Necrológicas
JUAN CARLOS ECHEVERRIA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Juan Carlos Echeverría, el pasado jueves 22 de marzo. Un querido y respetado hombre, nacido en Tandil el 10 de septiembre de 1941.
A los 19 años de edad se trasladó al pueblo de Napaleofú, donde conoció y se enamoró de quien fuera hasta sus últimos días, su gran compañera de vida, Blanca María Duhalde. Estuvieron de novios seis años y en 1967 contrajeron matrimonio. Luego de un largo tiempo llegó a sus vidas su única hija, Virginia Elizabeth Echeverría, la alegría más esperada…
“Querido Papi: y te nos fuiste nomás, dejando este mundo físicamente pero viviendo de por vida en nuestros corazones. Tu espíritu, lleno de alegría, nos ha de contagiar esas ganas de vivir que le ponías a la vida, día a día. Un ser de luz que por gracia divina de Dios, nos iluminará y guiará desde donde nos mire.
Mami te recuerda alegre y fiel compañero, trabajador y siempre dispuesto a todo, a brindar su ayuda sin esperar nada a cambio.
Y a mi memoria muchos recuerdos llegan hoy… desde mi infancia, cuando tus brazos y los de mamá eran mi refugio. Cuando ya un poco más grande me llevaban al jardín o a la escuela, la mayoría de las veces llorando porque no me quería quedar; recuerdo una vez, no llegaste ni a la tranquera porque te daba pena verme llorar tanto para ir al jardín y le dijiste a mami que vos así no me podías llevar más.
Luego, con el correr del tiempo transitamos los tres juntos el camino del folclore en la Escuela de Danzas El Fogón de Napaleofú, de la cual con orgullo puedo decir que fundaste junto a otros amigos y presidiste durante diez años. Muchas satisfacciones logramos juntos…
Cómo olvidar tus artesanías que con tanto afán realizabas; quien te conocía no podía creer cómo hacías con tus manos tan grandes, tan minuciosos y bellos trabajos. Como tallabas la madera, fuiste tallando tu vida… el tambo mecánico, el ferrocarril y el museo Juan Manuel Fangio fueron tus últimos orgullosos trabajos hechos con tanto amor y tanta pasión.
Te recordaré siempre como lo que fuiste en mi vida y en la de Mami, un ser extraordinario, de buen corazón, siempre dispuesto, alegre, servicial, honrado y tantas palabras podrían definirte Papi… Hasta tus sobrinos te recuerdan de la mejor manera, compinche, haciéndolos sonreír en todo momento. Un tipo de aquellos que quedan pocos, laburador y luchador hasta última instancia. Vale la pena el legado que dejaste en cada uno de nosotros.
Me acompañaste en toda circunstancia, al igual que Mamá. Cómo olvidar lo orgulloso que estabas aquel 10 de enero de 2009 al entrar de la mano conmigo al altar, en mi casamiento con Jorge Oscar Virgilio, a quien adoptaste como un hijo más; él tampoco podrá olvidar esos imborrables momentos pescando en el muelle de Mar de Ajó, o viendo los partidos juntos de su querido Boca Juniors.
Tu partida duele en el alma y dolerá siempre, pero sabemos que estás en paz y no sufrís más, estás junto a Dios y seguirás estando de por vida a nuestro lado.
Agradecemos a nuestras familias y a sus verdaderos amigos por acompañarnos y acompañarlo durante su enfermedad, justo cuando él más los necesitaba, alegrándole sus tardes con sus visitas.
Nunca te olvidaremos Papi, te amamos por siempre. Blanca y Vicki”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSus seres queridos escribieron en su memoria:
“Parece que fue ayer cuando vi tu rostro.
Me dijiste lo orgulloso que estabas.
Si hubiera sabido lo que sé ahora,
te abrazaría.
Te diría que te amo y te daría las
gracias por todo lo que has hecho.
No hay nada que no haría por vos
a veces quiero llamarte, pero sé que no estas ahí…
Algunos días me siento destrozada y no lo admito.
A veces me quiero esconder porque es a ti a quien extraño
Sabes que es muy difícil decir adiós
cuando se viene a esto.
No hay nada que no quiera hacer
ya tener otra oportunidad
ya mirar en tus ojos y verte mirar atrás.
Si tuviera solo un día más, te diría
cuanto te extraño desde que te fuiste”.
Mamá, papá, abuela, tus hermanos Gisel, Anto, Nati; tu hermano político Manuel, sobrinas, tus tías: Dora, Silvia, Rita, Gladis; tus tíos Marcelo, Daniel, Raúl, Sergio, Manuel, Martín; y primos y primas.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Berta Sepúlveda de Mansilla, una querida mujer que contaba con 81 años de edad.
Berta era nativa de El Maitén (Chubut); en su juventud contrajo matrimonio con Rubén Mansilla (f) y a los 51 años se radicó en esta ciudad, viviendo junto a sus hijas Blanca, Yolanda y María; sus dos yernos: Jorge Bruggesser y Francisco Maldonado, disfrutando del cariño de 13 bisnietos y dos tataranietos, quienes lamentan profundamente su partida de este mundo.
Su familia agradece a enfermeras y médicos del Hospital Municipal Ramón Santamarina, por la atención brindada durante su internación. A todos ¡muchas gracias!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
A la edad de 68 años, el pasado viernes 30 de marzo se produjo el fallecimiento de Héctor Hugo Russiani; su hija escribió en su memoria:
“Papá: que pronto me dejaste. Pero a pesar de ello me dejaste como ejemplo cómo se debe ser para ser buena persona.
Buena persona es ser: un buen padre, un buen hermano y un buen amigo de los amigos.
Con esas premisas seguiré la ruta de esta vida. Hasta que el Mayor nos reencuentre.
Un abrazo y un beso. Siempre te recordaré”.
Sandrita.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“El pasado jueves 22 de marzo dejó este mundo terrenal Josefa Rapari de Tentella… Pepa, como todos la conocíamos… “nuestra Pepita”.
Una mujer singular, una “matrona” inolvidable que ha dado y recibido innumerables muestras de cariño entre sus familiares y amigos a lo largo de su existencia.
Pepa había nacido el 7 de mayo de 1923 en Macerata, provincia de Corridonia (Italia); allí se enamoró y se casó el 20 de octubre 1945 con Francisco Tentella, su inseparable compañero durante casi 68 años de matrimonio.
Su sueño de conocer y vivir en América, también formó parte de sus ideales, pues en el ´50 junto a su esposo y su hijo Bruno, de sólo tres años de edad y embarazada de siete meses de su hija Silvia, además de sus padres y hermano Vando desembarcaron en nuestro país para forjar un nuevo camino.
Se destacó como ama de casa, no solo porque le encantaba trabajar en su hogar y atender a su familia, sino porque se coinvirtió en la mejor cocinera de la familia. Era una excelente anfitriona ¡a quien no le gustaba visitar su casa, saborear sus mates y exquisitas reposterías ó comer sus tallarines amasados con sabrosos tucos o estofados! Amaba tener la casa llena de gente.
Por suerte pudo disfrutar de ello, porque la vida le permitió conocer y vivir los mejores momentos de sus hijos; sus nietos: Aldana y Emiliano; sus cinco bisnietos: Manuela, Luna, Francina, Juana y Martino; primos, nietos del corazón, vecinos y amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Querida Pepa: sabemos que el inmenso dolor por la partida de su hijo Bruno quebró sus fuerzas, opacó sus ilusiones y ya la vida no tuvo el mismo sentido.
Lo entendimos y deseamos que tu alma descanse en paz junto a la de él.
Fuiste una gran mujer, hermosa, muy carismática y ejemplar en muchos aspectos.
Estarás siempre en el corazón y el recuerdo de todos los que tuvimos la dicha de conocerte y compartirte Te amamos todos tus seres queridos ¡hasta siempre!”.
El pasado martes 6 de marzo falleció Domingo Alberto Valentini, un querido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad.
Don Domingo había nacido en Dolores el 1 de mayo de 1930, donde transcurrió su adolescencia y parte de su juventud; en 1951 se radicó en esta ciudad, dedicando su actividad laboral a la mecánica industrial. Incursionó en el deporte, siendo un apasionado del básquetbol, jugando en el Club Sarmiento de Dolores y más tarde integró el plantel de veteranos de esta ciudad y luego jugó al casín en el club Santamarina.
Había conformado su hogar junto a su esposa Edhit Nora Caffaro (f) y tuvieron un hijo: Alberto Daniel.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
A los 71 años de edad, el pasado miércoles 28 de marzo falleció Hugo San, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Hugo nació el 12 de abril de 1940 en La Pampa; residía en esta ciudad desde 1966, cuando comenzó a trabajar como cajero del Banco Provincia y se jubiló como tesorero.
Era muy buen compañero, y desde que se jubiló, tenía a su cargo las obras sociales en la Farmacia Rubbí.
Había conformado una linda familia junto a su esposa Dora Génova y sus hijos Fernando y David, además era un cariñoso abuelo de seis nietos.
Era un hombre muy apreciado por sus amigos; le gustaba caminar y hacer gimnasia.
Su esposa lo recuerda como un excelente esposo, de muy buen carácter, afectuoso con ella, sus hijos y nietos.
El pasado viernes 23 de marzo dejó de existir Elba Amelia López de Leunda, una querida mujer que contaba con 73 años de edad.
Elba nació en esta ciudad el 10 de agosto de 1938; desde muy joven se destacó como hacendosa y luchadora. Conformó su hogar junto a José Leunda, contando con una hermosa familia con sus hijos Roberto, Gustavo, Adriana y Javier; al igual que sus nietos: Matías, Robertito, Melisa, Juan Manuel, Paula, Lucas, Ramiro, Florencia, Manuela e Iñaki y su bisnieta Martina.
Durante dieciséis años estuvo al frente de la agencia de remis 26000, ubicada en la esquina de Rodríguez y Sarmiento, donde cultivó dentro de un clima de respeto innumerables amistades, que hoy sienten su ausencia. Su voz en el teléfono, era un símbolo y un sello distintivo de la agencia, la que guardará en sus paredes el tono de su cálida presencia.
“Hoy partiste, para estar junto a Papá, pero en tu rezago cultivaste las mejores caricias, en tu dulce melodía acuñaste nuestros sueños y en tu mirada cómplice nos brindaste el amor y la ternura que perdurarán en nuestro corazón. Fuiste madre, amiga, abuela incondicional y una guardiana permanente de nuestros secretos, y nuestra guía en las noches de tinieblas.
Dios no te hubiera dado la posibilidad de soñar sin darte la posibilidad de convertir tus sueños en realidad. ¡Gracias por dejar tu huella para poder continuar!
Con el cariño eterno te recuerdan tus hijos Roberto, Gustavo, Adriana y Javier”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Cuando contaba con 90 años de edad, se apagó la vida de María Cristina Pérez de Piñola, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
María Cristina nació el 15 de septiembre de 1921 en el paraje Los Pinos, en Balcarce; era hija de Francisco Pérez y Encarnación Lara.
En su juventud contrajo matrimonio con Antonio Piñola (f) y se destacó como una esforzada trabajadora, quien en la década de los ´70 estuvieron al frente de la parrilla ubicada en calle Newton y Colectora Pugliese.
Sus últimos años pasaron junto a la compañía de sus hermanos Miguel (f) y Antonio.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
El pasado miércoles 21 de marzo y cuando contaba con 88 años de edad, falleció Clemente Teodoro Venglisky, causando dolor y angustia entre sus familiares y amigos.
Clemente nació el 24 de noviembre de 1924 en San Antonio Oeste (Río Negro). Siendo muy pequeño se radicó en esta ciudad y enfrentó la vida trabajando.
A los 31 años conoció a Delia N. Pereira, con quien contrajo matrimonio tan solo siete meses después, formando una hermosa familia, que se completó con la llegada de su hijo Jorge unos años después.
Tuvo pocos trabajos, pero de cada uno le quedaron amigos que recordaba permanentemente con alguna anécdota compartida. Después de 25 años de labor, alcanza su merecida jubilación trabajando en Metalúrgica Tandil.
Padre y esposo dedicado, sus últimos años se vieron iluminados con el advenimiento de sus dos nietos: Nicolás y Ramiro, a quienes adoraba, dejando en ellos recuerdos maravillosos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Sucedió todo tan rápido que todavía no podemos entender tu ausencia, nos cuesta aceptar que ya no estarás. Estas son las ocasiones en que no podemos entender los ciclos naturales de la vida y no aceptamos la realidad.
Quisiéramos tenerte con nosotros y seguir disfrutando de esa persona llena de valores, honesta, trabajadora, paciente, agradecida, cariñosa, siempre dispuesta a dar una mano, de ese gran padre, compañero incondicional y abuelo ejemplar.
Nos entretenías tanto con tus anécdotas, era tan lindo verte disfrutar de las rondas de mus o truco, haciendo enojar a tus compañeros con ¡alguna trampita!
Va a ser muy difícil no extrañarte, estás presente en cada lugar, en aquellas cosas que con tu paciencia arreglabas y dabas solución a cualquier problema.
Viejito: fuiste un excelente esposo, gran padre y cariñoso abuelo. ¡Descansa en paz!… entre todos cuidaremos a “tu viejita”. (Tu familia).
El pasado jueves 15 de marzo y cuando contaba con 84 años de edad, falleció Alba Torrecillas de Barilaro, dejando un profundo dolor entre sus familiares y amistades.
“Perla” Barilaro nació en esta ciudad el 21 de mayo de 1927; era hija de Antonia Molina y Juan Torrecillas, siendo la tercera de diez hermanas.
Su infancia y parte de su adolescencia transcurrieron en el campo, donde participaba de las tareas rurales junto con los demás miembros de la familia. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Nº 1. No tuvo la posibilidad de continuar estudiando pero se destacó por ser muy memoriosa, muy buena lectora y excelente con los cálculos matemáticos.
Luego la familia se radicó en avenida Avellaneda al 600 de esta ciudad, trabajando como boletera (vendedora de entradas) en los cines Americano, Súper, Cervantes y Avenida. Allí cosechó innumerables amistades y conoció a su gran amor: Carmelo Barilaro, con quien se casó el 18 de marzo de 1965 y tuvieron una hija: Patricia.
Fallecido su esposo, ella tuvo la gran responsabilidad de continuar criando y educando a su hijita con tan solo tres añitos.
Pasó el tiempo y cuando contaba con 56 años tuvo un A.C.V. del cual se recuperó, con pocas secuelas gracias al tratamiento recibido y a su fuerza y entereza por salir adelante.
Continuó trabajando en la boletería del cine Avenida hasta alcanzar su merecida jubilación.
Para ese entonces ya se había sumado a la familia su yerno Sergio. Con el transcurrir del tiempo se vio rodeada del cariño de sus cuatro nietos: Lucas, Nahuel, Tomás y Leonel, a los que cuidó de pequeños cuando su hija trabajaba. Le encantaba participar con ellos de las fiestitas escolares y hacerles su comida o postre favorito.
Su salud se fue deteriorando de a poco, hasta que el 8 de agosto del año pasado sufrió otro A.C.V., quedando afectados aún más su movilidad y cognitividad.
Honesta, bondadosa, pendiente siempre del futuro de “los suyos”, luchadora incansable, excelente madre y abuela. Vivió una vida feliz, rodeada de sus seres queridos (hija, yerno y nietos, que vivieron estos últimos diez años con ella), quienes la acompañaron, cuidaron y mimaron junto a Nancy, Stella y Anyi hasta el día de su muerte
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
“Nos dejas el ejemplo de tu bondad, de tu amor a todos nosotros y de tu fuerza que te acompañó hasta tus últimos minutos de tu vida… Sergio, Patricia, Lucas, Nahuel, Tomás y Leonel”.
Cuando contaba con tan solo 55 años de edad, el pasado viernes 30 de marzo falleció María Teresa Ceroni de Olaechea, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
María Teresa nació en esta ciudad el 26 de enero de 1957; a los 21 años formó su hogar junto a su esposo José Francisco Olaechea y tuvieron ocho hijos: Víctor, María José, Mauricio, José María, Mariana, Facundo, Maximiliano y Juan Manuel.
Más tarde se fueron sumando sus hijos políticos: Silvia, Soledad, Noelia, Celeste, Andrea, Jazmín, Darío y Juan; disfrutando luego del cariño de 17 nietos: Zoe, Maité, David, Rocío, Ezequiel, Brisa, Cerena, José, Jaquelin, Priscila, Jazmín, Lucas, Sofía, Santi, Ramón, Agustín y Joaquín.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Llegó el momento que la vida nos quitó lo que tanto se ama: una madre.
Dejaste una familia llena de tristeza y gran dolor; pero seguiremos todos juntos, a pesar que es muy duro seguir sin tu presencia.
Vivirás por siempre en el corazón de todos los que te amamos. Siempre estarás presente, porque es imposible olvidar todos los momentos que viviste junto a nosotros.
Te recordaremos eternamente: tu esposo, hijos, hijos políticos y nietos. ¡Nunca te olvidaremos Mamá!
El pasado miércoles 1 del corriente y cuando contaba con 89 años de edad partió hacia la Casa del Señor, Elsa Víctor de Vidal, causando mucho dolor entre sus familiares, amigos y conocidos.
“Chicha” Vidal había nacido el 16 de agosto de 1922; integrando una familia junto a sus hermanos: Lolo, Tito, Beba, Carlos y Jorge: su cuñada Elva Alvarez. Siendo muy joven se casó con Jorge Oscar Vidal y tuvieron dos hijas: Alicia Susana y Silvia Beatriz (f), conformando una linda familia.
En 1972 sufría el dolor más grande de su vida: la pérdida de su amado esposo, hasta que logró sobreponerse con el correr de los años, gracias a la llegada de sus nietos: Eduardo, Jorge, Julio Ricardo y Fernando Aníbal, quienes llenaron de felicidad su vida; siendo con ellos una abuela alegre, cariñosa, predispuesta a dar por ellos todo lo que tenía: su simpatía y fidelidad.
Su espíritu inquieto la llevó a trabajar en Casa Sarita y durante años compartió sus tareas con las de ama de casa, atendiendo con el amor que Dios les dio, a las madres en la misión de este mundo. Con el paso de los años soportó dos duros embates: la pérdida de su yerno Carlos Marzullo y de su hija Silvia Beatriz.
Compartió su hogar de Belgrano 281 con su nieto Fernando, al que colmó de afecto y de consejos para enfrentar la vida, aferrándose a jugar el rol de “madre postiza” y abuela.
En la última etapa de su vida compartió con los amigos y amigas de “Fichu” mostrando que pese a sus años no perdió su jovial espíritu renovador, disfrutando se esa entrega que la juventud proporciona a los mayores. A los 85 años compartió el Hogar Girasoles, conformando una nueva familia, adaptándose y ganándose el cariño de sus pares.
Una vez más su carácter, su fe permitió sobreponerse a las dificultades de la vida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Llegó el momento que la vida nos quita lo tanto se ama: una gran Abuela, con quien compartimos sueños, forjando ilusiones, anécdotas, tristezas y alegrías, quedará por siempre en nuestro corazón.
(Fran, Adrianita, Comanche, Corra, Guille, Frankito, Belén, Fichu, Majo, Germán, Yani, Adrián, Romi, Flor, Lucho, Mole. Jesi, Pajarito, Paulita, Andrea, Nati, Iván, Shamy, Tata, Vivi, Toto, Ceci, Cequi, Vasco, Luciana, Betito, Juancito, Cecilia, Pablo y Pocha.
Que Dios te de la paz volando hacia la eternidad con el cariño de tu familia”.
A los 73 años, el pasado sábado 31 de marzo dejó de existir Juan Carlos Etchevarne, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Cabeza” Etchevarne nació en esta ciudad el 8 de julio de 1938; desde muy joven desarrolló su actividad laboral como empleado municipal, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Su partida es lamentada profundamente por sus hijos: Marcelo, Fabián, Andrés y Pablo; sus nueras: Susana Díaz, María del Carmen Arévalo, Marcela Quinteros y Florencia; al igual que sus nietos: Emanuel, Sofía, Agustín, Lucrecia, Facundo y Florencia; quienes extrañan su presencia, pero queda en ellos la imagen de su figura, sabiendo que descansa en paz junto a Dios.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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