Necrológicas
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RUBEN SARMIENTO BERKUNSKY
Cuando contaba con 89 años de edad, el pasado lunes 9 del corriente se produjo el fallecimiento de Rubén Sarmiento Berkunsky, un querido y conocido hombre del quehacer comercial tandilense.
“Roberto”, como era conocido, nació en esta ciudad el 21 de julio de 1922; era hijo de Samuel Berkunsky (ucraniano) y Ernestina Vera (criolla). Fue criado por su padre, cursó estudios primarios como pupilo en el Colegio Cisneros de Buenos Aires y los secundarios en Benito Juárez.
Desde su juventud fue un destacado deportista, logrando premios en basquetbol, con la casaca de Santamarina, entidad a la que le dedicó tiempo y en la que luchó tanto para su crecimiento como para superar momentos difíciles, aún comprometiendo su patrimonio personal. Era tal su fanatismo por el aurinegro, que al nacer sus hijos, primero los asociaba al Club y luego los anotaba en el Registro Civil.
Muy joven se enamoró de Mabel Paula Idiart, con quien tiempo después contrajo matrimonio, conformando su familia junto a sus hijos Roberto, Mabel y Guillermina, acompañando su crecimiento y sintiéndose orgulloso a medida que obtenían sus logros profesionales, al igual que pasaba con sus nietos, a quienes transmitió sus valores de trabajo, empeño, honestidad y solidaridad.
También tuvo la dicha de conocer a sus bisnietos y saber que vienen otros en camino; disfrutando de cada encuentro familiar, comandando cada almuerzo dominguero.
En la faz laboral, a los 17 años se incorporó a la distribuidora de diarios y revistas, fundada por su padre, destacándose por ser un trabajador incansable, supo de sacrificios como el aguardar el arribo del ferrocarril a las tres de la madrugada con los diarios capitalinos y proceder a su rápida distribución. No tenía domingos ni feriados libres, ni tampoco vacaciones, era un trabajo esclavo.
Hombre emprendedor y de ideas progresistas, fue socio generador de la Cámara Comercial (hoy Cámara Empresaria); contribuyó para la compra de la sede del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas; protegió a los vendedores mediante su inclusión en un plan de asistencia médica; e instaló los primeros kioscos metálicos en la ciudad.
También era generoso y solidario, ayudando a los canillitas, brindándoles trabajo y ayudo a salir de la calle, incluso económicamente para que tengan una vivienda digna.
No era casual que festejara el Día del Trabajo en su campo “Beritaco”, junto a colaboradores, canillitas, kiosqueros, amigos y sus respectivas familias, con grandes asados, que finalizaban al atardecer con guitarreadas, juegos de taba y partidos de futbol.
Era un enamorado de la naturaleza. Hoy florecen en muchos lugares limoneros, cerezos o ciruelos, porque para él regalar un árbol era el mejor obsequio.
Su solidaridad se extendió a distintos ámbitos: donó la construcción de dos habitaciones de lo que es hoy la Clínica Chacabuco; las rejas que cubren en su frente el Museo Tradicionalista Fuerte Independencia o obsequiar los primeros botines a un boxeador humilde; actos todos que reservaba en su intimidad.
También fue un apasionado por los caballos de carrera y disfrutaba del haras “Trébol de Cuatro Hojas”, donde se criaron ejemplares como “Ambito” ganador de un Dardo Rocha o “New Robertina”, bautizada así en homenaje a su nieta Roberta.
Aún se recuerdan a sus perros Corbata, Batuque o El Negro, que hoy lloran su ausencia.
En sus últimos años se sorprendió por el crecimiento de la ciudad, el embellecimiento de las plazas y paseos, al igual, que después de tantos años, funcionara la fuente de la Plaza Independencia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Crematorio de Necochea, y sus cenizas, tal su deseo, esparcidas en el Campito, para que sean parte de su lugar amado.
RUBEN OMAR PERTUSO
El pasado viernes 6 del corriente dejó de existir Rubén Omar Pertuso, un querido y respetado hombre que contaba con 57 años de edad.
Su esposa Teresa; Elina, Franco (hijos del corazón) Roberto y sus nietos: Lucas, Ismael, Francisco, Aaron y Lautaro lo recordarán con mucho afecto y lo llevarán por siempre en su corazón.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
OTILIA GEBEL de MALINOVSKY
A la edad de 93 años, el pasado martes 10 del corriente se apagó la vida de Otilia Gebel de Malinovsky, causando inmenso dolor y tristeza entre familiares y amistades.
Otilia era oriunda de Coronel Suárez y sus seres queridos escribieron: “Te recordaremos, siempre vas a estar en nuestro corazón con la alegría que siempre te caracterizaba. Nunca te vamos a olvidar. Tus hijos Ofelia y Jorge; tus hijos políticos Enrique y Marta; junto a tus nietos: Lorena, Javier, José Ignacio y tus nietos políticos; además de tus bisnietos Ezequiel e Ignacio. ¡Descansa en paz!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
PEDRO CLEMENTE PAGNUTTI
En Mar del Plata, el pasado sábado 14 del corriente se produjo el fallecimiento de Pedro Clemente Pagnutti, un querido vecino de Napaleufú, que contaba con 79 años de edad.
El 4 de abril de 1956 contrajo matrimonio con Cleria Barbaríu, de cuya unión nacieron sus hijos Julio César y Darío Clemente; desempañando su actividad en distintos establecimientos rurales.
Luego se radicó en Mar del Plata con su familia. Allí, como todos en la vida, él también tuvo alegrías y sinsabores, siendo el mayor de seis hermanos. Jamás pudo superar la muerte de Juan Carlos, el menor de todos. Las alegrías fueron el casamiento de sus hijos y después la llegada de sus siete nietos.
Era un apasionado del automovilismo, llegando a coleccionar miles de revistas El Gráfico y también los libros de Juan Manuel Fangio.
“Tus hermanos: Héctor, Raúl, Nélida del Carmen, María Elena, cuñados, cuñadas y sobrinos te recordaremos eternamente y te llevaremos por siempre en nuestro corazón”.
TOMASA SANCHEZ de PEREZ
“No se turbe vuestro corazón, creeis en Dios, creed también en mi.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho, voy, pues a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os prepararé lugar, vendré otra y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabeis a donde voy, y sabeis el camino.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, cómo, pues, podemos saber el camino?.
Jesús le dijo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, sino es por mí…si me conocieseis, también a mi Padre conocerais, y desde ahora le conoceis, y le habeis visto”.
“Lita” Pérez nació en esta ciudad el 8 de marzo de 1953 y su vida se extinguió el 3 del corriente: Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Te amamos con todo el corazón y te recordaremos por siempre: tu marido Oscar; tus hijos Claudia, Fernando y Lorena; tus papás María y Manuel; tus hermanos Angela, Francisco, Manuel; además de nietos, bisnietos, sobrinos, cuñados, demás familiares, vecinos y amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ISIDORA SARA de DIEGO de OJEDA
Con expresiones de profundo dolor fue recibida el miércoles 11 del corriente, la noticia del fallecimiento de Isidora Sara de Diego de Ojeda, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años de edad.
Sara nació el 12 de enero de 1925 en Labardén, donde transcurrió su niñez y adolescencia, junto a sus padres Isidora Gómez e Idelfonso de Diego y sus seis hermanos.
En su juventud conoció a Juan Carlos Ojeda, con quien contrajo matrimonio, del cual nacieron cuatro hijos: Juan Carlos, Sarita, Arsenio “Pancho” y Jorge.
Años más tarde se radicó en esta ciudad, donde transcurrió el resto de su vida, prodigando amor y cariño a sus hijos, nietos y bisnietos, además de cultivar numerosas amistades.
Siempre se destacó por ser una mujer generosa, solidaria, cordial y alegre. Sus manos abiertas estuvieron extendidas para ayudar a familiares, amigos y vecinos; a la vez de aconsejar y acompañar tanto en la dicha como en la tristeza.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Nadie atenderá tu teléfono, pero igual insisto, sé que está sonando en un lugar que Dios ya había reservado para vos: el Cielo.
Desde ese lugar sé que me estás escuchando.
Ahora aquí todo es distinto: el sol de la mañana, la soledad de la casa, el silencio del barrio, y el pasar de tus vecinas que no salen del asombro y la congoja al saber que ya no estás.
Le diste sentido a tu vida poniendo el corazón. Ese corazón que se gastó por brindar tanto amor.
Viejita, te pido por favor, no me cortes esta llamada porque es la más extensa de mi vida.
Dios te avisará cuando lo tengas que hacer y desde ese día estaré a tu lado para siempre…”.
Tu hijo Jorge.
LINA ANA MAURI de QUINTANAR
El pasado jueves 12 del corriente, a la edad de 86 años falleció Lina Ana Mauri de Quintanar, hija de los inmigrantes italianos Dora Paletti y Alberto Mauri, Nació en La Federación (Cerro Leones), el 14 de junio de 1925, en una comunidad y familia de picapedreros y herreros. Concurrió a la escuela de Cerro Leones y ya en Tandil a la Escuela Nº 11.
A los 18 años se casó con Anselmo Quintanar, radicándose por poco tiempo en San Isidro. Luego, los recién casados se establecen en María Ignacia (Estación Vela), adquiriendo en sociedad con Carlos Berestain la estación de servicio en la que ella misma atendía el surtidor. Allí nació su primera hija: Susana. Poco después se radican definitivamente en Tandil, donde nació su segunda hija: Silvia.
Desde el año 1952 vivieron en 25 de Mayo 942, donde su esposo instaló un taller mecánico, donde Lina fue una presencia infaltable, acompañando a Anselmo Quintanar en la pasión por el automovilismo. El taller era un centro de reunión de los amigos de los “fierros”, y la cocina y el porch de Lina los lugares en los que los jóvenes “tuercas” estiraban las charlas previas y posteriores a cada “picada” en la avenida Aristóbulo del Valle, a cada carrera de Turismo de Carretera o Turismo Mar y Sierra, en las que la familia, habitualmente se involucraba.
Después de enviudar en el triste diciembre de 1977, siguió proveyendo, de tanto en tanto, con los repuestos que quedaron en el taller a corredores de autos, coleccionistas y mecánicos.
Como abuela, cuidó amorosamente a sus nietos Anselmo, Marina y Verónica Valor y a Franco Cervi. Tuvo siete bisnietos Facundo, Francesca e Isabella Valor; Agustina y Miguel Arana; Martina y Bernarda Usandizaga.
La mayor parte de su vida transcurrió en el convulsionado y cosmopolita siglo XX argentino, disfrutó del tango y la milonga, de los corsos y “la vuelta al perro”, la radio y el cine. Finalmente la televisión. Permaneció ajena a la compu, el celular y la internet.
La pasada Nochebuena cantó junto a su hija Susana en la pequeña reunión familiar las estrofas tangueras de “Adiós muchachos”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
WALTER NORBERTO BELEZ
Tras una muy breve dolencia, el pasado miércoles 11 del corriente dejó de existir Walter Norberto Belez, un querido y conocido hombre que contaba con 74 años de edad.
“Toti” Belez nació en esta ciudad el 14 de diciembre de 1937; desde muy joven desempeñó su actividad laboral como mozo en las confiterías Jockey, Norma, El Cisne y en los clubes Hípico y Santamarina.
En plena juventud conformó su familia junto a su esposa María Esther y sus hijos Miriam y Walter Agustín; que con el paso del tiempo sumaron a sus nietos María Julia e Ignacio, para finalmente llegar su bisnieto Simón.
Era una persona que le gustaba mucho la lectura, siendo un asiduo lector de la Biblioteca Rivadavia; además, siempre vivió preocupado para que a su familia no le falte nada y fue un gran padre dejando importantes enseñanzas.
Sus restos, recibieron cremación en el cementerio de Dolores.
PEDRO EMETERIO ZALAGIONE
“Y el polvo vuelve a la tierra de donde procede y el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio” -Palabras del rey Salomón-.
Pedro nació el 3 de marzo de 1923 en Angaco Sur, provincia de San Juan. Transcurrió su niñez y adolescencia entre viñedos y soledades.
Debido a su pasión futbolera, en los años ´40 jugó como arquero en Desamparados de San Juan. En esta misma época llegó el tiempo de cumplir con la patria y se incorporó en el buque Almirante Brown, en Punta Alta. Regresó a San Juan en el tiempo de la reconstrucción a causa del terremoto del año ´44.
Sus ansias de conocer nuevos horizontes lo trasladan a Buenos Aires, y allí le llegan las noticias de un Tandil pujante y floreciente en trabajo; llegando a esta ciudad el 26 de marzo de 1958.
Siendo contratista de obra, a través de los años conquistó clientes importantes y respetables, tal cual era su costumbre al trato con la gente; amable, sencillo y con un bajo perfil. Llevó a cabo obras como la construcción del Hotel Austral, participó de las obras del Hotel Libertador, Galería Panamericana y otros.
Como buen cuyano, en su corazón abrigaba las tonadas y cuecas, acompañando con guitarra su voz colorida y segura. Recorrió varios escenarios y simpatizante de la música popular de la década, fue cantor de la orquesta de don Pedro De La Horca, y otros grupos musicales. Su gran pasión por la música lo llevó a componer una cueca a Tandil.
Durante la década del ´60 siguió alimentando su entusiasmo por el fútbol, jugando para el Club Jorge Newbery, de Tandil.
En 1961 conoció a Elsa Monge, con quien contrajo enlace el 17 de abril de 1963; de este matrimonio nacieron dos hijos: David y María Victoria, quienes alegraron el hogar con cuatro nietos y un bisnieto.
Durante la misma década fue presidente del Club de Pesca 25 de Mayo, conquistando varios trofeos en esta disciplina, como así también en bochas.
En 1984, su espíritu inquieto le permite descubrir una nueva relación con Dios, congregándose en la Iglesia de la Unión Evangélica, ubicada en calle Mitre. Esta nueva etapa en su vida y su pasión por la música, lo llevan a componer temas cristianos demostrando su amor por Jesucristo.
En sus años longevos disfruta de su familia, del recuerdo de sus pasiones y de las historias de su amado San Juan.
Su familia valora su legado, y recuerda con amor la trayectoria de un hombre de bien y los años compartidos.
Se durmió en la paz del Señor el jueves 11 de enero de 2012, a los 88 años de edad y sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
SALVADOR OMAR PERAZZOLO
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado sábado 7 del corriente se extinguió la vida de Salvador Omar Perazzolo, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Omar nació en Capital Federal el 26 de junio de 1932; desde muy chico sus padres se radicaron en la ciudad cordobesa de Cruz del Eje, donde vivió hasta los seis años; luego se fueron a San Antonio Oeste, y después regresó a la Capital Federal, donde terminó los estudios primarios.
A los 14 años ingresó en el Correo Central, donde sus compañeros le enseñaron el trabajo, continuando el secundario en horario nocturno. Allí trabajó por espacio de veinte años y luego estuvo otros siete como celador de un colegio. Más tarde, entró en un importante laboratorio como visitador médico, donde estuvo 21 años.
Era una persona ordenada, de carácter fuerte, sabía mucho de fútbol y recordaba muchas formaciones de equipos de antaño, siendo hincha de Independiente; además era una “enciclopedia” del boxeo y del tango, sabía acerca de todas las orquestas que tuvo oportunidad de ver en vivo. También tuvo la dicha de conocer el país.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
TIMOTEO CARLOS ALMIRON
El pasado martes 10 del corriente falleció Timoteo Carlos Almirón, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad y sus seres queridos lo recuerdan así:
“Papa: te fuiste de repente, te sorprendió una corta y cruel enfermedad… hace años partió mamá por el destino y la recordamos con amor día a día.
Hoy una enfermedad y también el destino te lleva a vos. Qué triste Viejo, me parece mentira…
Fuimos creciendo como se pudo, éramos una linda familia, pero el destino y Dios deciden.
Nosotros, tus hijos y vos, equivocados o no, pero siempre juntos llegamos hasta aquí, hoy cada uno de tus hijos e hijas ya tienen formadas sus familias, tus nietos también te echarán de menos y no escucharán tu silbido por la casa y tus amigos del club Paso del Portillo y de la vida también extrañarán a un amigo de noble corazón y un ser humano que abrió la puerta de su casa a todo aquel que lo necesitó.
Dejas por tu trabajo en la construcción, paredes levantadas y una familia íntegra.
Que Dios te reciba y otra estrella por las noches nos ilumine. Toda la familia te recordará siempre. Juan extrañará tus mates y yo no lo puedo creer. Te quiero Viejo. Un abrazo eterno.
Julio Almirón.
JOSE PERNIOLA
A los 90 años de edad, el pasado jueves 12 del corriente falleció José Perniola, dejando tristeza y pesar entre sus familiares y amistades.
José nació el 25 de noviembre de 1920 en Santerano in Cole, Italia; a los seis años llegó a la Argentina junto a sus papás y hermanos.
Desde muy chico trabajó en distintos lugares, hasta que encontró lo que sería el oficio de toda su vida: “zinguero”, tarea que desempeñó no sólo en nuestra ciudad, sino también en otras localidades. Aquí trabajó en el Colegio San José, el Hospital, la Clínica Chacabuco; y en otros lugares como en el Hotel Miramar y Renault de Tigre, entre otros.
Fue formador de gente de trabajo, personas que pudieron independizarse y tener su propia empresa. Sus hijos también aprendieron de él y actualmente se desempeñan de lo mismo.
Su gran pasión era el fútbol y su querido Club Defensa Tandil, donde pasó gran parte de su vida ya que durante 60 años ocupó distintos cargos en la comisión directiva, siendo el padre afectivo de la institución. Allí vio crecer muchas generaciones de jugadores de fútbol, que lo acompañaron hasta último momento de su vida.
Formó parte de varios cargos en la Liga Tandilense de Fútbol (secretario, tesorero, vicepresidente, presidente de la comisión de selección), fundamentalmente durante la presidencia de “Lucho” Mestelán en los años de oro del fútbol local.
Recibió varias distinciones por su trayectoria y por su hombría de bien: Consejo del Deporte Federado, Trayectoria Deportiva en la Fiesta del Deporte, Club Defensa por su trayectoria como dirigente; por su aporte al crecimiento de la Dirección Nacional de Migraciones; del Rotary Club Tandil Norte por su ocupación por nuestra comunidad; en homenaje a su entrega de parte de su vida en pos de grandeza del Ministerio del Interior, entre otros.
Cuando dejó su taller y su trabajo a sus 82 años, siguió atento para ayudar a sus amores: José, Martina y Facu, siempre acompañado de Elba, su esposa y compañera.
Dedicatoria:
“Viejo: ya vamos a ir a ver unos trabajos juntos y a la cancha, pero por ahora descansa en paz. Y como dice tu nietito Facu: ¡Te pasaste abuelo!”.
JOSE MARIA ALVAREZ
“Como contar tu vida… describir este difícil momento, son tantas las palabras que nos hacen falta para explicar esta difícil situación; tu ausencia.
Fuiste una persona que te dedicaste con entrega y dedicación al trabajo y a la familia.
“Pichón” Alvarez había nacido en Castelli el 21 de enero de 1934; era hijo de María Estela Mattos y Pedro Lorenzo Álvarez.
Durante su infancia se radico junto a sus padres y sus doce hermanos en la vecina localidad de Azucena en donde conoció a quien sería su esposa y compañera de vida durante 55 años, Juana Reneé “Negra” Izarriaga.
A poco de casarse compartió la dicha de que naciera su hija Liliana y unos años más tarde su hijo José María (f).
Con el correr de los años la familia se agrandó, sus hijos se casaron y le dieron seis nietos: Mariana, Luciana, Loana, Ana Clara, Anabela y Simón, conformando una linda familia.
Desde su infancia se dedicó a tareas rurales en la zona de Azucena, en el campo El Yaraví y La Concordia, que eran siempre recordados a través de sus anécdotas en las sobremesas familiares.
Más tarde se trasladó y se radicó definitivamente en Barker desempeñándose como obrero en la empresa Loma Negra, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Sin embargo, su vida laboral se mantendría activa retornando a las tareas rurales como tractoristas en la zona, con la familia Bidauri y posteriormente en la estancia Dale Vida, de la familia Lanz, por la cual manifestaba su respeto y aprecio, sintiéndolos parte de su propia familia.
Finalmente, hace siete años decidió que ya era momento de dejar de trabajar y se dedicó a disfrutar tranquilo en su hogar, junto a su compañera, su familia y sus seres queridos.
Dedicatoria:
“Es importante que sepas que en todo este tiempo que estuviste entre nosotros nos dejaste innumerables enseñanzas, el hermoso y grato recuerdo de todas y cada una de las cosas que hiciste y distes por todos nosotros; fuiste y serás un gran compañero de vida, padre, abuelo y amigo, un ejemplo de persona y de hombre.
Te recordamos como lo que fuiste: un gran hombre; reservado sí; pero con valores y principios intachables que nos supiste transmitir y por los cuales hoy te decimos gracias Abu!
Te extrañaremos mucho y siempre estarás en nuestros corazones”. Tu familia.
ANTONIA VALERIANA MOYANO de TROGU
Cuando contaba con 95 años de edad, el pasado jueves 12 del corriente, se apagó la vida de Antonia Valeriana Moyano de Trogu, causando muestras de pesar y dolor entre sus familiares y amistades.
Antonia nació en esta ciudad el 15 de diciembre de 1916, siendo única hija. Trabajó en la pesquería de la zona de San Antonio, y en la zona rural transcurrió gran parte de su vida.
Posteriormente se casó con Emilio Trogu, quien fue un reconocido camionero de Vialidad Provincial.
También trabajó de ama de casa y ya cuando se mudó a nuestra ciudad, se radicó en el barrio de Urquiza al 600.
Hoy sus seres queridos la recuerdan con mucho amor y ruegan una oración en su memoria.
MARIA TERESA CERVIÑO
El pasado lunes 16 del corriente falleció María Teresa “Tita” Cerviño, una querida mujer nacida el 10 de octubre de 1955. Sus seres queridos la recuerdan así:
“Cuando se intenta transcribir la inmensidad de emociones que se sienten al recordarte y, lo que significaste en nuestras vidas, uno realmente sabe que no alcanzarán las palabras para rendir homenaje a semejante persona… con solo mirar en nuestro interior comienzan a brotar momentos y sentimientos que dejaste gravados en nuestros corazones con esa sencillez, humildad, perseverancia y amor, que es característica de las almas grandiosas.
Fuiste una mujer maravillosa, como hija, hermana, esposa, madre, amiga…
Fuiste amiga de tus afectos, amiga de tus amigos y de los amigos de tus amigos… fuiste amiga de la vida, sabiendo recibir y entregar con inmensa entereza.
Fuiste tanto en una sola que, aun sin lazos de sangre, te convertiste en parte de cada uno.
Tuviste tantos dones y talentos… el poder de hablar y tener las palabras más cálidas, alentadoras, para quien necesitara escucharlas.
Tuviste el poder de amar y llenar el alma de las personas que te rodeaban, porque tu amor era protector, tierno, paciente…. Fuiste esa gran mamá alada que nos albergaba a todos entre sus alas…
Tuviste el poder de imaginar mundos nuevos, de construirlos y crearlos…
Tuviste el poder de incentivar, alentar y acompañar a quienes aun estaban buscando…
Tuviste el poder de la perseverancia, alcanzando con cada granito de tu arena un escalón más de ilusiones,
Tuviste el poder de mirar y ver en cada detalle algo importante para alguien.
Tuviste el poder de elegir al compañero de toda tu vida, que te abrazo y acompaño cada una de tus locuras y anhelos, aún aquellos que parecían tan remotos…
Tuviste el poder de convocar y encontrarnos.
Tuviste el poder de hacer de tu lugar un lugar mejor.
Tuviste el poder de emprender y ser en tus sueños cada día.
Tuviste el poder de hacer de tus Soleany un gran hogar de afectos.
Tuviste el poder de sonreír, con esa sonrisa fresca, llena de vida y picardía, iluminándonos a todos.
Tuviste el poder de luchar con alma y cuerpo, de entregar todo en ese combate que nunca dejaste de vivirlo como una victoria.
Tuviste el poder de la paciencia, la entrega, la entereza, la aceptación.
Tuviste el poder de conmover nuestras almas y nuestras vidas, y hacernos saber que cada respiro cuenta….
Y fuiste por más, y tuviste así el poder de seguir a los ángeles…
Ahora pienso en vos y siento que, con tu sonrisa cálida, tu andar despreocupado, nos estas susurrando al oído: “… no dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz; sin haber aumentado tus sueños, no te dejes vencer por el desaliento; no abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario; no dejes de creer que existen personas que pueden alumbrarte el alma solo por cruzarse en tu camino; no dejes de creer que puedes cambiar el mundo, porque existe una fuerza más poderosa que cualquier dificultad… la fuerza de la voluntad y el amor…”
Porque vos cambiaste nuestros mundos, sabemos que cada vez que miremos al cielo, la gratitud nos llenará el alma, por cada verso del poema de tu vida que compartiste con nosotros…
Con la inmensidad del amor, ése que sembraste en nosotros, te decimos hasta pronto… hasta que la vida nos reencuentre en la luz de la eternidad. Te amamos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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