Necrológicas
Participaciones de los recientemente fallecidos en la ciudad
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El pasado 27 de junio falleció una mujer considerada como inolvidable por quienes tuvieron la dicha de tratarla y destacan su calidad humana infinita, además de ser una trabajadora incansable (una gran modista).
“Nené”, como la apodaban, fue amada por aquellos que la conocían.
Era devota religiosa, además de futbolera (hincha de San Lorenzo).
“Cuidó y se encargó de sus padres hasta el último día. Fue un verdadero referente para todos nosotros, en especial sus sobrinos, quienes fuimos como sus hijos, y a quien nosotros consideramos una segunda madre”, relató su sobrino menor, Juan Martín.
Los familiares directos que tenía “Nené” son su hermano Emilio Hernán; sus sobrinos Pablo Hernán, María Fernanda y Juan Martín; su sobrina política Natalia Zampatti; y su sobrino nieto Santiago Monti Zampatti.
“Si lograra empezar, no tengo la menor idea de cuando terminaría de describir todo lo que la tía hizo por su familia. Una mujer menudita que era una persona gigante y de un corazón increíble”, la describe su sobrino.
ROQUE MARCELO GOMEZ
En los últimos días de junio se produjo el deceso de Roque Marcelo Gómez, considerado un querido esposo, padre, abuelo y bisabuelo.
Era oriundo de Catamarca y formó su familia en Villa Cacique, donde logró cosechar muchos amigos.
“Te recordaremos siempre tu señora Marta Esquiros, tus hijos Sandra, Marcelo y Marcela Gómez. Te amamos y siempre estarás presente en nuestros corazones”.
JOSEFA SACCOMANDI
El 1 de julio falleció Josefa Saccomandi, a los 67 años, tras luchar 16 años contra una cruel enfermedad.
Luchó pero no consiguió ganarle, ya que la pérdida de su nieto hizo que se entregara.
Formó su familia con Miguel Schunit (f), con quien tuvo sus hijos: Norma, Darío y Hugo. Luego llegó su yerno Roberto, al cual quiso, respetó y halagó con las más bellas de las cualidades.
Más adelante se sumaron sus nueras a su vida.
“Fuiste mujer, madre, suegra y abuela de Darío, Agustín, Ayelén, Daiana, María Paz, Abril, Tiziano, Benicio y Sebastián.
Dabas incondicionalmente mucho, aunque no todos te respondieron igual.
El Señor te recibió en el cielo. Aunque sea eso un premio para vos, ya se te extraña y nada ni nadie va a hacer que te olvidemos y se borren esos bellos recuerdos.
El perdón fue tu rival, ¡pero finalmente le ganaste!
Te queremos, ya te extrañamos y pedimos fuerzas a Dios para poder continuar…”
Tu nuera Romina Ortiz y tu hija Norma Schunit.
HILDA ANTONIA ATALA DE NARANJO
El 25 de junio, a los 96 años, murió en Tandil Hilda Antonia Atala de Naranjo, una querida mujer oriunda del sur que echó raíces en esta ciudad y supo construir una hermosa familia.
Había nacido el 13 de junio de 1919 en Junín de los Andes, Neuquén. Era la cuarta de los seis hijos de un matrimonio de inmigrantes libaneses, que se radicó cerca de la Cordillera de los Andes y atendía su almacén de ramos generales.
Hilda realizó sus estudios primarios en el sur, vivió en hermosas localidades como San Martín de los Andes y Zapala, donde se casó con Alberto Naranjo (f). El contexto político los obligó a exiliarse en Chile, ya que Alberto era antiperonista.
Con la llamada Revolución Libertadora, en 1955 pudieron regresar al país y como su esposo era oriundo de esta zona (concretamente de Juan N. Fernández) eligieron a Tandil como su lugar en el mundo.
Hilda fue ama de casa y acompañó a su marido Alberto, que era profesor de guitarra. Se dedicó a criar a su única hija María del Carmen, quien la rodeó de amor al darle ocho nietos. Desde que enviudó, el 1991, vivió para todos ellos.
Le gustaba tejer, coser, atender y colaborar en el crianza de sus nietos, y disfrutar de sus tres bisnietos (el cuarto está en camino). Era de personalidad reservada, fiel, sencilla, generosa con su tiempo y su vida.
“Libre partió en serenidad y en compañía de todos nosotros”, reflexionó su hija María del Carmen.
Que descanse en paz.
ALICIA MAGDALENA MARINO DE CIANCIO
A poco de cumplir 80 años, el pasado 26 de junio falleció una querida vecina tandilense.
Alicia Magdalena Marino de Ciancio había nacido el 30 de julio de 1935.
“Dejaste este mundo para ir a encontrarte con los tuyos que tanto añorabas. Nos dejaste con gran dolor en nuestros corazones. Vos sembraste”, recordaron sus hijos Daniel, Amanda (Mónica) y Susana; sus nietos, bisnietos e hijos políticos.
Trabajadora incansable en las escuelas Normal y de Comercio, donde como portera puso toda la dedicación y el respeto, Alicia formó una maravillosa familia que hoy tiene muy presente sus grandes enseñanzas.
PABLO ERNESTO VELEZ
Nació en La Paz (Entre Ríos), el 23 de septiembre de 1950.
Prestó servicios en el Ejército Argentino por 35 años donde cosechó numerosa cantidad de camaradas y amistades.
Comenzó su carrera militar en Entre Ríos para finalizarla en Tandil con el grado de suboficial mayor, con un paso intermedio por Caracas (Venezuela) prestando servicios en la Agregaduría Militar de la Embajada Argentina en ese país.
Fue miembro de la comisión directiva del Círculo de Suboficiales de Ejército (Cirse), delegación Tandil.
La constancia y la perseverancia fueron rasgos salientes de su personalidad; al terminar su carrera militar decidió iniciar sus estudios universitarios, graduándose de Licenciado en Relaciones Internacionales a la edad de 63 años en la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicén.
Siempre dedicado a su familia, inculcó valores de responsabilidad y solidaridad en la vida diaria para desarrollar las cosas con pasión. Y justamente una de sus pasiones fue el atletismo, actividad que le valió muchos amigos y lugares recorridos en carreras de media y larga distancia.
Se fue el 2 de julio de 2015 a la edad de 64 años.
“Y nos quedamos con la frase más repetida de aquellos que fueron a despedirlo: ‘se fue un grande, una gran persona’. Y será así, porque las grandes personas dejan grandes huellas, grandes recuerdos y así permanecen siempre a nuestro lado. Te vamos a extrañar. Tu familia”.
MARIA AZUCENA OTERO DE ORAJOVAC
El pasado 2 de julio, a los 77 años, se produjo su deceso y su pérdida es sentida por su esposo Juan; sus hijos Karina, María Rosa, Mario, Marcos, Pablo y Juan Carlos; nietos, bisnietos, nueras y yernos.
Sus familiares le recordaron con sentidas palabras.
“A nuestra madre:
Hace ya diez días que no estás entre nosotros… El corazón se estremece al recordarte. No es fácil superar el no verte más, pero sabemos que estás en un lugar glorioso donde no hay males que te aquejen, porque es ahí donde están los ángeles como vos. Aquí extrañamos tu presencia, pero en nuestros corazones una parte de ti vivirá por siempre.
Cuando te recordamos renacen tus abrazos, tus palabras dulces y tu alegría, recordando tu amor incondicional por nosotros, tus hijos y tu amado esposo.
Al cielo te has ido, mamita querida, pero ese amor que nos diste y tus buenos consejos nos acompañarán por siempre.
Te queremos más allá de la vida o la muerte. El amor no muere jamás…. Descansa en paz, mami. Te amamos”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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