Necrológicas
JOSE TANGORRA
El pasado sábado 12 del corriente dejó de existir José Tangorra. Sus seres queridos lo recuerdan así:
“Allí están completando su sonrisa que hasta el momento sólo se conocía a medias, como su circunstancia, como su travesía, como sus deseos… que pueden saber de ellos. Los que tenían quedaron debajo de los escombros nacionalmente italianos, perversamente aguerridos e inconmensurablemente atormentados.
Ahora, la nueva Patria los reconoce como propios, aunque el sabor del inmigrante se hace sentir hasta en los banquetes más anhelados.
Es un nuevo día. Horas respetadas y compartidas en el hotel del barrio de Retiro. Todo está por pasar, lo bueno y lo malo, como la vida misma. consistiendo a la melancolía y a las virtudes aún sin desplegar…
Es tiempo de fotos, de hablar con los amigos en tierra firme, de proyectar finales sin principios, y de tomar más fotos que serán la rúbrica de su destino”.
Así llegaba este Tano a comprometer con felicidad su futuro de familia, trabajo y disfrute. Honrar la vida era la premisa que lo apuntalaba en lo alto de su conciencia y de su corazón sensible y directo.
Hoy tu familia te decimos ¡hasta pronto! Porque la única muerte posible es el olvido, y las aves en el cielo, y las construcciones en la tierra, nos atrapan apacibles en una única mirada: la tuya que refleja en nuestras almas la virtud inconmensurable de la tuya.
Siempre junto a vos, marido, papá, abuelo, tío, amigo, y tantos vínculos hermosos como los que vos mismo hiciste nacer, crecer y perdurar. ¡Te amamos Tanito hermoso!”.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
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En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado lunes 14 del corriente se produjo la desaparición física de Ignacio Daniel Lescano, de tan sólo 27 años de edad. sus seres querido lo quieren despedir de esta manera:
“Mi amor: en nombre de nuestro hijo y mío, te dedicamos con todo nuestro corazón estas palabras.
Mi vida. Aunque hoy tu presencia no brille entre nosotros, sé que nos vas a estar cuidando como siempre lo hiciste, por eso te doy las gracias por todo lo que nos diste y por todo lo que fuiste.
Gracias te doy, porque en estos siete años llenaste mi vida de alegría y momentos hermosos en el cual nos reímos y disfrutamos juntos. Gracias te doy… por el hijo maravilloso que me dejaste, por todo el amor que nos brindaste. Hoy, después de todo este tiempo, lo mejor y lo único que puedo decir es “gracias” por ser el amor de mi vida y un padre increíble… y por ser la única persona que me quiso por lo que soy…
Gracias, y estés donde estés, espero que sepas que siempre, pero siempre te vamos a tener en nuestro corazón como “Pocho” (como te decían tus padres y hermanos), “Tito” (como te decían tus abuelos Tata y Tete), “Nacho” (que te decían tus compañeros de trabajo) y “Papu” (como te decíamos en casa).
Fuiste una gran persona, un gran padre y marido… y eso no se olvida nunca ¡Te amamos!
(Tu esposa e hijo).
Hoy en día todavía no lo puedo creer que ya no estés en mi vida… Eras demasiado bueno para estar entre nosotros ¡Te amamos! (Tu hijo: Joaquín Ignacio Lescano López y tu esposa Cintia Andrea López).
Tu padre y yo, todos los días vamos a pensar que estás en tu casa, y te has ido a trabajar, pero cuando vayamos a visitar a Cintia y a tu Joaquín, ya no vas a salir a recibirnos como lo hacías, o contarnos todos los hermosos planes que tenías, pero sabés lo que nos da fuerzas, que vos querías seguir para adelante y eras incansable y eso le digo a tu padre: vamos que Ignacio así quiere vernos, fuertes y eso vamos a copiar de vos hijo, a pesar del dolor y yo como mamá tengo una llaga dentro mío, que me va a cerrar de a poco, como siempre me querías ver bien. Te amo, jamás te vamos a olvidar, fuiste nuestro hijo mayor.
Vamos ayudar a Cintia y a tu hijito que es un solcito. Ellos te necesitaban, que te quedaras por más tiempo, pero Dios no lo quiso así. Pero desde allá arriba estoy segura que nos estás viendo y nos vas a proteger y dar fuerzas todos los días para seguir como vos lo hubieras hecho ¡Te amamos y nunca te vamos a olvidar”.
Papá y mamá.
Te vamos a extrañar un montón, va a quedar un vacío siempre en nuestro corazón y aunque nunca te lo dije: te amo hermanito.
Cuídanos siempre a nosotros y sobre toda las cosas a tu hijito joaco o a tu “borys”.
(Anita, Adrián, Lucía y Maxi).
¿Por qué te fuiste? si tenías a tu familia, Joaquín, tan chiquito, que era la luz de tus ojos… Hermano siempre me voy acordar de vos ¡Te amo! Cuídanos y danos mucha fuerza para poder seguir”.
(Cecilia, Martín, Lautaro y Simón).
EMILIA RISTOVICH de LISSARRAGUE
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Emilia Ristovich de Lissarrague, una querida y apreciada mujer que contaba con 87 años de edad.
Emilia nació en esta ciudad el 26 de diciembre de 1924; dedicando su vida al bienestar de sus hijos Guillermo y Miguel, a su hogar y a su profesión de modista.
Quedó viuda muy joven y luego dedicó su tiempo a las manualidades, como tejer.
Su pasar fue tranquilo, rodeada de sus seres queridos, quienes hoy lamentan profundamente su partida.
Era una persona que le gustaba y era su gran placer ir al centro, era su paseo y hacer los mandados de la vida cotidiana. Lamentablemente, día a día su salud se fue deteriorando, que opacaron su vida, no pudo recuperarse. Hoy, Emilia está y estará con todos quienes la quieren; como sus nueras: Liliana y Silvia; sus nietos: Karina, Sergio, Yanina, Sebastián, Victoria, Bernardo y sus bisnietas: Agustina, Georgina, Natanael y Naiara; nietos políticos y demás familiares, que elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ERNESTO VICENTE PALAZZO
Cuando contaba con 85 años de edad, el pasado domingo 13 del corriente dejó de existir Ernesto Vicente Palazzo, un conocido hombre del quehacer periodístico de la ciudad.
Don Ernesto nació el 22 de julio de 1925 en Rauch; pero desde muy chico vivió en esta ciudad; durante muchos años se desempeñó en tareas administrativas en la Usina Popular, a la vez que desarrollaba en El Eco de Tandil su gran pasión: el periodismo.
Fue jefe de deportes de este Diario durante la década del ‘60, e impuso la página de turf imprimiendo su inconfundible sello de gran conocedor de la especialidad.
Ya en la década del ‘70 ascendió a secretario de Redacción sin descuidar nunca su amada página de los caballos de carrera.
Jubilado de ambas empresas, siguió durante un tiempo, escribiendo crónicas notables que recordaban a deportistas históricos de la ciudad. Lo hizo bajo el seudónimo de Víctor Eneas Platezzone, un anagrama de su nombre y apellido completos.
Ya retirado definitivamente, a mediados de los años ‘80, naturalmente aplacados los conocidos bríos e ímpetus que guiaron su vida impregnada de una fuerte personalidad, Ernesto encontró el reposo en la paz de su hogar.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANGEL ATILIO AÑON
A la edad de 75 años, el pasado miércoles 9 del corriente se apagó la vida de Angel Atilio Añón, un querido y respetado hombre radicado en esta ciudad.
Angel nació el 3 de enero de 1936 en Miranda, partido de Rauch. Desde muy chico trabajó en tareas rurales; ya a los 12 años comenzó a desempeñarse por cuenta propia.
El 10 de diciembre de 1959 contrajo matrimonio con Teodolina Kopp y fruto de ese amor tuvieron cuatro hijos: Mirta, Alicia, Miguel y Stella.
Trabajaron en la zona de Cacharí y en junio de 1962 se radicaron en esta ciudad, trabajando en la estancia “Las Blancas”, de Quillehauquy S.A., hasta que en mayo de 1975 se fueron a “La Lucha” (de la misma sociedad) en el paraje La Numancia, donde vivió hasta sus últimos días.
Sin dejar de cumplir con sus tareas, en 1992 comenzó a trabajar para Lalo Lauge, haciendo lo que más le gustaba y lo hacía feliz: andar entre los animales con su caballo.
Cuidó a sus hijos, yernos y nueras, nietos, nietos del corazón y su bisnieta.
En febrero pasado se vino a la ciudad para tratarse de su malestar. Fue así como pasó su tiempo rodeado de su familia, que lo cuidó y protegió hasta sus últimos momentos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
“Abuelito, te fuiste tan rápido que todavía es ilógico pensar que ya no estés más acá.
Fuiste una persona de bien, buena con todo el mundo. El único consuelo que nos queda es que no sufriste mucho abuelo. Dios sabía que no te merecías sufrir, porque eras una gran persona.
Fue un orgullo tenerte como padre, abuelo, amigo, porque eras todo para nosotros.
Te prometemos que vamos a estar siempre juntos, como siempre lo estuvimos y como más te gustaba; pero es inevitable sentir esta angustia que todos tenemos en nuestro corazón, de saber que no vamos a tener más a esa personita maravillosa que siempre nos acompañó.
Sabemos que desde allá arriba nos vas a cuidar como siempre lo hiciste. Quizás fue hora de ir a cuidar a esos angelitos que tenemos allá.
Abuelito: nunca te vamos a olvidar, porque personas como vos siempre se recuerdan, sos un ejemplo de hombre y siempre vas a estar en nuestro corazón ¡Te amaremos por siempre!”.
(Tu familia).
CRISTINO CASTILLO GARCIA
El pasado miércoles 9 del corriente y cuando contaba con 58 años de edad, falleció Cristino Castillo García, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Cristino había nacido el 24 de julio de 1952 en Paraguay, pero desde hace 27 años que estaba radicado en esta ciudad, donde junto a su esposa Segunda, había conformado una familia con sus hijas Adriana, Lorena y Noelia, a quienes les infundió su visión positiva de la vida; además fue buen padre y amoroso y ejemplar abuelo de sus nietos Cristian y Stefanía.
Pudo cumplir con su sueño de terminar el secundario a los 50 años, donde obtuvo las medallas al mejor alumno, mejor compañero y por su asistencia perfecta.
Junto a su hermano del corazón, Antonio, solían salir en excursiones de pesca, que era hobby preferido. Desarrolló su actividad laboral en una planta fabril, con su hermano Modesto, quien junto a sus otros hermanos Leonidas, Guillermo y sus cuñadas Angela, Anselma y Rita; sus sobrinos: Estela, María, Javier, Laura, Carolina, Lucas y sus yernos Reinaldo, Nicolás y Martín, lamentan profundamente su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ADELA CIAPUSCI
Cuando contaba con 80 años de edad, el pasado jueves 10 del corriente, se apagó la vida de Adela Ciapusci, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Adela nació en esta ciudad; curso sus estudios de docente en la Escuela Normal, recibiéndose en 1950. A partir de allí dedicó su vida a la docencia; desempeñándose como maestra y directora en el ámbito rural y urbano. También fue profesora en el nivel secundario y de adultos, estableciendo vínculos de afecto y respeto con sus compañeros y alumnos.
Educó con su ejemplo y durante toda su vida, transmitiendo valores tales como: el amor, la solidaridad, el compromiso, el respeto por el prójimo, la tolerancia, la templanza y la honestidad.
Fue una mujer muy querida por todos quienes tuvieron el placer de conocerla. Todos aprendieron algo de ella.
“No digamos adiós… pronunciemos solo un hasta luego, porque aquellos a quienes amamos nunca nos abandonan, están siempre con nosotros, sosteniéndonos en nuestros momentos de dolor, de tristeza… Acariciándonos el corazón y el alma.
Te despedimos con amor y agradecemos a Dios el haber estado a tu lado”.
Sus restos, previo velatorio y responso, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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