Necrológicas
PEDRO RAUL GOMEZ (EL VASCO)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailQuerido Vasco: Muchas cosas te dije en una vida compartida durante 44 años, y sin duda también muchas quedaron por decir y en este triste trance de tu partida, elijo estas palabras del poeta que me suenan en el alma para evocarte:
Gente necesaria
Hay gente que con sólo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con sólo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con sólo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con sólo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.
(Hamlet Lima Quintana -Enrique Llpis)
Marta
Agradezco a Dios que Pedro sea mi padre, que la mayoría de las cosas que aprendí de él fue a través de su ejemplo y no de su palabra. El fue solidario, trabajó en muchas instituciones desinteresadamente por el bien de la comunidad, fue desapegado y honrado.
El me dio la vida y todos esos ejemplos que están profundamente grabados en mi corazón. ¡Te quiero mucho Pedro!
Hernán
Querido papá:
En estos días de despedida sólo me queda la certeza de tu amor, tu aceptación y tu sentido liviano de la vida. Supiste trabajar tanto como ser sociable, estar con tus amigos y pasarla bien. Aprendí la generosidad de ver tu manera desprendida y simple de vivir. Todo lo que tuviste lo compartiste con nosotros, no ye quedaste con nada, te lo agradezco.
Te llevo en el corazón ¡y serás recordado como el único vasco de apellido Gómez!
Carmen
Querido viejo:
En esta despedida quisiera agradecerte por todo lo que nos regalaste a lo largo de tu vida, en especial por los valores nos dejaste desde el ejemplo, que a veces es la mejor manera de transmitirlos.
Tu humildad, tu honradez, tu altruismo, tu generosidad, tu honestidad y el valor inconmensurable de la amistad son cosas que me quedarán por siempre en el corazón junto a todos los lindos momentos que pasamos juntos.
Siempre nos acompañaste en nuestras elecciones de vida con mucha libertad y por eso vamos a estar agradecidos por siempre.
El afecto y el cariño de toda la gente que se acercó a despedirte y que estuvo junto a nosotros en estos momentos tan difíciles, no hacen más que confirmar la gran persona que fuiste.
Te vamos a recordar por siempre con una sonrisa en el corazón. ¡Te quiero mucho!
Marton
Los integrantes de la “barra” quisieron dejar un mensaje de despedida para quien fuera un amigo con letras mayúsculas, y es así que para resaltar su personalidad debemos decir que siempre fue de un carácter muy definido en cuanto a defender con firmeza su parecer sobre cualquier tema que se tratara. Por algo el apodo “Vasco”, que caracteriza a una raza fuerte, con convicciones y a su vez con una nobleza inigualable.
Siempre dispuesto a dar una mano a quien lo necesitara. Le dedicó muchos años de su vida al club de sus amores (“el rojinegro”).
En los últimos tiempos y a sabiendas de su cruel enfermedad, había cambiado notablemente, peleándola hasta el final y también preocupándose, como si lo suyo fuera poco, por todos los que lo rodeamos para darle nuestra compañía.
Es por eso que decimos “Querido Vasco, te nos adelantaste como también lo hicieran Chiche y José, a quienes estarás acompañando”.
Alguien por ahí dijo “en realidad lo ideal hubiese sido que partiéramos todos juntos”, pero nosotros no manejamos los tiempos, eso es patrimonio exclusivo de Dios.
Hasta que volvamos a encontrarnos, querido Vasco.
Tus amigos.
“Los septalescentes”
JUAN ALBERTO ALVAREZ (COCOCHO)
El 6 de julio pasado, en horas de la noche dejó de existir un respetado vecino de 63 años.
Se trata de Juan Alberto Alvarez, quien era padre de tres hijos y tenía cinco nietos. Estaba casado desde su juventud con María Cristina Alperte, con la cual llevaba 39 años juntos.
“Cococho” falleció rodeado del cariño de sus hijos, hijos políticos y nietos.
Había trabajado en Metalúrgica Tandil, en tanto que se había jubilado hace 14 años, mientras que en los dos últimos años su salud se desmejoró.
Deja en su familia el recuerdo propio de un buen padre y un buen esposo, en tanto que quienes lo trataban recordarán siempre sus pasiones por Boca y por el Turismo de Carretera.
“Quiero agradecer a Pami, a Walter Moris, a Cami, al Hospital Santamarina y a los que nos acompañaron en este difícil momento: a mis vecinos y amigos. A todos: Gracias y bendiciones”, expresó su esposa, Cristina Alperte.
PRESBITERO CESAR LEON DE BLAS
El pasado 8 de julio dejó de existir el presbítero César León de Blas, quien había nacido el 10 de junio de 1926.
Era el quinto de los siete hijos del matrimonio conformado por Felipa Rubio y José María de Blas.
Nacido en Valentín Alsina, a los pocos años su familia se trasladó a la Capital, lugar del que emigró al cumplir los 18 años.
Se desempeñó como empleado de comercio en la localidad de Bolívar, donde vio renacer su vocación sacerdotal y decidió ingresar al seminario, para ordenarse de sacerdote el 20 de diciembre de 1958.
A partir de ahí comenzó su incansable trabajo pastoral, pasando por las parroquias de Olavarría, Tapalqué, General Alvear, Azul, Tandil, Benito Juárez, General Lamadrid y -a partir del 15 de marzo del año 1995- como párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de María Ignacia (Vela), hasta el día en que el Señor lo llamó para compartir su vida celestial.
Muchas veces las tareas son silenciosas, “pero van sosteniendo y desarrollando cosas importantes dentro de la comunidad”.
César, durante toda su vida pastoral, contribuyó sincera, eficaz, eficiente y humildemente para que el Reino de Dios creciera entre los hombres, sembrando los valores del Evangelio sin aspiraciones y sin ninguna especie de ego detrás de su gestión.
Fue un ferviente impulsor de Cáritas, Movimiento Familiar Cristiano, fundador de varias comunidades guías y misionero de María, visitando cada hogar con la imagen de la Virgen y su libro de cabecera, el Evangelio (el “librito”).
“Quienes tuvimos el privilegio de disfrutar de su amistad y hombría de bien hasta sus últimos días, siempre tendremos presente su cordura, afecto y generosidad, condiciones puestas de manifiesto en cada uno de los actos de su vida.
El padre César sentía que su vida se extinguía, pero ésa es una extinción que viene cargada de semillas, de renacimiento, de multiplicación, de riqueza y nos dejó el mensaje de amar a Dios y a los hermanos como a nosotros mismos y que hay que dejar actuar en nosotros a Jesús.
‘Qué dichosos son aquellos que mueren en el Señor, porque el premio a sus trabajos en el Cielo les da Dios’. Padre César: ¡descansa en paz!
LUIS ALFREDO CARABAJAL (LUCHO)
El 8 de julio pasado, a los 89 años, falleció Luis Alfredo Carabajal, nacido el 14 de noviembre de 1925.
Oriundo en Tandil, dedicó su vida a las tareas rurales, primeramente en la zona y luego por más de 30 años en cercanías de Villa Cacique.
Formó su familia junto a su esposa Esther Videla y a su hijo Ricardo. Posteriormente llegaron sus nietos Jonathan Alfredo y Matías Ezequiel.
Disfrutó de ellos cada instante, de la participación en el básquet del club Independiente, ya que Jonathan es jugador de la primera división, y de los proyectos de Matías.
Fue un luchador de la vida, disfrutando junto a sus seres queridos en la ciudad de Tandil.
“Libraste con todas tus fuerzas tu última batalla y hoy extrañamos tu partida, pero sabemos que nos estás guiando. Te amamos, te extrañamos mucho. Tenés tu merecido descanso en paz. ¡Hasta siempre abuelo! Te llevamos en nuestros corazones”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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