Necrológicas
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BLANCA RIVE BASCOUGNET DE SAENZ
Tras soportar los procesos de una corta dolencia, el pasado jueves 10 del corriente se apagó la vida de Blanca Rive Bascougnet de Sáenz, una querida y apreciada mujer que contaba con 84 años de edad.
Blanca nació en esta ciudad el 18 de abril de 1926, cursó sus estudios primarios en el Colegio Sagrada Familia, Escuela Nº 1 y Escuela Normal, hasta que junto a sus padres Eduardo y Elvira se radicó en la localidad de María Ignacia (Vela).
Se familia estaba conformada por cuatro hermanos varones y dos del corazón; por su condición de mayor y única mujer, fue el centro a quien todos acudían en busca del consejo oportuno.
Muy jovencita conoció a quien sería su compañero de ruta a lo largo de 60 años: Adolfo “Fito” Sáenz, de cuya unión nacieron sus hijos; María, Marta y Adolfo, a quienes guió y educó con los mejores valores.
Con el paso del tiempo se fueron sumando a la familia, sus hijos políticos Mario y Susana; más tarde su vida se alegró con la llegada de sus seis nietos: Juan Cruz, Facundo, Nicola, Pablo, Martín y Milagros, con quienes disfrutó y fueron la luz de sus ojos, brindándoles todo lo que estaba a su alcance, al igual que sus bisnietos Juana y Joaquín.
Mujer fuerte de sólidos principios religiosos que supo transmitir a su familia y a su comunidad desarrollando su actividad de catequista por más de 40 años, colaborando en múltiples tareas parroquiales como laica comprometida.
Su actividad laboral la desempeñó como empleada administrativa de la Sala de Primeros Auxilios y luego en el Hospital “Enrique Larreta”, donde era querida y estimada por compañeros y superiores..
Blanca siempre estaba dispuesta para todos: hijos, nietos, bisnietos, hermanos, cuñados, sobrinos, primos, destacándose por su espíritu espontáneo, inquieto, de decisiones rápidas y de servicio para quienes la requerían, será el ejemplo a imitar por todos los que sienten su partida hacia la Casa del Padre, donde seguramente encontrará su verdadero descanso.
“Que dichosos son aquellos que mueren en el Señor, porque el premio a sus trabajos en el cielo les da Dios”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
Tras soportar los procesos de una corta dolencia, el pasado jueves 10 del corriente se apagó la vida de Blanca Rive Bascougnet de Sáenz, una querida y apreciada mujer que contaba con 84 años de edad.
Blanca nació en esta ciudad el 18 de abril de 1926, cursó sus estudios primarios en el Colegio Sagrada Familia, Escuela Nº 1 y Escuela Normal, hasta que junto a sus padres Eduardo y Elvira se radicó en la localidad de María Ignacia (Vela).
Se familia estaba conformada por cuatro hermanos varones y dos del corazón; por su condición de mayor y única mujer, fue el centro a quien todos acudían en busca del consejo oportuno.
Muy jovencita conoció a quien sería su compañero de ruta a lo largo de 60 años: Adolfo “Fito” Sáenz, de cuya unión nacieron sus hijos; María, Marta y Adolfo, a quienes guió y educó con los mejores valores.
Con el paso del tiempo se fueron sumando a la familia, sus hijos políticos Mario y Susana; más tarde su vida se alegró con la llegada de sus seis nietos: Juan Cruz, Facundo, Nicola, Pablo, Martín y Milagros, con quienes disfrutó y fueron la luz de sus ojos, brindándoles todo lo que estaba a su alcance, al igual que sus bisnietos Juana y Joaquín.
Mujer fuerte de sólidos principios religiosos que supo transmitir a su familia y a su comunidad desarrollando su actividad de catequista por más de 40 años, colaborando en múltiples tareas parroquiales como laica comprometida.
Su actividad laboral la desempeñó como empleada administrativa de la Sala de Primeros Auxilios y luego en el Hospital “Enrique Larreta”, donde era querida y estimada por compañeros y superiores..
Blanca siempre estaba dispuesta para todos: hijos, nietos, bisnietos, hermanos, cuñados, sobrinos, primos, destacándose por su espíritu espontáneo, inquieto, de decisiones rápidas y de servicio para quienes la requerían, será el ejemplo a imitar por todos los que sienten su partida hacia la Casa del Padre, donde seguramente encontrará su verdadero descanso.
“Que dichosos son aquellos que mueren en el Señor, porque el premio a sus trabajos en el cielo les da Dios”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
DIZNARDA DEL CARMEN ROA de ULLOA
El pasado domingo 13 del corriente y cuando contaba con 65 años de edad, falleció Diznarda del Carmen Roa de Ulloa, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Diznarda nació en Chile el 27 de septiembre de 1945; junto a sus padres Elvira y José Roa llegaron a la Argentina, cuando ella tenía 12 años y se radican en Barker, donde se crió y creció.
Muy joven contrajo matrimonio con Francisco Ulloa, conformando una familia con sus hijos: Gladys, Graciela, Daniel y Luis, que más tarde fueron sumando a sus hijos políticos: Javier, Mauricio, Beatriz, Erica y sus queridos y amados nietos: Kevin, Darío, Manuel, Emilia, Thomás, Enzo e Iván.
Su alegría se completó luego con la llegada de sus bisnietos: Zahira, Thiara y Milagros, colmando de dicha y felicidad la casa de sus bisabuelos.
“Supo llenarse de afectos y amistades por su sencillez y humildad y ganarse el aprecio y cariño de todos. Su partida dejó un gran vacío, mucho dolor y una gran tristeza, que se van a llenar con los recuerdos de los momentos vividos. Siempre estará en cada uno de nuestros corazones. Hasta siempre”.
(Tu familia).
GABRIEL RICARDO
De manera inesperada, el pasado viernes 18 del corriente se produjo el fallecimiento de Gabriel Ricardo, un querido y respetado hombre que contaba con tan solo 28 años de edad.
Gabriel había nacido en esta ciudad el 24 de mayo de 1982; era hijo de Isabel Lamas y Raúl Ricardo; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 36, luego se dedicó a trabajar en el campo, haciendo tareas de tambo y con la hacienda.
Más tarde se dedicó a la mecánica automotor, especializándose en cajas de cambio, tarea que le apasionaba, al igual que su hobby: las excursiones de pesca con sus amigos. Ultimamente se dedicó a la plomería y gasista.
Desde 2004 compartía sus días junto a Julieta Falcón, con quien vivió sus últimos siete años de vida.
Fue padre de Alexis, hermano de Marcelo, Anahí, Ariel, Darío, Romina, Matías y Florencia, Ricardo y Pablo y Matías Alsina Lamas; nieto de Josefa y Alberto Lamas, Florencia (f) y Sebastián Ricardo.
Su partida de este mundo deja también gran pesar entre sus padres políticos Julio Falcon y Raquel Restelli; su mamá del corazón de los últimos 25 años: Graciela Silva; sus hermanos políticos Liliana Peralta, Luis Kelly, Yésica Velázquez, Darío y Rocío Falcón, Mario Uran, Mariana Camarzana, Inés López Ciano; sus sobrinos Tamara, Alexandra, Rocío, Axel, Kevin, Jonas, Nicolás, Luna, Tomás, Luciano, Micaela, Lucas Trinidad e Ismael. Sus amigos y compañeros de trabajo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Gabriel: amor de mi vida, mi compañero, mi hijo grande, mi Papu, hoy no estás… te busco en la casa y me encuentro con tus fotos, con los recuerdos que en cada rincón dejaste… con tu perfume y tu presencia que jamás olvidaré.
Siete años vivimos juntos, los últimos de tu vida… los mejores de la mía. Viajo en el tiempo y recuerdo el primer beso que me robaste y tu carita picarona y me arrebataste el corazón.
Seis meses de noviazgo y apuramos los pasos, comenzando la aventura de convivir. Tan jóvenes, tan inexpertos, crecimos juntos ¡que lindo fue tenerte, que amargo es perderte!
La cama grande ya no es punto de encuentro, después de un día agitado de trabajo, para charlar, mirar tele o jugar a la lucha. ¿Quién va calentar mis pies fríos, a quien voy a despertar con el desayuno en la cama?
Ya no voy a recibir tus SMS preguntando ¿qué hacés Papu? ¿Estás en casa? ¿Qué cocinaste?.
Extraño tus mañas de dejar todo tirado, tu voz, tus besos, tus mimos y abrazos. Te amé, te amo y voy amarte siempre. Hice lo que pude para que te quedes conmigo, no alcanzó y aunque me parezca increíble y porque fue tan inesperado, tengo que aceptar que te adelantaste y Dios te llamó primero a vos.
¡Algún día nos encontraremos otra vez y para siempre! Gracias por todo lo que vivimos, fue maravilloso, voy a extrañar ser tu copiloto, tu Papuchis, tu Papu, tu Ma, tu Gorda. Voy a extrañar tu vida acoplada a la mía. ¡Te amo hoy y siempre!”.
Julieta.
“Gabriel: amor de mi vida, mi compañero, mi hijo grande, mi Papu, hoy no estás… te busco en la casa y me encuentro con tus fotos, con los recuerdos que en cada rincón dejaste… con tu perfume y tu presencia que jamás olvidaré.
Siete años vivimos juntos, los últimos de tu vida… los mejores de la mía. Viajo en el tiempo y recuerdo el primer beso que me robaste y tu carita picarona y me arrebataste el corazón.
Seis meses de noviazgo y apuramos los pasos, comenzando la aventura de convivir. Tan jóvenes, tan inexpertos, crecimos juntos ¡que lindo fue tenerte, que amargo es perderte!
La cama grande ya no es punto de encuentro, después de un día agitado de trabajo, para charlar, mirar tele o jugar a la lucha. ¿Quién va calentar mis pies fríos, a quien voy a despertar con el desayuno en la cama?
Ya no voy a recibir tus SMS preguntando ¿qué hacés Papu? ¿Estás en casa? ¿Qué cocinaste?.
Extraño tus mañas de dejar todo tirado, tu voz, tus besos, tus mimos y abrazos. Te amé, te amo y voy amarte siempre. Hice lo que pude para que te quedes conmigo, no alcanzó y aunque me parezca increíble y porque fue tan inesperado, tengo que aceptar que te adelantaste y Dios te llamó primero a vos.
¡Algún día nos encontraremos otra vez y para siempre! Gracias por todo lo que vivimos, fue maravilloso, voy a extrañar ser tu copiloto, tu Papuchis, tu Papu, tu Ma, tu Gorda. Voy a extrañar tu vida acoplada a la mía. ¡Te amo hoy y siempre!”.
Julieta.
HAYDEE BEATRIZ FELIPE
Cuando contaba con 61 años de edad, el pasado jueves 17 del corriente se apagó la vida de Haydeé Beatriz Felipe, causando mucho dolor en quienes las querían, desde el corazón.
Haydeé nació en esta ciudad el 14 de enero de 1950; era hija de Elida Herminia Porto y Domingo Eliseo Felipe, siendo la quinta de ocho hermanos.
Desde muy jovencita comenzó a desempeñar sus actividades laborales en el Frigorífico Cagnoli, viendo crecer a los ahora titulares de la empresa, Pablo y Favio Cagnoli, por los cuales tenía un cariño muy especial y en cuyo establecimiento se jubiló.
Su hermana Negra la recuerda así:
“Una enfermedad cruel te llevó de nuestro lado, sufriste mucho Haydeé, tal vez la muerte de mamá, ocurrida el año pasado aceleró tu partida.
Fuiste una luchadora y tenías un corazón de oro, quisiste a tus sobrinos incondicionalmente, ya que la vida no te dio hijos. No olvidaré jamás las tardes de mate y chinchón con familiares y amigos, en tu casita donde vivías con mamá. La ciencia no pudo hacer nada y ese es mi gran dolor.
Vaya mi agradecimiento por todo lo que hicieron por ella, al doctor Ponce; a la señora Marta, su secretaria y a quienes me acompañaron con una palabra de consuelo. Descansa en paz hermana querida, después de tanto dolor”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria:
“Tener una amiga es una gracia, conservar una amiga es una virtud, ser tu amiga es un honor; fuiste nuestro refugio, nuestra paz, donde encendíamos la sonrisa y apagábamos la soledad.
Gracias por estar a nuestro lado cuando te necesitábamos; por comprendernos y aceptarnos como somos; por alegrarte con nuestras alegrías y sufrir con nuestras tristezas; por dejarnos compartir tu mundo.
Para nosotras, tus amigas, no te fuiste porque estarás por siempre en nuestros corazones”.
(Susana, Marta y Estela).
“Tener una amiga es una gracia, conservar una amiga es una virtud, ser tu amiga es un honor; fuiste nuestro refugio, nuestra paz, donde encendíamos la sonrisa y apagábamos la soledad.
Gracias por estar a nuestro lado cuando te necesitábamos; por comprendernos y aceptarnos como somos; por alegrarte con nuestras alegrías y sufrir con nuestras tristezas; por dejarnos compartir tu mundo.
Para nosotras, tus amigas, no te fuiste porque estarás por siempre en nuestros corazones”.
(Susana, Marta y Estela).
ROSA ELVIRA RODRIGO de DE BASTIANI
El pasado sábado 19 del corriente, dejó de existir Rosa Elvira Rodrigo de De Bastiani, a la edad de 60 años. Sus seres queridos la recuerda así:
“Es un vacío enorme el que has dejado con tu partida, quienes compartimos contigo tu vida, y hemos recibido tu amor y tus cuidados, sabemos de tu gran generosidad, de tu enorme entrega al cuidado y amor tanto de tus padres como de tu esposo, tus hijos, y tus nietos.
Esposa e hija ejemplar, dedicada siempre a tu familia. Por tu gran generosidad y entrega para con los demás supiste cosechar infinidad de amistades, quienes también sufren tu ausencia, como nosotros que te amamos tanto, y que sufrimos a tu lado esa cruel enfermedad que te llevó. Ni siquiera en esos momentos difíciles querías que viéramos cuánto sufrías, en tu afán de no vernos sufrir a nosotros por vos.
No tenemos ninguna duda que desde ese momento sos un ángel en el cielo y que desde allí nos proteges. Nunca te olvidaremos, estarás siempre en nuestro corazón hasta el día en que nos reencontremos, elevamos desde acá una oración por el eterno descanso de tu alma: tu esposo Oscar; tus hijos: Marita, Marcela y Valentín, tu yerno Juan y tus nietos: Facundo, Julieta, Milagros, Ignacio y Agostina”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NICANOR IGNACIO RODRIGUEZ
A los 82 años de edad, el pasado jueves 17 del corriente dejó de existir Nicanor Ignacio Rodríguez, dejando un gran vacío entre su círculo de familiares y amigos.
“Titín” Rodríguez nació en Azul el 24 de febrero de 1929 y pasó su niñez en el campo, en la zona de Gardey y La Pastora, de donde siempre recordaba las travesuras y picardías que hacía con sus hermanos.
En su juventud se casó con Dora De Haart, y tuvieron siete hijos: Alfredo, Ernesto, Eva, Daniel, Graciela, María y Estela. Por cuestiones del destino quedó viudo al nacer su última hija.
Hombre de mucho coraje supo ingeniárselas para criar a sus hijos y darles la mejor educación: la del trabajo, el amor y el sacrificio.
La vida le dio la satisfacción de la llegada de sus nietos: Pamela, Ignacio, Pablo, Huguito, Celeste y Martincito –que partió muy temprano a las manos del Señor-, Jorgelina, Belén, Naila, Jesica, Matías, Gisela, Natalia, Anahí, Javier, Marisol, Germán, Mariana, Mateo y Gianlucas.
Más aún, tuvo la dicha de conocer a sus 12 bisnietos: Jazmín, Tomás, Magalí, Gastón, Micaela, Facundo, Gonzalo, Delfina, Luz, Lucio, Morena y Luisana. Pero partió con la consternación de haber esperado hasta último momento la llegada de Jerónimo y de haber partido tan solo un día antes de su nacimiento.
Amiguero como pocos, disfrutaba mucho las veladas de truco y los bailes, las reuniones familiares y los corderos al asador. Tenía la virtud de contar chistes y cuentos para cada situación. Un ejemplo de fortaleza, supo conformar una gran familia, con defectos como todas, pero unida como pocas en los malos momentos.
“Siempre estaremos agradecidos por tu lucha para tener la familia que hoy somos. Te vamos a extrañar y recordar con una sonrisa, como a vos te hubiera gustado”.
Asimismo, sus seres queridos desean agradecer a médicos, enfermeras y mucamas del segundo y tercer piso de la Clínica Chacabuco, por la excelente atención recibida durante su internación.
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados en el Crematorio de Miramar.
MANUEL PEDRO FARCY
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, en el atardecer del pasado viernes 25 del corriente dejó de existir Manuel Pedro Farcy, un conocido y respetado hombre que contaba con 64 años de edad.
Manuel había nacido en esta ciudad el 27 de marzo de 1946 –hoy cumpliría 65-; integrando una familia junto a sus hermanos Julio, Amalia, Susana, Beatriz, Elda, María Teresita y Elena.
Desde los 17 años dedicó su actividad laboral en Casa Alessi y Manna, comenzando desde muy abajo hasta llegar a desarrollar la tarea administrativa de la empresa. Su hobby eran las excusiones de pesca, que desarrollaba asiduamente junto a sus amigos y era hincha de Boca Juniors.
Muy joven se casó con Sara Labaca y fue buen padre de sus hijos Marcos Sebastián, Luciana e Ignacio Manuel; luego se sumó a la familia su hijo político Mario Tapia y supo disfrutar del cariño de sus nietos: Milagros, Alejo, Delfina y Camila, quienes hoy lamentan profundamente su partida de este mundo y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
DORA DULCIA HORNE de RINALDI
El pasado martes 22 del corriente se apagó la vida de Dora Dulcia Horne de Rinaldi, una querida mujer que contaba con 79 años de edad. Su familia la recuerda así:
“Dori: ser que sabía brindar la palabra que cobijaba el alma de quien la recibía, regalaba el silencio adecuado a quien sabía escuchar, el abrazo silencioso y mullido de amor, con sus brazos adelgazados pero llenos de energía interior.
Plena de sabiduría simple de la vida, dedicada a sus dos seres más amados: Marcela y Fabián, a sus queridos nietos, multiplicaba su amor a todo ser que la necesitaba.
Ella sabía de la necesidad del otro sin que el otro se lo dijera, era el Papá Noel invisible de muchas almas desconocidas y mamá adoptiva de otras que sin permiso tomaba prestado un pedacito de su ser.
Intuitiva, sigilosa y prudente llegaba siempre con el consejo adecuado.
Ella decía: “no me cuesta dar” y en verdad era un manantial sin fin, envuelta de palabras, versos, frases, cuentos, colores, libros, cuadros, recuerdos y amores, se fue y nos dejó llenos de su ser.
Hoy la despedimos, agradecemos a la vida haber aprendido tanto de ella, por eso le damos la bienvenida a su alma que siempre reposará en un rinconcito de cada uno de nosotros”.
Dedicatoria:
“Fuiste un ser de luz, íntegro, compasivo, simple y amoroso. Honraste con tu presencia a todos quienes tuvimos la suerte de cruzarnos en tu camino.
Suave y amorosamente habitaste y habitarás por siempre en nosotros ¡Te amamos!”.
Los tuyos.
“Fuiste un ser de luz, íntegro, compasivo, simple y amoroso. Honraste con tu presencia a todos quienes tuvimos la suerte de cruzarnos en tu camino.
Suave y amorosamente habitaste y habitarás por siempre en nosotros ¡Te amamos!”.
Los tuyos.
JORGE ITALO TRIPODI
Justo cuando llegaba el otoño, el pasado lunes 21 del corriente, se apagaba la vida de Jorge Italo Tripodi, un querido y respetado hombre que contaba con 73 años de edad.
“El flaco” Tripodi vivió sus últimos años junto a su hija Claudia, a la que cuidó y protegió hasta el último día; y que también tenía a su yerno Juan; a sus cinco nietos y tres bisnietos, que siempre lo llevarán en su corazón.
“También, hasta el último día te acordabas de tu mamá, tan buena como vos y a mi madre que ahora están a tu lado. Todos los días se acordaba de sus hermanos, sobrinos y cosechaste muchas amistades de trabajo, como Fedalo, Rubiales y Pagnacco; junto a las amistades que conservabas de toda la vida y que compartían anécdotas y días de pesca.
Bueno papá, gracias por compartir tantos momentos, que nunca olvidaré y que siempre llevaré en mi corazón. ¡Te quiero y te voy a querer siempre!”.
Tu hija Claudia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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