Necrológicas
MARCELO DANIEL BRUTTI
Hijo de Ulises Brutti e Hilda Mottalini, Marcelo Daniel falleció a la edad de 56 años en el Hospital Ramón Santamarina.
Transitó su infancia y juventud rodeado de bicicletas y motos en el local propiedad de su padre.
A la joven edad de 19 años contrajo matrimonio con Miriam Wollands, de cuya relación nacieron Maximiliano, primero, y luego Franco.
Los últimos años de su vida los dedicó a disfrutar de sus nietas, Sofía y Magdalena y de sus amigos, con su particular buen humor.
Un buen amigo, un padre y marido ejemplar y excelente abuelo.
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No nos alcanzan las palabras, para poder describirte: Alegre, gentil, servicial, trabajador.
Fuiste un padre ejemplar, un orgullo como y un abuelo compinche.
¡Cómo te vamos a extrañar, gordo!
Tus chistes, tu buena onda en las reuniones familiares y con tus compañeros.
Rodeados de amigos, porque eso fue lo que sembraste “Amigos”.
Tu recuerdo quedará siempre en nuestros corazones. Siempre estarás presente entre nosotros.
¡Que descanses en paz!, querido Marcelo”.
Sus padres, esposa, hijos, hermanos y nietas.
IRMA VERONICA ALZUGARAY Vda. DE IZQUIERDO
Había nacido el 8 de noviembre de 1924, en María Ignacia (Vela) y falleció el 16 de julio pasado.
Casada con Teodoro Izquierdo, de cuya unión nacieron cuatro hijos: Celia, Irma, Alberto y Carmen.
Muy joven quedó sola, al fallecer su compañero.
Luchó para criar a sus hijos. Más adelante comenzaron a llegar sus nietos, a quienes cuidó con mucho amor. También pudo disfrutar de sus bisnietos.
Esposa, madre, suegra, abuela y bisabuela ejemplar, amada por los suyos, quienes ya la extrañan.
“Abuelita de mi alma, compañera de mi vida, cómplice de mis travesuras, tengo millones de cosas para decirte, pero seré breve.
Primero, antes que nada quiero agradecerte por las cosas que me has dado. 25 años conmigo, mimándome, enseñándome y haciendo el excelente trabajo que puede hacer su abuela por su nieta.
Cómo te voy a extrañar, Abuelita. Cómo te extraño. Cuántos recuerdos tengo, cuantas anécdotas.
Qué lindo fue tener una abuela como vos, pero pienso: cómo es la vida, ¿no?
De chiquita me cuidaste, me mimaste, me cocinaste, te alegraste de mis logros y me acompañaste. Y de pronto los roles se invirtieron: te cuidé, te mimé, te cociné, me alegré por tus logros ye acompañé y te admiré hasta el último suspiro. Porque la luchaste, la peleaste e hiciste todo por todos, siempre.
Gracias abuela. Gracias por todo. Sé que desde arriba nos vas a ayudar a seguir adelante.
Te amo infinitamente. Fuiste, sos y serás una excelente madre, suegra, abuela y bisabuela. Siempre te voy a extrañar. Siempre”.
NELIDA RENE BARTOLOMEI Vda. DE MARTINEZ (“TITI”)
El 20 de julio falleció en Avellaneda (Buenos Aires), a los 83 años. “Tití” había nacido en Tandil.
Se casó a los 17 años con Francisco Martínez “Chichín” (f) y se radicó en Buenos Aires, donde nacieron sus cuatro hijos: Mirta, Rubén, Jorge y Marcelo.
Su esposo y compañero de siempre noviaron durante su estadía en Tandil en el servicio militar y se casaron.
Periódicamente venían a Tandil a visitar a sus padres -Elvira Morrone (f) y Luis Bartolomé (f)-, a sus hermanas, hermanos y demás familiares. Llegaba y reunía a su familia.
“Tenía una manera de ser amable y cariñosa con todos. Tenía un ángel muy especial. Sus mates y galletitas, junto a su charla, siempre reunían a sus hijos, nietos y cuanto familiar llegara a su casa.
Sus amigas la adoraban, en tanto que a nosotros -su familia- nos recibía en momentos difíciles y nos hacía el apoyo desde Buenos Aires. Sus hijos lo siguen haciendo y será una continuidad de ese amor que transmitía la abuela, mamá y amiga “Tití”.
Tu hijo sacerdote, padre Pancho, es nuestro guía espiritual. Con él rezaremos porque ya sos una estrellita que nos cuida desde el cielo.
Querida “Tití”: ¡te vamos a extrañar…!”.
Tu familia
NILDA ESTHER MERLO Vda. DE GARCIA
Nació en Ayacucho el 18 de noviembre de 1938 y vivió de niña en la ciudad de La Plata. Su deceso de produjo el 30 de junio pasado.
Era hija de Juan Antonio Merlo y Nilda Ruiz, y sus hermanos fueron Zulma, Edith, Eduardo, Raúl, Hugo (f), José (f), Elsa (f) y Alicia (f).
Convivió 32 años con Antonio García y tuvo siete hijos: Daniel, Esther, Graciela, Sandra, Gladys, Eduardo (f) y Roberto (f).
Supo ganarse el afecto de sus hijos políticos Silvia, Raúl, Osmar, Daniel, Pedro, Marcos y Mariana; al igual que de su hijo político del corazón, Gastón. Junto a sus nietos y bisnietos, tuvieron el placer y la bendición de su amor incondicional por ellos.
Fue una muy buena madre y esposa, luchadora y perseverante en la vida.
Tuvo que superar el fallecimiento de sus hijos Roberto y Eduardo. Enviudó a menos de un año de esas dos pérdidas, pero ella seguía…
Sus hijos, hijos políticos, nietos, bisnietos, demás familiares y amigos la recuerdan así:
“¡Mamita! Te fuiste en apenas pocos días. Sólo nos queda el consuelo de saber que ya no sufres más, que el Señor te abrió la puerta de su cielo y que te encontraste con tus otros amores. Hasta pronto viejita, ¡nos vemos!
ANA FURFARO Vda. DE NICOLA
Se apagó lentamente su vida iluminada de virtudes, el último 18 de julio a la edad de 98 años.
La recordamos como una madre laboriosa, generosa y de enorme voluntad, siempre atenta a las necesidades de su familia y demás familiares y amigas que -en ocasiones- ante los avatares de la vida requerían su ayuda y presencia afectiva.
Tuvo la bendición de cuatro nietos y cuatro bisnietos a quienes les brindó todo su amor y atenciones como si fueran sus hijos, ayudándolos así a crecer.
“Nuestra madre hoy ya no está entre nosotros físicamente. Después de trajinar con su enfermedad progresiva, que la mantuvo postrada en su lecho durante los últimos diez meses, nos queda la satisfacción de haberla podido atender en su propia casa, rodeada de todas las atenciones y afecto. Agradecemos a Dios que nos dio los medios para que así fuera, como también a nuestras esposas e hijos que nos ayudaron, y a las dos excelentes personas -cuidadoras de salud- que en los últimos tres años también la asistieron, brindándole también lo afectivo, que a la altura de una vida constituye lo esencial de la existencia.
Reconfortada con los auxilios sacramentales de la religión católica -de la cual era devota y creyente con fe plena- se fue en sus últimos días apagándose en paz, paseando en su pieza su casi apagada mirada en las fotografías de su esposo, hijos y nietos, retratados en otros momentos felices de su existencia.
Seguramente por todo ello, a pesar de su pronunciado deterioro físico, que le condenó su enfermedad, esa leve sonrisa dibujada en su rostro post mortem fue la despedida de su agradecimiento a la vida que Dios le dio.
Gracias por tantas gracias que nos diste, querida madre. Ve ahora en busca de esos premios que la Divina Providencia te tendrá seguramente reservados. ¡Descansa en paz!”.
ENZO MARIANO RICARDO
El joven Enzo Mariano Ricardo falleció el 15 de julio pasado, a los 17 años, en las trágicas circunstancias oportunamente informadas.
Su familia lo recuerda con sentidas palabras.
“Hermanito del alma. Hoy me toca recordarte desde lo más profundo de mi corazón como una persona encantadora, un hermoso corazón y un alma transparente y pura, un capullo de sueños por vivir.
Hoy Dios decidió llevarte a la hermosa eternidad, dejando en nosotros un dolor inexplicable.
Te fuiste despacito, casi sin molestar, como fue tu vida, queriendo ser bueno pero sin incomodar.
Siempre te llevaremos, con los mejores momentos vividos, marcados por siempre en nuestras vidas.
Te amo eternamente.
Tu hermana”.
“Te enseñamos a volar y aprendiste. Fuiste un ejemplo de persona, humilde y con valores envidiables. Compañero, nos hiciste inmensamente felices.
No hay palabras para explicar tu partida. Un inmenso dolor. Vas a estar en nuestros corazones. Te amamos”.
NELIDA SANZBERRO Vda. DE GARCIA
El pasado 17 de julio, cuando contaba con 89 años, falleció en nuestra ciudad la señora Nélida Sanzberro viuda de García.
Había nacido en Tandil el 27 de septiembre de 1925.
Su niñez y adolescencia transcurrieron en Gardey y cuando contaba con 25 años de edad -el 28 de julio de 1951- contrajo matrimonio con el que sería su esposo para toda la vida: Francisco García Flores.
A partir de allí se trasladaron a distintas estancias de la zona para trabajar, hasta radicarse definitivamente en nuestra ciudad, luego de recibir su merecida jubilación.
Tuvieron dos hijos: María Isabel y Héctor Alfredo García (f), y con el paso del tiempo fueron llegando los nietos y bisnietos.
Su hija, su hijo político Raúl H. Guerendiain; sus nietos Guillermo, Diego y Lucía; sus nietas políticas Soledad y Mariana; sus bisnietos Maia, Manuel, Malena y Emilia, y demás familiares la recordarán con cariño y elevan una oración en su memoria.
MAXIMO ROBERTO BOGA
“Querido Roberto, el sábado 25 de julio dejaste físicamente la vida terrenal. Hoy tengo la necesidad de escribir sobre vos, sobre nosotros, sobre tu vida.
Antes de conocerte habías formado una hermosa familia junto a Vilma, con quien, fruto del amor, tuviste dos hijos: Ricardo y Macarena, quien te dio dos bellos nietos Serena y Agustín. Por esas cosas crudas del destino tuviste que enfrentarte con la soledad.
También el destino fue el que luego de unos años cruzó nuestros caminos. Tengo que agradecer haberte encontrado, ya que nuestras vidas cambiaron a partir de ese momento. Lograste conquistarme con tu humor, me contagiaste tu alegría, me enamoraste y a partir de ese momento comenzamos a transitar juntos. Fueron siete años de felicidad.
Y cómo no me ibas a conquistar… si conocerte era quererte. Y cómo no iba a ser así. Tenías muy arraigado el sentido de la amistad, el compromiso con la familia, te brindabas por completo sin pedir nada a cambio, estabas siempre dispuesto para todo y para todos, en fin, eras “un gran tipo”, como quedan pocos.
No te privaste de nada, viviste la vida a tu manera, una vida sana pero con un gran enemigo a tu lado, el cigarrillo. Eras un “loco lindo” que alegrabas la vida de quienes te rodeaban. Eras como un “niño” al que a veces había que retar. Tenías una energía envidiable, y cómo no, ¡si según vos tenías tan sólo 38! No por nada tu tema preferido era “a mi manera” el que pedías en cada fiesta, en cada show que compartimos porque con él te identificabas.
En premio a lo que fuiste, partiste dignamente, sin sufrir, quedaste en un sueño.
Nos has abandonado físicamente y has dejado un vacío enorme en nuestras vidas, en la de tus hijos, en la de tus nietos que te adoraban, en la de tus yernos, en la de tu hermana, en la de tus tías, en la de tus sobrinos, en la de tus amigos y por supuesto en la mía y la de mi familia.
Me cuesta pensar cómo seguir sin vos, me cuesta pensar que ya no me llevarás el matecito a la cama antes de irme a trabajar; me cuesta pensar que ya no me vas a mimar; me cuesta pensar que ya no tenemos tiempo para compartir; me cuesta pensar que ya no voy a tener a mi lado a la persona que me demostró amor con sus palabras y sus actos, que me valoró y que me hizo sentir en todo momento que era una reina.
Ro, gracias por los años de felicidad que me diste; gracias por integrarme en tu vida, gracias por haberme devuelto la sonrisa, gracias por haberme dado amor. Nunca te irás de mi vida, te seguiré amando en el recuerdo ¡y agradeceré por siempre haber compartido tus últimos siete años!
Cuando nos volvamos a encontrar seguro me estarás esperando con una sonrisa, un pucho en la mano y me preguntarás como siempre lo hacías: ¿te prendo uno? Porque sí, seguirás viviendo “a tu manera”.
Te amaré por siempre. Tu compañera Mary (o Juanita como me habías bautizado)”.
“Querido Roberto:
Sabemos que estás en paz. Con tu partida, uno vuelve a aprender, el tema es ponerlo en práctica. Y entonces yo he pensado que lo natural no se hace… se nace.
Ya sabe Rodrigo de tu partida, “tu amigo“ te recordará por siempre. Como todos nosotros… todos.
Quiero decirte que para mí el mayor legado que me has dejado es hacer feliz a un niño… dedicarle cada segundo posible como vos lo hacías. Estar con todos y para todos, en lo que sea: una charla, un show, una comida y ni hablar de tu voluntad de disponer tu tiempo para nuestros mandados.
Pero lo supremo -Robertito- es que has tratado a una mujer como un verdadero hombre y fue a Mary.
Gracias Roberto por lo que ella dice “el único que la hizo inmensamente feliz”. Entonces hoy yo te quiero más que nunca y sé que perdí a “un amigo”.
Cuidanos desde donde estés. Ayudanos a ser cada día mejores. Danos la fuerza que hoy nos falta. Nosotros sólo podemos recordarte con esa sonrisa todos los días. Hasta siempre”.
Eduardo.
HERMITA ETCHEVERRY DE LARRAGNEGUY
El pasado 19 de julio se produjo el deceso de una querida vecina que contaba con 87 años: Hermita Etcheverry de Larragneguy.
Oriunda de Chivilcoy, en su juventud se dedicó a trabajar en el campo, especialmente en la zona de La Pastora.
Radicada hace varias décadas en Tandil, su tiempo fue ocupado por las tareas propias de las amas de casa.
Su partida es lamentada por sus hijos Héctor Alberto y Marta, y su yerno Luis Elisegui, quienes la recuerdan con cariño y ruegan una oración por su eterno descanso.
GRACIANO JUAN ETCHEVERRY
El martes pasado, a los 79 años, falleció Graciano Juan Etcheverry, apodado “Vasco” por sus familiares y amigos. Su partida causó gran dolor en la comunidad y sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio Pradera de Paz.
Hijo de Juan Etcheverry, un vasco que llegó a la Argentina proveniente de Lasse, Francia, y Guillermina Urrutia, Graciano nació el 28 de febrero de 1936. Dedicados a las tareas ganaderas, en especial las tamberas, vivió su infancia en la estancia Los Cerrillos en el paraje La Patria. Asistió a la vieja Escuela 3 de la Base Aérea, donde cosechó muchas amistades.
A través de muchos años de lucha, su padre llegó a comprar su propio establecimiento de campo en la zona de Gardey, donde vivió desde 1954.
El 7 de marzo de 1963 se casó con Ana María Clemente. con quien compartió el resto de su vida, continuó viviendo en el mismo campo donde nacieron sus tres hijos: Susana, Graciela y Marcelo.
Siguió desarrollando las actividades agrícolas hasta el año 2004, fecha en la que se radicó en la ciudad de Tandil junto a su hermano Juan Pedro (Pichón).
Siempre interesado por la educación de sus hijos, se involucró en las cooperadoras de las escuelas como así también en su querido club Ferroviarios de Gardey.
La familia fue creciendo, llegaron así sus yernos Hugo y Guillermo y su nuera Sandra, con quienes mantuvo muy buena relación y luego sus nietos Gabriel, Florencia, Yanina, Agustina, Mariana, Valentina, Jimena, Juan Ignacio, Sofía y su nieta política Eugenia de quienes supo ganarse su amor y respeto.
En los últimos años tuvo la compañía de sus dos bisnietos, More y Tomi, que llegaron para sacarle un sonrisa con sus picardías y ocurrencias.
Disfrutaba de los domingos preparando un buen asado al asador para compartir con la familia.
A quienes lo conocieron, les dejó como legado el amor a la tierra, a los animales que quedó demostrado en el cariño por su amigo “Tupac”, el valor de la palabra y de la amistad.
“Te recordamos con la alegría y la sonrisa de siempre. Te amamos”… Tu familia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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