Necrológicas
CARLOS ALBERTO SOSA
Cuando contaba con 56 años de edad, el pasado martes 21 de febrero dejó de existir Carlos Alberto Sosa y su ahijada lo recuerda así:
“Carlitos… como todos te llamábamos ¡te fuiste tan joven!
Mientras tu salud te lo permitió amaste la libertad, los arroyos, la bicicleta, recorriendo con ella grandes distancias.
Pero por esas cosas justas o injustas, no somos quienes para juzgar, tu vida se tornó muy difícil, tan difícil, que los que te queríamos pedíamos a tu amada madre que te venga a buscar para que dejes de sufrir. Se hizo muy largo tu calvario. Diez años en los que fuiste perdiendo toda tu capacidad para valerte de vos mismo; con tu mirada transmitías tanto dolor.
Si al menos hubieras podido hablar, hubieras descargado tanta impotencia, la misma que sentíamos nosotros de no saber qué pensabas, qué pasaba por tu mente, de no poder ayudarte.
Pero ahora estamos seguros que estás libre al fin. Rodeado de ángeles junto a tu madre y agradeciendo a tus hermanas Marta y Olga por la dedicación y el amor que te dieron en tu difícil enfermedad.
¡Siempre te recordaremos! Querido Carlitos: que descanses en paz”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Juan Adolfo Stupino, un querido y respetado hombre que contaba con 70 años de edad.
Adolfo nació en esta ciudad el 17 de abril de 1941; su niñez y parte de su juventud transcurrió en el paraje El Solcito, donde además de ganarse amigos, conoció a quien fuera su compañera de toda la vida, con la que tuvieron dos hijos.
Excelente esposo, compañero y amigo, padre ejemplar, abuelo orgulloso, que no perdía oportunidad de disfrutar de cada momento con sus nietos, “familiero”, siempre cercano a sus hermanos, tíos, primos, sobrinos… a todos.
Dejaste profundas y buenas huellas en el corazón de todos.
“El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables”… como vos Adolfo.
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados en Necochea.
Cuando contaba con 74 años de edad, el pasado jueves 16 de febrero dejó de existir Víctor Larzabal, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amigos.
“Chicho” Larzabal nació el 24 de julio de 1937 en Francia (departamento Finisterre). Junto a sus padres y hermanos se radicaron en esta ciudad en 1948; cursó sus estudios en el Colegio San José.
Desde chico fue un apasionado por el deporte, practicó básquetbol en el club Gimnasia y Esgrima. Además junto a sus amigos integró un grupo de bailes vascos.
Así conoció a Marta L. Moroso, con quien ser casó en 1960 y conformó una hermosa familia unida en el amor y el respeto; tuvieron cuatro hijos: Daniel, Fernando, Luján y Ariel, que con el paso del tiempo le dieron la alegría de disfrutar del cariño de cinco nietos: Macarena, Florencia, Juliana, Agustín y Federico.
Trabajó desde los 18 años en Metalúrgica Tandil, donde cosechó innumerables amistades a lo largo de 40 años de esfuerzo y dedicación.
Integró la Cooperadora del Jardín Nº 903 durante casi 25 años; también formó parte de la comisión directiva del Club Uncas durante muchos años y colaboró con la subcomisión de Hockey donde jugaban sus hijos, acompañándolos siempre en todas sus actividades. Durante ese período también formó parte de la Federación de Hockey.
Siempre se destacó por poner el corazón en todo lo que hacía, por ser un hombre trabajador, honrado y querido por todo el que lo conocía. Será extrañado y recordado siempre con mucho amor.
Papa:
Casi en silencio, imperceptible,
te fuiste como en puntitas de pie,
siguiendo amigos de siempre
que también una vez lloramos.
Fue un placer verte sonreír
palpitando los últimos resultados
de tu “Boca” querido,
que te tenía en ascuas, embelesado.
Sereno y hermoso te tendremos
en nuestros corazones,
como la familia que formaste,
fruto del amor, la bondad
y de los buenos valores.
Te deseamos un buen viaje,
que tengas mucha paz,
y danos fuerzas,
que te vamos a extrañar.
Ahora sos nuestro angelito…
Te amamos. Tu familia.
El pasado sábado 25 de febrero se apagó la vida de Dora Denk de Koenig, una querida y estimada mujer que contaba con 81 años de edad. Su familia la recuerda así:
“!Mamita!: que triste es mi mañana al no ver tu rostro. Cómo quisiera tenerte para contarte la falta que me haces, la necesidad de estar a tu lado, la compañía que nos hacíamos las dos y el compartir lo mucho o poquito que teníamos.
Cómo olvidar que me dabas todo, hasta lo que te costaba, mucho hiciste hasta lo sacrificado por mí, mamita nunca te voy a olvidar.
Dios quiera que el día que muera lo haga en paz, para estar a tu lado. Te amo mamá. ¡Gracias por darme alivio cuando estaba triste. Gracias por darme todo lo que podías. Gracias por ser mi mamita.
Te quiero más allá de la vida o la muerte, el amor no muere jamás. El mío no ha muerto, Te amo ¡Descansa en paz!”.
“No llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos;
los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
Cómo!…
¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!
ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz…y de Vida…
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
(San Agustín)
A los 75 años de edad, el pasado lunes 27 de febrero dejó de existir Oscar Jesús Boragini, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Oscar, nació el 14 de junio de 1936 en Chillar, partido de Azul. A los dos años llegó a Tandil de la mano de su mamá. Era hijo único, transcurrió su infancia y juventud rodeado de primos, amigos, y su nueva hermana Yoli.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 2; cumplió con el Servicio Militar, recordado por él con gran cariño e innumerables anécdotas.
Mecánico desde muy joven, trabajó con autos de carrera y realizó numerosos trabajos en automóviles y camionetas de clientes de Tandil y la zona; muy reconocido por la calidad de los mismos y por su forma de trabajar, forjó una marca personal que hasta sus últimos días lo acompañó.
Consejero y orientador de mecánicos que recién comenzaban o clientes que querían conocer un poco más sobre autos, siempre estaba dispuesto a dar su opinión y contestar sus preguntas.
Fierrero de alma, las carreras de los domingos eran un clásico en su casa y tema de conversación para varios días en el taller, mate de por medio. Hincha del chivo, sufrió algunas bromas de amigos el día que cambió la Chevy negra por el Falcon marrón, pero se reía junto a ellos.
A los 21 años conoció a su amor, su futura compañera, que provenía de Romang, y en 1960 tuvieron su unión civil y religiosa. Formó su familia con su esposa y tres hijos, y con los años fueron llegando sus cinco nietos. El 11 de junio de 2010, en compañía de su gente querida renovaron sus votos matrimoniales y celebraron con gran alegría las Bodas de Oro.
Esposo, padre y abuelo muy compañero, generoso, un enorme corazón, siempre pendiente de brindarse a los demás en lo que necesitasen. Un poco cabeza dura, pero con gran sentido del humor, perdido a veces por temas administrativos o papeleríos incomprensibles que trataban de tirarle el ánimo abajo pero que pocas veces tenían éxito.
Experto en realizar huertas, disfrutaba todos los veranos de sus famosos tomates caseros y también de lechuga, albahaca y otras tantas verduras más, que eran plantadas, cuidadas y cosechadas con dedicación, y alguna que otra mano gentil que lo ayudaba.
En el último tiempo se había acercado más a Dios, y a compartir la Misa de hombres y otros muy lindos momentos en compañía de los sacerdotes y miembros de la comunidad de San Antonio de Padua.
“Querido Oscar: tu familia y tus seres queridos, te dedicamos estas pequeñas líneas que te describen brevemente pero que no alcanzan para expresar cuanto te queremos y cómo te vamos a extrañar. Fuiste y serás por siempre una persona que amamos y respetamos con todo el corazón”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
El pasado domingo 26 de febrero se produjo el fallecimiento de Carlos Vicente Rodríguez, un querido y respetado hombre que contaba con 68 años de edad y sus seres queridos lo recuerdan así:
“Nuestro papá partió de viaje… en un sábado gris, partiste a un viaje del que no vas a regresar.
Papá, esposo, abuelo tan querido. Nos dejaste miles de recuerdos maravillosos que jamás olvidaremos. Siempre nos enseñaste a luchar hasta el final y vaya que nos diste un gran ejemplo. Diste batalla a esa enfermedad por dos años.
Pero queremos contar quién fuiste: dedicado a tu trabajo de electricidad en obras desde muy joven. Formaste una familia junto a tu esposa Zulema, cuatro hijos Claudia, Marcela, Daniel y Nicolás. Tenías nietos y bisnietos ya, a pesar de tus 68 años.
En tu juventud fuiste un asiduo colaborador del Club Defensa Tandil, donde cosechaste grandes amigos.
Hoy en este enorme vacío que deja tú partida, que nadie podrá llenar solo los recuerdos de los momentos vividos juntos, ¡no te decimos adiós sino hasta luego papá!”.
Tu familia.
A la edad de 84 años, el pasado miércoles 29 de febrero se apagó la vida de Lucrecia Raimunda González de Gaiada, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
“Beba” nació en esta ciudad el 17 de marzo de 1927; a los 17 años se casó con su único y gran amor: Braim Gaiada, con quien tuvieron cuatro hijos: Raúl, Juan Carlos, Jorge y Omar; quienes junto a sus nueras y nietos nunca la olvidarán.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Abu: gracias por las hermosas navidades junto a vos y por las mesas siempre llena de tu casa.
Palabras para despedirte: amor, solidaridad, dulzura, compañerismo, bondad.
Donde estés estarás feliz con el Abu. Siempre vas a estar en nuestros recuerdos y nuestro corazón.
Gracias Abuela por todos los momentos lindos, nunca te vamos a olvidar”.
El pasado viernes 2 del corriente se apagó la vida de María Angélica Agostini de Christensen, una querida y respetada mujer que contaba con 80 años de edad.
María Angélica nació en esta ciudad el 13 de septiembre de 1931; era hija del matrimonio conformado por Clemente Agostini y María Torzillo.
Maestra de alma, pasó por la Escuela Normal, desarrollando su profesión que abrazó con amor y dedicación.
Varias escuelas, entre la zona rural y la ciudad, vieron cómo recorría sus aulas hasta que se jubiló cuando prestaba tareas en la Escuela Nº 2.
Estaba casada con “Purrete” Christensen, con quien compartió la vida con más de cincuenta años de matrimonio.
Amiga de sus amigos, siempre dispuesta a dar una mano o quien lo solicitara. Su sonrisa y ternura no la abandonaba nunca y así es como se la recuerda.
Amaba con locura a sus hijos y nietos del corazón. Su partida nos dejan un vacío, pero sabemos que te unirás a papá, al que tanto extrañaste y a mama, quienes te recibirán en su seno. No nos cabe duda que su alma descansa en paz
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Cuando contaba con 82 años, el pasado sábado 25 de febrero se apagó la vida de Alicia Maris Anis de de Antón. Sus seres queridos la recuerdan así:
“!Vieji querida!: soportaste con total entereza lo que te tocó pasar. Realmente una santa, tanto como los que hiciste en tu hermosa pero no menos sacrificada vida, en tus distintos roles como hija, esposa, madre, abuela, hermana, tía, amiga…
Un ejemplo de vida, siempre abriendo tu inmenso corazón y las puertas de tu hogar a los demás, preocupada por mimar y cuidar a todos en cada detalle. Tan grande tu vocación de madre, que no solo ayudaste a tus hijos y en la crianza de tus nietos, que además tuviste cinco hijos del corazón, a quienes te brindaste con entera dedicación, siempre abocada a la felicidad, cuidado y protección.
¡Gracias Mami por la bella vida que nos diste! Somos lo que somos por vos.
Innumerables muestras de afecto hemos recibido de amigos y conocidos, todos resaltando la alegría, la ternura y bondad de tu corazón.
Vieji te fuiste rodeada de amor y contención. Sostuvimos tus santas manos hasta que vos decidiste soltarlas y partiste cosechando tu siembra, ganándote el Cielo aquí en la tierra con tu accionar diario totalmente coherente con tu sentir y la pureza de tu alma.
Te vamos a extrañar, pero sabemos que nos seguís guiando ¡Te amamos Gordi hermosa!”
Tu familia.
FANY ESTHER PICCHIO DE INCHAUSTI
A la edad de 79 años, el pasado lunes 20 de febrero falleció Fany Esther Picchio de Inchausti, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Fany nació el 11 de febrero de 1933 en la ciudad cordobesa de Coronel Moldes, aunque su niñez transcurrió en Adelia María, un pueblito cercano.
En su juventud se casó con Carlos María Inchausti y tuvieron dos hijos: María Susana y Eduardo Oscar, que con el paso del tiempo fueron sumando seis nietos: Gimena, Daniela y Martina Roppel, Ignacio, Florencia y Agustina Inchausti.
En 1986 partió su esposo, que le provocó un inmenso dolor. Decidió vivir sola en Necochea, hasta que hace tres años una enfermedad la obligó a radicarse en esta ciudad.
“Gracias por lo que fuiste, lo que nos dejaste a cada uno, que sin duda nos ayudó día a día a ser mejores personas. Siempre estarás en nuestro corazón. ¡Te amamos y te extrañaremos siempre!”
(Tu familia).
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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