Necrológicas
MONSEÑOR JULIO MELUCCI
El pueblo de San Manuel despide a una figura entrañable que permanecerá para siempre en la memoria local como un prócer: monseñor Julio Melucci.
Nació en jurisdicción de Balcarce, “detrás de sierra La Barrosa”, el 14 de julio de 1931 y se crió en pleno campo, paisaje y cultura que dejarían en él profunda huella.
En 1945 ingresó en el seminario y fue ordenado sacerdote a los 26 años por monseñor Enrique Rau, el 1 de diciembre de 1957, en la parroquia San José de Balcarce. Era el año de la creación de esta diócesis que se desprendía del territorio de la arquidiócesis de La Plata, y el padre Julio se convertía así en el primer sacerdote para su nueva diócesis.
Ya ordenado, estuvo un año en el Instituto Nuestra Señora del Rosario de Necochea, para luego ir a Mar del Plata, “a darle una mano”, según sus propias palabras. Al cabo de tres años, el 29 de noviembre de 1960, el joven sacerdote fue nombrado párroco de ese lugar.
Desde el origen estuvo la petición de los vecinos de tener un sacerdote en el pueblo donde no había capilla, y donde avanzaban otras propuestas religiosas. El obispo se lo propuso y el sacerdote respondió: “Voy a probar”. El resto de la historia fue el despliegue de una creatividad imparable que conocería San Manuel, donde lo pastoral y la vida cotidiana, lo temporal y lo eterno, la religión y la vida social, se armonizaron admirablemente. Don Julio amó este lugar con toda su alma.
Partió de la nada. Al llegar tenía que conseguir una casa y abocarse a la construcción del templo. No había luz eléctrica y “los primeros casamientos los hacía con faroles”, según su testimonio. La plaza era un lugar que estaba alambrado y se usaba para cuidar caballos. El mismo día de su toma de posesión los vecinos le pidieron un colegio secundario, dándoles una respuesta que sonaba como desafío: “Depende de ustedes”.
Fue así como obtuvo de su gente pleno apoyo material y moral. Al año siguiente obtuvo la aprobación ante el Ministerio de Educación. Comenzó a edificar y el 13 de octubre de ese mismo año y el monseñor Rau bendecía las instalaciones del colegio, que comenzó a funcionar en marzo del año siguiente, logrando el objetivo de evitar que los jóvenes emigraran de San Manuel desde edad muy temprana.
Hoy este edificio recibe a más de 200 alumnos. Posee los tres niveles: inicial, primario y secundario.
El padre Julio, como todos le decían, participó activamente en varias comisiones siendo un pilar importante en varias obras del pueblo como: la electrificación rural, la telefonía, el agua potable, el acceso asfaltado a la ruta 227, la creación de un Centro de Educación Física y la capacitación de alumnos en Informática.
Atendió durante todos estos años la amplia zona que abarca la parroquia Napaleofú, Dos Naciones, Ramos Otero, Licenciado Matienzo, Las Numancias, etc.
Incansable en su trabajo a los 75 años, se propuso la construcción de un calvario en el cerro El Toro, de San Manuel, con un Cristo en su cima como bendiciendo a los pobladores del lugar, con una cruz que pesaba 800 kilos que él mismo mandó a construir, convirtiéndolo también en un atractivo turístico.
A los 80 años remodeló la iglesia, agregándole una “nave lateral”.
El 21 de enero de 1993 fue distinguido por el papa San Juan Pablo II con el título de capellán pontificio de Su Santidad. Y el 17 de septiembre de 1999 fue galardonado con el premio Divino Maestro otorgado por el Consudec.
El año pasado, el papa Francisco lo invitó a celebrar misa con él, en el Vaticano, a lo que el padre respondió: “Fue la mayor alegría que me pudo dar el Santo Padre”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailRecordatorio
“¡Gracias padre Julio! Un lindo homenaje a monseñor Julio Melucci, cura párroco de San Manuel.
¡Te fuiste! Siempre sentí que en el transcurso del tiempo nos vivías marcando valores (algo que no abunda): la humildad, la honestidad, la dignidad, la responsabilidad, la lealtad, etc., y vos siempre eras el primero en dar el ejemplo.
Quizás por eso todos sentimos que -sin duda- tu presencia marcó a fuego nuestras vidas, nos ha ayudado a ser mejores personas de lo que hubiéramos sido, o -por lo menos- intentarlo. Seguramente por la necesidad de devolver un poco de todo lo recibido estos últimos años te miraba de otra manera, con otro cariño, y ahí me di cuenta de que tu gran virtud fue ser un “gran soñador”.
Cuando uno te decía: ‘Padre, no gastes tantas energía y disfrute de su obra’, respondía: ‘Gracias querido, pero…’ y ya te enumeraba sus próximos sueños.
Y ahí entendí porqué no te quedaste sólo con tu escuela, tu gimnasio, tu parroquia, etc. A los 75 años soñabas con un Calvario y lo hiciste; a los 80 soñabas con remodelar tu iglesia y lo hiciste; a los 83 soñabas con dejar terminados los baños de tu escuela y lo hiciste.
Te fuiste a internar con un montón de sueños por cumplir….
Tu manera de ver la vida en el final de ella es el mensaje más lindo que podías dar a toda tu comunidad.
Y tal vez no te fuiste y seguís soñando.
Y para muchos la frase de la Madre Teresa de Calcuta te refleja de la mejor manera: “La palabra convence, pero el ejemplo arrastra”.
¡Gracias padre por tanto! Q.E.P.D.
Un ex alumno y compañero de ruta”.
MARIA ANGELA ECHANDI VDA. DE TOZZETTO
El pasado 26 de septiembre de 2015, a los 84 años, se produjo el deceso de una respetada vecina: María Angela Echandi viuda de Tozzetto.
Su familia escribió una semblanza que reproducimos a continuación:
“Tu despedida comenzó aquella triste mañana de diciembre cuando el destino te arrebató de entre las manos a uno de tus hijos. Tiempo después fue el turno de despedir a tu compañero de viaje, tu amor incondicional (el otro gran pilar de la familia que juntos construyeron).
Según decías, te entregaste a una vida en la que lo único que importaba, lo único que esperabas, era que llegara tu momento de partir también.
Dieciséis años tuvieron que pasar para ese reencuentro de los tres. Durante ese tiempo había llegado el momento de devolverte lo que habías hecho por todos nosotros y así lo intentamos. Cada cual a su forma y a su modo. Esperamos haberlo logrado.
La canción dice:
‘…Disfruté tanto, tanto cada parte,
y gocé tanto, tanto cada todo,
que me duele algo menos cuando partes,
porque aquí te me quedas de algún modo…’
Y es así como tus hijos, nietos y bisnietos lo sentimos, porque algunas personas jamás nos dejan, son eternas. Disfrutamos de vos al máximo, nos diste tu amor y tu compañía a lo largo de nuestras vidas. Eso nos ayuda hoy a soportar tanto dolor.
‘…la llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no estés…’
Las flores de tu jardín ya notan tu ausencia y se empiezan a marchitar, todo lo contrario de nuestro amor por vos, con tu recuerdo cada vez más presente. Fuiste tan grande para toda esta familia, tan especial, que se nos hace imposible recordar un solo momento en el que no estés formando parte.
Este fue un Día de la Madre muy especial, el primero sin tenerte.
La familia toda te llora y te despide. Eternamente agradecidos. Hasta siempre. Descansa en paz”.
ESMILDA TERESA ROSA BEBER VDA. DE GARCIA LABANDAL (“MILA”)
El pasado domingo 11, a la edad de 88 años, falleció Esmilda Beber, dejando pesar y mucha tristeza entre su círculo de familiares y amistades.
Mila había nacido en esta ciudad el 25 de agosto de 1927. Era hija de Luciano Beber y Carolina Ferragine.
Pasó su niñez e infancia en el campo La Unión, en María Ignacia (Vela), junto a sus seis hermanos: Nilda, Dora, Hilda, Lidia, Luciano y Juan Carlos.
Con tan sólo 15 años se recibió en el curso de corte y confección, profesión que desempeñó en el transcurso de su vida, dedicándose a la alta costura y logrando mucho reconocimiento en la ciudad.
El 24 de enero de 1957 contrajo matrimonio en Vela con David R. García Labandal, compañero de camino y padre de sus hijos Guillermo y Alejandra, ya radicados en Tandil.
Con el transcurrir del tiempo la familia se agrandó con la llegada de su nuera Carolina Galván y -poco después- de sus adorados nietos: Ayrton, Kevin y Tomás.
Fue una excelente y ejemplar madre, esposa y abuela.
Su humildad y su carácter alegre hicieron que estuviese rodeada de sus afectos hasta el último instante en que ese corazoncito de oro se apagó.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Sus hijos Guille y Ale, escribieron la siguiente dedicatoria:
“Mamá: Es muy difícil decir en pocas líneas lo que sos para nosotros. Los hechos de tu vida demostraron todo.
Tu gran amor: la familia, a la que cuidaste como un tesoro.
Tu pasión: tu profesión.
Tu ejemplo: la honestidad, el valor de la amistad.
Tu luz: los nietos.
Tu herencia: nuestra educación.
Tu legado: ser buenas personas en todo sentido.
Nuestro orgullo: decir sí, somos hijos de Mila y Lico. Te amamos, Mami hermosa”.
CONSTANTINA MARIA MAGNOLER DE QUIROGA (“NILA”)
El pasado 8 de octubre se produjo el deceso de una querida vecina tandilense.
Conocida como “Lina”, Constantina María Magnoler de Quiroga había nacido en Italia y pasó la Segunda Guerra Mundial en su pueblo.
A los 15 años de edad llegó a nuestro país.
Fue una trabajadora incansable y su espíritu de gran lectora la ayudó a conocer y a hablar el español sin errores.
Se jubiló trabajando en el Hospital Municipal Ramón Santamarina de Tandil, ejerciendo su profesión de modista en la ropería del nosocomio.
Fue una madre protectora que siempre estuvo pendiente de su familia, y que -a la vez- se caracterizó por ser muy independiente.
La “abuela Lina” fue querida por su familia y también por todos los que tuvieron el placer de conocerla.
HORACIO FRANCISCO SANCHEZ
El 8 de octubre pasado falleció Horacio Francisco Sánchez, cuando contaba con 68 años de edad.
Sus hermanos y sobrinos lo recordarán por siempre como una buena persona, un hombre de bien y servicial.
Era un buen amigo que supo cosechar afectos a lo largo de su vida.
“Te extrañaremos y siempre estarás en nuestros corazones. Tu mamá María y tus hermanos, Loli, Ale, Carlos, Luciana, Miguel y Felipe”.
EDUARDO OSVALDO UZABIAGA
El 17 de octubre, a los 70 años, se produjo el deceso de Eduardo Osvaldo Uzabiaga, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Había nacido en la zona de Las Numancias, el 28 de junio de 1945.
A los 28 años contrajo matrimonio con Olga Lucía Bálsamo y tuvieron cuatro hijos: Eduardo, Sergio, Walter y José; quienes sumaron a sus hijas políticas Estrella, Valeria y Fabiana, en tanto que luego llegaron los nietos y bisnietos.
Se desempeñó durante 35 años como empleado municipal, llegando a su jubilación. Era un hombre trabajador, excelente persona y buen vecino.
En sus tiempos libres atendía a sus animales, a los que cuidaba con cariño.
“Vamos a extrañar tus infaltables picardías que nos habían reír mucho.
Fuiste un abuelo compinche y nunca faltaban tus consejos tan acertados.
Nunca dejaremos en el olvido tu legado tan preciado y siempre recordaremos tu elegancia y fuerza para afrontar la vida.
Te vamos a extrañar mucho y siempre estarás en nuestros corazones.
Viejito querido: me despido de vos, con un beso y un abrazo, sabiendo que muy pronto nos vamos a reunir y vamos a poder estrecharnos con mucho amor para siempre.
Tu esposa Petty”.
PEDRO JUAN LARSEN (“PERICO”)
“Perico” era descendiente (nieto) de Alberto Larsen, coterráneo de Juan Fugl y de la misma congregación danesa.
Nació en Tandil en el pasaje Santa Ana, detrás de la parroquia cuando ésta era aún catalogada como capilla Santa Ana, donde fue monaguillo. Concurrió a la vieja Escuela 11 en su antiguo edificio.
Era hijo de ferroviario y creció en el barrio de la Estación, en tanto que fue jugador de fútbol y de básquet del club Ferro.
“Su primer trabajo fue en la tienda Gath y Chaves, donde conoció a la que luego fuera su esposa Coca Tucker, con la que compartió 62 años de matrimonio y tuvieron dos hijos que le dieron cuatro nietos y cinco bisnietos, completando éstos la quinta generación nacida en Tandil.
También trabajó varios años en Casa Galver, Sedería Rosalinda y por último en El Ideal del Obrero hasta su jubilación.
Lo he visto atender a su fiel clientela, con 4 ó 5 clientes esperándolo aunque los otros vendedores estuvieran libres, porque querían que los atendiera él, ya que les conocía los gustos y los talles a todos ellos.
Por su parte, sus patrones le confiaban las compras y decían que las realizaba mejor que ellos y sabía lo que se vendía.
También -paralelamente- era el casero el Centro Israelita de Tandil, atendiendo las necesidades de los afiliados por muchos años, por lo que fue reconocido con la amistad de muchos de ellos.
En su madurez, junto con Coca, se volcaron con devoción al Evangelio concurriendo a la Iglesia Peniel, donde se destacó por su férrea convicción.
En su Fiat 1500 visitaba enfermos para reconfortarlos con su palabra evangelizadora. Quince años antes de su deceso, decía que el Señor le había confiado que le serviría hasta los 92 años y así fue.
Falleció el lunes 19 de octubre y ahora estará reencontrándose con sus hermanos y su querida esposa, que se fueron antes y donde é1 pensaba que estaban.
Este gran vendedor y conquistador de almas, con el tiempo me legó esta historia. Que descanses en paz Papá”.
Daniel
MARIA FERNANDA PEREZ
El 8 de octubre pasado se produjo el deceso de María Fernanda Pérez, quien había nacido el 8 de noviembre de 1973, en Olavarría.
Se radicó en Tandil, donde formó una familia junto a su esposa Osvaldo Ramírez, y tuvo tres hijos maravillosos: Flavia y Emmanuel Ramírez, y Maylén Pérez.
A pocos días de su fallecimiento, su familia y amigos la recuerdan con gran amor y desean un descanso eterno.
“Siempre estarás viva en nuestros corazones. Te recordaremos cada día. Nos queda cada enseñanza y ese espíritu con el que afrontabas todo, cada obstáculo, hasta el día en que te despediste. Te amamos.
Tus hijos, esposo, familia Calvo, tus cuñados Daniel Ramírez, Claudia Spano y tus sobrinos Tomás y Valentín”.
V FRANCISCO GOMEZ (PACO)
Había nacido en Tandil el 12 de julio de 1923 y “emprendió su último vuelo” el 10 de octubre pasado. Su familia lo recuerda de la siguiente manera:
“Ayer partiste. Hoy ya se nota tu ausencia. Fuiste una presencia importantísima en mi vida. Fuiste ejemplo de trabajo duro, honradez y confianza.
Tu cuerpo te falló y se convirtió en una jaula que no te dejaba en libertad. Y vos, ya te querías ir. Ya era tiempo, ya era hora.
Abuelo ejemplar y bisabuelo maravilloso, tus últimas palabras y pensamientos fueron para las nenas.
Ejemplo de amor y valentía, persona querida y respetada. Ese sos vos: mi abuelo.
Te quise, te quiero y nunca te olvidaré. ¡Gracias por estar todo este tiempo a mi lado! Fui afortunada de tenerte.
Descansá en paz”
Laura Daniela
“Te fuiste lentamente, casi en silencio, en el segundo sábado de octubre, una mañana soleada y tibia con dejos de invierno, un invierno perezoso que no quiere partir.
Te fuiste, pero queda tu presencia en cada comentario futbolero, cada vez que nombren a tu Boca amado (bostero eterno), cada vez que desande caminos por Arroyo Seco, cada vez que vea un carro tirado por caballos o un envase de leche en la heladera.
Paco, el lechero. Paco, el visionario que soñó con una planta pasteurizadora de leche y junto con otros visionarios fundaron Industrias Lácteas Cruz del Sur en el ’63.
Paco, el de la mano suelta, el que comenzaba sus días a las tres y media de la mañana y almorzaba a las cinco de la tarde.
Paco, el que junto a tu esposa María Esther nos regalaron a tu hija Nora y a mí una infancia y una adolescencia maravillosa, el que nos inculcó la cultura del estudio y el trabajo.
Paco, el honesto, el incansable.
¡Paco! te fuiste en paz, tranquilo, rodeado por el amor de tu mujer de toda la vida, de tus hijos, de tu nieta Laura, su esposo Mario, tus bisnietas (tus lucecitas) Maca la terrible y Mili la profunda, Lilián (mi amor), sobrinos, amigos y todos los que te queremos.
Francisco Gómez (Paco), que ‘la luz’ te reciba con mucho amor”. Tu hijo Jorge.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios