Necrológicas
AMELIA BORGES de MANZANO
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Querida mamá: una larga vida tuviste que nos permitió conocer y compartir contigo hermosos recuerdos de tu infancia y juventud vividos junto a tus padres y once hermanos.
El precio de vivir 93 años, es ver partir a hermanos, sobrinos, amigos y sobrellevar con entereza la pérdida de tu esposo.
Excelente tejedora, nos abrigaste con tu cariño y tus prolijas labores a tu hija y nietos, como también a los nuevos retoños de vecinos y amigos.
La vida es como una gran caja que el tiempo perfora con pequeños agujeros por los que filtran recuerdos del ayer mezclados con el hoy cada vez más lejano.
Quien hoy te extraña mucho, sabe que adonde has partido es el lugar que Dios te tenía preparado después de una vida feliz, de a ratos, pero plena para una eterna luchadora”.
Tu hija Irma.
CARLOS ALBERTO VARGAS
El pasado 20 de junio se apagó la vida de Carlos Alberto Vargas, una querida persona que contaba con 70 años de edad.
“Patita” Vargas era nativo de Tandil, su infancia transcurrió en la zona del barrio de San Martín y Alberdi; fue hincha y jugador de Gimnasia y fanático del rojo de Avellaneda. Su vida laboral en los lugares que lo vieron, saben de su honestidad y compañerismo: Casa Galver, Tandilco, Rectificaciones Schiaratura, A. Berroeta y hasta que Dios le dio fuerzas, recorrer las calles de “su” Tandil con Adriana, reunir las contribuciones de los señores socios de Lalcec y Biblioteca Rivadavia.
Supo cosechar amigos a su paso que lo recuerdan con mucha nostalgia y cariño, en especial sus compañeros de café de club Gimnasia y Esgrima: Groppa, Mónaco, C. Elissondo y muchos más. Su bonomía y manera de ser, lo llevó a tener muchos amigos en todos lados y lugares que recorrió, junto a su compañera, amiga y señora: Adriana Zambrino.
Cosechó solamente amigos. La vida quiso que en esta última etapa de su vida, le opusiera a su enfermedad, la resistencia hasta que pudo.
Vayan estas pocas pero muy sentidas palabras, un reconocimiento hacia “Patita”, sobrenombre hartamente conocido. “Patita adonde estés junto al Señor, sepas que nunca te olvidaremos”. Tus esposa Adriana, tu hija Guillermina. Tu nieta Sofía. “Estarás por siempre en nuestros día a día. Fuiste un gran tipo y mejor compañero, padre, abuelo… Q.E.P.D.”.
Un agradecimiento infinito a todas las personas que lo tenían en sus oraciones sin conocer su nombre; también a Damián, Agustina y Manuela que fueron su esperanza de seguir viviendo. Rogamos una oración en su memoria”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio Las Acacias de Necochea.
CELINA OVEJERO
El pasado viernes 13 del plenilunio de junio de 2014 siendo las 16:05, a los 51 años de edad le sorprendió la muerte a Celina Ovejero entusiasta titiritera, diseñadora, artista plástica, gestora cultural independiente, fundadora de la Compañía de Títeres del Bonete y del Festival Nacional de Títeres de Tandil. Celina nació en Buenos Aires en 1962, curso estudios en del Liceo 12 de Capital Federal y en la Cruz Roja de Lomas de Zamora donde se recibió de Técnica en Bacteriología.
El Ministerio de Salud de la Nación la nombra para fijar cargo en el Centro de Rehabilitación Psicofísica del Instituto del Lisiado de Núñez donde en medio de una realidad impredecible se encuentra con un teatro de títeres y aunque desempeñó diversas tareas durante años, observó como los títeres liberaban a esos niños y jóvenes accidentados… esa observación posteriormente le ayudaría para decidir a renunciar a su cargo y dedicarse de lleno al teatro de títeres y efectivamente junto a Walter Bermúdez y los Títeres del Bonete recorrieron la República Argentina, participando en encuentros, festivales, exposiciones, seminarios, talleres, charlas, impulsaron y participaron en diversos proyectos resultando una sumatoria de experiencias y vivencias inolvidables.
Era hija de Benancia Servanda Moreno y Eustaquio Juvenal Ovejero, la menor de cinco hermanos: Mirta, Diamantina, Dante y Teodoro, oriundos de Santiago del Estero. Acá en Tandil fue aceptada y respetada por sus suegros María Luisa Pereyra y Anselmo Bernardo Bermúdez y sus cuñados Inés, Cristina, Claudia, Andrea, Marita, Luciano y Claudio Bermúdez, la tía Blanca y numerosos sobrinos que hoy lamentan su inesperada partida.
El amor la transporto del porteño barrio de Boedo a nuestro paisaje serrano donde durante veintisiete años desarrolló su talento el que Dios concede a los elegidos, dicen que los seres humanos dejan huella por su paso por este mundo, la huella de Celina Ovejero quedará imborrable mientras un niño mire con ojos asombrados la magia y la fantasía que despiertan los títeres y las sonrisas inocentes y los aplausos entusiasmados… son los títeres que transportan a los niños al mundo imaginario de las hadas y los duendes y por ahí al pie del arco iris Celina que nos dice: acá estoy, en el perfume de los lirios y en el canto de la alondra, estoy contigo mi amor!
Su temprana y sorpresiva partida deja en su entorno familiar y profesional un hondo pesar que hace difícil la vida. Celina indispensable a cada momento fue una luchadora implacable, una guerrera que jamás detuvo su marcha, fue la mujer que me amó verdaderamente y amó a toda mi familia, fue quien vistió mis títeres desnudos y quien me dio más de lo que necesitaba.
Su ausencia marcará el tamaño de esta soledad… más grande que el mar, que el llano, que la sabana, que la montaña, que el universo mismo donde habitamos, pero también será el tamaño de la fuerza para seguir adelante mi amor… siempre… adelante.
María Luisa Pereyra y Walter Bermúdez”.
MAXIMO ANTONINO LAZARTE
A los 94 años de edad, el pasado sábado 28 de junio se produjo el fallecimiento de Máximo Antonino Lazarte, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Don Máximo nació en esta ciudad el 2 de septiembre de 1919; contrajo enlace con Francisca Iglesias en 1944 y tuvieron dos hijos: Jorge Osvaldo y Oscar Alfredo.
Frecuentó desde muy joven la zona de De la Canal, donde cosechó muchas amistades, dedicándose más tarde a la construcción, además de transportista y en múltiples tareas.
Era una persona de carácter jovial y dicharachero. Buen esposo, excelente padre y abuelo, servicial y bondadoso.
Participó de torneos bochófilos y bailarín de tangos en los Torneos Bonaerenses. Con sus 94 años nunca perdió el buen humor. Vivió como un campeón de la vida. Hizo lo que quiso sin molestar a los demás. Así nos dejó sin emitir un gemido ni un gesto de dolor.
Tuviste una buena vida y una buena muerte.
Por todo lo que nos diste te agradecemos y no te olvidaré más mientras vivamos, no te lloraremos pero te extrañaremos. Descansa en paz querido esposo y padre”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ISABEL ANTONIA UZABIAGA de ZAVALA
“Viejita: cuanto me duele tu partida. Fuiste una gran mujer, luchadora, buena madre y fiel compañera.
Ninguna alegría borrará la tristeza de haberte perdido.
!Eternamente vivirás en mi corazón!”.
Tu esposo Toti.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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