Necrológicas
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JOSE LUIS JUAREZ
A la edad de 63 años, el pasado lunes 10 del corriente dejó de existir José Luis Juárez, causando muestras de dolor y pesar entre familiares y amistades.
José Luis nació en Bolívar el 21 de septiembre de 1948, era huérfano de padre y madre, motivo por el cual fue llevado a distintos institutos de menores, junto a tres hermanos, de un total de nueve.
En 1954 ingresó al Ejército Argentino, desempeñándose como músico militar hasta 1967; luego se recibe de suboficial en la E.S.P.A.C. “Gral. Lemos”, en Campo de Mayo y es destinado a San Martín de los Andes, donde deja las filas del Ejército en 1969.
Se radica en esta ciudad y en 1973 es incorporado como ordenanza en el Palacio Municipal, tarea que cumplió hasta 1975; después de un curso pasa a trabajar en el Conmutador, donde permaneció hasta 2005, cuando se jubiló.
Era padre de dos hijos: Laura y Sebastián y abuelo de su nieta Abril.
Sus compañeros municipales, vecinos y amigos lo recuerdan como “El Negro José”, amable, afectuoso, ayudaba sin mirar a quien y no permitía que nadie hablara mal de otro; para todos fue un golpe muy fuerte su partida y todos sus seres queridos lo recordarán con todo el amor que se merece y lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ESTHER JUANA PEREZ de PONCE
El pasado domingo 9 del corriente se apagó la vida de Esther Juana Pérez de Ponce, una querida y apreciada mujer que contaba con 91 años de edad.
Doña “Chocha” había nacido en Cañuelas el 8 de marzo de 1920; en su juventud formó su familia junto a su esposo Noel Abel “Chocho” Ponce y tuvieron dos hijos: Rubén Abel y Walter Omar.
En 1960, con su esposo de profesión gastronómico, se radicaron en Loma Negra (Villa Cacique), dedicándose a la atención de un hotel de la fábrica de cemento; luego de 14 años de trabajo incansable, llegaron a esta ciudad, abriendo la parrilla “La Chocha”, ubicada frente a la Estación Terminal de Ómnibus y el hotel “RubWald” en la avenida Colón.
Los años pasaron, llegaron los nietos y el merecido descanso de tantos años de trabajo junto a su marido. Fue una persona muy feliz cuando su familia le festejó los 90 años, rodeada de todos los que la querían.
En este último tiempo, con una dolorosa enfermedad estuvo junto a sus hijos, nietos y nueras, que la acompañaron siempre, quienes no la van a olvidar nunca, alegrándose con el recuerdo de las cosas que hacía o decía.
Sus restos, previo velatorio, descansan junto a su compañero de toda la vida, en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARCOS MARCELO GONZALEZ
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado lunes 17 del corriente falleció Marcos Marcelo González, una querida persona que contaba con 45 años de edad.
“El Tierno” González había nacido en esta ciudad el 31 de mayo de 1966; era hijo de Carmen del Valle Reinoso y Marcos Arsenio González; formando un hogar junto a sus hermanos Mario Alberto y Patricia del Carmen; desarrollando desde muy joven su actividad laboral como mecánico.
Había conformado su hogar junto a su esposa Elsa Rosana Alvarez y tenían dos hijos: Lucas Andrés y Daiana, a quienes les infundió su visión positiva de la vida.
Su inesperada partida, también es lamentada por su abuela Estela, su suegra Victorina Elsa Mercado de Alvarez, sus cuñados, tíos, sobrinos y demás familiares, quienes elevan una plegaria para que descanse en paz junto al Señor.
Sus exequias, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
TARCISIO SEGUNDO GOMAR
Cuando contaba con 75 años de edad, el pasado lunes 10 del corriente dejó de existir Tarcisio Segundo Gomar, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“El Indio” Gomar nació en esta ciudad el 21 de noviembre de 1935; era hijo de Segundo Gomar, inmigrante español y “Pepita” Masmela, e integraba una familia de cuatro hermanos, junto a Marita, Chelete y Chamaco; se criaron en el barrio de calle Belgrano al 700 y cursó estudios en el Colegio San José.
Fue un aficionado a los deportes, practicó natación en el club Independiente y también automovilismo, llegando a participar de los recordados Grandes Premios, a bordo de un Renault Gordini.
Siendo, además, socio fundador del Club Náutico Tandil, juntamente con Mario Pilatti, Martín Iparraguirre, Jean Piere “El Francés” y “El Gordo” Canale.
En su juventud se casó con Ana “Nené” Ouvrad y fue padre de dos hijos.
Dedicó su trabajo al transporte de carga, luego se desempeñó en la compañía “El Pampa”, con la empresa Rumbo Hermanos, y después adquirió el interno Nº 7 de la ex línea 6, juntamente con Jorge Scornahienchi.
Siempre se caracterizó por su sociabilidad, alegría, que lo encontraba siempre rodeado de amigos.
Partió en su largo viaje, rodeado de sus amigos, seres queridos y el amor de sus tres nietos: Juan, Contanza y Felicitas ¡Descansa en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE ALONSO
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado lunes 17 del corriente se produjo el fallecimiento de José Alonso, un querido y respetado hombre que contaba con 70 años de edad.
“El Gallego” Alonso nació el 16 de marzo de 1941 en San Manuel, donde desarrolló toda su actividad laboral, desempeñándose como comerciante.
En plena juventud se casó con María Rojo, conformando su familia junto a sus hijos Carlos Daniel y Mariela Silvina; que luego sumaron a sus hijos políticos Marcelo Moronda y Verónica Aguirre; para más tarde disfrutar del cariño de sus querido nietos: Juan Ignacio, Milagros, Emiliano, María Paz, María Luz y María Pía, quienes extrañan su presencia y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio de San Manuel.
ISOLINA RUBIO de CORONEL
A los 89 años de edad, el pasado domingo 16 del corriente se apagó la vida de Isolina Rubio de Coronel, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Isolina nació en General Madariaga el 16 de septiembre de 1922; era hija de Felisa del Valle y Rufino Rubio, junto a sus hermanos: Pedro, Abel, Nélida, Vicente y Leonor.
Vivió un tiempo en Gardey con sus padres y hermanos para luego radicarse en Tandil, donde trabajó en el bazar Blanco y Negro; también lo hizo en el hotel Don Bosco de Mar del Plata. Regreso a Tandil donde conoció a su compañero de vida; tuvieron cinco hijos: Norma, Silvia, Carlos, Marcelo y Mauricio el cual falleció siendo apenas un niño. Ambos lucharon por sus 5 hijos y también por su hijo del corazón: Víctor Cabral.
La vida de la pareja fue de esfuerzo y dedicación por la familia y darles una mano a todos aquellos que quizás poco conocían.
El destino los separo el 13 de julio de 2005; dejó los valores bien marcados en los seres que estuvieron a su lado y todos aquellos que la conocieron sabían de su gran corazón para con ellos. Fue un ejemplo de vida a hijos, nietos, bisnietos y a todos aquellos que pasaron por su vida.
Madre ejemplar, prolongación de la Virgen María aquí en la tierra con sus oraciones, liberaba sus dolores y la de aquellos que ella creía que la necesitaban.
Nunca dejo de luchar hasta esa noche del 16, Día de la Madre, a las cero horas decidió dejarnos con la misma paz que vivió.
¡Dios necesitaba un ángel a su lado y te llevó a vos Mamá!
Aquellos que te recordarán siempre: Liliana, Ivo, Naiquen, Sacha y tu hijo Marcelo. Descansa en paz.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARTA NOEMI OYHAMBURU de HERNANDEZ
El pasado lunes 10 del corriente falleció Marta Noemí Oyhamburu de Hernández, de 73 años, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Marta nació en esta ciudad el 28 de julio de 1938, destacándose por ser una excelente madre, abuela y bisabuela. Sus seres queridos la recordarán eternamente con todo cariño.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
AMELIA VELOZ de ALI
A la edad de 80 años, el pasado lunes 17 del corriente se apagó la luz de Amelia Veloz de Alí, un ser muy querido y respetado por todos sus familiares y amistades.
Amelia nació el 22 de abril de 1931 en María Ignacia (Vela), conformando una familia con trece hermanos; muy joven, en Tedín Uriburu, conoció a su gran amor y compañero de casi cincuenta años: José Alí, donde decidieron contraer matrimonio y tuvieron dos hijos: Gustavo José y Marcos Fabián, quienes más tarde le permitieron disfrutar de sus siete nietos, quienes recordarán con amor y llevarán a “la Abu” por siempre en su corazón.
Tuvo una vida muy responsable a sus actividades laborales. Toda su familia y amistades siempre la recordarán y amarán.
“Nos dejas un inmenso dolor con tu partida, pero a la vez un hermoso recuerdo de una gran persona llena de honestidad, responsabilidad y mucho amor.
Nunca te vamos a olvidar. Que descanses en paz junto a “Coco”, la persona que te amó y amaste en tu vida”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Abu: qué triste es saber que ya no te tengo más acá conmigo, pero lo que me hace sentir bien es saber que estás con “Coco”, y que allá arriba hay dos estrellitas juntas que jamás van a dejar de brillar.
Sabes que te amo con toda mi vida y que fuiste una gran persona para mí, fuiste mi abuela pero una mamá a la vez, me cuidaste, me enseñaste, me diste todo y siempre estuviste conmigo ¡Gracia por todo eso Abu!
Voy a extrañar pasar tardes con vos. Pero así es la vida, tiene su principio y su fin… me hubiera gustado que llegues a conocer a tu bisnieto, pero sé que desde donde estás lo vas a cuidar siempre.
Como le dije a “Coco”, esto no es un hasta nunca, es un hasta luego. ¡Te amo con todo mi corazón Abu! Siempre te voy a llevar conmigo. ¡Un beso grandote!
Por siempre. Tu nieta Eli. A”
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“Abu: que dolor tan grande es el no tenerte, ¡un dolor inexplicable! Es impresionante la falta que me haces, ya que estuviste 19 años acompañándome y amándome, siendo como una madre.
Es muy difícil seguir la vida sin vos, ya que nunca imaginé tu partida. Ahora estás en el Cielo junto a “Coco” y son las estrellitas que más brillan, y sé que me van a guiar y dar aliento para que sea fuerte el resto de mi vida.
Tengo que agradecerte por todo lo hermoso que me brindaste, por haberme ayudado siempre y ser de alguna forma mi compinche.
Te amo Abu, no tengo más palabras que decirte, ya lo sabías todo, sos lo más lindo que guardo en mi corazón junto a Coco, lo más importante, mi luz, mi vida, mis fuerzas, mi debilidad. Siempre te voy a llevar conmigo ¡siempre vas a ser mi Angelito! Te voy amar siempre.
Estoy feliz de haber tenido a la mejor abuela y estoy más feliz porque allá arriba estás con la personita que más te amó en tu vida.
Te amo con toda mi alma, nunca dejes de iluminarme.
Tu nietita Bezita. A
DARIO ERNESTO SACCHETTI
En Necochea, donde residía actualmente, a los 100 años de edad, falleció Darío Ernesto Sacchetti, un hombre ampliamente relacionado con nuestro medio, por vínculos familiares y de amistad, en razón de sus tantos años de residencia en esta ciudad.
Darío nació en Las Flores, radicándose con su familia en Tandil durante su infancia; cursando sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José.
Desde muy joven trabajó en la escribanía de Juan Zerillo; más tarde fue administrador del Diario Tribuna –propiedad por entonces del mencionado profesional-; seguidamente estuvo como administrativo del almacén de ramos generales y frigorífico Las Colinas; hasta que por último, ingresó a trabajar en la sucursal local del Banco Hipotecario Nacional, institución en la que realizó toda su carrera bancaria, jubilándose como gerente en la sede de Necochea, a la cual fue trasladado en 1958 y consideró siempre, algo así como “su lugar en el mundo”.
En 1938 contrajo matrimonio con Elisa P. Rave, quien sería su compañera en la vida, y tuvieron dos hijos: Jorge Osvaldo y Alicia Susana.
La vida lo golpeó duramente, pues en 1973 perdió a su esposa y dos años después, en plena juventud, a su hija Alicia, de los que pudo sobreponerse merced a su gran fortaleza espiritual que lo caracterizó siempre.
Amante de la buena lectura, toda su vida, fue uno de los socios fundadores de la Biblioteca Rivadavia de esta ciudad, a la que frecuentó desde niño, y en una de cuyas últimas celebraciones tuvo el privilegio de estar presente, rubricando con su firma una de las más significativas actas, poco antes del propio centenario de la institución, a cuyo festejo pudo asistir.
En sus años de juventud, fue un entusiasta socio del Club de Planeadores de aquí, ya que este tipo de vuelos sin motor lo apasionaban, como ningún otro deporte.
Siempre afable y memorioso, supo cultivar amistades de toda índole, tanto en nuestra ciudad como en Necochea.
Indudablemente, una salud casi perfecta lo llevó a lograr su asombrosa longevidad. En sus últimos años sufrió algunos problemas en sus desplazamientos, lo obligaron a retraer sus salidas del hogar, las que, estando en Tandil, por ejemplo, estaban encaminadas a visitar cada mañana su querida Biblioteca Rivadavia, donde permanecía largas horas leyendo diarios y haciendo tertulias con amigos y conocidos.
Una dolencia muy rápida –afortunadamente- se lo llevó de esta vida. Estando internado, el viernes de la semana pasada, sintiéndose un poco mejor, y con la promesa de los médicos que lo atendían, de tal vez tener su alta el día lunes siguiente… siendo las 22 horas, cerró sus ojos para dormir. Y a poco, encaró sin más, el otro Sueño. Sin sufrimiento, sin dolor. Sólo el que dejó en los demás, al perder para siempre su presencia física.
HECTOR ABEL PELLIZZARI
“Viejo: hace casi diez días te fuiste de esta vida, con 69 años de edad… esa enfermedad que te tocó tener apagó tu vida en tan solo cuatro meses ¡No sabes cómo te extraño!
Como todos te recuerdan, eras un hombre muy servicial, siempre pendiente de todo aquel que necesitaba de vos, lo lamentan, pero yo mucho más, por ser tu hija y por haber compartido la casa con vos desde hace tiempo y en este último tramo de tu vida.
Me sirve de consuelo saber que quizás te vas a reencontrar con mamá. Ella te habrá estado esperando.
Me pone muy triste pensar que no vas a estar con nosotros, con Samira, tu nieta y conmigo que soy tu hija. Vos sufrías mucho porque Mamá ya no estaba, eso habrá acelerado tu malestar y pronto te marchaste con ella.
Te voy a recordar siempre ´Pa, siempre, siempre, Todos tus hijos: Patricia, Carina, Marcela, Raúl y Adriana; tus nietos: Flavia, Pamela, Selene, Tamara. Yasmina, Norella, Gastón, Agustina, Solange, Lucía, Lautaro, Maité y Samiza.
Te quiero mucho y algún día nos encontraremos. Quiero que sepas que sos muy especial para mí y que toda la vida te recordaré como lo que fuiste… Mi Papá”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BLANCA ESTHER COTINI de HANSEN
Cuando contaba con 80 años de edad, el pasado lunes 5 de septiembre, se apagó la vida de Blanca Esther Cotini de Hansen, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Blanca nació en esta ciudad, vivió su infancia junto a su familia en calle Saavedra al 1800. Allí conoció y se casó con Anselmo Bernardo Hansen; más tarde se trasladaron a la zona rural, trabajando en el campo de Mendiverri.
Pasados los años se instalaron en el campo “La Tosquera”, cercano a la Base Aérea, durante 45 años trabajaron en ese campito criando animales, hasta que enviudó.
Luego se radicó en el barrio de la Base Aérea, donde vivió junto a su sobrina Mónica, quien cuidó de ella hasta sus últimos momentos.
“Siempre te recordaremos Mónica. Tu hija del corazón y familia, hermanos, sobrinos, nietos y cuñados”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NOEMI MARIA LAFUENTE de ALONSO
A la edad de 87 años, el pasado lunes 10 del corriente se apagó la vida de Noemí María Lafuente de Alonso, dejando tristeza y angustia entre sus familiares y amistades.
“Porota” Alonso nació en esta ciudad el 23 de abril de 1924; en plena juventud contrajo matrimonio con Juan Antonio Alonso, conformando su familia junto a sus tres hijos: Mirta, Juan y Oscar, quienes luego sumaron a sus hijos políticos, nietos y bisnietos, que le agradecen por su calidez y por el amor brindado a lo largo de su existencia y expresan: “siempre te recordaremos con el mismo amor que nos diste”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
PAULINA LUISA MENDEZ de GIMENEZ
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Paulina Luisa Méndez de Giménez; sus seres queridos la recuerdan así:
“Cuando nada lo hacía suponer, decidiste partir dejándonos un enorme vacío que sólo se va a llenar el día que puedas explicarnos los motivos de la decisión que tomaste.
Sólo vos sabes qué te llevó a tomar tan drástica determinación, sin embargo hoy tu familia no quiere reprocharte nada, sólo queremos que sepas, en donde quieras que estés, que el día que nos volvamos a encontrar estará todo bien y nos seguiremos riendo como lo hacíamos cuando estabas con nosotros.
Fuiste una persona que marcó nuestras vidas. De pocas palabras pero siempre la justa, fue una de las características más importantes que te marcó durante tu pasó por esta vida. Tan justa era esa palabra que siempre que teníamos un problema o pasaba algo, sabíamos que vos ibas a tener la frase exacta que nos iba a servir para salir adelante.
Realmente no sabemos qué pasó, pero por lo que fuese, estamos seguros que te superó y por eso fue el camino que elegiste seguir. Por eso, ya no hay tiempo para reproches y por eso queremos que sepas "lo mucho que te extrañamos".
"Pauli”, gracias por todo lo que hiciste por nosotros, hoy creemos que el mejor homenaje que te podemos hacer es seguir predicando tus enseñanzas. Gracias por estar siempre con nosotros. Gracias por tus enseñanzas. Gracias por acompañarnos. Pero fundamentalmente, gracias por haber sido nuestra, nuestra gran hermana la que siempre estuvo para guiarnos".
Luisina, Celeste y Tamara.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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