Necrológicas
Semblanza de los vecinos fallecidos recientemente.
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JUAN JOSE CUVILLIER
El pasado 16 de febrero se produjo el deceso de Juan José Cuvillier, un vecino tandilense muy querido que contaba con 84 años y que en su círculo de amistades era conocido como “Tallarín”.
Había nacido el 24 de julio de 1931 y se desempeñó durante muchos años como chofer municipal, tanto en una ambulancia como en un camión de recolección, además de cumplir funciones en un lavadero de papas.
Una lesión hizo que hace más de tres décadas se jubilara.
Actualmente en pareja con Mirta Quiñones, Juan José Cuvillier tenía una familia muy grande y es hoy también recordado con amor por su hija Adriana y todos sus hermanos, nietos, bisnietos y tataranietos.
Definido como buena persona, querido y respetado, supo ganarse muchos amigos.
La última etapa de su vida vivió en Palacios 2.368, en el barrio Palermo.
MARIA ESTER LATORRE
“El pasado 1 de febrero concurrió María Ester Latorre a su trabajo, como todos los días, desde hacía cuatro décadas, con sol, con lluvia, con frío, con calor, su presencia fue una constante en el estudio jurídico Dames, donde todos aquellos que componemos el equipo de trabajo compartimos con ella muchos momentos, que, como sucede habitualmente en nuestro paso por la vida, se repartieron entre buenos y de los otros.
Pero esa mañana, intempestivamente, el destino ineluctable la quitó de nuestro lado y una enfermedad, que presumiblemente actuó en forma inadvertida, venció su cuerpo y la llevó de nuestro lado, sorpresiva y dolorosamente.
La recordamos y la recordaremos con cariño, añorando su presencia inquieta, servicial y siempre atenta a cualquier necesidad que surgiera a su alrededor.
Su ámbito laboral, en gran parte, fue su vida, y quienes hemos sido sus compañeros en esta etapa del viaje, le decimos: que descanses en paz María Ester y gracias por todo el tiempo compartido”.
Tus compañeros y amigos de trabajo.
HUGO NESTOR OJEDA
El pasado 15 de febrero falleció Hugo Néstor Ojeda, un querido vecino de Villa Italia, que había nacido en Tandil el 16 de abril de 1948.
Hijo de Ramona Salas, oriunda de Juan N. Fernández, y de Simeón Ojeda, proveniente de San Luis, sus hermanos mayores eran Carlos (f) y Carmen Ojeda.
“Creció en el corazón de Villa Italia y sus estudios primarios los cursó en la Escuela 21, en el Colegio San José y culminó en el Hogar de Varones.
Cuando cumplió la mayoría de edad comenzó a conducir los camiones junto a su padre y a su hermano, llegando a conocer gran parte del territorio argentino.
En 1978 conoció a Ofelia Zulema Romay, quien fue el gran amor de su vida y con quien se casó el 16 de abril de 1979 y adoptó a sus tres hijas: Susana, Beatriz y Mariela Romay.
Se bajó del camión para darle a su familia una economía más estable e inició sus tareas de mecánico en el ferrocarril.
En 1978 nació su primera hija, Anabela, en tanto que en 1986 llegaría su segunda hija, Lorena.
En 1987 quedó viudo, a cargo de las cinco hijas.
En tanto, ante la quiebra del ferrocarril comenzó a trabajar en construcciones de herrajes y montajes SVG.
En cierto momento compró el chasis de un camión a reparar y -a puro pulmón y con mucha paciencia- en 1996 logró poner en marcha al gran Leyland inglés.
Con la alegría de aquella época te recuerdo, con la emoción y los miedos de emprender nuevamente los viajes.
Hoy te imaginamos junto a tu hermano y tu padre, en esos camiones de antaño, por las rutas, con el horizonte por delante”.
JUAN JOSE CORDERO
Poco antes de cumplir 80 años, el 15 de febrero dejó de existir el vecino Juan José Cordero, tras una breve dolencia.
Había nacido el 26 de abril de 1936 en General Guido y se desempeñó como personal de maestranza de la dirección de Cultura de la Municipalidad de Tandil desde el año 1967 hasta su renuncia, en 1983.
En ese momento se trasladó a la ciudad de Mar del Plata, donde realizó trabajos de custodia hasta su jubilación.
En su vida cosechó muchos amigos que supieron recibir su calidad humana.
Casado con Mabel Edith Fernández, de esa unión nacieron sus hijos Mario y Marcelo Cordero, quienes lo acompañaron hasta sus últimas horas junto a sus hijos políticos Sandra Destéfano de Cordero y Karen López de Cordero; Nicolás Corvalán y sus nietos Romina Cordero de Corvalán, Camila, Tomás y Abril Cordero y su bisnieta Francisca Corvalán. Todos ellos elevan una oración para que su abuelo Juan descanse en paz.
Sus restos fueron inhumados en el cementerio municipal.
RAMON ANTONIO LOPEZ
A los 95 años, el 6 de febrero pasado falleció en Benito Juárez, Ramón Antonio López.
Había nacido en Ranchos (provincia de Buenos Aires), el 15 de noviembre de 1920.
Se radicó en cercanías de Tandil junto a su compañera de vida, María Julia Rosende, con quien crió ocho hijos.
Fue un gran padre y una buena persona, que también disfrutó del amor de sus nietos y bisnietos.
En 1977 se radicó en Barker y trabajó siempre en el campo.
Sus familiares quieren agradecer a los médicos y enfermeros de la sala Dr. Pedro Pizá, de Barker, y al Hospital Eva Perón, de Benito Juárez, por su buena atención.
ADOLFO ENRIQUE MONTAÑA
El 15 de febrero se produjo el deceso de Adolfo Enrique Montaña, quien había nacido el 2 de abril de 1937.
En sus viajes a Tandil conoció a Nélida Derose (“Pirucha”), con quien se casó en 1972 y desde entonces los unió un amor inseparable.
Fue policía, cumpliendo sus trabajos administrativos en la Seccional Primera hasta jubilarse.
Su esposa y sobrinos lo recuerdan así:
“La vida te dio un golpe muy duro, quitándote la movilidad, pero con tu constancia, positividad, lucha y -por sobre todo- tu fe en Dios, volviste a caminar.
Pero luego vinieron otros problemas importantes de salud, a los que afrontaste con entereza. Jamás te quejabas por nada.
En síntesis, fuiste para nosotros un ejemplo de vida, siempre ahí, ayudándonos en lo que estaba a tu alcance.
Siempre te llevaremos en nuestros corazones. Hay un vacío grande en la casa. Te extrañamos!”.
LUIS ALBERTO MICHELLI
A los 70 años, el 17 de febrero dejó de existir Luis Alberto Michelli.
Vivió su infancia y juventud en Villa Laza y se desempeñó laboralmente en metalúrgica Tandilfer, hasta que se jubiló a muy temprana edad por haber contraído una grave enfermedad que le impidió seguir trabajando.
Estaba casado con Laura Lidia Clementi y tenía tres hijos: Gustavo, Daniela y Roberta. Sus hijos políticos eran Silvia Stang y Leandro Ledesma, en tanto que sus nietos -Micaela, Nicolás, Lucila y Santiago Ledesma, y Milagros, Celeste y Facundo Michelli- eran su orgullo.
Fue un ser inolvidable para su esposa, para sus hijos y -por sobre todo- para sus adorados nietos.
“Querido Luis: se va a hacer muy difícil seguir sin vos. Fueron 49 años con buenas y malas, pero siempre juntos. Seguirás estando en mi corazón. Fuiste un buen esposo, muy buen padre y especialmente un gran abuelo. Como dijo tu nieta: ‘Nos tocó el mejor abuelo del mundo’.
¡Hasta que nos volvamos a encontrar!”.
Tu esposa Laura.
ROSALIA DOMINGA RIZZI DE LOPEZ
De manera inesperada el pasado domingo 21 se produjo el fallecimiento de Rosalía Rizzi.
Había nacido el 31 de mayo de 1944 en Vezza D’Oglio, un pequeño pueblo de la región Lombardía, Italia.
A los diez años, junto a su madre Elvira y a sus pequeños hermanos Mario y Natalia cruzó en barco el Atlántico para reencontrarse con su padre Virginio, que había llegado a Tandil en 1949 buscando un futuro mejor.
Rosalía terminó sus estudios primarios en la Escuela 7. Cursó sus estudios secundarios en la Escuela de Comercio, recibiéndose de perito mercantil en el año 1962. Disfrutó enormemente de cada reencuentro con sus ex compañeros de promoción.
Formó una hermosa familia basada en el amor, el trabajo y el respeto, con Antonio López.
Tuvo dos hijos, Alejandro y Mariano a quienes amó, cuidó y acompañó en todo momento. Abrió las puertas de su corazón a sus nueras Ana Clara y Luciana, a quienes quiso como hijas.
Fue la abuela cómplice de Camilla, su primera nieta. Luego llegó Lorenzo, a quien también le brindó su amor de nona italiana. Vio cumplir su primer año a Ulises su nieto más pequeño.
Rosalía, por las cosas que tiene el destino, nunca retornó a su patria. Supo transformar la nostalgia por su tierra en vocación de servido por la colectividad italiana. Fue miembro de la Agrupación “Pro Recupero” de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Fue fundadora de la Unione Lombarda di Tandil. Prestó su oído y su corazón a cientos de historias de inmigrantes italianos en Tandil, a quienes atendió con gran amor y dedicación como representante del Patronato ACLI. Esas actividades, más su trabajo en ciudadanías italianas, la hicieron sentir más terca de su patria lejana a la que siempre añoró.
Su corazón dejó de latir en la mañana del pasado domingo, causando un enorme dolor en su familia y en aquellos con los que compartió momentos a lo largo de su vida.
“Tu esposo, tus hijos, hijas políticas, nietos, hermanos, cuñados y sobrinos te recordaremos por siempre”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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