Necrológicas
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JUAN IGNACIO ROUSSEU SALET
El sábado 26 de noviembre, la comunidad tandilense fue sacudida con la infausta noticia de la trágica desaparición física de Juan Ignacio “Iñaki” Rousseu Salet, causando un profundo dolor entre sus familiares y amigos.
“Con sólo 32 años dejaste este mundo absurdo, incomprensible. Vos no tenías planeado partir, lo sé. Estabas en la mejor etapa de tu corta vida: desbordante, feliz, pleno y lleno de proyectos. ¡Así te veíamos y lo disfrutábamos tanto!
Terminabas tu etapa de formación profesional como médico, como oftalmólogo y en él mientras tanto proyectabas tu vida laboral y personal con gran fuerza. Con una alegría que nos reconfortaba y enorgullecía.
Te veíamos al fin definitivamente encaminado hacia un futuro lleno de oportunidades, porque todos trabajábamos para eso. Especialmente vos, que no escatimaste esfuerzos para canalizar tu vocación de servicio y tu gran sensibilidad en una profesión que está definitivamente hermanada con estos principios.
Fuiste un gran hijo, un buenísimo hermano, un gran amigo y un querido y respetado colega. Así lo puso de manifiesto la impresionante cantidad de amigos y familiares que durante tu corta y angustiante agonía te acompañaron día y noche, rezando, rogando por tu salvación y llorando por el desconsuelo, la impotencia y por el horror que nos producía el verte en una situación que nunca te mereciste; porque antes que nada eras, y con mayúsculas, un ‘hombre de bien’ que esta sociedad se pierde por no haberte sabido cuidar.
Sin dudas estarás en un lugar especial, de los mejores, porque te lo supiste ganar y desde nuestra insignificante existencia pedimos que tu entrega no haya sido en vano”. Mamá.
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“Querido Iñaki, en algún lugar de este infinito e incomprensible universo siento que me estás escuchando, y como siempre, te sonreirás y me retrucarás con algo risueño.
Estos pensamientos vienen desde el estupor, desde la incredulidad, desde el asombro porque ya no me quedan lágrimas. ¿Por qué ya no estás entre nosotros? ¿Es posible que te estemos diciendo adiós? Empezabas a vivir desde tus jóvenes 32 años, hiciste un enorme esfuerzo por ser y por existir, pero la fatalidad no te lo permitió.
Un absurdo suceso te quitó la vida, y alteró imprevisiblemente todas nuestras expectativas y todos nuestros deseos porque te merecías el premio de la vida y de tu esfuerzo y el respeto por lo que fuiste, y por lo que hiciste.
Quiero contarte el enorme orgullo que sentimos por vos, porque contra todos los inconvenientes y vicisitudes de tu corta existencia tuviste el valor y la voluntad de ser tu mismo y no renunciar nunca a tu ilusión.
El dolor no es explicable, sólo se siente en la profundidad del ser, pero en el medio de tanta pena, me queda la alegría de haberte conocido desde la cuna, de haberte hecho algunos juguetes y el reproche de no haberte dicho cuanto te amaba. Debilidades humanas que ante la precariedad de la existencia cobran su verdadera dimensión.
Siempre apelamos a las bromas y a los chistes, creo que era para disimular nuestro cariño y nuestro amor, que parecen debilitarnos, y porque aparentemos parecer fuertes y algo distante ante quienes amamos.
Nuestra vida jamás será lo que había sido, porque las ilusiones también mueren, pero el enorme vacío de tu presencia nos recordará permanentemente que la fragilidad de nuestra vida debe ser honrada cada día.
Hoy todo parece tarde, porque se detuvo tu corazón y la vida se te cortó sin avisarte y jamás lo podremos admitir, porque para nosotros vivirás para siempre en el lugar que te hiciste en nuestro corazón, en cada recuerdo y en cada flor. Un abrazo y un beso desde el alma de tu padrino”, Alberto Florit.
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Sus seres queridos: Raúl, Graciela, Sebastián y Guillermina sólo tienen palabras de agradecimiento hacia familiares, amigos y allegados, que con tanto cariño dieron su testimonio de solidaridad y contención en el difícil momento que les toca vivir por la partida de Iñaki.
MARTA ANDREA LOPEZ ACTIS
“El pasado domingo 27 de noviembre, hace pocos días (siempre serán pocos días), murió Andrea López Actis, nacida en esta ciudad el 3 de enero de 1962.
Su radiante carga de creatividad y lucidez, sus opiniones rotundas, sus incansables proyectos, fueron las fuerzas que la mantuvieron en pie ante la saña de la vida. Colmada de una fe lejana a la soberbia de los pacatos pero firme como las verdaderas convicciones, debió apelar a las tareas más disímiles para subsistir, comandando cada acción con su timidez ceñuda, malhumorada y bromista. Se reía de sí misma y de todos con espontaneidad abrumadora y palabras exactas, con el abismo y la soledad que se desprende de la sabiduría.
La literatura, el arte en general, esas ingratas y dificultosas relatividades, fueron su constante, su motivación y esencia al momento de escribir, al momento de discutir y divertirse, y también las bases desde donde se impulsaba para desplegar la casi insensata solidaridad de sus actos.
Tal vez, entonces, no sea injusto parafrasear a Milena Jesenská en un intento de definir a Andrea: Su conocimiento del mundo era amplio y profundo. Ella misma era un mundo amplio y profundo”.
Eduardo Piras
OFELIA ZAPICO de NEINER
A los 68 años de edad se apagó la vida de Ofelia Zapico de Neiner, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
“Chicha” Neiner nació en esta ciudad el 26 de diciembre de 1932; su infancia transcurrió en el barrio del Parque Independencia y era la menor de cinco hermanos.
De joven se dedicó a la costura. En Quilmes conoció a su compañero Emilio, con quien compartió treinta y cuatro años de matrimonio, y del que nacieron sus dos hijas: Silvia y Karina.
La familia se radicó en el barrio San Francisco, donde se dedicó al comercio durante muchos años.
Trabajadora incansable, siempre atenta a las necesidades de su familia, supo ganarse el cariño y el afecto de quienes las rodeaban y sus vecinos.
La familia fue creciendo con la llegada de sus hijos políticos Javier y Antonio, para luego poder disfrutar de sus nietos: Carolina, Florencia, Emilia y Agustín.
“Nos causa un profundo dolor y vacío enorme en el alma, por tu repentina partida.
¡Te vamos a extrañar mucho! Vivirás siempre en nuestros corazones. Te queremos mucho. Tus hijas y nietos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NOEMI ESTER DE SCIULLO de BOCCACCIO
Muestras de pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Noemí Ester De Sciullo de Boccaccio, una querida y apreciada mujer que contaba con 65 años de edad.
Noemí nació en Salto (provincia de Buenos Aires) el 17 de enero de 1946. En plena juventud, se casó en Arrecifes y tuvo tres hijos: Silvia Paola, Mariela Andrea y Leandro Daniel. En 1986, se radicaron en esta ciudad para darle educación, participando en el Club de Madres y en la asociación cooperadora de las escuelas a las que concurrían.
Además, supo disfrutar del cariño que le brindaban sus tres nietos: Mariano Gabriel, Santiago Ezequiel y Tiziana.
Era una mujer que por su cordialidad y virtudes, supo granjearse de amistades en los cursos de yoga, gimnasia y en los últimos años en los talleres de pintura, que fueron su refugio ante las limitaciones impuestas por su enfermedad.
Era amante y fiel espectadora del cine argentino, y habitué de las puestas teatrales y conciertos de todos los géneros musicales.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE ANIBAL AGUERRE
A los 93 años de edad, el pasado domingo 30 de octubre dejó de existir José Aníbal Aguerre, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
“Yoyengo” Aguerre nació en Rauch el 27 de marzo de 1918. Era hijo del matrimonio conformado por José Aguerre y Justa Zozaya, siendo el mayor de cuatro hermanos.
Cursó sus estudios en el colegio San José y luego comenzó a trabajar en la actividad agrícola ganadera junto a su padre, a su hermano Héctor “Firpo” y a sus primos Juan y Aniceto.
En su juventud, se casó con Ethel Ana Nanini y tuvieron dos hijos: José María y María Luján, que con el transcurrir del tiempo le dieron cuatro nietos: Matías José, Mercedes, María Felicitas y María Josefina.
Al fallecer su padre, se hizo cargo del establecimiento rural “San Francisco”, posteriormente “Aleluya”, situado en el paraje La Constancia, en inmediaciones de Ayacucho, donde continuó desarrollando su actividad laboral, incluso tras alcanzar sus beneficios jubilatorios. Cuando enfermó, se trasladó a la Capital Federal, donde pasó los últimos años de su existencia.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA ELENA RISSO de RODRIGUEZ
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado lunes 31 de octubre falleció María Elena Risso de Rodríguez, una querida y apreciada mujer que contaba con 68 años de edad.
María Elena nació en Orense, partido de Tres Arroyos, el 13 de abril de 1943; era hija de Leopoldo Risso (f) y María Elena Guridi. Allí vivió hasta los cinco años, luego estuvo un año en Claraz y después toda la familia se radicó en Villa Cacique (Barker), donde ella integró el plantel de personal de la fábrica Loma Negra.
En su juventud se casó con Casimiro Rodríguez, de cuya unión nacieron sus dos hijos.
Después de trece años felices, su compañero falleció del Mal de Chagas, lo cual la golpeó duramente y la obligó a radicarse en esta ciudad con sus niños que, con el paso del tiempo, la alegraron con la llegada de sus nietos Sebastián y Marcos, a los que amó y disfrutó plenamente.
Sus últimos años transcurrieron junto a su madre, su hijo Eduardo, su nuera Nancy, Paola y Daniel. Un espacio muy especial lo ocupó en su corazón y en su vida la pequeña Iara.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
“María Elena: este último tramo de tu vida no ha sido fácil, pero sabemos que llegaste a casa. Allí, el que te amó siempre, te estará esperando.
El (Jesús) dijo: ‘Voy a prepararles un lugar porque vendré a buscarlos para que estén conmigo’.
Te nos adelantaste en el viaje. Qué bueno saber que nos vamos a reencontrar un día. Estás en nuestro corazón. Tu familia”.
LORENZO BENEDICTO CONTRERAS SANDOVAL
A los 67 años de edad, el pasado domingo 27 de noviembre dejó de existir Lorenzo Benedicto Contreras Sandoval, causando profundo dolor entre quienes tuvieron la dicha de conocerlo y tratarlo.
“En tu paso por la vida dejaste una marca muy grande, linda e importante. Junto a tu amada Noemí, formaste una familia hermosa, de cuyo fruto de amor nacieron cinco hijos: Jorge, Lorena, Luciano, Noelia y Anahí. Ellos son las semillas que hoy cosechan amistades gracias a la educación que impusiste y forjaste con un esfuerzo y espíritu que no tiene igual reproducción.
Luchaste hasta el dolor para que no faltara nada: amor, salud, respeto y todo aquello que una persona como vos nos podía dar por amor.
Por todo eso, vamos a extrañar tu presencia. Deseamos que descanses en paz y desde allá puedas ver como continuamos con tus virtudes y te sientas orgulloso porque continuamos con tu tarea de amor, educación, bondad y todas esas virtudes que vos nos enseñaste.
Te amamos, tu esposa e hijas”.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
JOSE ALBERTO ALONSO
El pasado miércoles 23 de noviembre dejó de existir José Alberto Alonso, causando profundo dolor y angustia entre sus seres queridos, familiares y quienes lo conocieron.
José nació el 14 de septiembre de 1939, y en su juventud contrajo matrimonio con Alicia de los Santos, con quien formó un hogar, junto a sus tres hijos: Alejandro, Silvia y Micaela.
Sus seres queridos ruegan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
JORGE OSCAR RUPPEL
En la ciudad de Coronel Pringles, el pasado miércoles 23 de noviembre falleció Jorge Oscar Ruppel, de 48 años de edad, dejando un profundo vacío y dolor entre sus familiares y amigos, que lo recuerdan así:
“Hace días que no te vemos
Hace días que no escuchamos tu voz,
Es tan extraño todo esto gordito…
Lo que se te extraña,
La falta que haces
Con palabras no se explica,
Lo único que nos queda es aferrarnos
A lo que Dios nos prometió,
Que pronto vamos a estar todos juntos,
Que ya no habrá más muertes ni despedidas.
Qué gran marido,
Qué gran padre, amigo, hermano y compañero.
Dejaste tu huella en todos los que tuvieron
La ‘suerte’ de conocerte
Esa huella de alegría y de amor,
Siempre contento,
Siempre ayudando a todos
Sabemos que en donde estás es mucho más hermoso que acá
Aunque nosotros te queremos acá.
Gracias le damos a Dios por todo este tiempo que nos dejó tenerte con nosotros.
Gracias ‘Gordito’ por todo los que nos enseñaste, gracias por hacernos reír siempre, gracias porque nunca nos dejaste caer, gracias porque siempre tenías una palabra de aliento para darnos.
Gracias porque siempre estuviste en todo. Sos el mejor padre y marido que Dios nos pudo dar.
Te extrañamos y te amamos. Tu esposa e hijas.
Tesalonicenses: “No os entristezcaís como los otros que no tienen esperanzas… Dios descenderá del cielo y los que duermen en Cristo resucitarán primero”.
CARLOS ALBERTO ACOSTA
“Querido amigo Carlitos: el miércoles 30 de noviembre se cumplió un año que te fuiste, seguramente a naufragar con tu balsa, como dijo tu inmensamente admirado Litto Nebbia.
Los que te quisimos nos quedamos por ahora, pero te aseguro que por más que remes fuerte, te voy a alcanzar algún día y volveremos a andar los caminos de felicidad que hemos vivido; tenemos tantas cosas que volver a charlar que no nos va a alcanzar la eternidad.
Te debo un montón de cosas con las que alimentaste mi espíritu, sin embargo eras vos el que siempre estaba agradecido conmigo.
Quiero que sepas que nunca tuve ni tendré un amigo igual, que yo seguro que no te merecía, vos fuiste el que siempre me recordaba, hablabas por teléfono, soñabas viajes que nunca podíamos realizar y sueños que nunca podíamos cumplir. Estabas siempre buscando la felicidad y me pedías consejos, como si yo supiera más que vos, ¡qué tonto!
Quiero pedirte que saludes a tus viejos, seguro que estás con los dos; ¡cómo te querían!, y vos a ellos ni hablar. Yo aprendí a quererlos por vos.
Pero sabes que aparte de mí y de mi familia, en este mundo te quedó tu hija, tu nieta, tu yerno, que me tomé el atrevimiento de hacerlos como parte mía (vos seguro que me lo hubieras pedido si no te hubieras ido tan rápido), quédate tranquilo que si me necesitan yo siempre voy a estar, ¡cómo te recordamos cuando nos juntamos! Cuántas anécdotas de vida que tuvimos desde los 17 a los 60; ¡cuántos años! y a la vez que pocos que fueron, pero vos siempre estabas apurado y no pudiste esperar.
Se fue la luz que brillaba en la oscuridad, pero seguro que estás prendido en alguna estrella u otro lugar que nosotros, los seres simples, no podemos ver, eras incansable, a pesar de todos tus inconvenientes de salud y cuando creímos que te estabas recuperando de todo, Dios dijo, ‘No’, este ser de lujo es para mí.
Esto que te escribo es solamente para que todos los que te conocían menos que yo sepan lo grande que eras y también para pedirte disculpas por no estar a tu altura en muchas cosas, pero lo mío fue ignorancia solamente, te quiero un montón y te extraño mucho más. Chau Carlitos, hasta pronto, tu amigo Néstor no te olvidará nunca”.
Néstor Norberto Santomil
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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