Necrológicas
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ELIZABETH ADELAIDA ROCCA
Cuando contaba con 87 años de edad, tras soportar los procesos de una breve dolencia se produjo el fallecimiento de Elizabeth Adelaida Rocca, una querida y respetada vecina del barrio de calle 14 de julio al 800.
“Betty” Rocca nació en Ayacucho el 22 de enero de 1924, desde muy joven vivió en Burzaco; luego atendió con su pareja un restaurante en Laboulaye (Córdoba) y hacía muchos años que estaba radicada en esta ciudad, donde tuvo el negocio “Lía”, en Galería San Martín, era parapsicóloga y últimamente fue dama de compañía.
Su partida es lamentada profundamente por sus sobrinos radicados en Las Toninas y sus innumerables amigas, que elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LAURO PEDRO CASTORINO
El pasado domingo 30 de octubre falleció Lauro Pedro Castorino, un enamorado de la historia, que contaba con 85 años de edad.
Lauro había nacido en Adrogué el 30 de junio de 1926; desde muy joven fue un docente enamorado de su profesión. Tanto es así que miles de alumnos del Colegio San José y otros, a través de varias décadas lo recuerdan, no sólo por sus conocimientos y la forma de transmitirlos, sino también porque se acordó siempre de ellos. Por más tiempo que hubiera transcurrido, bastaba que él encontrase a sus “muchachos” para preguntarles cómo estaban, qué era de sus vidas.
Poseía un dominio muy completo de la historia argentina y también la universal.
Defendió siempre los ideales del general San Martín, en el colegio y fuera de él. Por eso, integró en esta ciudad la Asociación Cultural Sanmartiniana.
Quienes fueron sus discípulos cuentan que era imposible estar desatento en sus clases, ya que permanentemente realizaba preguntas con nombre y apellido.
Se retiró joven del ejercicio activo del Ejército, con el grado de mayor. Cuando se originó el golpe militar que derrocó al presidente Arturo Illia y en el orden local al intendente José Emilio Lunghi, asumió como director de Cultura del comisionado lugareño el coronel Victorio Mazzarol.
Por mucho tiempo fue director de Secundaria del San José. Lo que se dice un maestro con real vocación.
Había conformado una hermosa familia junto a su esposa Juana Raquel Lasalle; sus hijos Alejandro Lauro y María Adriana; sus hijos políticos María Alejandra Di Tada y Diego Alonso, que más tarde le dieron la alegría de disfrutar del cariño de sus nietos Pilar, Joaquín y Angeles Díaz Cisneros y Lucía María Castorino, quienes extrañan su presencia y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
MARIA DORA LAZARTE de GOMEZ
A la edad de 87 años, el pasado jueves 27 de octubre, se apagó la vida de María Dora Lazarte de Gómez. Su familia escribió en su recuerdo:
“Má…Ya no estás más con nosotros, hace unos días se durmió, pero abrió los ojos en el cielo donde una nueva vida comenzaba para ella, porque solo será un poco de tiempo donde no nos veamos. Fue una excelente esposa y madre siempre pensando en su familia, pendiente de todos, desde la mañana a la noche.
Es difícil describir a quien amamos.
Cuando día a día forjó razones para que lo hagamos
Es difícil describir a quien nunca estuvo ausente
Y hoy pasó a ser sólo eterna en nuestro corazón y en nuestra mente
Gracias a Dios que pudimos decirle que la amamos
Y que caricias, besos y abrazos compartimos tiernamente
La sensación de su piel entre nuestras manos, el sonido de su risa y su suave voz al despertarnos será la vida que nos mantendrá en contacto
Hasta el eterno amanecer que volvamos a alegrarnos,
Y riamos de la corta visión de ser humano.
Que se entristece en la perdida de lo que amamos
Sin advertir que es eterna la existencia.
Si…má la vida eterna que Dios nos a regalado.
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.
Con amor: Alberto Gómez (esposo); Mauricio Gómez (hijo); Marcela Valenzuela (nuera); Priscila, Giuliana y Frida (nietas)”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EULOGIO ALVAREZ ARENA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Eulogio Alvarez Arena, un querido y respetado hombre que contaba con 88 años de edad.
Don Eulogio nació en Castrillo de Valdelomar, Santander (España) el 26 de enero de 1923; era hijo de Antonina y Daniel, era el segundo de nueve hermanos.
En su juventud, al ver que no había lugar en el trabajo familiar, decidió irse a Torrelavega, donde conoció al amor de su vida: Isabel Peláez. Trabajó en una fábrica hasta que tuvo que buscar nuevos horizontes, en una época en la que todavía quedaban resabios de la Guerra Civil y las dificultades económicas no permitían el progreso de las familias humildes.
El 26 de agosto de 1951 embarcó rumbo a la Argentina. Viajó solo, sin su prometida, en busca de un trabajo que genere los cimientos necesarios para formar una familia. Pero claro, ellos sabían iba más allá de la distancia y que pronto se volverían a juntar. Aquí fue recibido por la familia Jáuregui, que le dio trabajo en el campo que tenían en María Ignacia (Vela).
Justamente dos años después, el 26 de agosto de 1953 se casó con Isabel y concretaron una alianza que perduraría por espacio de 58 años.
Trabajó durante 25 años en el campo de sol a sol; resignó cualquier disfrute propio (nunca tuvo vacaciones) para brindarle todo a su familia, cuando llegaron sus hijos Miguel Angel y María del Carmen.
Luego de mucho esfuerzo y sacrificios, en 1972 pudo comprarse su casa en Tandil y recién cuatro años más tarde, tomaría la determinación de abandonar el campo y volver junto a sus hijos, que estaban estudiando en la ciudad.
Tras un breve lapso trabajando en el mantenimiento del Estadio “General San Martín”, consiguió un empleo fijo como repartidor en Panadería “Argentina”, cuando comenzaron a llegar sus nietos: Lorena, Paola y Juan Miguel.
En 1988, a cuarenta años de la partida, pudieron regresar con su esposa al país que los vio nacer, para reencontrarse con su familia. A su retorno, ya jubilado, trabajó durante casi doce años en “Su Agronomía”, para después volver por segunda vez a España y a su vuelta pudo conocer a su pequeña nieta María Belén.
En el 2001, la crisis económica hizo que Eulogio e Isabel tomaran la decisión de volver a la Madre Patria.
Allí estuvieron tres años y medio, hasta que sintieron que su lugar en el mundo seguía siendo Argentina, junto a sus hijos y nietos. Volvieron y pudieron conocer y ver crecer a Thiago, su bisnieto, que le robaba una sonrisa con cada visita.
Eulogio fue un hombre de pocas palabras, pero de un corazón muy grande, pues no necesitaba hablar demasiado para transmitir sus valores: la sencillez, la humildad, el respeto, la educación, el trabajo y el amor por el prójimo, que lo representaban de cuerpo entero.
El domingo 30 de octubre su corazón dijo basta, demasiado brindó durante sus 88 años de vida ¡Que Dios lo tenga en la gloria!
“Siempre estarás en el corazón de tu esposa Isabel, de tus hijos Miguel Angel y María del Carmen; tus hijos políticos Nancy y Rubén; tus nietos Lorena, Paola, Juan Miguel y Belén, Celeste y Mario; y tu bisnieto Thiago”.
ADA ELIDA CARRASCO de PRAT
A la edad de 82 años, el pasado martes 25 de octubre se apagó la vida de Ada Elida Carrasco de Prat, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Adita” nació en Río Colorado (prov. de Río Negro) el 5 de junio de 1929; siendo la mayor de tres hermanos: Coca y Dante.
En plena juventud contrajo matrimonio con Arturo Prat, conformando su familia junto a su hija Silvia, que más tarde sumó a su hijo político Tarcisio Maddaleno; sus nietas María del Rosario y Marina, además de disfrutar del amor de sus bisnietos: Florencia, Jeremías y Victoriana.
En 1974, Silvia, su esposo y sus pequeñas hijas se radican en Tandil; Ada y Arturo extrañan ese efecto y se vienen a vivir acá en 1977.
“Mami: todos te recordaremos con mucho cariño ¡te extrañamos!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN CARLOS SUCURADO
El pasado miércoles 26 de octubre, falleció Juan Carlos Sucurado, un conocido y respetado hombre que contaba con 80 años de edad.
Juan Carlos nació el 2 de abril de 1931 en Las Flores; sus años de la primera infancia transcurrieron en el ámbito rural, en la estancia “La Buena Suerte”, de su abuelo paterno, y a los ocho años ingresó a la escuela primaria, demostrando de esa temprana edad una gran capacidad intelectual, ya que ingresó mediante una evaluación directamente a tercer grado y había sido instruido por sus familiares previamente), se graduó en 1948 en la Escuela Normal Nacional con el título de maestro, el que optó por no ejercer, dedicándose al oficio de su padre: bobinador – electromecánico.
Desde su juventud abrazó la participación activa en política como un compromiso con la vida y lo hizo en las filas de la UCR y posteriormente en la UCRI.
Cuando tenía 24 años, el 12 de septiembre de 1953 se casó con Elsa Emilia Mogni, con la que caminó todo el trayecto de su vida en la armonía y felicidad de un matrimonio feliz; del que nacieron tres hijos: Celia, Luis y Adriana.
A finales de 1958 se radicó con su familia en Villa Cacique, en el kilómetro 404, para trabajar como operario en el taller eléctrico de la fábrica de cemento, por entonces propiedad de Alfredo Fortabat; allí continuó participando activamente en la organización sindical, en la Cooperativa de Consumo que formaron los trabajadores y en la UCRI, desempeñándose como concejal en la Municipalidad de Benito Juárez.
En diciembre de 1965 se trasladó con su familia a esta ciudad, se desempeñó junto a su padre y posteriormente con su hijo, en un taller electromecánico en la esquina de General Paz y Las Heras.
Nunca se apartó de participar en la comunidad, y en su militancia política, fue uno de los impulsores del Movimiento de Renovación y Cambio en la UCR local. Su forma de hacer de la integridad y la honestidad de pensamiento y acción quedó demostrada en su paso por la Dirección de Vialidad Municipal (1984 – 86), como Delegado Regional del Ministerio de Trabajo de la Nación (1984 – 86) y como delegado de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia de Buenos Airees (1986 – 87).
Su actitud de servicio para con la comunidad quedó también registrada en la Asociación Tandilense de Ajedrez, la Unión de Bibliotecas Populares (hoy Asociación de Bibliotecas Populares Tandilia), en la Biblioteca “Juan Bautista Alberdi” y la Federación de Entidades de Bien Público.
Si bien nunca ejerció como maestro de aula, es recordado como un maestro de la vida por su familiares, vecinos y por todos los que compartieron junto a él, actividades, su capacidad de comprensión, su bonhomía, su permanente actitud de servicio y la devoción demostrada a su amada esposa, en cada día de su vida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
RENEE ANGELICA TORZILLO
El pasado viernes 28 de octubre se apagó la vida de Reneé Angélica Torzillo, una querida y apreciada mujer, que contaba con 82 años de edad.
Reneé nació en esta ciudad el 26 de abril de 1929, cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 1 y en la Escuela Normal recibió el título de docente; además estudio teneduría de libros.
Parte de su juventud transcurrió en esta ciudad, para luego en 1965 radicarse en Capital Federal, al ser contratada por la Compañía de Seguros “El Centinela”, que abría una sucursal en aquel lugar.
Viajaba periódicamente a su terruño, continuando su relación con familiares, amigos y por su trabajo en la empresa en que prestaba servicios.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su hermana María Teresa, sobrinos, sobrinos nietos y demás familiares.
DANTE GUILLERMO DE CICCO
Con muestras de dolor y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Dante Guillermo De Cicco, un querido y respetado hombre que contaba con 76 años de edad.
Dante había nacido en Dolores el 21 de agosto de 1935, desarrollando su actividad laboral en el rubro de la construcción, tareas que desarrolló en esta ciudad desde 1962 como frentista.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su esposa, hijos, nueras, nietos y bisnieta.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN SALVADOR ALFANO
El pasado viernes 21 de octubre Dios llamó a su lado a Juan Salvador Alfano, próximo a cumplir 101 años, quiso que los festejara junto a su amada esposa Teresa, dejando a sus hijos con el dolor de la partida y el consuelo de una vida honesta, de trabajo, de privaciones y de lucha para criar a su familia, darles una casa y una educación.
Su figura de padre, abuelo y bisabuelo es imposible olvidar. El ejemplo dado a los suyos es la herencia más preciada que toda su familia, que tanto amaba, nunca olvidará. No lo llora, pero sí lo extraña, porque está presente en cada uno de ellos inspirando bondad, honestidad y sobre todo amor.
“Papá: tus hijos Salvador Juan, Haydeé Teresa y María Elena, imaginamos verte ante la presencia de Dios y el cántico de los ángeles recorriendo los senderos nuevos de luz y de vida. ¡Guíanos desde el Cielo! Hasta siempre”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
LEONOR ESTHER SCORNAIENCHI de RODRIGUEZ
A los 79 años de edad, el pasado sábado 29 de octubre dejó de existir Leonor Esther Scornaienchi de Rodríguez; sus seres queridos la recuerdan así:
“Abuelita: qué poder decir… te fuiste sin pensarlo, fue todo tan rápido, que nos quedamos todos sorprendidos por tu inesperada partida.
Quedaron tantas cosas por decir, tanto por agradecerte, pero la vida quiso que te vayas con Dios, y estoy muy tranquila porque sé que él te va a cuidar, y a dar mucho amor, como vos te lo mereces.
Gracias por haber sido tan especial, por pasar por esta vida dejando una gran huella de amor, humildad y solidaridad. Fuiste un ser muy luminoso que iba paseando por la vida, derramando luz con su felicidad y amor… siempre ayudando a la gente con tu gran sencillez.
Quiero que te quedes tranquila, que el abuelo Toto quedó en buenas manos a pesar que vos eras su fiel compañera de la vida; él no quedó solo, estamos todos apoyándolo y brindándole nuestro amor incondicional, como era el tuyo hacia él.
Cómo te vamos a extrañar viejita, pasar por tu casa y mirar por la ventana, donde te pasabas mañanas y tardes enteras cosiendo, sentadita en tu silla, poniéndole tanto amor y cariño a las cosas que hacías.
Verte yendo hacer los mandados todas las mañanas… en la peluquería de mamá (tu hija), tu nena en realidad, esa por la que te desvivias, tu gran amiga del alma.
Gracias por haber sido esa abuela tan comprensiva y adorable, esa que nos dio todos los gustos a nosotros, tus nietos. Gracias por haber sido nuestra segunda madre.
Fuiste una excelente persona, esposa, madre, amiga y abuela… siempre vas a estar con nosotros ¡nunca vamos a olvidarte!
Gracias por pasar por esta vida. Fuiste la mejor, te amamos.
Tus hija Susana, tu esposo Toto y tus nietos Lucas y Naty”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
EDUARDO GUILLERMO HORACIO KILLIAN
El pasado martes 25 de octubre se produjo el fallecimiento de Eduardo Guillermo Horacio Killian, dejando un profundo dolor entre sus familiares y amistades.
Don Killan nació en Chascomús el 17 de enero de 1927 y se radicó en nuestra ciudad en 1960. Trabajó en el ferrocarril durante 38 años desempeñándose como capataz de la cuadrilla volante.
Había conformado su hogar, junto a su esposa, Margarita, y tres hijos: Claudia, Silvina y Jorge. La familia vivió en Machado al 1600.
Eduardo fue un hombre vital, bueno y honesto. Colaboraba con todo aquel que necesitaba una mano. Le gustaba tomar mate en la puerta de su casa y escuchar la radio, acompañado de Matute, su perro fiel.
Lo recordaremos por siempre, esposa, hijos, nietos, hijos políticos, hermanos y todos aquellos que lo conocieron.
“Don Killian” como le decían sus amigos, siempre de pie aunque se sintiera mal, perdurará en la memoria de todos sus seres queridos.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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