Necrológicas
ELVIRA TRAFICANTE Vda. DE CAGNOLI
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Allí vivió con su padres y sus 12 hermanos hasta su casamiento, en La Dulce, con Don Pedro Artemio Cagnoli.
Con tan sólo 19 años, emprendió con su esposo lo que fue el inicio de su actividad comercial, radicándose en Necochea e instalando la primera carnicería en la cual trabajaron incansablemente, elaborando chacinados que vendían a los trabajadores del puerto.
Luego de dos años, ambos con muchos ideales y deseos de progresar, deciden venir a vivir a Tandil e instalar otra carnicería en el Puesto Nro. 5 del Mercado Municipal radicándose en principio en la casa materna de Don Pedro, ubicada en Moreno y Arana, donde allí nacieron sus dos hijos Norberto Artemio y Hugo Néstor, para luego -ya año 1940- afincarse en “La Chacra 43” donde no solo estaba su hogar, sino la fábrica, de la cual, junto a su marido fue pilar fundamental siendo una trabajadora incansable.
Elvira, además de sus tareas, no solo se encargaba de lavar la ropa blanca, de todos quienes trabajaban en la fábrica, sino también les hacía la comida, por eso desde el año 2004 el comedor de la empresa lleva su nombre en su homenaje.
Junto a su casa, también había otras viviendas donde habitaban familiares y colaboradores incondicionales, algunos de ellos hoy aún siguen acompañando a la familia y la recuerdan como una persona alegre y vivaz, que pasó por momentos duros, de lucha, de crecimiento, de felicidad, siempre acompañando a “El Vasco” -como le decía a Don Pedro, a pesar de su ascendencia italiana- y luego al resto de su familia.
Pudo disfrutar a sus dos hijos “Norby” (f) y Hugo; a sus nietos Fabio, Pablo, Hernán, Liliana, Martín (f) y Fernando; a sus bisnietos Juan Pedro, Franco, Julieta, Facundo, Octavio, Pedro, Agustín y a las gemelas Giuliana y Martina, dejando en ellos, en el resto de su familia y en todos quienes la trataron no solo el hermoso recuerdo del paso por sus vidas de la querida abuela Elvira, no solo sentimientos de arraigo al amor familiar, sino un legado maravilloso de valores hacia el trabajo, la solidaridad, la unión y la paz, la misma paz con la que el domingo 12 de julio -rodeada del cariño de su familia- se marchó eternamente.
“Los abuelos, que han recibido la bendición de ver a los hijos de sus hijos (cf. Sal 128,6), se les ha confiado una gran tarea: transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo; compartir con sencillez una sabiduría, y la misma fe: ¡el legado más precioso! ¡Felices esas familias que tienen a los abuelos cerca! El abuelo es padre dos veces y la abuela es madre dos veces”.
Papa Francisco.
NELIDA ANTONIA GUADAGNA
Con el atardecer del miércoles 22 de julio se apagó la vida de Nélida Guadagna. La partida de Nélida (“Negrita”, “tía Tata”) dejó sumidos en sentida tristeza a sus familiares, a su compañero de vida Nicolás Netri y a los amigos que supieron compartir sus siempre bien intencionadas actitudes de vida.
Nélida había nacido el 22 de febrero de 1932 y desde muy joven se dedicó a trabajar para los aportes que hizo a su familia. En su largo historial de quehaceres se destacó como promotora de libros e información para los profesionales de las ciencias económicas, también fue idónea de farmacia, empleada en el Ministerio de Trabajo y una activa participante del grupo femenino de la UCR en la Casa Radical de Tandil.
Toda esta actividad no le impidió participar con su trabajo y su inversión de la creación de la empresa Dinámica Producciones que dotó al Cine Colonial del Primer Noticiero Cinematográfico del interior del país.
Mujer de carácter fuerte e independiente, complementó su vida con actos de generosidad y amor desinteresado que derramó sobre su familia (sus padres don Pedro y doña María y su inseparable hermana Hilda y Cacho) y en especial sus sobrinos Mónica y Gustavo y sus sobrinos nietos (Lucía, Cecilia, Pablo Francisco, Juan Pedro y Gabriel), a quienes siempre consideró lo más querido de su vida.
MARIA CRISTINA DESHUSSE de ESCRIBANO
El pasado 13 de julio falleció María Cristina Deshusse, tras luchar contra una cruel enfermedad, cuando contaba con 64 años de edad.
Formó su familia con Hugo Ezequiel Escribano, con quien tuvo dos hijos: Mariela Cristina y Gastón Ezequiel, y tres nietos: Agustín, Thomas y Renata, quienes fueron siempre la luz de sus hermosos ojos.
“Ella era demasiado maravillosa y su alma demasiado grande que este mundo le quedaba chico”.
“Viejita linda, es difícil saber cómo se sigue ahora que ya no estás. Sólo nos queda recordarte como lo que fuiste, una persona maravillosa, una gran luchadora. Queremos agradecerte eternamente por todo, por siempre recibir a todos con una sonrisa, por darnos ese amor tan incondicional. Jamás te vimos enojada y hacías lo imposible para mantener la armonía. Te extrañamos y te vamos a extrañar mucho siempre, pero nos reconforta saber que estás en paz y en compañía de tus afectos, a quienes, como a nosotros, estarás protegiendo, como siempre lo hiciste con todos tus seres queridos.
Fuiste la mejor mamá, abuela, hermana, esposa y amiga… Nunca alcanzarán las palabras para describir lo hermosa persona que fuiste. Siempre serás el amor de nuestras vidas.
Queremos desearte que tengas un hermoso viaje, y que estés en paz… ya nos volveremos a encontrar.
Ahora el cielo tiene un ángel… el más lindo de todos, aquel con el corazón más grande. Te amamos”
MIGUEL AMERICO COLOMBO
El pasado 8 de julio falleció en Tandil, a los 96 años, Miguel Américo Colombo, hijo de inmigrantes italianos, quienes venidos de Mendoza se radicaron en Tandil en la zona de La Porteña cuando Miguel tenía seis años.
Asistió a la Escuela 1, a veces caminando, a veces a caballo…
A pesar de no haber podido continuar con los estudios, de pequeño se apasionó por la ciencia y la técnica, especialmente la telegrafía, la radio y la televisión. Fue profesor de radio en la Escuela Fábrica desde 1947 a 1962 .
De muy joven trabajó para la empresa Singer, luego para la familia Carrasco, y Robisco, para después dedicarse al comercio de artículos del hogar y mueblería.
Casado con Margarita Llorens formaron una familia de tres hijos, que le dieron once nietos y doce bisnietos.
A los 80 años aprendió, como autodidacta que era, a usar la computadora. En una entrevista que le hiciera un medio local señaló: “En esto soy mi propio profesor y mi guía son los libros”.
Padre ejemplar, querido abuelo, y bisabuelo, alumno de continuo aprendizaje, aceptó feliz el transcurrir de su vida, se brindó sin limites para toda la familia y amigos… Fue un maestro y un ejemplo de vida …..
Hoy es recordado por su amor incondicional para toda su familia.
“Que descanses en paz junto a tus seres queridos que te antecedieron en la partida, Hasta pronto…”.
ANGELA ISABEL QUERO DE FERRARI
Recientemente se produjo el deceso de una querida mujer, nacida en Ayacucho el 25 de abril de 1942.
A los pocos años su familia se trasladó a Tandil, donde contrajo matrimonio con Miguel Angel Ferrari, hace 47 años.
De la unión surgió una familia integrada por su hija Sandra Inés, su hijo político Walter Atilio Reina y sus nietos Facundo Ariel y Rocío Anabel.
“Siempre te llevaremos en el corazón. Tu familia”.
MARIA MARGARITA GARCIA DE GARCIA
Falleció el pasado 11 de julio, a los 74 años.
Junto a su esposo Alberto García formó una gran familia, integrada por siete hijos, 22 nietos y cinco bisnietos.
“Ella ya no está físicamente con nosotros pero vive a nuestro lado en cada uno de los recuerdos que nos dejó. Sus hijos la recuerdan como una madre callada pero maravillosa, que pudo educar y criar a sus siete hijos, sus nueras y sus yernos como una madre más. Sus nietos/as y bisnietos/as la recordamos como la abuela “Doctora de juguetes”, ya que de alguna manera siempre lograba coser los muñecos y arreglar los juguetes. Dejaste en cada uno de nosotros una huella, de la que estamos orgullosos, la que hoy te hace parte de nuestro ser. ¡Gracias por todo lo que nos diste, Pochita!”.
IRMA REBECA RODRIGUEZ PISOLI DE HARISTEGUY
“Espejito, espejito… ¿qué ves? La más hermosa del reino, ¿dime quién es? Mamá, no fue Blanca Nieves… Fue Irma Rebeca Rodríguez de Haristeguy, una hermosa mujer del planeta tierra.
Fue tan fuerte que su cuerpo giró 95 vueltas alrededor del sol. Sobrevivió a sus padres Pedro Rodríguez y Magdalena Pisoli y a sus siete hermanos.
En esas vueltas vivió una vida modesta, sin lujos ni adornos llamativos. Iluminó con brillo propio por su gran fe y creencia Católica Apostólica Romana.
Dio testimonio de su vocación de servicio, ayudando con su mano tendida a quien le hiciera falta, para mitigar hambre y frío y todo tipo de necesidades mundanas.
Durante años arregló ropa en el roperito de Cáritas del Santísimo Sacramento.
Fue una fiel compañera de mi papá Enrique Domingo Haristeguy, con quien compartió 50 años de matrimonio fecundo. Nunca un grito, siempre el diálogo. Cimentaron una familia con tres hijas. Susana Inés, Estela Virginia y yo, Ana María. Estela le dio cuatro nietos salteños a los que poco pudo disfrutar dada la distancia geográfica.
Despertaba millonaria, tomando conciencia de lo grandioso de ser, de estar, de vivir en coherencia con respecto al mundo que le tocó vivir y en busca de su propia evolución, con dificultades, desafíos, equivocaciones, y dolores espirituales profundos, como la desaparición física artera de Susana durante la dictadura militar.
Nunca centró su atención en lo material. Le bastó la paz del hogar, disfrutando los momentos cotidianos.
Caía la noche del 6 de julio y Dios le dio lo que sólo él puede dar: paz en su corazón, y partió…
¡Te quiero mucho, mamá!”
Ana María Haristeguy
IRMA HAYDEE MARTINEZ DE SICILIA
“Lelé” había nacido en Tandil el 3 de agosto de 1916.
Crió con mucho amor y dedicación a sus tres hijos: Rodolfo, Luis (f) y Graciela.
El martes 7 de julio emprendió el viaje al encuentro con su esposo Omar y su hijo Luis, a los que tanto extrañaba.
“Y deberás amar,
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar…
De ti saldrá la luz
tan solo así serás feliz
y esto será siempre así
quedándote o yéndote”
“Gracias por compartir 98 años de tu luz. Siempre vamos a recordarte en tus miradas pícaras, en sus largas anécdotas que nos contaste más de una vez, en una comida que hagamos leyendo tu cuaderno de recetas, en esas tardes de invierno, jugando al tilín-tilín, en tus manos sobre el vand-tank en los días fríos, en las meriendas donde el tazón de café con leche no podía faltar, en la alegría y complicidad que irradiabas cada vez que veías a tus bisnietos… Y se nos vienen a la mente (y al corazón) tantas cosas que la lista sería infinita. Vamos a extrañarte tanto abuela Nené… ¡te amamos!”.
“Te me fuiste viejita…
Duele mucho tu partida
pero sé que es lo que vos pedías
por su sufrimiento de tantos años
Ahora ya descansás en paz y no sufrirás más.
Lamentablemente la partida definitiva
es la ley de la vida física,
por más que duela.
Vos siempre luchaste por tus hijos
y se te va a extrañar mucho.
Sé con seguridad que desde ahora
nos seguirás cuidando desde el reino de Dios”
¡Te amo. Roddy!
V BRIGIDO CRISTALDO
Nació en la ciudad entrerriana de Tres Mojones y desde pequeño llegó a vivir a la ciudad de Tandil.
Casado con Marta Susana Moyano, tuvo seis hijos: Mario, Oscar, Sonia, Raúl, Fabián y Mónica Cristaldo.
Trabajó muchos años en la Municipalidad de Tandil y durante 27 años se dedicó a la recolección.
“Viejito querido: te vamos a extrañar mucho. Siempre te vamos a recordar. Tus hijos, nietos y yernos”.
MICAELA GARCIA GOMEZ Vda. DE SEGUROLA
El pasado 13 de julio falleció una mujer querida e inolvidable, llena de alegría y de canciones, bailes y cuentos para reír de su querida España.
Es amada y recordada por su hija Lidia, su yerno Carlos; sus nietos Ariel, Cristian, Matías y Yanina; su bisnieta Uma, hermanos, sobrinos y primos.
“En el aniversario de tu gran amor, cumpliendo 20 años de su ida, te nos fuiste a su lado junto a tu hija adorada Graciela.
Agradezco a su doctor de cabecera Guillermo González, que en todo momento y con gran disponibilidad estuvo cuidándola y haciendo todo para que siguiera. También reconozco a Elvira y sus empleadas, que en ese lugarcito le dieron un hogar lleno de cariño y mimos, siendo ‘su nena consentida’ en su gran estadía de ocho años. Siempre hicieron todo para que siguiera sin bajar los brazos en cada descompensación”.
MARIA ANGELICA EYARCH DE CASTRONOVO
“Es muy difícil resumir en unas líneas la semblanza de una persona, sobre todo cuando se trata de alguien tan querida por uno. Sin embargo, he aceptado la amable sugerencia de escribir este texto, creo que entra en juego un deber, reconocimiento y gratitud a quien tanto debo.
Mi abuela falleció el pasado sábado 11 de julio, luego de enfrentar una lastimosa enfermedad. Recuerdo que la última vez que estuve con ella no me reconoció, no sabía quién era ese joven que le daba de comer en la boca y cada tanto le daba un fuerte beso en la mejilla. Ella no sabía, pero yo sí; yo sabía quién era esa mujer maravillosa que tenía enfrente. Me quedé allí, en silencio, observándola, y recordando otros tiempos más serenos.
María Angélica Eyarch, tenía 81 años. Nació en la ciudad de Tandil, el 2 de septiembre de 1934. Realizó sus estudios en la Escuela EGB N°5 “Nicolás Avellaneda”, egresó con el mejor promedio, abanderada y premiada con una beca para continuar con el magisterio. Sin embargo, no aceptó el beneficio y lo cedió a una de sus compañeras. Hace unos pocos años, la Escuela le entregó un reconocimiento por su permanente colaboración con la institución.
A los 18 años de edad contrajo matrimonio con José Castronovo, mi abuelo. Un muchacho unos años mayor que ella, dueño de una cerámica junto a sus hermanos. Al poco tiempo nació Raúl, su primer hijo, quien tuvo que esperar unos seis años para que llegara su hermano Horacio.
Colaboró con Cáritas y en catequesis de la parroquia San Antonio de Padua, su parroquia, un lugar especial en su mundo. Formó parte del Coro Municipal de la Tercera Edad de Tandil, con el cual viajó a España en el ’98 y recorrió varias provincias del país.
Hizo teatro, fue peluquera y su trabajo más difícil, mamá y abuela de siete nietos: Luciana, Pablo, Sebastián, Agustín, Celina, Mauro y Clara.
Angélica o “Negra” como le decían, fue una persona generosa, con un gran sentido del humor al que no le faltaba una pizca de ironía, “coqueta”, de manos frías y enfado rápido. Tal vez estas virtudes eran en alguna medida, el resultado de los mismos golpes que a veces da la vida y amoldan el carácter.
Abuela: te deseo en nombre de todos tus nietos, hijos e hijas políticas un armonioso viaje hacia los brazos de Dios. Sé que ya estás al lado del abuelo, que nos cuidarás junto con él y nos guiarán por el camino correcto en momentos difíciles. Nos volveremos a ver”.
Sebastián
MARIA ELIDA VILLAGRA DE CORRADO
El 14 de julio pasado dejó de existir una querida vecina que el pasado 8 de abril había cumplido 81 años.
Analía, Cristian y Daniel -sus hijos- la despidieron con sentidos conceptos:
“Queremos decirte en estas palabras que fuiste una gran madre que nos enseñaste en la vida a ser honestos y derechos. Nunca te olvidaremos y te llevaremos en nuestro corazón.
Estamos tristes por tu partida, pero en paz, porque todo lo que nos propusimos lo logramos juntos.
Mil gracias mamá querida. ¡Hasta siempre!”.
MARCELO DANIEL BRUTTI
Hijo de Ulises Brutti e Hilda Mottalini, Marcelo Daniel falleció a la edad de 56 años en el Hospital Ramón Santamarina.
Transitó su infancia y juventud rodeado de bicicletas y motos en el local propiedad de su padre.
A la joven edad de 19 años contrajo matrimonio con Miriam Wollands, de cuya relación nacieron Maximiliano primero y luego Franco.
Los últimos años de su vida los dedicó a disfrutar de sus nietas, Sofía y Magdalena y de sus amigos, con su particular buen humor.
Un buen amigo, un padre y marido ejemplar y excelente abuelo. Los que lo conocimos lo vamos a extrañar mucho.
IRMA VERONICA ALZUGARAY Vda. DE IZQUIERDO
Había nacido el 8 de noviembre de 1924, en María Ignacia (Vela) y falleció el 16 de julio pasado.
Casada con Teodoro Izquierdo, de cuya unión nacieron cuatro hijos: Celia, Irma, Alberto y Carmen.
Muy joven quedó sola, al fallecer su compañero.
Luchó para criar a sus hijos. Más adelante comenzaron a llegar sus nietos, a quienes cuidó con mucho amor. También pudo disfrutar de sus bisnietos.
Esposa, madre, suegra, abuela y bisabuela ejemplar, amada por los suyos, quienes ya la extrañan.
“Abuelita de mi alma, compañera de mi vida, cómplice de mis travesuras, tengo millones de cosas para decirte, pero seré breve.
Primero, antes que nada quiero agradecerte por las cosas que me has dado. 25 años conmigo, mimándome, enseñándome y haciendo el excelente trabajo que puede hacer su abuela por su nieta.
Como te voy a extrañar, abuelita. Cómo te extraño. Cuántos recuerdos tengo, cuántas anécdotas.
Qué lindo fue tener una abuela como vos, pero pienso: cómo es la vida, ¿no?.
De chiquita me cuidaste, me mimaste, me cocinaste, te alegraste de mis logros y me acompañaste. Y de pronto los roles se invirtieron: te cuidé, te mimé, te cociné, me alegré por tus logros te acompañé y te admiré hasta el último suspiro. Porque la luchaste, la peleaste e hiciste todo por todos, siempre.
Gracias abuela. Gracias por todo. Sé que desde arriba nos vas a ayudar a seguir adelante.
Te amo infinitamente. Fuiste, sos y serás una excelente madre, suegra, abuela y bisabuela. Siempre te voy a extrañar. Siempre”.
Flor
NELIDA RENE BARTOLOMEI Vda. DE MARTINEZ (“TITI”)
El 20 de julio falleció en Avellaneda (Buenos Aires), a los 83 años. “Tití” había nacido en Tandil.
Se casó a los 17 años con Francisco Martínez “Chichín” (f) y se radicó en Buenos Aires, donde nacieron sus cuatro hijos: Mirta, Rubén, Jorge y Marcelo.
Su esposo y compañero de siempre noviaron durante su estadía en Tandil en el servicio militar y se casaron.
Periódicamente venían a Tandil a visitar a sus padres –Elvira Morrone (f) y Luis Bartolomei (f)-, a sus hermanas, hermanos y demás familiares. Llegaba y reunía a su familia.
“Tenía una manera de ser amable y cariñosa con todos. Tenía un ángel muy especial. Sus mates y galletitas, junto a su charla, siempre reunían a sus hijos, nietos y cuanto familiar llegara a su casa.
Sus amigas la adoraban, en tanto que a nosotros –su familia- nos recibía en momentos difíciles y nos hacía el apoyo desde Buenos Aires. Sus hijos lo siguen haciendo y será una continuidad de ese amor que transmitía la abuela, mamá y amiga “Tití”.
Tu hijo sacerdote, padre Pancho, es nuestro guía espiritual. Con él rezaremos porque ya sos una estrellita que nos cuida desde el cielo.
Querida “Tití”: te vamos a extrañar…!”.
Tu familia
NILDA ESTHER MERLO Vda. DE GARCIA
Nació en Ayacucho el 18 de noviembre de 1938 y vivió de niña en la ciudad de La Plata. Su deceso de produjo el 30 de junio pasado.
Era hija de Juan Antonio Merlo y Nilda Ruiz, y sus hermanos fueron Zulma, Edith, Eduardo, Raúl, Hugo (f), José (f), Elsa (f) y Alicia (f).
Convivió 32 años con Antonio García y tuvo siete hijos: Daniel, Esther, Graciela, Sandra, Gladys, Eduardo (f) y Roberto (f).
Supo ganarse el afecto de sus hijos políticos Silvia, Raúl, Osmar, Daniel, Pedro, Marcos Y Mariana; al igual que de su hijo político del corazón, Gastón. Junto a sus nietos y bisnietos, tuvieron el placer y la bendición de su amor incondicional por ellos.
Fue una muy buena madre y esposa, luchadora y perseverante en la vida.
Tuvo que superar el fallecimiento de sus hijos Roberto y Eduardo. Enviudó a menos de un año de esas dos pérdidas, pero ella seguía…
Sus hijos, hijos políticos, nietos, bisnietos, demás familiares y amigos la recuerdan así:
“Mamita!! Te fuiste en apenas pocos días. Solo nos queda el consuelo de saber que ya no sufres más, que el Señor te abrió la puerta de su cielo y que te encontraste con tus otros amores. Hasta pronto viejita, nos vemos!!
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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