Necrológicas
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AYELEN NAIR RUIBAL
El pasado domingo 22 del corriente se apagó la vida de Ayelén Nair Ruibal, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Ayelén nació en Necochea el 13 de agosto de 1979. Pasó temporadas de su infancia en Tandil, para luego radicarse y pasar el resto de su infancia y adolescencia en San Martín de los Andes.
Cursó su carrera de Veterinaria en esta ciudad, y junto a su esposo Esteban Lostaunau, tandilense, también veterinario, se radicaron en El Colorado, Formosa, donde ambos ejercían su profesión.
Nos dejó 32 años de amor y dos soles, Manuelita, de dos años y diez meses, y Julia, de un año.
Sus restos descansan en San Martín de los Andes.
Dedicatoria:
Palabras de su hermana Guillermina:
“Es un misterio la muerte y es un misterio la vida también.
No tengo palabras para expresar lo que sentimos, pero sí tengo palabras para ustedes. Para todas las personas que acompañaron a mi hermana y a toda mi familia a lo largo de estos 45 días. A los que pudieron estar físicamente y a los que a la distancia oraron y velaron por la salud de Ayelén.
A todos ustedes los abrazo con el corazón. Es la fuerza de sus mensajes la que me permite escribir estas palabras.
Sólo el amor puede vencer a la muerte.
Gracias a todos”.
OSVALDO GARCIA
Con pesar y angustia fue recibida la noticia del fallecimiento de Osvaldo García, un querido y respetado hombre que contaba con 59 años de edad.
Osvaldo nació en esta ciudad el 2 de octubre de 1952; era hijo de Angela Isquierdo y Pascual García e integraba una numerosa familia con catorce hermanos; habiendo cursado sus estudios en la Escuela Nº 7, donde terminó la secundaria.
Desde muy joven desarrolló su actividad laboral, trabajado en Molinos El Lucero y luego estuvo por espacio de 28 años en Galtech, como soldador.
También incursionó en el deporte, jugando al fútbol, vistiendo la casaca del club Imparciales entre 1969 y 1977.
“Tu compañera Inés y tus hijas del corazón: Isabel y Estella, junto a tus yernos del corazón: Carlos y Gabriel; además de nietos y bisnietos, te recordaremos y te llevaremos en el corazón por siempre “Coquín”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
FERNANDO JOSE SUAREZ
El pasado domingo 22 del corriente dejó de existir Fernando José Suárez, a los 63 años de edad.
“Siento que no se encuentran las palabras para describir a un ser tan maravilloso, bueno y puro como vos, pero si es importante que sepas que en estos años que estuviste al lado de tu “madre”, como le decías vos, nos dejaste a todos los que te rodeamos innumerables enseñanzas, anécdotas, y gratos recuerdos de todas y cada una de las cosas que hiciste.
Hoy te extrañamos mucho y marcaste profundas huellas en nuestro corazón pero sabemos que no nos dejaste, que estás con nosotros pero que sí te adelantaste al Cielo para cuidarnos desde ahí, donde seguramente ya te habrás armado una linda oficina llena de papeles, como te gustaba a vos”.
Toda su familia agradece al equipo de Infectología del Hospital Ramón Santamarina, a los doctores Gentile, Fernández y López, por la gran atención que le brindaron.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ANTONIA VALERIANA MOYANO de TROGU
Cuando contaba con 95 años de edad, el pasado jueves 12 del corriente, se apagó la vida de Antonia Valeriana Moyano de Trogu, causando muestras de pesar y dolor entre sus familiares y amistades.
Antonia nació en esta ciudad el 15 de diciembre de 1916, siendo única hija. Trabajó en la pesquería de la zona de San Antonio, y en la zona rural transcurrió gran parte de su vida.
Posteriormente se casó con Emilio Trogu, quien fue un reconocido camionero de Vialidad Provincial.
También trabajó de ama de casa y ya cuando se mudó a nuestra ciudad, se radicó en el barrio de Urquiza al 600.
Hoy sus seres queridos la recuerdan con mucho amor y ruegan una oración en su memoria.
JUAN ANGEL CHAVEZ
En la madrugada del pasado domingo 15 del corriente, dejó de existir Juan Angel Chávez, una querida persona que nació en esta ciudad el 16 de junio de 1930.
Su historia comenzó desde muy joven, cuando encontró el amor en la mujer que sería su esposa: Angela María Ruiz Allende, que en 1958 se casaron y tuvieron tres hijas: María Cecilia, Susana Beatriz y Silvia Patricia.
También le gustaba la música y dedicarle tiempo a tocar la guitarra.
De hecho en 1967 dieron a luz al conjunto Tierra Querida: Juan Carlos Quiñones, Carlos Ruffa, Juan Chávez y Ricardo Núñez, luego de retirados estos últimos, con la incorporación de Ramón Caro y Pedro Fuentes, prosiguieron su labor.
Tras dejar de formar parte del grupo, estuvo tocando algunos años como solista, pero luego tuvo que abandonar, incorporándose a la Policía, donde prestó servicios por unos años; después fue llamado a trabajar en Metalúrgica Tandil y también como pintor de obra.
Sus últimos años los dedicó a disfrutar de la vida. Era una persona sencilla, que recordaba con cariño aquellos años de amor a la música y que aún en sus últimos días guardaba con dulzura esa guitarra, esa reliquia que quedará para siempre entre sus seres queridos.
Fue buen padre, abuelo de ocho nietos y bisabuelo de dos bisnietos.
Desgraciadamente el 10 de enero fue internado de gravedad en el Hospital Ramón Santamarina, donde padeció cuatro días, hasta que finalmente falleció.
“Te recordamos y te llevaremos por siempre en el corazón, te amamos, fuiste una parte importante de nuestras vidas. Estarás siempre con nosotros”. (Tu familia y amigos).
Gracias al personal de enfermeras y médicos del Hospital Ramón Santamarina, por su incondicional amor al cuidado y a su atención ¡Mil gracias!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOSE MARIA MARCHINI
A la edad de 84 años, el pasado domingo 15 del corriente se apagó la vida de José María Marchini, un querido y respetado vecino que nació y vivió muchos años en la chacra ubicada en la curva del circuito semipermanente, que lleva el apellido de la familia.
“Pocho” trabajó desde muy chico en el horno de ladrillos de la familia y también desarrollaba tareas rurales.
Sus últimos años transcurrieron en compañía de su hermana Angelita, quien lamenta profundamente su partida de este mundo y eleva una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
MARIA TERESA CERVIÑO
El pasado lunes 16 del corriente falleció María Teresa “Tita” Cerviño, una querida mujer nacida el 10 de octubre de 1955. Sus seres queridos la recuerdan así:
“Cuando se intenta transcribir la inmensidad de emociones que se sienten al recordarte y, lo que significaste en nuestras vidas, uno realmente sabe que no alcanzarán las palabras para rendir homenaje a semejante persona… con solo mirar en nuestro interior comienzan a brotar momentos y sentimientos que dejaste gravados en nuestros corazones con esa sencillez, humildad, perseverancia y amor, que es característica de las almas grandiosas.
Fuiste una mujer maravillosa, como hija, hermana, esposa, madre, amiga…
Fuiste amiga de tus afectos, amiga de tus amigos y de los amigos de tus amigos… fuiste amiga de la vida, sabiendo recibir y entregar con inmensa entereza.
Fuiste tanto en una sola que, aun sin lazos de sangre, te convertiste en parte de cada uno.
Tuviste tantos dones y talentos… el poder de hablar y tener las palabras más cálidas, alentadoras, para quien necesitara escucharlas.
Tuviste el poder de amar y llenar el alma de las personas que te rodeaban, porque tu amor era protector, tierno, paciente…. Fuiste esa gran mamá alada que nos albergaba a todos entre sus alas…
Tuviste el poder de imaginar mundos nuevos, de construirlos y crearlos…
Tuviste el poder de incentivar, alentar y acompañar a quienes aun estaban buscando…
Tuviste el poder de la perseverancia, alcanzando con cada granito de tu arena un escalón más de ilusiones,
Tuviste el poder de mirar y ver en cada detalle algo importante para alguien.
Tuviste el poder de elegir al compañero de toda tu vida, que te abrazo y acompaño cada una de tus locuras y anhelos, aún aquellos que parecían tan remotos…
Tuviste el poder de convocar y encontrarnos.
Tuviste el poder de hacer de tu lugar un lugar mejor.
Tuviste el poder de emprender y ser en tus sueños cada día.
Tuviste el poder de hacer de tus Soleany un gran hogar de afectos.
Tuviste el poder de sonreír, con esa sonrisa fresca, llena de vida y picardía, iluminándonos a todos.
Tuviste el poder de luchar con alma y cuerpo, de entregar todo en ese combate que nunca dejaste de vivirlo como una victoria.
Tuviste el poder de la paciencia, la entrega, la entereza, la aceptación.
Tuviste el poder de conmover nuestras almas y nuestras vidas, y hacernos saber que cada respiro cuenta….
Y fuiste por más, y tuviste así el poder de seguir a los ángeles…
Ahora pienso en vos y siento que, con tu sonrisa cálida, tu andar despreocupado, nos estas susurrando al oído: “… no dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz; sin haber aumentado tus sueños, no te dejes vencer por el desaliento; no abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario; no dejes de creer que existen personas que pueden alumbrarte el alma solo por cruzarse en tu camino; no dejes de creer que puedes cambiar el mundo, porque existe una fuerza más poderosa que cualquier dificultad… la fuerza de la voluntad y el amor…”
Porque vos cambiaste nuestros mundos, sabemos que cada vez que miremos al cielo, la gratitud nos llenará el alma, por cada verso del poema de tu vida que compartiste con nosotros…
Con la inmensidad del amor, ése que sembraste en nosotros, te decimos hasta pronto… hasta que la vida nos reencuentre en la luz de la eternidad. Te amamos”.
MARCELO GUERRERO
“Querido Papá: en esta compu, que muchas veces, merienda de por medio, te mostré tantas fotos familiares, hoy tengo irremediablemente que escribir una dedicatoria para vos, porque un mes después de cumplir tus 84 años, el 7 de enero a las 18, decidiste emprender tu viaje hacia una vida mejor junto al Señor.
En esta vida, quiero decirte, te despedimos todos los que te amamos con todo nuestro corazón y te vamos a extrañar un montón.
Gracias por tu constante preocupación para que todos estemos bien.
Gracias por la forma en que tomaste estos dos años de enfermedad. Para nosotros nunca era suficiente para recuperarte, vos callabas y… te gustaba tanto cuando llegábamos a buscarte para salir en auto que ya no podías usar y hacer “la tuya”.
Gracias por darnos la vida. ¡Te queremos tanto! ¡Descansa en paz!
Permanecerás por siempre en nuestro corazón.
“El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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