jamás te olvidarán.
(Familia Stanley)
IRENE SOLVIG LARSEN DE DAHL
El pasado jueves 15 del corriente se apagó la vida de Irene Solvig Larsen de Dahl, una querida mujer que ya contaba con 93 años de edad
Irene había nacido en Tres Arroyos el 12 de junio de 1917; habiendo cursado sus estudios en el Colegio de Cascallares y muy joven contrajo matrimonio con José Eduardo Dahl, con quien tuvieron tres hijos: Estela, César y Lilian, a quienes les infundió su visión positiva de la vida.
Fue una mujer que acompañó a su esposo en el trabajo del campo, destacándose por ser una gran compañera. Siempre trabajó con su jardín, que estaba lleno de flores, actividad que desarrollaba con pasión, al igual que la cocción de sus tortas y postres daneses que nunca faltaron en ninguna reunión.
Formó parte de las tejedoras danesas durante muchos años, actividad que también realizó con mucho placer.
En su casa se hospedó mucha gente importante que venía de Dinamarca, ella siempre estaba dispuesta a recibir a la colectividad y a sus amigos.
Tuvo cuatro nietos: Marina, Bernardo, Ivonne y Eugenia y también pudo disfrutar de su bisnieto Matías.
Mantuvo a sus amistades por más de 30 ó 40 años, siempre a través de correspondencia, ininterrumpidamente, con Dinamarca.
?Siempre la recordaremos con esa sonrisa y el interés por todas las cosas y su buena onda. Nos enseñó el buen camino de la vida?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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