Necrológicas
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MARIA LUISA BARRIS
El pasado miércoles 4 del corriente se apagó la vida de María Luis Barris, una estimada vecina de esta ciudad que estaba a punto de cumplir 103 años de edad.
María Luisa nació el 21 de junio de 1912; en plena juventud, en 1947 contrajo matrimonio con Ambrosio Díaz y tuvieron dos hijas: Susana y Mirta, que más tarde le dieron la alegría de disfrutar del cariño de tres nietas: Agustina, Rocío y María Victoria.
Durante muchos años estuvo radicada en Buenos Aires, pero actualmente vivía en Ramos Mejía.
Sus sobrinos de familias Barris, Guillenea, Fachini, Fantini y Comte, la llevarán por siempre en su corazón.
Sus restos, previo responso, recibieron inhumación en el cementerio de Morón.
ANTONIO ROBERTO IZARRIAGA
A la edad de 68 años, el pasado lunes 26 de marzo se produjo el fallecimiento de Antonio Roberto Izarriaga; sus seres queridos escribieron en su memoria:
“El croto”. Fuiste un croto rico. Viviste para vos como lo primero y para los demás como lo segundo. Siempre predispuesto a tender tu mano cuando alguien acudía.
Siempre, siempre estuviste, y si que viviste la vida a tu manera.
A nosotros, tus hijos, nos dejaste el mejor tesoro, la enseñanza y el saber que lo primero es la familia, que los hermanos sean unidos, que la plata va y viene, y nos contaste de la importancia de tener amigos verdaderos e incondicionales, quédate tranquilo viejo todos ellos estuvieron.
Tuvimos al mejor padre y más aún al mejor de los abuelos y en cada nueva semilla que en esta sangre germine sabrán "lo buen tipo que fue el abuelo croto".
Hoy el dolor es tan inmenso que nos oprime el corazón casi sin quedarnos sin aliento, y nos desespera la ausencia física, la del no verte, pero prevalecerá por siempre la de tenerte grabado en nuestros corazones, estás presente en cada gesto, en todo momento y serás la nueva estrella que, desde el cielo nos guíe.
No alcanzaran nunca las palabras para decirte lo mucho que te amamos. Solo pedimos a Dios que encuentres "tu paz" y la vida eterna.
En nombre de tus hijos, hijos políticos, nietos, señora y hermanos agradecemos a quienes nos acompañaron en tan difícil momento.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE SANCHEZ
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia de la desaparición física de José Sánchez, un querido y respetado hombre que contaba con 83 años de edad.
Don José había nacido en María Ignacia (Vela) el 16 de noviembre de 1928, desarrollando su actividad laboral como albañil.
Estaba casado con María Del Carlo, su fiel compañero que le dio diez hijos y que más tarde sumaron a la familia a sus hijos políticos; además de 36 nietos y 19 bisnietos.
“Disfrutaste de infinidad de reuniones con tu numerosa y unida familia, a la que guiaste con tu ejemplo de honradez.
Después cuando llegaron los achaques nos demostraste que para ser feliz se necesita poco, simplemente despertar. No te fuiste, te adelantaste”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
GERARDO RUBEN BINASCO
En la ciudad de Mar del Plata, donde estaba radicado desde hace treinta años, el pasado martes 10 del corriente falleció Gerardo Rubén Binasco, un querido hombre que contaba con 71 años de edad y amplios lazos familiares en esta ciudad.
“Virulana” Binasco incursionó en el deporte, jugando al fútbol en los campeonatos Evita, luego vistió la casaca de Independiente de esta ciudad, después paso a defender los colores de Ferrocarril Sud y de la Selección Tandilense; más tarde se fue a jugar a Neuquén con Jorge Solís y finalizó en San Lorenzo de Almagro.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque de Mar del Plata.
“Querido tío, nos dejas el ejemplo de tu bondad y de tu amor. Permanecerás siempre entre los que te quisimos”.
(Tu familia)
EDUARDO JULIO SUAREZ
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado martes 27 de marzo dejó de existir Eduardo Julio Suárez, que contaba con 62 años de edad.
“Baito” Suárez nació en esta ciudad el 17 de septiembre de 1943, era hijo de Nélida Marchetti y Eduardo Suárez, e integraba una familia junto a sus hermanos: Porota, Pocho, Negrita, Juli y Rubén.
En 1972 contrajo matrimonio con Teresa Delia Iglesias y tuvieron tres hijas: María Teresa y las mellizas Vero y Gaby. Trabajó en Loma Negra, residiendo en Barker durante varios años y también integró la Asociación Obrera Minera, con sede en Villa Cacique. Además fue un gran colaborador del club del lugar.
En 1992 volvió con su familia a esta ciudad y por cosas de la vida se separó de su esposa, con quien siempre tuvo una excelente relación. Luego tuvo otro hijo: Juan, a quien le dedicó su existencia, llevándolo al colegio, al fútbol, actividad donde lo quería ver triunfar. Le enseñó las verdades de la vida, le dio todo, era la luz de sus ojos, pero lamentablemente se cerraron sus ojos, trágicamente en la fría mañana de marzo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARLOS OSCAR ROLON
Cuando contaba con 88 años de edad, el pasado sábado 31 de marzo se apagó la vida de Carlos Oscar Rolón, causando dolor y pesar ente sus seres queridos.
“El Negro” Rolón había nacido el 13 de septiembre de 1923 en María Ignacia (Vela); era hijo de Felisa Kaín e Indalecio Rolón y era el cuarto de ocho hermanos.
Fue un “criollo” con todas las letras, trabajó desde muy joven en le campo, siempre de a caballo, contando con su propio “pingo” y llegando a armar un hermoso emprendado con sus iniciales de oro, el que hace dos años donó al museo de la Escuela Secundaria de Vela.
Nunca se casó ni tuvo hijos, por eso sus últimos años los pasó en el Hogar del Hospital “Enrique Larreta”, al cuidado de Marisa Rosas, quien le brindó el cariño y el lugar que se le da a un padre.
Asimismo, su familia agradece al personal del Hogar por la calidez con que fue tratado.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de Vela, descansando junto a sus padres y a su querido hermano Orian.
MIGUEL ANGEL TURCONI
El pasado sábado 31 de marzo, a los 71 años de edad, falleció Miguel Angel Turconi.
Miguel nació en esta ciudad en el seno de la familia conformada por Mauricio Turconi y Deolinda Ramallo, junto a su hermano mayor Mauricio Julio (Tito).
Cursó sus estudios en la Escuela Nº 1, hasta segundo grado. Por necesidad dejó de estudiar y se dedicó por completo al trabajo.
A los 18 años entró a trabajar en Metalúrgica Tandil. En su adolescencia y juventud el trabajo ocupaba todo su tiempo. Y en los momentos de ocio, junto a su amigo Raúl Polifroni, se dedicaban a andar en bicicleta, a la caza y asistían a los famosos bailes del Club Italiano. Fue allí donde conoció al amor de su vida: Sara Chinnici (Sarita), una siciliana muy bella y difícil de conquistar. Con ella comenzó a formar una familia a los 23 años. De esa unión nacieron Miguel Angel y Graciela Inés, hijos a los que amó con todas sus fuerzas trabajando doble turno en la metalúrgica para darles lo mejor en las difíciles épocas que vivía el país.
En el año 1977, cuando las aberturas de aluminio no eran conocidas todavía, junto a IMA (Ayacucho) realizó el emblemático edificio San-Cor, Galería de los Puentes.
Luego, junto a su esposa, abrió su propia fábrica y realizó numerosas obras en toda la zona, entre las que se cuenta la terminal de ómnibus de Tandil.
En la década del 90 y luego de un retiro espiritual, descubre una vida nueva y la posibilidad de donarse a sus hermanos más necesitados. Junto al apoyo del padre Raúl Troncoso comienza a acercarse a la parroquia del Carmen y colabora con FAC (Fraterna Ayuda Cristiana). Esta tarea le llevará toda la dedicación para hacer que los pobres tengan una vida más digna.
Es así que pone todos sus conocimientos al servicio de los demás y colabora por muchos años con la bloquera, atiende las necesidades del comedor de la parroquia y también se hace cargo, años después, del banco de alimentos.
En los últimos años de su vida dedicaba su tiempo a los nietos, a quienes adoraba y atendía construyéndole todo tipo de juegos con su gran capacidad de trabajo manual.
No era hombre de muchas palabras, pero sí de profundos sentimientos y de vocación permanente al trabajo y al compromiso.
Las palabras de despedida de sus amigos de FAC resumen a la persona que fue Miguel: “despedimos a un amigo que, desde el silencio y el trabajo incansable ha sabido ver a Jesús en los más necesitados y ese es el ejemplo que queremos seguir”
¡Que descanses en Paz!.., es el deseo de tu familia que te amo, que te ama y que te amara por siempre…
MABEL JUANA DARTHAZU de LASARTE
El pasado martes 3 del corriente se apagó la vida de Mabel Juana Darthazu de Lasarte, una querida y apreciada mujer que contaba con 76 años.
“Coca” Lasarte nació en esta ciudad el 22 de septiembre de 1935; su niñez y adolescencia transcurrieron en la zona de La Constancia, partido de Ayacucho.
En 1964 se casó con Francisco Lasarte y se radicaron en Egaña, partido de Rauch, donde nacieron sus hijas Mabel del Luján y Graciela Lasarte; en 1972 se radicó en esta ciudad, desarrollando la tarea de acompañar la educación de sus hijas.
En 1981 comienza una actividad comercial, con la apertura de Quesería La Coca, ubicada en avenida Aristóbulo del Valle al 600, destacándose con la venta de los tradicionales quesos Manantiales.
Sus últimos años pasaron junto a su esposo e hijas, además del cariño de su hijo político Horacio Pantuso y sus nietos Macarena y Luciano.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Cementerio de Dolores.
ANTONIA URQUIA de GARCIA
El pasado lunes 2 del corriente partió hacia la Casa del Padre, Antonia Urquía de García, una querida mujer que contaba con 86 años de edad.
Antonia nació en Tres Arroyos un 17 de agosto de 1927; era hija de una tradicional familia española, conformada con once hermanos.
Siendo muy niña, sus padres se radicaron en esta ciudad, viviendo en la esquina de 14 de Julio y 25 de Mayo, con una carnicería, donde transcurrió su infancia y juventud.
En 1946 se casó con Teófilo García y tuvieron dos hijos: Miguel Angel y Mario César, que más tarde se unieron a sus nueras Marta Iturrioz y Patricia Arismendia.
Luego pudo disfrutar de sus cuatro nietos: Juan, Santiago, Sebastián y Julieta, hasta que enfermó y fue deteriorándose día a día.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NELIDA BEATRIZ MASSON de BENEDETTO
Tras soportar los procesos de una corta dolencia, el pasado lunes 2 del corriente falleció Nélida Beatriz Masson de Benedetto, una querida mujer que contaba con 76 años de edad.
Nelly nació el 14 de junio de 1935 en Colonia San Miguel; en plena juventud se casó con Américo Félix Benedetto (f) y tuvieron dos hijos, que con el paso del tiempo sumaron a sus hijos políticos, muchos nietos y varios bisnietos.
Desarrolló su actividad laboral como una eficiente y trabajadora ama de casa y hacía poco más de tres años que estaba radicada en esta ciudad.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
JUAN ERNESTO METILLI
El pasado miércoles 11 del corriente se produjo el fallecimiento de Juan Ernesto Metilli, un querido hombre que contaba con 70 años de edad. Sus amigos de la Barra de los 70 lo recuerdan así:
“Querido Chiche: a consecuencia de esta sorprendente decisión tuya de emprender el viaje hacia La Casa del Padre, me solicitaron los integrantes de la barra que escribiera algunos párrafos referidos a tu paso por la vida y principalmente por las nuestras.
Te confieso que jamás hubiera imaginado y deseado tener que hacerme cargo de tan ingrata tarea, despedir al primero, ya que la misma se torna muy difícil porque este momento requiere solemnidad y respeto ante el hecho irreversible, difiere totalmente de los nuestro, que está basado simplemente en bromas, alegrías y festejos con altas dosis de repetición y recurrencia de hechos vividos y revividos hasta el cansancio.
Pero, ¡qué felices estamos de poder hacerlo mientras el tiempo nos lo permite!
Siguiendo una pequeña cronología me vienen a la mente muchos recuerdos, entre los que rescato nuestros inicios escolares, hace nada más que 64 años, donde nos conocimos con José, Pichín y Caito en el primero inferior del Sanjo, luego las participaciones deportivas en los mismos equipos en el patio de nuestro colegio y por último la terminación del primario, donde le poníamos punto final a “los cortos”.
Ya con “los largos” y por alguna circunstancia fortuita te allegué a nuestro querido barrio de 9 de Julio y Garibaldi y allí conociste a esa pequeña horda de treinta muchachitos, los que componíamos la población de toda la manzana. Allí te afincaste. Te diste a conocer y allí te hiciste querer por quienes hoy formamos esta pequeña cofradía de sexalescentes y septalescentes, los que ya empezamos a extrañarte.
Se nos ha tomado vacaciones nuestro conductor y organizador, está descansando con quien en compañía de su adorada Mary, nos llamó, nos juntó y nos convocó para transitar, con toda alegría, esta última etapa de nuestro camino. En estos menesteres te encontrabas, feliz con agenda en mano, programando los próximos compromisos, apuntando principalmente al viaje de julio a Mardel, para festejar los 70 de tu querido Cachila.
Demostrando siempre, debajo de un gesto serio y adusto, principalmente para los que no te conocían, un carácter férreo e indeclinable en cuanto a tus propósitos y convicciones.
Habíamos entregado seis relojes, nos quedan todavía cinco más ¿Cuál era tu apuro? Porqué no esperar un poco más, cada vez que lo pienso llego a la conclusión que Nuestro Señor o San Pedro habrán necesitado de alguien que estuviera dispuesto a dar una mano, sin pedir nada a cambio, para arreglar alguna desprolijidad allá arriba.
Y así eras, y así te recordaremos, con ese semblante de ceño fruncido, con ese carácter fuerte acompañado de una buena dosis de estoicismo, forjado en los avatares y momentos difíciles que la vida te obligó a sobrellevar y que hoy no vale la pena enumerar.
Te recordaremos con esa forma de ser, reservado y discreto al máximo, con ese corazón grande y que esa discreción tuya nos impidió conocer hasta hoy, que justamente por su tamaño te podía fallar en cualquier momento.
Y así eras y así te fuiste, me quedaron grabadas las palabras de Fanny: “se fue como vivió, envuelto en su silencio y tratando de no molestar a nadie”, y las palabras del padre Verellén: “terminó el camino hacia el padre cargado de obras” y haciendo honor al lema “quien no vive para servir, no sirve para vivir” ¡y vaya todo lo que viviste!
Nos quedamos tristes pero esperanzados, ya que a medida que vayamos subiendo seguro que nos va a estar esperando en comité de recepción conducido por “Metilli eventos”.
Y por último una sugerencia, si por esas casualidades San Pedro estaciona su vehículo en el lugar demarcado para el tuyo, por favor no lo pelees, mirá que no queremos tener problemas con el amo de llaves en el momento de nuestra llegada.
¡Chau Flaco, un abrazo y hasta nuestro reencuentro. Te queremos!”.
JUAN CARLOS MARIA RIZZARDI ALESSI
Sacerdote de Cristo, fiel a su Iglesia
El pasado 7 de abril mientras la Iglesia se preparaba a celebrar la Vigilia Pascual, falleció el querido sacerdote y actual párroco de Chillar, el padre Juan Carlos María Rizzardi Alessi.
Se destacó como un hombre servidor fiel a su Iglesia, que lo recibiera en su seno en el día del Santo Bautismo, y lo consagrara su ministro en el día de su consagración sacerdotal, en la misma iglesia del Santísimo Sacramento de Tandil, el 9 de diciembre de 1967, por su Excelencia Illma. monseñor Manuel Marengo, de feliz memoria, obispo de Azul.
Perteneciente a una antigua y arraigada familia de Tandil, nació el 3 de enero de 1943, el mismo día en que se inauguraba el Monte Calvario, símbolo perenne de la fe inconmovible de nuestra ciudad.
Era el sexto y último hijo, de un hogar profundamente cristiano y de acendrada devoción mariana: todos sus hijos e hijas, llevaban el dulce nombre de María.
Fueron sus padres, don Carlos María Rizzardi, empleado gráfico de la imprenta donde se imprimía La Revista Parroquial de Tandil, donde conociera a la que luego sería su fiel e inseparable compañera, Marcelina Juana Alessi.
De 1949 a 1954 realiza junto a su hermano José María sus estudios primarios en el Colegio San José, cuya presencia y memoria queda registrada en un mural al óleo de la capilla, donde junto a dos de su hermanitas posó para el Hermano Fernando Gonzáles, conocido artista plástico de los Pastorcitos de Fátima.
Terminado quinto grado, ingresa en el seminario menor de Azul, donde tuvo como profesor al padre Luciano Curtet, un ex Hermano del Colegio San José.
Terminado los cinco años del Seminario Menor de Azul, en 1960 pasa al Seminario Mayor de Villa Devoto, donde tuviera como compañero de estudios, al conocidísimo cantaautor Piero, cuyos mensajes están sellados por su formación humanística y sensibilidad humano-religiosa.
Terminado sus estudios de Filosofía y Teología, precedidos por las Órdenes Menores y Mayores, luego del diaconado, es invitado por el señor obispo mons. Marengo a recibir la ordenación sacerdotal que sellará para siempre el sentido de su vida. La ceremonia se llevó a cabo en la iglesia del Santísimo Sacramento, templo en el cual había ya servido como piadoso monaguillo, el 9 de diciembre de 1967.
Su primer destino de nobel sacerdote fue la parroquia de San José de Olavarría, iglesia matriz, cuyo párroco era el padre José Victorio Tommassi, luego futuro obispo,
Ya con suficiente experiencia en el ministerio, el 8 de agosto de 1976, asume la parroquia de Urdampilleta, tras un breve interinato anterior al frente de la comunidad, del padre Abel Urrutia. Fueron estos tres años difíciles para el nuevo cura párroco, pues el anterior titular al frente de la parroquia de Urdampilleta, perseguido y detenido por las autoridades del Proceso había tenido que emigrar a Francia.
Su equilibrio personal y su preparación, unidos a una piedad ejemplar y amor a su sacerdocio que lo marcó para siempre, en 1979, con motivo de la celebración de las Bodas de Oro Sacerdotales de mons. Marengo, se reabre el Seminario Menor de Azul y es designado rector de la casa de estudios.
Cumplida su misión de formador de futuros sacerdotes, y ante un nuevo cierre del seminario, en 1982, es designado cura párroco de Laprida, donde permanece durante ocho años.
Luego de un breve paso de dos años al frente de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Las Flores, es designado obispo de la diócesis de 9 de Julio, su gran amigo y formador, monseñor José Victorio Tommassi, quien conocedor de las virtudes de su antiguo teniente cura, y su constante celo para mantener y acrecentar el espíritu de comunión en la unidad entre el pastor y su clero, lo designa vicario diocesano, cargo que asume el 2 de marzo de 1992. Con su obispo recorrieron varias veces la extensa diócesis a fin de conocer de cerca su dura realidad sacerdotal y pastoral. Fue en una de esas correrías apostólicas, donde milagrosamente ambos salvaron sus vidas, siendo el padre Juan Carlos despedido del vehículo.
Repuesto del accidente, en 1995, se le realiza al padre Juan Carlos una delicada operación al corazón, de la que salió muy bien.
Con anterioridad y ante la falta de sacerdotes, el obispo se desprende de su vicario quien pasa a desempeñarse como cura párroco de la iglesia de San Bernardo de la localidad de América, en el límite con La Pampa, en el año 1998. Con la humildad y sencillez de siempre, al servicio de todos, rápidamente conquista el corazón de sus feligreses que lamentaron muchísimo su partida al cabo de un año. Muerto el pastor monseñor Tommassi, que lo había llevado como su colaborador más cercano y de confianza, pese a los insistentes ruegos de todos, decide volver a su diócesis de origen, Azul, más precisamente a Tandil, para estar más cerca de los suyos y cuidar su ya delicada salud.
El padre Juan Carlos desde su ordenación todo lo había consagrado a Cristo, sacerdote y pastor.
vacante la parroquia del Sagrado Corazón de Tandil por el fallecimiento prematuro del padre Hugo Battelli, y dos años de servicio interino de monseñor Lionel Mosse, el 19 de enero de 1999 es designado su sucesor.
Con su salud debilitada, a pedido del obispo de Azul, monseñor Raúl Salaberry, el 2 de marzo del 2007, se hace cargo de la parroquia del Sagrado Corazón de Chillar.
Sus restos reposan provisoriamente en el cementerio de la misma localidad, a la espera de ser trasladados al Seminario de Azul, donde era su deseo de ser sepultado.
“Padre Juan Carlos María, que tu vida generosa y siempre disponible, entregada sin límites al Señor, sea como el grano de trigo que cae en la tierra y produce mucho fruto. Tu partir fue la verdadera Pascua que te liberó de todas las ataduras del dolor que tanto aprisionaron tu espíritu en tus últimos días. Descansa en Paz”.
Hno. Adelsio Delfabro H.S.F.
VELA NIZZOLI de PEREZ MESA
Cuando contaba con 96 años de edad, el pasado martes 3 del corriente dejó de existir Vela Nizzoli de Pérez Mesa, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Vera” nació el 14 de enero de 1916 en Boretto, en la provincia norteña de Reggí Miglia (Italia); siendo niña aún llegó a la Argentina tras la Primera Guerra Mundial, integrando la colonia de inmigrantes italianos.
Radicada en esta ciudad contrajo enlace con Pablo Marcelo Pérez Mesa, registrando estadías cambiantes en Mar del Plata, Río Cuarto (Córdoba) y nuevamente Tandil.
Tuvo tres hijas: Blanca Susana, Hebe Noemí “Yeye” y Alicia Marcela. En plena madurez sufrió el irreparable dolor del deceso a los 37 años de su hija mayor.
A su tradicional labor de ama de casa sumó algunas tareas de tipo comercial por cuenta propia, prestando ya vida durante sus últimos años una extensa colaboración ad honorem en los talleres de Cáritas de la parroquia del Santísimo Sacramento.
La vida la premió con el cariño de seis nietos: Carolina Rubina, Juan Pablo e Inés Iparraguirre (f), Andrés, Mariana y Fernanda Ballent; al igual que seis bisnietos: Lucía y Alvaro Ballent, Valentina Fernández, Joaquín, Bautista e Ignacia Boato y Vicente Simioni.
Desde hacía un año estaba viviendo en el Pensionado Chapar.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
PEDRO CHARO
“Pedro fue un querido hermano y amigo de muchos y es posible decir de él… pasó haciendo el bien.
Conocimos a Pedro en Fraterna Ayuda en los tristes momentos que vivía el país en 2001, se había quedado sin casa y aún no percibía su jubilación. Fue de esas personas de las que se puede decir que empiezan a formar parte de uno desde que se las empieza a tratar.
Pedro tenía en su alma un corazón enorme y alas para volar, imaginar e inventar; es así, que cuando soñamos entre varios un lugar para ´los más grandes de edad´, Pedro creyó en ese sueño y trabajó incansablemente para lograrlo.
Y es ahí que nació el Grupo “Los Grandes” de FAC, que cobijaba a los de la Tercera Edad, como risueñamente se llamaban: hacían teatro, participaban de encuentros en Adderly, Sol de Otoño o María Auxiliadora, cada mes iban al Jardín 904 con los “Abuelos cuenta cuentos”, jugaban a las bochas, a las cartas, en medio de matecitos con buñelos.
Pedro fue el alma grande del grupo, siempre atento y caballero, con palabras de esperanza y amor…
Para todos los que tuvimos la felicidad de conocerlo, ahora sabemos que tenemos un ángel en el Cielo mirándonos y acompañándonos con amor”.
(Tus hermanos del Grupo “Los Grandes” de Fraterna Ayuda del Carmen).
RUBEN GREGORIO ROCHA
El pasado viernes 6 del corriente, a los 79 años de edad, falleció Rubén Gregorio Rocha, causando mucha tristeza a sus familiares que tanto lo quieren.
Rubén nació el 16 de agosto de 1932 en Remedios de Escalada; desde muy joven estuvo en esta ciudad, trabajando en Tandilfer y luego desempeñó tareas como empleado de Metalúrgica Tandil.
Con su mujer Edelvis “Titi” Rigle Pizzol conformaron una hermosa familia junto a sus dos hijos: Laura y Marcelo; después se convirtió en el querido abuelo de sus nietos Mauro y Catalina.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Querido Abuelo: siempre te vamos a tener en nuestro corazón, sos un ejemplo de fuerza y sabiduría ¡Te recordaremos eternamente, te amamos”.
(Tu esposa, hija, nietos y familia).
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