Necrológicas
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GRACIELA MABEL FERNANDEZ
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado miércoles 7 del corriente se apagó la vida de Graciela Mabel Fernández, una querida compañera de esta casa que contaba con 52 años de edad.
“La gallega” Fernández nació en Tres Arroyos el 15 de noviembre de 1959, pero desde muy joven vivió en esta ciudad.
Gran amante del deporte, de pequeña jugó al hockey en el club Independiente, integrando además distintos seleccionados locales.
Incansable trabajadora y excelente compañera, desempeñaba su actividad laboral por espacio de más de quince años en la administración de esta empresa.
La vida la golpeó duramente con la pérdida inesperada de su mamá, provocando en ella una gran tristeza, uniéndose en el dolor más aún a su hermano Carlos, encontrando alivio, luego de un tiempo, nuevamente en el camino del deporte, en la marcha de una nueva meta, la cual la llevó a ganar varias competencias en su categoría, llegando a nivel internacional, representando de excelente manera a nuestra ciudad en Río de Janeiro y Colombia, obteniendo ambos triunfos.
Su partida es lamentada profundamente por su hermano Carlos, su prima Silvia y su esposo Carlos, al igual que sus sobrinos Diego y Jorgelina.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria:
“Gallega: imposible descubrir los sentimientos, solamente un ¡hasta pronto! Imagino estarás marchando por el Cielo junto a tu amada Luisa. Siempre vas a estar en nuestro corazón”.
Tus amigas y compañeras.
JUAN ADOLFO STUPINO
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Juan Adolfo Stupino, un querido y respetado hombre que contaba con 70 años de edad.
Adolfo nació en esta ciudad el 17 de abril de 1941; su niñez y parte de su juventud transcurrió en el paraje El Solcito, donde además de ganarse amigos, conoció a quien fuera su compañera de toda la vida, con la que tuvieron dos hijos.
Excelente esposo, compañero y amigo, padre ejemplar, abuelo orgulloso, que no perdía oportunidad de disfrutar de cada momento con sus nietos, “familiero”, siempre cercano a sus hermanos, tíos, primos, sobrinos… a todos.
Dejaste profundas y buenas huellas en el corazón de todos.
“El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables”… como vos Adolfo.
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados en Necochea.
RUBEN DANIEL TREVISIOL
El pasado miércoles 7 del corriente nos dejó Rubén Daniel Trevisiol, víctima de una cruel enfermedad, con sus jóvenes 56 años, y con muchos proyectos por delante, dejando sin consuelo a su esposa,
hijos y su única hermana.
“¿Qué gran persona eras? Siempre con una sonrisa, una palabra de amor, tanto para tu familia como para con tus amigos. Estabas siempre para quien te necesitaba”.
Se desempeñaba laboralmente en el rubro de la construcción; estuvo relacionado con el mundo del deporte, como un gran jugador de fútbol que era su pasión: El Zurdo, como lo conocían.
Conformó una gran familia, siempre estuvo cerca de sus hijos, marcándole un buen camino de amor y respeto, los cuales hoy sienten su ausencia, recordándolo con inmenso amor.
“Papá: fuiste un gran hijo, esposo, hermano, te llevaremos por siempre en nuestro corazón con mucho amor”. Tus hijos Leo y Lan.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
DORA DENK de KOENIG
A la edad de 81 años, el pasado sábado 25 de febrero se apagó la vida de Dora Denk de Koenig, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amigos que la recuerdan así:
“Hasta pronto:
Casi puedo ver tus pasos en el aire,
casi puedo oír en el cielo tus risas,
casi puedo oler tu perfume como antes,
casi puedo sujetar tus manos tibias.
Es así que no quiero olvidarte,
es así que te recuerdo cada día,
es así que quiero encontrarte,
es así que no admito tu partida.
¡Cuánta falta me haces querida madre!
¡Cuánta necesidad quedó vacía!
¡Cuántas palabras que no pude pronunciarte!
¡Cuántos momentos que no se repetirán sin tu compañía!
Y mis brazos aún quieren abrazarte,
y mis besos quieren posarse en tus mejillas,
y mis manos aún quieren acariciarte,
y mi voz te llama para que vuelvas enseguida”.
Tu hija Leticia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA LUISA MONTRESOR de BASUALDO
Profundo dolor produjo la inesperada desaparición física de María Luisa Montresor de Basualdo, acaecida el pasado lunes 12 del corriente.
“Tita” Basualdo nació en esta ciudad el 12 de febrero de 1931; comenzando a trabajar desde los 15 años como modista, profesión que desarrolló por más de cincuenta años.
En 1954 contrajo matrimonio con Fabio Alberto Basualdo, con quien convivió hasta su partida al Reino del Señor, criando a sus dos hijas, luchando por su bienestar y disfrutando de sus siete nietos.
“Hoy después de cinco años vuelve a reunirse con su compañero, para estar en la paz eterna, que tanto predicaba y desde donde estén juntos nuevamente, cuiden a su familia.
Es difícil el desprendimiento físico pero nos reconforta que esté en el lugar soñado en paz, junto a su amado Alberto, como pedía permanentemente. ¡Te recordaremos con amor!”.
Sus seres queridos agradecen profundamente a todas aquellas personas que dieron su consuelo y acompañaron en tan difícil momento.
CARMELA CHINNICI de INTELESANO
Pesar y angustia ha provocado la noticia del fallecimiento de Carmela Chinnici de Intelesano, una inmigrante que llegó a la Argentina en 1951, con 19 años de edad de Sicilia (Italia).
Junto a sus papás y hermanos: don Vito, Crossifisa (Josefina), Gaetano, Sara y Angelita, llegaron a Tandil y se radicaron en la estancia La Calandria, un campo ubicado en el paraje La Pastora, donde vivieron y desempeñaron su actividad laboral.
Al poco tiempo conoció a un “gringuito”, así lo llamaba a Cayetano Fortunato Intelesano, con quien años después se unió en matrimonio y conformaron una linda familia con sus hijos Marcelo y Arturo.
Con el paso del tiempo se instalan en esta ciudad, en la zona de El Calvario y madre e hija desarrollaron su profesión ¿quién no conoció a las masajistas del Calvario? Esas personas con problemas de huesos que ingresaban postrados y salían caminando.
Hacía más de cinco años que Lina estaba afectada de una dolencia y dejó de desarrollar ese don aliviador o sanador. Ella recordaba permanentemente “cómo puede ser que después de haber sanado a tanta gente, a mi nadie me puede sanar.
El lunes 12 del corriente llegó la hora de su partida, dando sus bendiciones y maneras de ser amables, con su querer y sus recuerdos.
LIA BLANCA VERONA de CERESETO
El pasado martes 13 del corriente falleció Lía Blanca Verona de Cereseto, una querida y conocida mujer que contaba con 89 años de edad. Su familia la recuerda así:
“Biografía de una señora no sumisa. Mamá se llamaba Lía, porque a la abuela Goya le gustaba ese nombre de una vecina.
En su casa la llamaban Nena, sus primas le decían Chichina, sus amigas Lía y papá la llamaba Blanca. Consecuencia: ninguno de nosotros fue llamado jamás por un sobrenombre. Y punto. Así se terminaban a veces muchas discusiones cuando éramos chicos.
Y en realidad esta biografía casera debería decirse escrita a doce manos, las de sus seis hijos y la familia que construyó ladrillo a ladrillo.
Estudió el primario en el Colegio de Hermanas y recordaba especialmente a la hermana Aída, con la que siguió más adelante cursos de cocina.
Cursó magisterio en la vieja Escuela Normal. Según contaba ella misma, tenía mucho amor propio y cierta vez persiguió al ingeniero Nicola, su profesor de matemáticas, para que le dijera qué nota le había puesto.
De las materias estudiadas prefería matemática o geografía y hasta hace muy poco podía hacer mentalmente cálculos complejos. Pero en realidad lo que le hubiera gustado seguir era “declamación” como ella decía. ¡Recitar como Berta Singerman! (no mamá, no me estoy burlando).
Una vez recibida de maestra ejerció en el Colegio de Hermanas, en primer grado inferior. Sus alumnas la recuerdan con especial afecto.
Mamá era una gran lectora. En su hogar paterno recibía diarios, revistas, y la Biblioteca Rivadavia, tan cercana a su casa, le proveía libros con el asesoramiento de don Isaza.
Conoció a papá, Pedro Luis Cereseto, porque él era el médico de la familia. Se casaron nueve meses después. Hicieron una gran fiesta en el Hotel Palace, donde funciona actualmente la Universidad Nacional del Centro.
Después vinieron los hijos, la carrera de papá, la creación de la Clínica Modelo, el diseño de la casa de avenida España, las jornadas médicas, los libros científicos, etcétera. Mamá administraba la casa, seleccionaba proveedores, supervisaba deberes, dibujaba carátulas y escribía con letra redondilla, diseñaba los vestidos de ella y de sus hijas, cocinaba y buscaba recetas nuevas hasta que cada uno de los seis hermanos crecimos y nos formamos. Fue entonces el tiempo de ir más a Buenos Aires, al teatro, a la feria anual del libro y el viaje a Europa.
Pero entonces vendría la época en la que ella reconoció que tenía carácter. Estela fue presa sin tener causa ni proceso. Mamá se lanzó a la lucha. Fue un durísimo peregrinar por conocidos influyentes, un ir y venir a la cárcel de Villa Devoto, un sinfín de humillaciones, papeles a completar, exigencias ridículas que cumplir. Y no se amilanó. Y vio crujir sus creencias cuando escuchaba de voces religiosas la condena. Y fueron años sin alegría en los festejos de fin de año… hasta que todo pasó.
Entonces volvimos a reencontrarnos todos en la mesa familiar. Ese era el poder de mamá: la comida compartida, la comunicación entre padres e hijos sin interferencias, sin programas televisivos, sin mensajitos de texto, pero con un inmenso respeto por cada uno de nosotros. Y ella lo logró siendo una mujer coqueta, curiosa, lectora, enterada de la política sin caer en la sumisión acostumbrada para muchas señoras de la época.
Mamá, abuela, bis: ¡ella vive en nuestro corazón!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SARA ESTHER MURNO de GARCIA
Cuando contaba con 95 años de edad, el pasado domingo 11 del corriente se apagó la vida de Sara Esther Murno de García, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Sara nació en Benito Juárez el 29 de junio de 1916; en su juventud se casó con Gilberto García; además durante muchos años fue dueña de la Librería e Imprenta Casa Grothe, ubicada en calle 9 de Julio al 400.
Su hijo político Carlos y sus nietos Abel, Sergio, Josefina y Guillermina agradecen la compañía, el cuidado y el afecto que Elsa, Clara y Rosa del Hogar Virgen de Luján le brindaron en estos últimos años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JORGE ENRIQUE PARRA
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado domingo 11 del corriente se produjo el fallecimiento de Jorge Enrique Parra, una querida persona que contaba con 41 años de edad.
“Michelo” Parra había nacido en 24 de noviembre de 1970; desde muy chico supo lo que era el sacrificio y la lucha por seguir día a día… siempre estuvo al lado de sus hermanos y de su madre.
Cumplió el papel de hijo, padre, hermano y amigo inseparable… luego la vida le regaló hijos, hermanos políticos y sobrinos, lo cuales jamás olvidarán todos los momentos vividos, a los que les enseñó el valor de la vida, siempre contando con el apoyo incondicional en todo momento.
Su partida deja en el corazón de sus seres queridos, un profundo dolor, que le acompañarán hasta el día en que Nuestro Señor decida reencontrarlos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Cómo olvidar que nos dabas todo, hasta lo que te costaba. Mucho hiciste, hasta lo más sacrificado. Nunca te olvidaremos.
Dios quiera que el día que dejemos de existir lo hagamos en paz para estar a tu lado…
Hermano mío: gracias por darnos alivio cuando estábamos tristes…, gracias por darnos todo lo que pudiste…, gracias por ser nuestro hermano… te queremos más allá de la vida o la muerte. El amor no muere jamás, el nuestro no ha muerto. Descansa en paz hermano mío”.
HUGO ALBERTO MONTES
Cuando contaba con 56 años de edad, el pasado lunes 12 del corriente dejó de existir Hugo Alberto Montes, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Hugo nació en esta ciudad el 29 de julio de 1955, cursando sus estudios primarios en la Escuela Nº 21; con escasos 12 años tuvo que salir a trabajar y se desempeñó en la profesión de chapista; luego por cuestiones de la vida estaba cuidando autos, frente a su querido Sol Tropical, donde consiguió muchos amigos y conocidos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Bueno, querido hermano estoy muy triste por tu partida. Eras muy joven aún para irte, pero sé que algún día nos vamos a encontrar. (Tu adorada hermana Susi).
ENRIQUE DUARTE
Con pesar y dolor fue recibida la noticia del fallecimiento de Enrique Duarte, un querido hombre que contaba con 66 años de edad.
“Coco” Duarte era nativo de esta ciudad e integraba una familia de nueve hermanos; desde muy joven trabajó en el reparto de arena con Sánchez Varela.
También incursionó en el deporte, ya que era un apasionado por el fútbol y en la década del ´60 vistió la camiseta de Independiente en los campeonatos de primera división de la Liga Tandilense.
Actualmente estaba jubilado por incapacidad y su partida es lamentada por sus hermanos Juan Carlos, Leocadia y Elsa, quienes junto a sus cuñados y sobrinos, elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARGARITA TAPIA de VERONA
El pasado miércoles 7 del corriente se apagó la vida de Margarita Tapia de Verona, una querida y apreciada mujer que contaba con 51 años de edad. Su familia escribió en su recuerdo:
“Hay mucho azul allá arriba;
mas allá de las nubes y la lluvia,
hay mares de dicha y amor,
lejos de la pena y el dolor.
Hay estrellas que el hombre nunca vio,
donde la vida comienza otra vez:
la calma perfecta que el arco anunció
se encuentra allá: ¡el Cielo es!
Tu sufrimiento ya acabó, sabemos que estás bien, tus recuerdos estarán siempre en nuestra memoria y aunque ya no compartas nuestros días estarás presente en nuestro corazón ¡te amaremos eternamente!”.
(Tus hijos, nueras, nietos y bisnietos).
FRANCISCO EUGENIO ASLA
A los 86 años de edad, el pasado viernes 9 del corriente falleció Francisco Eugenio Asla, causando angustia y tristeza entre sus familiares, amigos y vecinos.
“Quito” Asla nació en esta ciudad el 26 de marzo de 1925 y durante su vida supo ganarse el respeto y cariño de todos sus seres queridos.
Hoy su familia lo recuerda así:
“Qué difícil es despedir a un ser querido. Es el momento de nuestras vidas en el que tenemos que ser más fuertes. Ya que el gran amor que sentimos debe guardarse en nuestro corazón por siempre.
Días pasados, a pocos de cumplir 87 años, nos dejó nuestro querido Quito después de una larga enfermedad que le impidió disfrutar plenamente sus últimos años.
Los campos de Tandil lo vieron nacer y transcurrir sus primeras experiencias de vida. Luego formó una familia y vivió hasta pocos años antes de su partida en la hermosa Villa Italia.
De joven trabajó en el ferrocarril y luego en Metalúrgica Tandil hasta su retiro jubilatorio. Tanto en los trabajos como en el barrio dejó buenos recuerdos como compañero y vecino por ser sociable, solidario y divertido.
Tu familia te agradece los momentos compartidos y el amor que nos brindaste. Siempre permanecerá en nosotros tu recuerdo.
¡Hasta siempre querido Quito! Te queremos con el alma.
En su última morada fue despedido por familiares y amigos; sus restos descansan en el cementerio El Paraíso.
VENTURA PEREZ
De manera inesperada, el pasado martes 6 del corriente falleció Ventura Pérez, un querido y respetado vecino de Villa Cacique.
“Valentín” Ventura había cumplido recientemente 78 años, el 14 de febrero; había nacido en San José de Feliciano, provincia de Entre Ríos, en 1934.
Allí conoció a su compañera, Stella Maris Morales; luego contrajo matrimonio y fruto de ese amor nacieron sus seis hijos: Verónica, Mariela, Sergio, Zulma, Jorge y José.
Muy joven se instaló en Villa Cacique y trabajó durante 33 años en la fábrica Loma Negra, hasta retirarse con los beneficios de su merecida jubilación.
Durante su existencia se caracterizó por ser una excelente persona, muy recto y servicial; donde alguien necesitaba una mano, allí estaba él para brindarse… Era una persona muy querida y respetada. Por su forma de ser había conseguido el cariño de muchos amigos y vecinos, y por supuesto, de toda su familia que lo amaba mucho.
La vida le arrebató muy pronto a su amada esposa y tuvo que ser madre y padre de esos seis chiquitos que eran muy pequeños al momento de faltarles su mamá. A pesar del dolor y el sufrimiento por la pérdida de su compañera, Ventura supo desempeñar muy bien los dos roles y a sus hijos los cuidó y protegió siempre, sin que nada les falte… Él se encargó de dejarles un legado muy especial: ser buenos, honestos, respetuosos; ser personas de bien.
Con los años, su "gran familia" fue creciendo y llegaron sus hijos políticos: Rafa, Walter, Karen y María y luego sus nietos: Lucía, Fernanda, Julieta, Daniel, Florencia, Agustina, Santiago, Delfina, Homero, Nicolás, Francina y Luisina.
El abuelito "Lelo", como lo llamaban sus allegados, era muy creyente; disfrutaba muchísimo de la vida al aire libre, le gustaba jugar a las cartas y a las bochas y le apasionaba la pesca, pero por sobre todas las cosas lo que más le gustaba era compartir momentos en familia, siempre unía a toda su "tribu".
Hoy sus seres queridos no encuentran resignación porque fue muy repentina su muerte, pero tiene el consuelo que Dios lo eligió a él para compartir la misma estrella junto a su esposa…
“Lelo: sabemos que desde el cielo vas a iluminar y guiar nuestros pasos. Nunca te vamos a olvidar. Te queremos mucho y deseamos que el Señor te brinde mucha Paz". Tu familia.
Sus restos. Previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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