Necrológicas
AMELIA ESPIL de BELLIO
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado sábado 14 del corriente partió a reunirse con el Señor, Amelia Espil de Bellio, una querida mujer que contaba con 96 años de edad.
Amelia nació el 5 de diciembre de 1917 en Coronel Dorrego; a los cinco años se radicó en esta ciudad, junto a sus padres Pedro Espil y Justa Heredia y a sus seis hermanos, ya fallecidos.
A los 13 años conoció a Manuel Da Costa y fruto de esa unión nacieron sus hijos: Abel, Manuel, Justo, Tomás, Antonio y Teresita (fallecidos), Juan, Aurora, Piedad, José y Stella Maris. Luego enviudó y con el paso de los años conoció “al gran amor de su vida”: José Bellio y nació su hijo Jorge. El 1 de diciembre de 1976 contraen matrimonio y se dedican a la crianza de sus hijos del corazón (nietos): José Bellio “Tato” y Silvina Galbán.
Transformó su hogar en un refugio, cobijando al desamparado, convirtiéndose en la abuela de todos, mujer muy trabajadora, de su hogar, amante de sus mascotas y sus plantas… su pasatiempo eran los tejidos al crochet y siempre con su inseparable Biblia, compartiendo su creencia cristiana evangélica con hermanos de la congregación de la Iglesia Estrella de Oriente, los cuales presentes siempre.
Todas las tardes eran infaltables los mates compartidos con su hija Silvina, Sabrina (bisnieta), entretenida con sus travesuras y mimos de Leandro (bisnieto), al cual llamaba “chiquito mio”.
Sus hijos, hijos políticos, nietos, bisnietos, tataranietos, cuñada, sobrinos, amigos y vecinos la recordarán por siempre con sus inolvidables bendiciones.
“Ma: acá quedó un vacío… pero mi paz es saber que te mudaste, te adelantaste para reservarnos el mejor lugar. ¡Te amooo muchoooo! Silvina”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JULIA ESTHER REVERON de ALVAREZ
De manera repentina, a los 87 años de edad, el pasado domingo 8 del corriente partió de este mundo Julia Esther Reverón de Alvarez, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Esther había nacido en esta ciudad el 12 de octubre de 1926, desde muy joven se destacó con su habilidad en las prendas bellamente bordadas, una trabajadora ama de casa, además de abocarse a la actividad comercial.
Fue una persona muy querida y apreciada por su familia y amistades.
“Siempre te recordaremos querida mamá: tus hijos Carlos, Roberto y Jorge junto a demás familiares, quienes elevan una oración de inmenso recuerdo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARTA BEATRIZ ROBERTI de MACAYA
HORACIO ALBERTO MACAYA
En la jornada del jueves 29 de mayo la ciudad se mostró conmocionada por la pérdida de un conocido y querido matrimonio tandilense, conformado por Marta Beatriz Roberti y su esposo Horacio Alberto Macaya.
Ambos fallecieron en escasos minutos: él enfermo desde hace varios años con una grave dolencia y ella conmovida por la muerte de su compañero.
Caminaron ambos por la vida desde los 14 años, cuando él rondaba en bicicleta frente a la sastrería Roberti, en calle 9 de Julio y Mitre, para ver a su amada niña.
Horacio era hijo de Eduardo Macaya y Angela Iribarren y tenía dos hermanos: Eduardo (f) y Luis María (f), quien fuera vicegobernador bonaerense.
Vivió su infancia por lapsos en De la Canal, donde se desarrollaban las actividades rurales de la familia y en una casa ubicada en calle Garibaldi al 700; cursando sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José.
Muy joven se casó con Marta y se mudaron a una casa lindera a la paterna, donde nacieron sus cinco hijos: Horacio Eduardo, Carlos Alberto, Marcelo Daniel, Juan Alberto y María Eugenia.
La vida siguió, Horacio y Marta siempre juntos, trabajaron en el campo El Ceibo, en una importante planta de silos. Cuando perdió a su madre, los lazos con su esposa se hicieron aún más sólidos.
Más tarde, se mudaron al edificio Iberia, donde fue viendo crecer a sus 18 nietos, aunque la existencia se acortaba tras una tenaz pelea con una implacable enfermedad.
Además, ocupó importantes cargos directivos en el Banco Comercial del Tandil y en Mirasur; fue muy católico e infaltable a misa los domingos.
Marta, por su parte, hizo de sus días un perfecto caminar de acompañante, borrando toda señal de división y dando felicidad a los suyos. Dando normas de convivencia a hijos y nietos, apoyando las flaquezas de su esposo enfermo. Su salud le permitió este riguroso entrenamiento como si supiera que iba a ser el final marcado por su destino. A pesar de esa tarea sin fin, tuvo tiempo para dedicar al arte, instantes que gozó enormemente.
Fue así que cerró sus ojos minutos después que su esposo, dando el broche final de una unión perfecta en el amor.
FAUSTINO PEREZ
El pasado viernes 13 del corriente se produjo el fallecimiento de Faustino Pérez, quien contaba con 86 años de edad.
“Cacho” Pérez nació en Cinco Saltos (Río Negro). “Viniste cargado de ilusiones a Tandil con tu esposa Noemí y con tu hijo Adrián y luego agrandaste la familia con la llegada de Eli.
Pusiste una vinería en avenida Colón, donde fraccionaban y vendían vino de Río Negro.
Incursionaste en el deporte (tenis), que jugabas junto a mamá en el Club Independiente representando al club en toda la zona y provincia, cosechando una gran cantidad de amigos, seguro que muchos se van acordar y gracias a vos que me pusiste la raqueta en la mano a los cinco años y me enseñaste lo que pudiste, incursioné en el deporte tan lindo que hoy es parte de mi vida.
Te mudaste de barrio en el cual viviste cuarenta años, cambiando de rubro y atendiendo la despensa y fiambrería junto a mamá, donde pasaste tus últimos años, sentado en la esquina al sol quizá esperando el regreso de mamá condenada a una cruel enfermedad.
Seguramente esa tristeza por la que transitabas te llevó a este desenlace.
Viejito querido: dejaste un gran vacío… te extrañamos muchísimo y eso que hace una semana que partiste: tu esposa Noemí; tus hijos Adrián y Eli; tu nuera Ana y tus nietas Sabrina y Macarena !descansa en paz!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
LIDIA RENE GAZZOLA de MARTINEZ
A los 62 años de edad, el pasado lunes 16 del corriente se apagó la vida de Lidia René Gazzola de Martínez, una querida y apreciada mujer de María Ignacia (Vela). Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Hoy tan lejos de nosotros y tan cerca de Dios. Ella la luchó hasta donde pudo. Nos dejó hermosos recuerdos y mucha fortaleza para seguir adelante.
Fuiste una gran hija, esposa, mamá y abuela. Sentimos un fuerte dolor por tu partida. Siempre vas a estar en nuestros corazones !Tu familia te recuerda!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio municipal de María Ignacia (Vela).
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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