Necrológicas
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EDUARDO EMILIO KAIN
Dolor y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Eduardo Emilio Kain, un querido y respetado hombre que contaba con 67 años de edad.
“Coto” Kain nació en Barker el 12 de junio de 1944; en plena juventud contrajo matrimonio con Dora Colombini en 1969 y tuvieron dos hijos: Viviana y Marcelo. Después llegaron sus nietos Lucía y Andrés, por quienes se desvivió siempre.
Trabajó en Loma Negra y luego cuando se vinieron a esta ciudad, se desempeñó en la Sexta Brigada Aérea, donde se llenó de amigos que tanto lo quisieron.
Le gustaba el tango, el mate, los asados, el Turismo Carretera, las reuniones con amigos y familiares, y los chistes.
Seguía a Independiente y disfrutaba jugando al tejo con sus amigos en las playas de Santa Teresita.
Siempre estaba contento, dispuesto a dar una mano a quien le hiciese falta.
Se fue el sábado 24 de marzo, de golpe, inesperadamente, dejando un vacío muy grande entre sus familiares y amistades.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Querido abuelo Coto: qué difícil es expresar con palabras lo que sentimos en el corazón en estos momentos. Nos dejaste tan inesperadamente que todavía no sabemos quién va a venir a cebarnos mates, quién nos va hacer los asados, quién va a llegar siempre silbando y sonriente, repartiendo alegría y optimismo, o quién se va a ofrecer en seguida para hacer cualquier gauchada en cualquier momento.
Tendremos que ir aprendiendo nosotros, para no reemplazarte, porque es imposible, pero sí para honrarte, para poder devolver en los demás un poco de lo mucho que nos diste, y para intentar hacer las cosas que a vos te hubiesen puesto contento.
Fue fácil encontrar una foto tuya para acompañar estas líneas, es todas estás feliz, y así es como te recordaremos todos los que te quisimos mientras nos acompañaste. ¡Que Dios bendiga tu alma y te dé la paz y el descanso que mereces!”.
CARMEN UGARTEMENDIA de KECH
El pasado sábado 17 de marzo se produjo el fallecimiento de Carmen Ugartemendía de Kech, una querida y apreciada mujer de Napaleofú que contaba con 91 años de edad.
Doña Carmen había nacido en esta ciudad el 6 de febrero de 1921; era hija de Antonio y Margarita, e integraba una familia junto a sus hermanos Antonio, María y Rosario, con quienes transcurrió su infancia en la estancia “El Hervidero”, para más tarde instalarse en el establecimiento rural Santa Catalina.
Muy jovencita, a los 23 años, contrajo matrimonio con Pablo Kech y tuvieron tres hijos: Pablo, Juan Carlos y María del Carmen. Con mucho esfuerzo y una gran vocación de trabajo, consiguieron ser propietarios de una chacrita en cercanías de Napaleofú, donde vivió hasta el último día de su existencia.
En 1986 quedó viuda y con el gran dolor que ello significó para esta descendiente de vascos, fue fiel a su fe practicante católica, considerando una bendición poder asistir a misa.
Su vida pasó por la atención de la familia, el cuidado de su prolija quinta, con sus flores y animalitos. Sus grandes alegrías fueron recibir a sus familiares y amigos con sus ricas tortas y su afamado dulce de leche. También jugar al truco con sus nietos: Ezequiel, Magalí, Nahuel, Antonella y sus hijos políticos: Albino y Susana.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Querida Carmen, nos dejas el ejemplo de tu bondad y tu amor al trabajo que permanecerá siempre entre los que te quisimos”. Tu familia.
EDELVES OJEA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Edelves “Chicha” Ojea. Su amiga Amanda escribió en su recuerdo:
“Amiga y compañera de tantos años, te fuiste antes que yo, mi sensibilidad y mi dolor no quiere recibir esta noticia tan triste. Ya no estás, pido a Nuestro Señor que estés junto a él como te lo mereces.
Compañera: tantos recuerdos cuando trabajábamos juntas, allí nos conocimos en la Metalúrgica, entre el humo y el olor a aceite de linaza, la fina arena y otros elementos que se usaban.
Mezclar y ponernos a hacer esas piezas tan importantes para las nuevas marcas de autos, que año a año salían. Todo te salía bien, eras hábil, inteligente, Chicha, llegaste a ser una amiga de fierro, así como esas piezas que hacíamos.
En la neblina del tiempo te veo, nos vemos amiga. Ahora nos espera el más allá ¿me esperas? ¡Descansa en paz!
DOMINGO ANTONIO FERRAGGINE
El pasado domingo 25 de marzo se apagó la vida de Domingo Antonio Ferraggine, un querido y respetado hombre que contaba con 95 años de edad.
Domingo nació en campos de Azucena y partió al encuentro de su esposa Elvira Conforti, dejando su barrio de avenida Colón al 1000, donde vivió por espacio de más de sesenta años.
Dedicó su existencia al trabajo y al bienestar de sus dos hijas: Zulema y Haydeé, quienes conformaron sus hogares y al pasar el tiempo fueron llegando sus nietos, que fueron su orgullo y acompañó, comprendió y ayudó siempre.
Más tarde tuvo la dicha de disfrutar del cariño de cinco bisnietos: Florencia, Camila, María Paz, Jerónimo y Juanita.
Pasó sus últimos días rodeado del amor y el cuidado de todos sus seres queridos, quienes hoy sienten angustia y dolor por su pérdida.
“Es grande el vacío que dejó, se sentirá siempre y en cada uno quedan hermosos recuerdos y todo el amor”.
Su familia agradece a los doctores Eduardo Nejamkin y Carlos Bonavente Pinto por toda la atención brindada y la calidad humana demostrada por ambos profesionales.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria:
“Abuelo: llegó la hora de tu partida, la cual sabíamos que en algún momento llegaría pero nadie se prepara para un adiós.
Te fuiste y me quedó la fea sensación que no te devolví todo y cada cosa que me diste y ayudaste. Siempre que me fue mal, tus palabras fueron “hay que ayudarla” y jamás un reclamo.
Hasta tus últimos días estuviste pendiente de tu bisnieto, el cual no te olvidará jamás y te despidió con mucho amor.
Me cuesta mucho no verte, llega la hora de tu remedio y sin darme cuanta voy a tu encuentro, el dolor de ver tu casa vacía no lo puedo calmar.
Dos días antes a tu partida te di las gracias y te dije todo lo que te quiero. Vivirás en mi corazón y te recordaré por siempre ¡Gracias, mil veces gracias!”.
Tu nieta María Luján.
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“Querido papito: estos últimos tres años que pasaron hasta tu partida fueron muy duros para nosotras dos; fue después de tu ceguera, la cual nunca pudiste superar.
Vos siempre tan activo y predispuesto para todo y yo con todos mis problemas a cuestas, pero nos apoyamos una en otra y los pasamos.
Vos estás en el Cielo junto a mamá y yo estoy aquí junto a todos los que me quieren: Juan Carlos, Zulema, Juan y todos mis sobrinos y sobrinos nietos, en especial Gerónimo, que me reta para que me cuide.
La casa y tus cosas están cuidados como vos querías y estamos haciendo con Zulema, la que vos siempre me pedías, porque esta casa que a vos y a mamá les costó mucho hacerla y tanto la querían y cuidaban.
Nunca me olvidaré de vos papito querido. ¡Un beso grandote!
Haydeé.
LEONCIO MARCOS
“El pasado martes 13 de marzo, Dios te llevó a su reino, contabas con 85 años; habías nacido el 24 de abril de 1926 en la ciudad de Zapala (Neuquén) y tus padres eran Antonio Marcos y Paulina Díaz.
A los 21 años te viniste a Buenos Aires, luego llegaste a Tandil, donde te radicaste. Trabajaste como peón de albañil, Aprendiste el oficio en la década del ´50.
Conociste a una joven y bella mujer, llamada María Ballestero. El 20 de abril de 1955, dieron el sí frente al altar. Fruto de su gran amor, tuvieron cuatro hijas: Susana, Graciela, Gladys y Mirta. Eran años muy difíciles, pero con tu amor, cariño y el sudor de tu frente, junto a tu esposa, les brindaron estudio y sobre todo educación y respeto.
Con el paso del tiempo llegaron los yernos. Los mismos que te dieron nietos y bisnietos, que los disfrutaste con mucha alegría.
Tus familiares y amigos te conocían como “El Petizo”. Eras un hombre de rostro serio, de pocas palabras.
Los que tuvimos la dicha de compartir años a tu lado vimos que eras un hombre de gran corazón, de perfil bajo y muy sensible. Siempre dando buenos consejos, estando a nuestro lado en las buenas como en las malas.
Aunque no te tengamos físicamente presente, sabemos que seguís al lado nuestro. Tu familia y amistades te llevamos en el corazón. Te damos las gracias por darnos tanto amor, comprensión y enseñarnos a vivir ¡Jamás te vamos a olvidar!
Le agradecemos de corazón a Bellver y señora por acompañar a Leoncio en sus últimos minutos de vida; también agradecemos a amistades y a la Agrupación “Lisandro de la Torre”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALDO ERNESTO CESARIO
El pasado lunes 26 de marzo y cuando contaba con 62 años, partió hacia la Casa de Dios, Aldo Ernesto Cesario, causando mucho dolor entre familiares, amigos y conocidos.
“El Gringo” Cesario, como le decían, había nacido el 30 de junio de 1949 en esta ciudad. A temprana edad, la vida lo dejó sin sus padres, pero junto a sus hermanos Blanca y Alfredo, lucharon para seguir unidos fortaleciendo en ellos el valor de la familia.
A los 26 años formó junto a Cristina una hermosa familia, de cuya unión nacieron Ernesto, Natalia y María; con el transcurrir del tiempo llegó su nieta Julieta, mientras que años más tarde recibió la grata noticia que volvería a ser abuelo de su segundo nieto/a.
Esposo, padre, abuelo protector preocupado siempre por los suyos, un ejemplo de persona como así también un amigo incondicional.
Valoró su familia y por sobre todo luchó junto a Cristina por darle a sus hijos lo mejor siempre.
Agradecemos a Dios el permitirnos tener un hombre especial. Todo aquel que lo conoció, llegó a quererlo.
Permanecerás en el corazón de cada uno de nosotros por siempre. ¡Te amamos Aldo!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUIS HORACIO LEIVA
Cuando contaba con 48 años de edad, el pasado sábado 17 de marzo se apagó la vida de Luis Horacio Leiva y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Papa: qué gran vacío nos dejaste, te llevaste una parte mía, no se cómo sobrevivir sin vos, ni mi bebé… fuiste y serás siempre un gran papá, te desvivías por nosotros para que no nos falte nada, y así fue siempre nos diste todo.
Estoy orgulloso de vos, de mi papá, que fue y serás la persona más humilde, solidaria y maravillosa del mundo. Siempre estarás en mi corazón en cada momento, y cuando mire las estrellas ahí vas a estar vos y Matheo, las estrellas más lindas.
¡Viejo te amo! Y siempre te voy a amar, siempre serás mi presente. Te voy a extrañar y mucho”.
Fiama Leiva.
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“Papá: me quedé con tu mirada y ese último abrazo que nos dimos, en el cual te dije ´te amo Pa´. Estoy orgullosa de vos, sos el mejor papá del mundo. Me miraste y juntos lloramos y me dijiste ´yo también hija´… no solo nos dejaste a nosotros, sino también a tus dos nietos, Julieta ya no te va hacer enojar y reír a la vez, y Alexis Luis, quien lleva tu nombre y espero sea como su abuelito, el más bueno del mundo.
Ya no te volveré a ver con tu bolso en el hombro, como todos los días luego de volver a trabajar.
Estarás siempre presente en nuestros corazones. Te amo pa. Temamos abuelito lindo, como te decían tus nietos.
Me soltaste la mano ´Pa, para tomar la de tu mamá, quien también vive presente en mi corazón.
Para mi marido José Luis, llenaste en nueve años ese vacío del padre que no tuvo. No se necesitan más palabras. Te recordaremos con amor”.
Tu hija Silvia y José Luis.
Tus nietos Alexis y Julieta.
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“Amigo: primeramente quiero darte las gracias por todo lo que me has dado, por tu compañía, tu apoyo, tu comprensión y presencia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como vos, en quién confiar, con quién soñar…
Fuiste una persona importante y especial para mí. Siempre formarás parte de mi vida, de mis sentimientos, decisiones y emociones…
No me queda ninguna duda de lo importante que fuiste para mí, ni de tu lugar en mi ser.
Mi cariño por ti es muy grande y además has sabido ganártelos con tu especial forma de ser, y de entregar tu amistad. Por eso, no ha cualquiera lo hago llamar “mi amigo”.
Hemos pasado por tantas cosas juntos, buenas y malas, que ya nos conocemos perfectamente. Por eso, nuestra amistad creció y se hizo más fuerte día a día. Al igual que nuestra unión.
“Cuantas alegrías me has dado”, no me despido, pues aquí esteré siempre contigo. Sinceramente tu amigo,
Ricardo Luna”.
JOSE A. DURAND
El pasado lunes 19 de marzo dejó de existir José A. Durand, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
José nació en esta ciudad el 18 de abril de 1933; vivió gran parte de su vida en cantera Albión, lugar donde desempeñaba su actividad laboral.
En plena juventud había conformado una hermosa familia, junto a su esposa Elvira Núñez; sus hijos Silvia Noemí, José Adalberto y Daniel Oscar; que más tarde sumaron a sus hijos políticos, Gustavo Quintana, Myriam Rodríguez y Cristina Sabio; sus nietos: Laureano, Santiago, Gonzalo, María José, Sabrina, Sofía y Brenda; su bisnieta Ariadna y sus nietos del corazón: Mariana y Ezequiel, quienes extrañan su presencia , pero queda en ellos la imagen de su figura, sabiendo que descansa en paz junto a Dios y elevan una plegaria en su memoria.
DELIA LOPEZ de ARMENTIA
En Santa Cruz de Tenerife (España), el pasado martes 6 de marzo se produjo el fallecimiento de Delia López de Armentia, una querida mujer nativa y con amplios lazos familiares en esta ciudad. Sus hermanas Isabel y Elsa la recuerdan así:
“Querida hermana: Estábamos todos ilusionados y vos también esperando reencontrarnos en pocos días, y te fuiste sin avisar…
Fuiste alegre, aventurera, hasta temeraria ya que la primera mujer que saltó en paracaídas en Tandil fuiste vos; te queríamos todos porque diste todo a cambio de nada.
Amabas a tu querido Tandil, como pocos, defendías a muerte las sierras, sus paisajes, los animales, la naturaleza toda.
Tenías ideas, proyectos y más, querías tener gallinas ¡para comer huevos de verdad!, como vos decías y te estábamos esperando con dulces caseros y lechugas frescas de nuestra quinta, que tanto te gustaban y otras sorpresas, pero no pudo ser.
Aquí quedamos con un inmenso vacío, un profundo dolor y una tristeza insoportable, un desconsuelo difícil de digerir, ya que faltaba tan poquito para vernos. Y nos duele también la enorme distancia que nos separaba.
Quisiste a tus sobrinos: Fernando, Leonardo (f), Andrés y Darío; Adrián y Marina; a tus sobrinos nietos: Celeste y Florencia; Franco; Juanse, Emilia y Andresito y a la más pequeña: Lara Delfina, que solo la conociste por fotos. También a Sandra, Mónica y Bibiana y a tus tantos amigos que aquí dejaste.
Un cáncer invadió tu organismo y sabíamos que no tenías mucho tiempo, pero tenías intacto el humor, la alegría, las ganas, las ideas, los proyectos a largo plazo, ya que estabas convencida que le ganabas a la enfermedad, pero no pudo ser.
Hay muchas cosas lindas para decir de vos, pero por hoy nos despedimos hasta que podamos encontrarnos”.
ERNESTO ESTEBAN BAIZA
Cuando contaba con 75 años, el pasado miércoles 29 de febrero, falleció Ernesto Esteban Baiza, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Ernesto nació el 29 de agosto de 1935 en María Ignacia (Vela); desempeñando su actividad laboral en el gremio gastronómico, trabajando durante muchos como mozo, para luego instalar una frutería y verdulería.
Había conformado su hogar con María Noel Pérez Irigoitía, con quien estuvo en pareja hasta que ella murió el año pasado.
Se destacó como buen padre de su hijo Jorge Abel y abuelo de sus nietos Maximiliano y Florencia, quienes elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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