Necrológicas
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El pasado 21 de marzo se produjo el deceso de un conocido vecino tandilense, Ovidio Alberto Jurado.
Era titular de una tradicional gomería tandilense ubicada en Montevideo, a pasitos de Rodríguez.
Hoy, su cuñada María Rosa Ugarte, lo despide de la siguiente manera:
“Fue lo primero que vi al entrar a la cancha, en un costado del campo de juego del tradicional club Jorge Newbery, escrito con tiza y esa letra que mostraba que la escuela no era tu fuerte.
Detrás de la red se me “clavaron” unos ojazos de mirada mansa, metidos en un equipo de trabajo gris azulado. Y Aún hoy me acompañan junto a tus cuatro sobrinos y casi sobrino-nietos.
Eras fanático de Racing, no te perdías un partido.
Corría el año 1964, segundo sábado de vacaciones de invierno, tercer año de Ciclo Básico de la Escuela Normal. Se jugaban los Intercolegiales y estábamos en el seleccionado con Thessy Zumpano. Nos vio el recordado entrenador Luis Russiani y nos propuso practicar para ellos. Empezamos a jugar para el club del querido barrio.
El nombre Ovidio era para mí solamente conocido del personaje de la edad media.
Desde entonces no dejé de concurrir al barrio, conocí entonces a Cacho, Mecha, la abuela Porota y don Diego, en ese momento presidente de la institución.
Eramos todos jóvenes, amigos, pero a ti siempre me unió –como a Cacho- una relación casi más que de hermanos. Tal vez porque, como siempre sostuve, eras un `chico grande` y justamente te gustaban mucho las chicas.
Mucho te alegró la llegada de María Ana, tu primera sobrina y ahijada. Sabía que podía contar con vos para cualquier cosa, éramos confidentes.
Eras muy servicial. Colaboraste con el Centro de Salud Mental y cuando el famoso remate de materiales, ´la amarilla´ anduvo recogiendo donaciones.
También juntos ´reemplazamos´ a los recolectores en los famosos días de huelga.
Eras manso, bondadoso, buen amigo. De hecho esto te sorprendió –nos sorprendió- haciendo la lista para el próximo 5 para la reunión de amigos/as con la que te gustaba celebrar tu cumpleaños. Ya habías anotado a Bijou, al Colorado, Paco, Manzana…
Practicaste básquet en tu querido club Boca Juniors, del que eras habitué junto a tus hijos, y también vóley.
Formaste con Susana una linda familia. Tuvieron tres hijos: Luciano, Gustavo y Mariano (que tuvo el privilegio de dos madres, la otra era Delia María).
Ultimamente, jubilado, practicabas el voley moderno.
Más adelante, por esas cosas de la visa, se disolvió tu pareja y rodaste un tiempo hasta que apareció Blanca, que compartió tu vida algunos años.
Desgraciadamente fuiste un incomprendido, pocos entendíamos que tus ataques habían dejado secuelas neurológicas.
Pero Dios te dio otra oportunidad, conociste y pasaste casi tres años de la que conociste hace 50 años. Fueron los tres mejores de vida, junto a María Cecilia.
Me olvidaba de tus viajes al basurero, te gustaba trabajar sin que te mandaran, así que no era raro descuidar el taller para –por ejemplo- la limpieza del terreno.
Te fuiste cuando empezaban a caer las hojas amarillas.
Tu sonrisa después de alguna picardía quedará grabada para siempre. Estarás junto a Juan Mari y Jacintito. Todos sabemos que solo te adelantaste en el camino seguro.
Cuidamos ahora a Néstor, tu socio y hermano.
Chau Ovi, chau cuñado/a, como decías. Descansa en paz”.
TANIA GISELA EGOBURO
DANIEL GOMEZ
En las trágicas circunstancias que informáramos en este Diario, el pasado 18 de marzo fallecieron Tania Gisela Egoburo y Daniel Gómez, un querido matrimonio que tenía sus afectos en Tandil y en Barker.
Sus seres queridos los recordaron con estas palabras: “A los 40 años partiste dejándonos llenos de dolor y tristeza. Naciste un 3 de agosto de 1975 en Tandil. Pero tu niñez y adolescencia las pasastes en Barker, en donde siempre hiciste amigos.
La vida quiso que volvieras a Tandil para recibirte de chef, actualmente estabas estudiando un profesorado.
Te divertías a cada paso. La vida te regaló tres hijos: Belén, Sebastián e Iván.
Junto a tu compañero de vida Daniel ‘Piri’ Gómez, partiste el viernes 18 y aún parece un cuento, con él pasaste tus últimos minutos”.
Sus papás Eduardo Egoburo y Bárbara del Carmen Toloza; sus hermanos Sandra y Elías Egoburo; sus hermanos políticos Marcelo Castillo y Vanesa Arenas; sus sobrinos Julián, Leonel, Milagros y Bruno Castillo; tíos, primos y amigos ruegan que descanse en paz y siempre la recordarán.
“Cuando la muerte venga
a romper las ligaduras
como ha roto las que
a mí me encadenaban,
cuando llegue el día que
Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venta a este cielo
en que te he precedido,
por gracia divina,
sentirás que te sigo amando,
que te amé siempre y
encontrarás mi alma
con el amor de siempre purificado
volveremos a vernos
totalmente transfigurados
en un éxtasis indescriptible…
ya no tememos a la muerte,
sino que avanzaremos juntos,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de luz y de vida”.
MARIA DEL CARMEN IBARBIA (MARITA)
El 12 de marzo partió de este mundo María del Carmen Ibarbia, dejando gran dolor entre sus familiares y amigos. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
“Marita” había nacido el 12 de enero de 1947 en Isla Verde, Córdoba, y era hija de doña María Josefa Castro y Oscar Alejandro Ibarbia. Fue la quinta hija de siete hermanos: Oscar Alejandro (f), María Teresa (f), Matías Marcos (f), Angela Isabel, José María y Carlos Alberto.
La familia, oriunda de Tandil, regresó a estas sierras cuando “Marita” era muy pequeña. Cuando ya era adolescente, se trasladaron a vivir a Mar del Plata, donde trabajó de telefonista en una cadena de hoteles de Chapadmalal y la Feliz.
Por circunstancias difíciles, regresaron una vez más a Tandil para encargarse del cuidado de los sobrinos. Entonces, “Marita” trabajó en la Escuela 21, hasta que llegó su merecida jubilación.
“Se han cerrado los ojos más hermosos de la familia. Nos ha dejado la tía compañera, alegre, la que compartía anécdotas; aquella que jamás escondió su forma de ser, la tía incondicional, humilde siempre…
Dejaste un vacío inmenso en todos nosotros, colmaste tanto nuestras vidas de alegría, de nobleza, de cariño… que es difícil dejarte partir…
Te amamos y te extrañamos tanto…”. Tus hermanos, tus sobrinos y sobrinos nietos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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