Necrológicas
CARLOS GREGORIO MADARIETA
?Hola Papá, a la edad de 79 años, el pasado sábado 14 del corriente a las 0,34 horas, se apagó la luz de tu vida y nos dejaste. Sé que estás bien, junto al Señor.
Hoy quiero decir y contar la historia de tu vida a todos aquellos que lean estas líneas. Viniste al mundo el 11 de junio de 1931, en la ciudad bonaerense de Stroeder, a corta edad te mudaste con tus padres (mis abuelos don Miguel Madarieta y doña Estela Baumgartner) a la localidad de María Ignacia Vela, lugar donde transcurrió tu infancia, infancia muy dura, a tu corta edad, 9 años, tuviste que dejar la escuela para ir a trabajar a un tambo, en el cual además de realizar las tareas del mismo, tenías que llevar la leche a la fábrica ubicada en el acceso a Vela.
Así pasaron los años y la vida hizo que conocieras a Esther Sosa, con la cual te casaste a corta edad y fruto del mismo nacieron Carlos y Luis, pero la vida te golpeó de joven y a los 30 años donde quedaste viudo.
De ahí en adelante, además de trabajar tenías que hacer de padre y madre a la vez. Pero la vida da revanchas, a los años conociste a mamá: Angélica Teresa Elguren, (tu Pochita). Se casaron en el año 1965 y en el ´68 aparecí yo, tu hijo Mario.
Como dije antes la vida no fue fácil, estuviste 28 años sin descansar trabajando de puestero en el campo de un tío tuyo, hasta que un día comenzaste a sembrar papas y desde ese día no dejaste de hacer esa actividad por tu cuenta.
Me acuerdo como si fuera hoy, cómo vos y mamá se pasaban las horas y los días trabajando en la chacra. Fuiste un ejemplo de vida a seguir, honesto, creías en la palabra, ya que tu palabra era un documento, y aquellos que tuvieron la dicha de conocerte, pueden dar fe de lo que digo. Amabas el campo y hasta tu último aliento pensabas en él.
Es duro despedirte, siempre vas a estar en nuestros corazones, recuerdos, charlas, pero sé con certeza que estás con Dios, que tu alma está a su lado. Hoy todos nosotros, tu esposa Angélica, tus hijos Mario, Luis y Carlos, tus hijas políticas Marcela de Manterola, María Alvarez, tus nietos Gonzalo, Camila, Nazareno, Damián, Emanuel, tu bisnieto Nicolás, tus hermanos, hermanos políticos, sobrinos y amigos te recordaremos por siempre. Papá ¡te amo! (Tu hijo Mario)?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el cementerio parque Praderas de Paz.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGUILLERMO BELTRAN SALIANI
Tras una intervención quirúrgica, en Florencio Varela y cuando contaba con 37 años de edad, falleció Guillermo Beltrán Saliani, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Guillermo nació en esta ciudad el 20 de septiembre de 1972; cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José, luego se trasladó a Buenos Aires, donde se recibió de Administrador de Hoteles y comenzó a desempeñar sus conocimientos en varias empresas extranjeras.
Ultimamente había comenzado a formar una empresa de iluminación de led, juntamente con su novia Lorena, quien lo acompañó en su felicidad estos últimos años.
?Willi: un hijo, un hermano, un amigo ejemplar, dejó un profundo vacío con su desaparición.
Quienes tuvieron la suerte de conocerlo saben de su corazón e inteligencia.
Permanecerá en nuestro corazón eternamente.
Sus seres queridos agradecen profundamente a ?Tito? Bazán, Guido Motalini, Aldo García, a su primo Lucas y a los dadores de sangre.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
OTILIA HERMES BERNAZZA DE FEDERICO
A la edad de 91 años, el pasado martes 10 del corriente, inesperadamente se apagó la vida de Otilia Hermes Bernazza de Federico, dejando pesar y angustia entre sus seres queridos.
?Porota? Federico nació en esta ciudad el 13 de enero de 1919; era la mayor de ocho hermanos.
Muy joven tuvo que hacerse cargo de la crianza y educación de sus hermanos, tras la muerte de su mamá: En 1943 se casó con Carmelo Federico (f) y fue madre de diez hijos: Leopoldo Fortunato, Oscar Osvaldo, Hugo Omar, María Rosa, Enrique Carlos, Miguel Angel, Julio César, Jorge Alberto, Yolanda Beatriz e Isaías Ricardo.
La vida la golpeó duramente cuando tenía 47 años, ya que perdió a su esposo en un accidente laboral en Bolívar y tuvo que luchar y pelear contra la adversidad, pero salió adelante con su entereza de mujer.
Luego supo disfrutar del cariño de sus hijos políticos, que le dieron treinta y dos nietos y cuarenta y seis bisnietos.
Era una persona coqueta, prolija y le gustaba jugar a las cartas en el club Imparciales y Rivadavia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
?Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
Quédate en silencio sin decir palabras,
Y vive de recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño
Por algo me duermo, por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada
Y casi en el aire con paso muy fino.
Búscame en mi casa, búscame en mis cartas,
Entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mis suéteres, mi saco,
Y puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
Cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Escucha ese tema que a mí me gustaba,
Usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo no me tengas lástima
Corre hacia el espacio, libera tu alma.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
Que morir mil veces y ser recordado.
Las personas que viven no se mueren nunca,
Se duermen a ratos, de a ratos pequeños
y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya extiende tu mano
Y estarás conmigo sellado en contacto
Y aunque no me veas, y aunque no me palpes
Sabrás que por siempre estaré a tu lado…?.
Con tu partida quedó una gran tristeza
que sólo el tiempo sabrá sanar…
(Tu familia)
SATURNINO ROLDAN
?Yo, Juana Hilda Alvarez Martínez viuda de Roldán, me toca recordar algunas de las cosas de las que le tocó pasar a mi compañeros de toda la vida desde muy chicos.
Saturnino Roldán, hijo de doña Rosa Ferrero y de don Martín Roldán, oriundo de Gral. Lamadrid, nació el 27 de marzo de 1921 y falleció el 1 de agosto del corriente año.
Su vida fue muy sacrificada, desde muy chico, al perder a su padre cuando apenas tenía cuatro años. Su padre, que era agente de policía, fue mandado en comisión de Gral. Lamadrid a la localidad de Líbano a atrapar a un fugitivo y allí al detenerlo éste le quita la vida. Desde entonces su madre los crió como pudo, hasta que empezó a hacer algunas ?changuitas? para ayudar a la familia, aunque fuera para un poco de pan.
Apenas tenía 9 ó 10 años, su padrastro lo llevaba junto al hermano mayor a juntar maíz o hacer zanjas, sacar la tierra con pala en pleno invierno. Le hacía envolverse los pies con bolsas, pero con las grandes heladas éstas se mojaban y se engarrotaban los pies.
Cuando tenía 12 años ingresó a trabajar con las vacas lecheras, trasladando las tropillas por los diferentes potreros. Su patrón fue el entonces capataz de la estancia de Manuel Garmendia, allí permaneció por el tiempo de dos años y medio. Fue un hombre muy querido por todos los vecinos de la zona, nunca le faltó trabajo, siempre lo tenían en cuenta.
Más tarde volvió a trabajar allí, pero en ese momento en efectivo, allí permaneció hasta que le tocó cumplir con el servicio militar en Olavarría, donde siempre era visitado por sus patrones, y cuando fue dado de baja volvió a trabajar en la estancia El Silencio.
Años más tarde comenzó a trabajar en la estancia Los Guachos de Pedro Campañola, donde permaneció por dos años. Allí conoció a quien sería su esposa, Juana Hilda Alvarez, que fue a trabajar al mismo lugar para hacer un reemplazo a la cocinera. Decidieron casarse, pero allí no había trabajo para los dos, por lo que se trasladaron a Lamadrid, y allí él continuó desempeñando diferentes tareas rurales, hasta que se encontró con Garmendia, quien le ofreció trabajar nuevamente en El Silencio.
Se mudaron y estuvo en esas tierras durante siete años, para luego trasladarse Azul. Trabajando más tarde como puestero en la estancia San Silvano, de Pedro Saloy, pero como no había escuela cerca para que los chicos estudiaran se mudaron a la estancia San Ramón, de Anchorena, donde trabajaron casi 20 años.
Después se desempeñaron en diferentes campos de la localidad de Lobos, Coronel Dorrego, Tedín Uriburu y Chillar para luego instalarse en sus últimos años en Benito Juárez.
Sufrió de una apendicitis, debieron operarlo de urgencia y más tarde le descubrieron que su estado de salud estaba muy desmejorado como consecuencia de la diabetes, colesterol y su corazón estaba muy desgastado y comenzaba a perder la memoria. El 13 de marzo del corriente año debieron atenderlo, su corazón fallaba por lo que debieron ponerle un marcapasos. Con el pasar de los días su salud empeoraba y debieron internarlo nuevamente, y como no consiguieron lugar en Juárez, lo trasladaron a Vela.
Así fue que mi compañero de toda la vida, luego de 64 años juntos, y con cuatro hijos, Florentino Martín, Elda, Hilda y Juan Saturnino, se fue. Ahora le pido al Señor que le dé gloria eterna en el cielo, hasta que él me llame. A mis hijos les queda el ejemplo de un padre trabajador y querido por todos. Amén?.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
DOLORES ALBA TELLAGORRY DE GONZALEZ CAMBET
El pasado jueves 12 del corriente falleció Dolores Alba Tellagorry de González Cambet, una querida y estimada mujer que contaba con 97 años de edad.
Dolores había nacido el 3 de mayo de 1913, era hija de una familia con profundas raíces en nuestra ciudad, casada con Alberto con quien compartió su vida.
Estuvo rodeada del amor de sus hijos: doctor Alberto (f) y doctor Mario González Tellagorry; además de sus hijas políticas María y Lidia, nietos y bisnietos.
Padre y abuela vasca que le inculcaron desde su niñez los principios de sus mayores: tolerancia, comprensión y amor a sus semejantes. Dedicó su vida a la familia, ferviente católica, deja a su familia un legado de amor.
BLANCA BEATRIZ CURUCHET DE GOMEZ
Tras soportar una prolongada dolencia y cuando contaba con 73 años de edad, el pasado jueves 12 del corriente partió Blanca Beatriz Curuchet de Gómez.
Blanca había nacido el 20 de noviembre de 1936; su infancia transcurrió en la localidad de Gardey y en 1982 se radicó en esta ciudad.
?Mami: desde tu niñez la luchaste. Imposible olvidar tus palabras, tus preocupaciones por nosotras, dotada de una voluntad inquebrantable a pesar de tu problema de salud.
Siempre estarás en nuestro corazón. ¡Te queremos mucho mami!?.
(Tus hijas)
FAUSTO MIGUELTORENA
A la edad de 78 años, el pasado viernes 6 del corriente falleció Fausto ?Tito? Migueltorena y sus seres queridos lo recuerdan así:
?Viejo querido: no es sencillo para mí hoy dedicarte estas palabras…
¿Qué decir?, ¿qué pensar?, ¿qué intentar hacer?… hace unos días que te fuiste y todavía no entiendo el porqué.
No me dejaste sola viejito, bien sabías que acá hay quienes me van a cuidar y acompañar, está nuestra querida hija Marta, que no se despega de mi lado, también esos dos nietos hermosos que nos regaló la vida, Belén y Adrián, y que hoy se convirtieron en mis grandes pilares para seguir.
Es increíble, los dos creíamos que podíamos darles consejos y hoy son ellos quienes me muestran el camino a seguir…
Cada noche cierro los ojos, y me pregunto, ¿por qué Dios te eligió a vos?, si yo siempre te decía que me iba a ir primero. Cierro los ojos para creer que esto es un sueño, anhelo poder abrirlos y que estemos los dos juntos en el campo, el lugar que se convirtió en nuestro hogar y en el de aquellos que buscaban en vos el amor y el respeto. Allí naciste, te criaste y trabajaste hasta cansarte.
Fuiste siempre tan apegado a tus cosas que todavía conservan tus formas, nada va a cambiar en ?el corralito?. Es mi deber dejar todo como vos lo dejaste viejito, siempre abierta la tranquera para la familia entera, todos te querían y te respetaban, a nadie jamás criticabas, eras un ejemplo.
La tristeza que vi en los ojos de tus familiares y vecinos al enterarse de tu partida dieron cuenta de ello.
Bendito seas ?Viejito Tito?, por cosechar tanto amor en tus seres queridos, por dar y recibir tanto, hoy me enorgullezco de mi eterno compañero.
Necesito mirar de nuevo tu sonrisa, volver a decirte ?Te quiero?, aunque cada noche miro al cielo y te lo vuelvo a decir en silencio.
Llevábamos 49 años juntos, he vivido más años de mi vida a tu lado que lejos tuyo y no va a quedar otra que aprender a seguir, a vivir y sobrevivir sin tu presencia.
Vos me enseñaste a ser fuerte, así que hoy desde acá te lo tengo que demostrar, acá dejaste un gran legado y siempre lo vamos a recordar.
Si hoy no paro de llorar es porque fuiste, sos y serás parte mía…
Te fuiste en un viaje sin regreso, así vos mismo definiste tu muerte en una charla con tu hija hace un tiempo. Seguramente allá arriba estarás reunido con tus seres queridos, tus padres y hermanas después de tanto tiempo.
Desde el cielo seguro nos estarás mirando, intentando dar consuelo…
Siempre estarás en mi corazón y más de mil lágrimas caerán con tu recuerdo. ¡Te amamos!?.
(Tu esposa Susana, Marta, Alberto y tus nietos)
Dedicatoria:
?Viejito: qué tristeza hay en mí y en toda mi familia. Te levantaste el 6 de agosto, tomaste mate y saliste a realizar tus tareas de siempre, abrir el galpón, te ibas al molino y no llegaste.
Dios te llamó antes. Dios mío. Qué noticia, no lo puedo entender. Estabas deseando que llegara el domingo para que fuéramos a charlar y tomar mate. Como siempre, nos esperabas en la tranquera o debajo del monte con tus ricos corderos en el asador, o el pollo a las brazas. Va a ser muy difícil llegar al ?corralito? y no encontrarte.
Mi consuelo es que fue como vos querías. Siempre esperabas el menguante de junio para que cortáramos las plantas porque es la mejor leña. Es verdad, cómo sabías… Dios va a escuchar tus verdades y va a aprender mucho más.
Viejo, como yo te decía, nunca me voy a olvidar de todos tus consejos, tu buen carácter. Gracias a vos y tu familia. ?Negrito feo?, como vos me llamabas, nunca te olvidaremos?.
(José y Negrita)
ARTURO CELESTINO PAMPHILE
El pasado miércoles 4 del corriente dejó de existir Arturo Celestino Pamphile, de 65 años de edad.
Arturo nació el 1 de agosto de 1943 en la localidad de Juan N. Fernández, pero su infancia transcurrió en General Madariaga, junto a su padres y su único hermano: Eugenio; mientras que en la década del ´60 la familia se radicó en esta ciudad por razones laborales de su padre.
A los 18 años comenzó a trabajar como empleado de Sedería Súper, al tiempo que tomaba clases de piano con el maestro Orbe, recibiéndose de profesor elemental de piano. Años más tarde se desempeñó como jefe de sección en la Fábrica de Fideos ?La Ligure?, durante casi dos décadas.
A los 24 contrajo matrimonio con Amanda Passucci, con quien tuvo a su única hija: Karina, formando una sólida familia, por la que trabajó incansablemente para lograr su bienestar.
Actualmente ejercía funciones laborales en el Instituto de Formación Docente 10, donde era muy querido y respetado por la comunidad educativa.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
?Querido papá: me parece increíble que ya no estés junto a mí, padre incondicional en todo momento.
Extraño tu protección aun en mi adultez, tu cariño, tu voz y tus palabras tranquilizadoras en los momentos difíciles de mi vida.
Gracias por todos los días felices que me diste. Te admiré por la extraordinaria dignidad con la que sobrellevaste los avatares de tu enfermedad.
Pero ya no quiero llorar tu ausencia; sé que estás tranquilo y en paz, tu cuerpo ya no sufre. Te llevamos con nosotras a todas partes ¡Te amamos! Tu esposa Amanda, tu hija Karina y tu nieta adorada Celina?.
ELVIRA ANGELICA PEREZ DE AMICONE
Con pesar tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Elvira Angélica Pérez, una querida y apreciada mujer que contaba con 88 años de edad.
Elvira había nacido en Napaleofú el 24 de enero de 1922, siendo joven aún se traslada a Buenos Aires, donde desempeñó su actividad laboral en La Buenos Aires Seguros, hasta alcanzar su merecida jubilación. Allí se casó y enviudó, y tiempo más tarde se mudó a su tierra natal.
Durante su juventud, aquí en Tandil, cursó estudios de modista con la hermana de José María Amicone, quien sería su esposo en segundas nupcias, contrayendo matrimonio en 1993.
Elvira y José María se conocían desde chicos, la vida los llevó por diferentes caminos, pero el destino hizo que se reencontraran. Ambos habían enviudado y decidieron emprender un nuevo camino juntos.
No tuvo hijos biológicos, pero sí hijos del corazón, que le dieron nietos a los que pudo disfrutar.
Amante de la costura, la pintura y todo tipo de manualidades.
Su esposo desea hacer público su profundo agradecimiento a quienes lo acompañaron en tan difícil momento por el afecto brindado.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
DIEGO HORACIO DIAZ VERON
Recordando que hoy hace seis años que partiste de este mundo, parece que fue ayer mismo que nos dejaste con el alma desecha.
Siempre estás muy presente en tus hijos Agustín, Lucila y Lutmila; en Yanina, tu esposa y en mamá Olga, que te extrañan cada día ¡Descansa en paz!
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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