Necrológicas
CARLOS MIÑOLA
El pasado lunes 13 del corriente dejó de existir Carlos Miñola, un querido y apreciado hombre que contaba con 92 años de edad.
Carlos nació en Villa Elisa (La Plata) el 12 de noviembre de 1919 (aunque su documento decía 20); era hijo de Carlos Miñola y Rosa Rossi; había conformado su “familia chica” con María Elena Mc Namara y su hijo Carlos Alberto Miñola, su nuera Angélica Irene Peñín y sus nietos Carlos Santiago y Diego Martín Miñola.
“Aunque no fue un católico practicante, siempre se comportó como un buen cristiano. Fue bondadoso y solidario con el prójimo, buen marido y padre, y un orgulloso y amoroso abuelo. Aunque su oficio de chofer (fue colectivero y taxista) lo hizo viajar mucho, casi toda su vida se desarrolló en La Plata, hasta que los años y algunas nanas lo trajeron a Tandil cerca del cuidado de su “familia chica”.
Hace casi dos años su compañera de toda la vida partió, dejándolo sumido en una gran tristeza y con muy pocas ganas de seguir viviendo… el lunes 13 emprendió el viaje que le había prometido y quiso el destino que fuera enterrado en el cementerio Praderas de Paz junto a su querida esposa el martes 14, justamente el día de San Valentín…
Su partida ha causado que las redes sociales acercaran a mucha gente que, a la distancia, han adherido con sus saludos y expresiones de pésame a esta triste despedida.
Los que mucho te han querido pueden estar tranquilos, seguramente vas a descansar en paz como es nuestro más profundo deseo y, aunque lejos del lugar donde desarrollaste la mayor parte de tu vida, lo harás junto a tu viejita y muy cerca de tus más grandes amores”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCuando contaba con 77 años de edad, el pasado sábado 18 del corriente falleció Pedro Oscar Arce, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Cacho” Arce nació en el seno de una familia numerosa, dedicando su juventud a forjar anécdotas junto a sus hermanos, primos y amigos, quienes hoy sufren su partida.
El 16 de septiembre de 1961 unió su vida a la de Marta Desimone, con quien tuvo dos hijos y con el tiempo la alegría de un nieto.
Siendo muy joven trabajó en el ferrocarril, más adelante en la Usina Popular y Municipal del Tandil, en donde se jubiló luego de prestar servicios por más de treinta años. Tan grande era la camaradería con sus antiguos compañeros de trabajo que entre todos decidieron dar vida al grupo “El Reencuentro de Luz y Fuerza”, motivo de reuniones frecuentes en las que disfrutaba de la compañía de sus amigos.
“Fue un destacado deportista, practicó disciplinas como fútbol, básquet y pelota a paleta, vistiendo la casaca del Club Defensa Tandil. Ya jubilado volvería a la institución para destacarse como jugador de bochas, teniendo siempre importantes participaciones en eventos como el Torneo “Juan Domingo Perón”, organizado por el Sindicato de Luz y Fuerza.
De apariencia recia, “Cacho” supo intimidar a quienes no merecían ver al hombre tierno detrás de la coraza y brindar su enorme corazón y sabios consejos a sus seres queridos. Entre los valores que le inculcó a sus hijos y nieto están la importancia de no hablar siempre con palabras, brindar todo y más, siempre vivirá en nuestro corazón, pensamientos y acciones”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
“Me recibiste a los 16 años en tu casa como novia de tu hijo. A los pocos días nos casamos y empezó como yo digo el período de adaptación.
Aprendimos a convivir, aceptamos las diferencias de una y de otra, a tal punto de llegar a ser “tu nena” a pesar que Omar era tu único hijo: tu tesoro, como vos decías.
Luego llegó Andrés, la primera gran alegría, Claudio, Manú y Lucas, cada uno colmaba de luz nuestras vidas. Y en cada llegada, vos a mi lado “Mamá” con el sentido más grande que encierra esa palabra, cada día un consejo y una enseñanza nueva, aprendimos a querernos, a amarnos y respetarnos.
Fuiste nuestro pilar, tenías una palabra y un consejo para cada cosa, aún para los momentos más difíciles que pasamos, llegaron “tus nietos” y los amaste, luego tus bisnietos “tus soles” que hoy los estás disfrutando, lo sabemos.
Tendría muchas cosas para decir, esposa ejemplar, mamá ideal, abuela especialísima.
Te fuiste con los que amabas y ya no están, pero te aseguro que dejaste en cada uno de nosotros un “hueyón”. ¡Te queremos Reneé!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente el jueves 16 del corriente, en Gorchs se apagó la vida de Victoria Elisa Sánchez y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Hermosa Vicky: fuiste nuestro ángel durante 28 años, y lo vas a seguir siendo durante el resto de nuestras vidas, hasta que llegado el momento, todos nos volvamos a encontrar.
Fuiste un ser de luz pura que desparramaba sólo alegría con una sonrisa contagiosa y permanente en tus labios.
Amabas todo lo que hacías, tu admirable vocación por el trabajo, tu devoción por ayudar al prójimo, enseñar, amar, respetar a cada abuelito o chiquito que atendías en el consultorio o los kilómetros que recorrías por día caminando para lograr llegar a sus casas.
Amamos tu dulzura e infinita dedicación y paciencia con Lulú, tu sobrinita tan querida.
Vamos a extrañar cada día tu compañía con Martín, la casita que compartían, tus plantitas, tu música, tus largas caminatas por las sierras de Tandil con la eterna compañía de tu amor: Martín, con quien hoy caminas de la mano.
Y te fuiste, feliz por seguir creciendo y haber podido terminar la tesis, que tanto tiempo y esfuerzo le dedicaste.
Hija, hermana del alma, te vamos a extrañar demasiado y amar por siempre. ¡Vicky y Martín siempre en nuestros corazones!”.
(Mamá, papá, Melisa y Muri)
“Rita llegó a Tandil y a nuestras vidas a sus nueve años desde Las Marías, Corrientes, convirtiéndose inmediatamente en hija, prima, sobrina y nieta adorada.
A donde iba resaltaban su buen humor, su calidez y sencillez, y su especial ternura con los niños.
Excelente alumna pero aún mejor compañera, su notoria tenacidad para estudiar y su actitud generosa hacia los demás serán particularmente recordadas en la Escuela del Hogar de Varones, la Técnica N° 3 y la Facultad de Ciencias Económicas.
Dueña de un gran corazón, fue Guía de Scout de la Parroquia de San Antonio, y permanente voluntaria de Caritas Santísimo Sacramento.
Su desempeño laboral en la empresa Cagnoli fue, sin duda, intachable.
Falleció inesperadamente el jueves 16 del corriente en Gorchs, a sus 32 años de edad, dejando desconsolados a su compañero Martín, sus padres Chiche y Mario, sus familiares y amigos.
Su risa sonará por siempre en los corazones de quienes tuvimos el honor de conocerla”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
El pasado jueves 16 del corriente, en Gorchs perdió la vida Enrique Daniel Mastropierro, un querido y respetado hombre que contaba con 37 años de edad.
“Quique” o “Tonieti” como lo llamaban sus amigos había nacido en esta ciudad el 13 de noviembre de 1974; era hijo de Enrique Pablo Mastropierro y Marta Evelia Viscarra; cursó estudios primarios en la Escuela Nª 58 “Sargento Cabral” y los secundarios en la Escuela Media Nº 4 de Villa Alduncin; luego hizo un Plan Dual y comenzó a trabajar en la empresa Camufer S.A. Transporte Muñoz, donde estuvo por espacio de 12 años; y actualmente ya hacía seis años que pertenecía al Frigorífico Cagnoli, donde era encargado del sector cuentas corrientes.
Asimismo, se destacó en el deporte, jugando al fútbol barrial, representando al club Almafuerte como arquero y desde los 15 años jugaba al padel junto a su hermano Marcos Matías; hacía unos tres años que se dedicaba al atletismo.
Había conformado su familia junto a su compañera Cecilia Larrabide y tenían dos hijos: María de cinco años y Luca de seis meses.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Cuando contaba con 65 años de edad, el pasado viernes 17 del corriente, se apagó la vida de Juana Recalde, una querida y respetada vecina de nuestra ciudad que supo ganarse el amor y el cariño de familiares y amistades.
Juana había nacido el 1 de enero de 1947 y durante su juventud conformó una familia ejemplar compuesta por sus hijos: María, José, Jorge y Sara; que con el paso del tiempo sumaron a sus nietos: Victoria, Franco, Enzo, Dana, Georgi, Sofía, Guille, Ale, Trini, Jorge y Marcos.
Sus seres queridos escribieron en su recuerdo:
“Madre: hoy nos toca dejarte partir mas allá de nuestro profundo dolor y del vacío que dejó tu ausencia, que nadie ocupará. Queda la seguridad de que estás en un lugar mejor acompañada de tu Dios.
Gracias por lo que fuiste lo que nos dejaste a cada uno, que sin duda nos ayuda día a día a ser mejores personas.
Siempre estarás presente en nuestros corazones. Te extrañamos y te amamos”. Tu familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
El pasado domingo 22 de enero, con angustia y dolor fue recibida la partida de este mundo de Luis Alejo Rodríguez, que contaba con 67 años de edad.
“El Negro” Rodríguez nació el 20 de noviembre de 1944 en Capital Federal; desde muy chico su familia se radicó en esta ciudad y se desempeñó en la construcción durante muchos años.
Conformó su familia con Juana Gavilán, y tuvieron dos hijos: Verónica y Facundo, los cuales les dieron seis nietos: Yanina, Solange, Nahuel, Romina, Uriel y Eliel: también supo disfrutar del amor que le brindaron sus bisnietos Tomás y Lautaro.
Su desaparición también es lamentada por su yerno Claudio Fidanza, su nuera Leticia Vidal y su nieto político Francisco Sosa.
“Nos dejaste un vacío inmenso, un dolor que va tardar en irse, pero siempre te recordaremos así como eras vos, loco, gracioso, el que todos los días nos llamabas para saber cómo estábamos, el que siempre estuvo a nuestro lado acompañándonos en todo.
Estarás en nuestro corazón por siempre ¡te extrañaremos”. (Tu familia)
Sus restos descansan en paz en el Cementerio Municipal.
“Abuelo: es muy difícil escribirte estas líneas. Son muchas las cosas que vienen a mi mente, muchos recuerdos lindos y momentos inolvidables.
No te puedo explicar el dolor que tengo dentro mío, mucha bronca y angustia porque no encuentro una explicación y un motivo a todo esto.
Te nos fuiste de un día para otro, te acostaste a dormir la siesta de todos los días y así te fuiste sin decirnos nada y soñando… sólo Dios sabe porqué te llevó y seguramente allá estés bien con él.
Fuiste y siempre serás una persona muy especial en mi vida, mi segundo papá, el que me crió en mis primeros años, el que me cambió los pañales, me cuidó y me diste todo tu amor… gracias por estar siempre a mi lado y acompañarme.
Hoy recuerdo cómo bailaste ese vals en mis 15, o cuando estaba por nacer Tomi, que me pedías por favor que le ponga tu segundo nombre y ahí lo tiene, contento estabas de que él lo lleve: también cuando nació Lauti, ahí estuviste, y en mi casamiento cuando pisaste la torta ¿te acordás?, son muchas las cosas que compartimos que no puedo escribirlas.
Con vos se fue la mitad de mi vida, orgullosa del abuelo que tuve, con tus locuras, pero eras así y así te recordaremos siempre… espérame abuelo, porque en algún momento y en algún lugar nos encontraremos.
Dame fuerzas para seguir este camino, porque es difícil para los que quedamos.
Siempre estarás en mi corazón, que descanses en paz ¡te amo!”.
Tu nieta Yani.
En otro de los trágicos sucesos ocurridos en esta ciudad, el pasado domingo 19 del corriente falleció Marcos David Nieto, un querido joven que contaba con sólo 20 años de edad.
“El Negro” o Marquitos nació en esta ciudad el 4 de abril de 1991, cursó sus estudios en el Centro Polivalente de Arte y desempeñaba su actividad laboral como empleado de la empresa Pagnacco Hermanos.
Su papá Rodolfo, su mamá Eva González y su hermana Rocío, agradecen por este medio a todos quienes estuvieron presentes, acompañándolos en estos momentos tan dolorosos.
“Siempre lo recordaremos por la clase de persona que era y esa sonrisa que nunca saldrá de nuestro corazón”.
“Hay momentos en la vida, en los cuales nos encontramos desorientados, buscamos respuestas pero solo Dios sabe el porqué de tu ida.
Negrito, como todos te decíamos, te fuiste sin que te dijéramos lo que significabas para nosotros. Fuiste una gran persona y un gran amigo, siempre nos sacabas una sonrisa en los momentos más difíciles, con esa alegría y tranquilidad que te caracterizaba.
Los recuerdos se acumulan en nuestras cabezas, cuántos momentos, cuántos instantes que quedarán grabados en nuestra memoria y en nosotros; no nos esperábamos esta temprana despedida, ya que 20 años es muy poco para una vida; pero sabemos que vos vivías y disfrutabas cada momentos al máximo.
Este dolor que nos deja tu partida, va a ser difícil de superar, pero sabemos que vos nos vas a ayudar y nos vas a dar las fuerzas necesarias para salir adelante.
Gracias por tu amistad incondicional y por habernos dado la oportunidad de conocerte y sentirnos orgullosos de haber sido tus amigos.
Esto no es una despedida, sino un hasta siempre… te llevaremos en nuestra memoria y en nuestro corazón ¡Te queremos mucho! Tus amigos de siempre: Emanuel, Martín, Marcia, Florencia, Piero, Juani, Fede, María Elena y Olivera.
¡Que descanses en paz Negrito! “Lo que una vez disfrutamos nunca lo perderemos; todo lo que amamos profundamente se convierte en nosotros mismos”.
Sabes que te amo, te amé y siempre lo voy hacer como te lo juré miles de veces ¡que aunque nuestra relación termine íbamos a estar uno con el otro!
¿Qué hago con todos los sueños que teníamos?: nuestra casa, nuestros ocho hijos, nuestra felicidad. Que hago con todo esto, yo quería que mis hijos fueran tuyos amor. Quería irme con vos hasta el fin del mundo. Estos tres años que pasamos juntos fueron los mejores de mi vida, los más felices.
Con vos se fue mi otra mitad, otra gran pérdida en mi vida. Sólo quiero que seas feliz y descanses en paz por siempre. Por ser hermoso, bueno, tierno y loco que eras.
Te amo con el alma “chanchón” y para siempre ¡Estarás siempre en mi corazón! Te amo con locura ´tu chanchona´ Romi”.
“Con 64 años de edad, el pasado domingo19 del corriente, María Nilda Suarez partió hacia el sendero de la luz
“Mary” nació el 29 de enero de 1948 en San Cayetano; era hija de Manuel Suárez y Nelli Rodríguez. Transcurrió su infancia en el pueblito de Defferrari, junto a su hermana Susana, en el cual siempre atesoró sus mejores recuerdos. Allí se casó de jovencita y de esa unión nacieron Marcela, Claudio, Luciana y Paula.
Por cuestiones de la vida, su destino fue Tandil, donde sin muchas opciones tuvo que afrontar y aprender distintos desafíos laborales para salir adelante. Después de tanto esfuerzo encontró su vocación por la enfermería, a lo que le dedicó estudio, pasión, y su propia vida.
Con el transcurso del tiempo, aparecieron sus nietos: Melisa, Cristian, Magali, Florencia, Enzo y Matheo, que llenaron de gozo y felicidad su existencia.
Aquella mujer llamada por algunos Mamá, Mary, la Mary, Abuela Mary, Abuela Porruda, Marita, Maruchita, es la misma mujer que nos acompañó y nos invadió con su alegría, cariño, y tan buena energía.
Fue aquella visionaria que pese a los obstáculos que se le presentaban, juntaba fuerzas de donde pudiera para llegar a lo que se proponía.
Su vida no fue fácil, sin embargo la transitó siempre mirando hacia adelante, con su jovialidad, vitalidad, su inocencia, con sus ganas de progresar, de solucionar los problemas, con sus indudables ganas de vivir.
Era una mujer sumamente coqueta, pizpireta… no había un lugar en el que pasara desapercibida. Le gustaba ir a los bailes “para mover las cachas”… Disfrutaba de las reuniones sociales, familiares, de hacer festejos por cualquier motivo, con tal de compartir un momento junto a sus seres queridos.
Encaró su enfermedad, sin titubear y a paso firme, arremetiendo contra ésta como un huracán que se lleva todo por delante, siendo consciente de sus riesgos y consecuencias.
Fue tal su entereza, su fortaleza que hasta los últimos minutos de su vida, se mostró como tal, nunca se rindió, fue una luchadora de la vida y por la vida…
Hasta el último suspiro, estuviste rodeada de tu gente querida, hasta el ultimo suspiro nos regalaste tu última sonrisa…Que ejemplo de valentía y coraje… para asumir el paso a una mejor vida.
Nunca olvidaremos, su característico mimo o caricia en la espalda, como modo de expresar su cariño, o través de sus palabras “Mi vida”, “Mis Chiquis”, “Mis chichis”…
Dicen que las personas sólo dejan de existir cuando son olvidadas, por eso siempre estarás viva en nuestros corazones, recordándote por siempre…
Esta mujer, fue mi hija: Nelli
mi mamá: Marce, Claudito, Lucianita, Paulita
mi hermana: la Susi y Coco
mi abuela: Meli, Maga, Tato, Flopi, Encito, Matheo
mi tía: Nati y Arielito
mi compañera de vida: Rodolfo”.
Dedicatoria:
“¡Ay Maru! Como te vamos a extrañar… nuestras charlas… nuestros mates… nuestras alegrías… nuestras tristezas… Siempre estabas, te hacías un tiempo para todo.
La fuerza, la entereza que tuviste cuando nos dijiste lo que te pasaba (de tu enfermedad).
Amabas la vida, amabas a tu familia y también a nosotras… Siempre nos decías “las quiero mucho chicas”, sabías que era reciproco nuestro cariño…
Lamentablemente ya no estás… pero sí guardaremos grandísima Oveja un lugar en nuestro corazón”.
Tus amigas…. Elsita, Julita, Su, Teté y Martika.
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Elsa Paula Gómez de García, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años de edad.
Elsa había nacido el 4 de septiembre de 1925; era hija del matrimonio conformado por Ricardo Gómez y Lucía Bonadeo; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 1 de Tandil, durante la década de 1930; años de autoritarismo en la sociedad y en la escuela que dejaron huellas en su personalidad, sufrimiento que perduró a lo largo de su vida.
Fue una muy buena lectora de textos y una analista minuciosa de la realidad pese a no haber tenido estudios secundarios ni universitarios, ya que en esas épocas las mujeres estaban mayoritariamente excluidas del acceso a los estudios superiores.
Entre sus vocaciones juveniles cabe destacar la del dibujo; si bien no se formó en Bellas Artes se educó en un clima familiar vinculado a la fotografía y la pintura pues su abuelo -Francisco Gómez y Cuellar, natural de Granada- obtuvo sus primeros diplomas y premios en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao en 1886, mientras que su padre Ricardo realizó diversas pinturas -aunque nunca se animó a exponerlas- restaurando inclusive la iglesia matriz con su amigo Ernesto Valor.
Elsa estuvo casada con Miguel García Rodríguez, oriundo de León (España) con quien compartió la vida hasta su temprana desaparición en 1969, matrimonio del cual nacieron dos hijos: Guillermo Miguel y Lucía Beatriz.
La vida de Elsa transcurrió rodeada del cariño de sus hijos, su hijo político Daniel, su nieto Emiliano, a quien cuidó con devoción, y su hija en el afecto, Ana M. Fazekas, así como de otros familiares y amigos queridos.
Su familia desea muy especialmente agradecer el cuidado y el gran afecto que le brindaron en sus últimos años las señoras Mirta, Claudia, Marta y en los momentos finales Ester y Norma. También a la asistente Silvia y en especial a Rosa, quien la acompañó en las tareas domésticas y en el afecto durante varios años. Asimismo quieren agradecer los cuidados médicos afectuosos brindados por Lucía Lago, Arturo Diez y Darío Aguera.
Sus restos, previo velatorio recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado domingo 19 del corriente falleció Luciano Andrés Trujillo, un querido joven que contaba con sólo 21 años de edad.
Luciano había nacido en esta ciudad el 11 de enero de 1991; era hijo de Norma Gogorza y José Trujillo y tenía una hermana: Karina.
Trabajaba rodeado de muchos amigos, quienes hoy lamentan profundamente su partida, al igual que su cuñado Juan Dacosta y sus sobrinas Ayelén, Samira y Camila, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“A veces la vida nos quita lo que más amamos. Pero nos deja momentos inolvidables, risas, llantos, caricias, abrazos, recuerdos… que quedan en nuestro corazón.
Te amamos Bebo y siempre vas a estar entre nosotros ¡nunca te olvidaremos!”
(Papá, mamá, hermana, cuñado, sobrinas, abuela y amigos).
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado domingo 5 del corriente dejó de existir Osvaldo Restelli, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Osvaldo nació en esta ciudad el 4 de octubre de 1932 y vivió en el barrio de Villa Laza; desde muy joven desempeñó su actividad laboral en las canteras de La Movediza, Cerro Leones y otras, por espacio de más de cuarenta años. Alcanzó su merecida jubilación siendo secretario de AOMA.
Había conformado su hogar junto a su esposa Alba De Lucía y su hijo Alberto, que luego sumó a la familia a su nuera Carmen Manzanarez y disfrutó del cariño de sus nietos Daniel y Facundo; quienes junto a su hermana Ester y demás familiares y amigos lo recordarán con cariño.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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