Necrológicas
HERCOLINA GLADYS NOCHETTI
Cuando contaba con 85 años de edad, el pasado jueves 3 del corriente se apagó la vida de Hercolina Gladys Nochetti, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Gladys nació en esta ciudad el 6 de diciembre de 1938, dedicando su actividad laboral como comerciante, en Granja Hercolina, ubicada en calle Mitre al 200.
Su partida es lamentada profundamente por su compañero Marcelo Gentile; sus hermanos Miguel Arcángel y Juan Adelmo; sus hermanas políticas Yolanda Mabel y Delia Noemí; sus sobrinos Gladys Mabel, Norme Inés, Juan Bautista, María Susana, Miguel Antonio y María Hercolina, al igual que sus sobrinos políticos y sobrinos nietos ¡Descansa en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE SANTOS VALENTINI
De manera inesperada, a los 71 años de edad, el pasado lunes 2 de junio dejó de existir José Santos Valentini, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
José fue un hombre de gran corazón, no tenía maldad, jodón, siempre haciendo chistes, para él todo estaba bien.
José “el loco” como le solían decir, andaba con sus pinceles, brochas, pinturas y escaleras, cumpliendo con sus trabajos de rasqueteos y pinturas y así fue “el pintor alegre”.
Fue un hombre extraordinario, alegre, cuando tenías una tristeza llegaba el “loco” y se terminaba toda la tristeza. Le gustaba la pesca y a la vez cocinar y disfrutar del casín, las reuniones en familia o con amigos ¡Te vamos a llorar siempre! Y siempre estarás presente, recordando tus bromas y tu amor por los demás.
Era hijo de Silvio Valentini y de María Esther Ugalde, emparentado con las familias Paz, Cestona, Espil, Berriry, Meza y Adaro.
“José: gracias por haber compartido la vida con nosotros. Te recordaremos siempre y te extrañaremos más y más cada día”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELBA ESTHER LARSEN de TORRES
A los 80 años de edad, el pasado miércoles 2 del corriente se produjo el fallecimiento de Elba Esther “Pirucha” Larsen de Torres. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Amor mío, me regalaste sesenta años de amor. Espero que pronto nos juntemos para seguir con esa dicha. Te amaré siempre aún después de muerto ¡Te extraño!… Cacho”.
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“!Ma! una mamá inolvidable (la mejor mamá del mundo). Te elegiríamos y te volveríamos a elegir una y mil veces, porque fuiste y serás la mejor. Nos dejaste físicamente el 2 de julio, en medio de un inmenso dolor, muy difícil de soportar, pero estás viva en nuestros corazones, en cada paso, en cada recuerdo, en nuestras tristezas y alegrías.
Fuiste y serás todo, cómo olvidarte, si eras una persona llena de vida, de alegría, buen humor, ese espíritu joven que tenías, esas ganas de vivir, siempre pensando en todos, cuidándonos, protegiéndonos, dándonos todo lo mejor que había dentro de tu ser que era todo amor, luchadora incansable, tus comidas con ese toque de buen sabor que jamás igualaremos, esposa fiel, tus chistes, alegría, dedicación, nos brindaste tu vida entera. Una mujer buena, buena de verdad, un ángel.
Particularmente yo, tu hija Patri, te agradezco infinitamente haberte ayudado en la crianza de Faku, tu nieto hijo, porque le diste todo el amor como a nosotros, un hijo más.
Todo el que te conoció no podía no quererte, eras Piru, ese ser tan especial, lejos de toda maldad, con una bondad extraordinaria.
Esa cruel enfermedad que hizo que hoy no estés con nosotros, que te hizo sufrir muchísimo y que no la merecías para nada, le diste batalla y juntos unidos como vos nos enseñaste, la luchamos con amor y garra, mucha garra; vos nos dabas fuerzas a nosotros y todavía hacías bromas y eras la enferma (increíble).
Gracias, gracias y mil gracias porque nos dejaste mucho y nos enseñaste mucho de la vida. Estuvimos todos juntos hasta el último momento, Ma!
Ni hablar de tu amiga y hermana del alma incondicional: Coca, que nos contuvo y nos acompañó. Bueno, no podía ser de otra manera (te amaba), un ser maravilloso.
Nuestro papá y tu Cachito, compañero de toda tu vida hermosa.
Nos acompañaron todos, amigos tuyos y nuestros, parientes, tus sobrinas… todos estuvieron y nos ayudaron en los momentos más difíciles y con lo que podían, también con sus palabras y acompañamiento.
Estuvieron tu hija política María Inés, junto a tu nieta del alma Lucía; tu nieta del corazón Daniela, que te quería un montón y te dio a tu bisnieto Benjamín, que te regaló una nota relinda para que te la llevaras con vos.
Tu amiga Hili y por supuesto nosotros, tus hijos Patri y Osvaldo “Negro”, como vos lo llamabas, tu hijo del alma que tanto amabas, y Faku porque era nuestro. Gracias Claudio también por acompañarnos.
¡Te amamos! Te extrañaremos un montón… pero no podías sufrir más, era inhumano y sabemos y estamos seguros que te ganaste el Cielo, que estás rodeada de muchos angelitos y seres de luz que te iluminan y desde donde estés nos vas a iluminar, danos fuerzas y guía nuestro camino para que podamos seguir adelante… un beso gigante, gracias y estamos comunicadas. ¡Te amaremos siempre!
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el ceementerio de Dolores.
HAYDEE BUENO de ETORTEGUI
El pasado domingo 29 de junio se apagó la vida de Haydeé Bueno de Etortegui, una querida y apreciada mujer que contaba con 84 años de edad.
Haydeé nació en La Dulce el 16 de enero de 1930; siendo la tercera de cuatro hermanas. En su juventud se trasladó con su familia a Córdoba, donde en 1952 contrajo matrimonio con Saúl Etortegui, de cuya unión nació su única hija: Silvia.
Fue esposa y madre siempre atenta a las necesidades, no sólo de su familia, sino de cuantos la requerían, su generosidad la distinguía.
Confiando cada día en la Virgen de Pompeya, a quien recurría cuando sus fuerzas flaqueaban, partió al Paraíso inesperadamente, rodeada de sus seres queridos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Te fuiste sin despedidas, un domingo al mediodía nos dejaste consternados por tu rápida partida.
Cada día renegabas, por tus manos y tus piernas, porque no te obedecían. A veces era difícil consolarte amiga mía, porque no te resignabas a estar quieta todo el día.
¡Cómo esperabas los viernes!, más de tres años hacía que iba a visitarte, eso alegraba tu día.
Mientras tomábamos mate, me contabas de tu vida, de tu infancia, adolescencia, con tus hermanas queridas; del noviazgo, casamiento, con el amor de tu vida: Saúl, paciente y tranquilo en todo te complacía.
Te hablaba del Evangelio, de cuánto Dios te quería; rezábamos el rosario y tranquila te confiabas a nuestra Virgen María.
Va a ser difícil los viernes, ya no verte en tu silla, pero sé que desde el Cielo, desde una estrella nos miras y sonriendo nos dices: “no más pesar, ni dolores, solo gozo y alegrías…”.
Descansa en paz, Haydeé querida… Charito”.
JOSEFA ROSARIO SEREN de RODRIGUEZ
El pasado viernes 27 de junio y cuando contaba con 90 años de edad, falleció Josefa Rosario Serén de Rodríguez, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Josefa nació en esta ciudad en 1924; su infancia transcurrió en el paraje Los Mimbres junto a sus padres y hermanas. Años más tarde se radicó en la ciudad, donde se casó y formó su familia.
Junto a su esposo tuvieron seis hijos: Sergio José, Inés, María Elena, Carlos Alberto, Jorge Raúl (f) y Osvaldo Darío; quienes luego fueron sumando a la familia a sus hijos políticos: Alicia, María Rosa, Lili, Marcela y Joaquín, quienes junto a sus nietos, bisnietos, nietos políticos la recuerdan y extrañan. La llevarán siempre en su corazón.
“Querida mamá: en el Cielo serás una estrella que brillará con tu bondad y amor. Lo que siempre demostraste como ejemplo de mujer, madre y abuela. Fuiste amiga cuando lo necesitábamos. Por esto dejaste un gran vacío en toda la familia, a pesar de tus 90 años, te extrañaremos siempre.
Serás la bisabuela más recordada, eso demuestra tus valores y amor que dejaste en tus hijos, nietos y bisnietos. Abuela Josefa, te amamos. ¡Esto no es un adiós, es un hasta siempre!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANA MARIA DUGOUR de SCHAPIRO
A los 81 años se produjo la desaparición física de Ana María Dugour de Schapiro “Pelusa”. Madre de dos hijos biológicos y dos del corazón.
Ana María tuvo una vida absolutamente plena, tanto en las alegrías como en las tristezas. Nacida en Capital, se educó con las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, estudió magisterio pero su verdadera vocación desde chiquita fue la medicina orientando su actividad hacia la psiquiatría luchando, con su espíritu de rebeldía y fortaleza de carácter, contra esquemas tradicionales de la época en que las mujeres no tenían cabida en determinadas profesiones.
Fue definitivamente una brillante profesional ya que tiñó su actividad con la bondad de su alma que hacía que siempre tuviera puesta la mirada en el otro a través de actos humanitarios y misericordiosos.
Fue, para todos los que tuvieron la oportunidad de conocerla, un ejemplo de vida, con un humor muy especial y una fuerza única para capear los temporales que tuvo que enfrentar.
Pasó los últimos años de su vida en Tandil luego de sufrir un ACV que la obligó a retirarse de la profesión a los 70 años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Cementerio Las Acacias de Necochea.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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