Necrológicas
MARIO RUBEN DARIO ZURITA
El pasado domingo 15 del corriente falleció Mario Rubén Darío Zurita, un querido y respetado hombre que contaba con 79 años de edad. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Papá: naciste en General La Madrid, pueblo que te vio crecer junto a tus padres y hermanos; a los diecisiete años comenzaste tu carrera como foguista en tu amado Ferrocarril Roca, profesión y pasión que compartías con tu padre Rufino. Seguiste creciendo hasta llegar a ser un maquinista, por tu trabajo te tocó irte un tiempo con tu esposa e hijas al sur: Río Chico, donde cosechaste infinidades de amigos.
Luego te destinaron a Tandil, tu ciudad, según vos llegaste acá y te enamoraste, fue y será tu lugar en el mundo, llegaste a ser un gran instructor de las máquinas diesel, por tu capacidad, tu humildad y tu sentimiento de servicio te nombraron presidente de la Oficina de Reclamos Generales en Remedios de Escalada, ahí fuimos todos a acompañarte en tu carrera, recuerdo la grandeza de cómo podías estar en un congreso y entrar en la casa más humilde y vos eras feliz porque tu sencillez era una de tus tantas características.
Después de dos años de vuelta en Tandil, como te fuiste volviste, si algo destaco fue tu honradez, honestidad, hombre de convicciones y valores, te jubilaste, que tristeza dejar tu trabajo, tu amor, pero nunca decaíste, continuaste trabajando como concesionario de los clubes Defensores de Belgrano y Unión y Progreso, dedicándote a otra cosa en que también eras excelente, las bochas.
Por muchos años de tu vida, jugaste a ese deporte de “Caballeros Blancos” seguiste cosechando amigos y trofeos, eras un muy buen “bochador”, entrenabas chicos y chicas porque amabas la juventud y querías que ese deporte perdurará.
Con los años te hiciste cargo del Centro de Jubilados Tandil, ahí sí estabas en tu plenitud, haciendo asados, comidas, disfrutando de los bailes de los domingos, jugando a las cartas, al tute y al mus, siempre rodeado de amigos y gente excelente.
Y como quien no quiere la cosa, te reencontraste con el folclore, algo que mamaste desde pequeño porque las raíces no se olvidan ni se cortan y vos al folclore lo llevaste siempre en la sangre, cuando chico bailabas con tus hermanos y de grande lo bailaste con tus hermanos de la vida.
Qué amor, qué sentimiento, uno disfrutaba de solo verte bailar, qué profesor. ¡Qué maestro!, yo creo que todo sale bien cuando se hace con amor y a vos amor te sobraba, por eso la Agrupación Aires Serranos, tuvo el mejor maestro, te tuvo a vos.
Papá, tu amor, tus caricias, tus consejos, tus enseñanzas tus valores y tu amor por la Argentina quedarán en mí, me enseñaste tantas cosas, fui extremadamente feliz a tu lado, porque estar con vos lo disfrutaba muchísimo, escuchando música, hablando de todo eras una biblioteca en persona, daba orgullo escucharte.
Siempre nos esperabas y nos atendías con tus ricas comidas, cómo disfrutabas cocinar para nosotros, con qué amor lo hacías y nosotros estaremos agradecidos por siempre.
Por todo el amor que nos diste, tu esposa Susana, tus hijos Mario, Andrea, Mariana y yo Pamela, te vamos amar y recordar por siempre, fuiste un gran esposo, un padre maravilloso, excelente, comprensivo, cariñoso y un abuelo con todas las letras.
Algo te arrancó de mí lado, pero no de mí ser ni de mí corazón y hasta el último día de mi existencia voy a estar agradecida a la vida de que seas mi papá.
¡Te amo por siempre!”.
Pamela Zurita.
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“Hoy estamos despidiendo a un amigo, el que sorpresivamente nos dejó. Tus compañeros de Aires Serranos siempre te recordaremos con cariño y agradecimiento por habernos conducido por los caminos del folclore que tanto amamos y de este modo pudimos hacer nuevos amigos en todos los lugares que recorrimos llevando nuestras danzas tradicionales a Napaleofú, San Manuel, Ayacucho, Olavarría y a su ciudad natal General La Madrid donde siempre nos recibieron con cariño tanto sus familiares como amistades. ¡Siempre te recordaremos!”.
Grupo Aires Serranos.
EMILIA GRISELDA TANTARDINI de CARDELLO
Tras soportar los procesos de una grave dolencia, el pasado viernes 13 del corriente se apagó la vida de Emilia Griselda Tantardini de Cardello, una querida mujer que contaba con 65 años de edad.
Emilia había nacido en esta ciudad el 23 de julio de 1948, siendo la hija menor de cinco hermanos. Su niñez transcurrió en el paraje Cantera San Luis, donde su padre Antonio se desempeñaba como tornero; mientras que su mamá Segunda Delfina Cejas era ama de casa.
Cursó estudios en la escuela de la zona y en 1955 se radicaron en la ciudad, en avenida Santamarina al 100, culminando el primario en la Escuela N° 34, en esa época situada en Avellaneda y 4 de Abril.
A los 17 años conoció a Osvaldo Rosario Cardello, que por ese entonces trabajaba como empleado de la cochería Alessi y Manna, como chofer de los carruajes, conformando una hermosa familia con once hijos.
Enviudó en 1995 y pasó a ser el sostén de la familia junto a sus hijos mayores.
Predicó en sus hijos ser gente de bien, la honestidad y el amor entre hermanos como el mayor de los valores. Los domingos nadie faltaba a su mesa familiar donde las comidas eran la delicia de sus nietos, hijos, yernos y nueras. “!Te extrañamos por siempre Tata!”.
EDDIE RICARDO ECHEVERRIA
El pasado lunes 16 del corriente falleció Eddie Ricardo Echeverría, un querido y respetado hombre que contaba con 75 años de edad.
Ricardo nació en esta ciudad el 20 de junio de 1938; era hijo de Eulogio y Justina. Eran ocho hermanos y él era el menor. Nació y se crió en calle Rodríguez entre Pellegrini y Uriburu.
Fue alumno de la Escuela N° 11; trabajó en Metalúrgica Tandil, en Tandilfer y en Agua Mineral, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Sus hermanos, familiares y amigos piden una oración en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
AMELIA ALONSO
“Uno nunca está preparado para perder un tesoro como vos, sin embargo agradecemos la huella que dejaste en cada uno de los que te disfrutamos.
Hoy, angelito terrenal que vivías por y para los tuyos, te despedimos con un fuerte abrazo y mucha nostalgia…
Amelia Alonso nació el 19 de septiembre de 1926 en esta ciudad. En 1948 contrajo matrimonio con Pablo Sánchez y juntos se radicaron en Iraola. Allí vivieron de su carnicería y almacén. Fruto de ese amor incondicional nacieron Alberto y Juan Carlos.
En 1965 se radicaron en la ciudad y crearon el kiosco “Sánchez”, ubicando frente al Instituto General Martín Rodríguez, donde actualmente vivía rodeada del cariño de sus hijos, nietos y bisnietos”.
ISABEL MARTINEZ de IBAÑEZ
A los 90 años de edad, el pasado domingo 22 del corriente nos dejó Isabel Martínez de Ibáñez, la “Abuela Negra”.
Se destacó por ser una excelente persona, esposa, madre, abuela y bisabuela, siempre queriendo estar rodeada de su familia, amigos y vecinos. En su casa nunca faltó un mate o una invitación a comer.
Cariñosa, alegre y solidaria con todos los que la rodearon. Sus nietos y bisnietos alegraron sus días.
Siempre recordaremos con amor los almuerzos de los domingos en familia. La luchaste como una guerrera hasta el final. Te vamos a extrañar muchísimo, siempre estarás en nuestros corazones.
Sus seres queridos agradecen “a todo el personal del Hospital Ramón Santamarina, médicos y enfermeras de guardia.
A la doctora Laura Lewin, al doctor Darío Aguera y al doctor Spain, por la atención que tuvieron con nuestra madre. También a enfermeras y mucamas de la sala 5ta. Un saludo al personal de seguridad y destacar la buena higiene y limpieza del lugar. “¡Mil Gracias!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RAMONA OLGA DIAZ de LEDESMA
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Ramona Olga Díaz de Ledesma, una querida y apreciada mujer que contaba con 64 años de edad.
Ramona nació el 30 de mayo de 1950 en San Miguel de Tucumán y se crió en Chaco; a los 17 años se trasladó a Capital Federal donde conoció a su esposo José Faustino Ledesma y decidieron unir sus vidas el 23 de octubre de 1970. Fruto de ese amor nacieron sus tres hijos: Jorge, Carlos y Lorena.
Por motivos laborales, en 1971 se radicaron en Villa Cacique, donde estuvieron hasta 1992. Por problemas de salud se vinieron a Tandil junto a toda su familia, a la cual se dedicó a cuidar hasta sus últimos días.
Sus seres queridos agradecen profundamente los cuidados que le brindaron en la sala de cardiología y a todo su personal. Muchas gracias.
Dedicatoria:
“Te recordaremos siempre. Tu eterno amor José, Jorge, Carlos, Lorena, Sol, Alan, Facundo, Sofía, Mateo, Matías, Maxi, Agostina, Lautaro, Bautista, Santino, Fernanda, Claudia, Meli y Chuchu”.
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“Abuelita mía: realmente creo que no hay palabras para expresar el dolor que tiene nuestra familia. Pero en estas circunstancias estás en manos de Dios.
Te perdimos físicamente, pero tu alma siempre va a estar en nuestros corazones guardándonos para tomar las decisiones correctas y protegernos de todo mal.
Yo, por mi parte, quiero agradecerte por criarme y darme las armas necesarias para enfrentar la vida.
Siempre te amamos y siempre te vamos a amar y recordar. Fuiste una luchadora de la vida, pero las enfermedades lamentablemente le ganaron a tu cuerpito.
La fuerza que pusiste hasta el último momento es admirable. Fuiste una persona trabajadora, bondadosa, amigable y por sobre todas las cosas buena madre, abuela y esposa.
Una parte de nuestras almas se fue con vos abuelita. Ya no estás más a nuestro lado, pero el Cielo ganó un hermoso ángel. ¡Hasta siempre viejita mía!”.
Sol.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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