Necrológicas
HAROLD ELOY PALAHI
A los 82 años de edad, falleció Harold Eloy Palahi y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Lito” Palahi nació en Tandil el día 2 de septiembre de 1931, se casó con Alicia Electra Oregioni, tuvieron tres hijos Jorge, Marcelo y Sergio. Jorge y Sergio partieron antes.
Desempeñó su actividad laboral en Metalúrgica Tandil y Tandilfer. Luego lo hizo en la cantera San Luis, y con la misma empresa fue a trabajar a Buenos Aires. Cambio de empresa y se mudo a Tres Arroyos. Años más tarde regresó a Tandil y abrió un taller de reparaciones generales. Más tarde ingresaría a trabajar en Gas del Estado en donde se desempeñó hasta alcanzar su merecida jubilación.
En cada lugar por donde transitó lo conocieron por “el loco”, siempre muy querido por todos sus compañeros.
El pasado jueves 22 de mayo, se fue a reunir con sus dos hijos, Jorge y Sergio, seguro, la estarán pasando bárbaro entre los tres.
Chau, ¡Viejo loco!
Tu mujer, hijo, nietos, bisnietos y tataranietos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HUGO ALBERTO FREDES
El pasado lunes 12 de mayo se produjo el fallecimiento de Hugo Alberto Fredes, un conocido y querido hombre que contaba con 68 años de edad. Su familia escribió en su recuerdo:
“Su partida nos dejó un dolor difícil de sobrellevar, nos queda el consuelo de haber compartido nuestras vidas con un ser especial, por su valores morales y espirituales que adornaron su hombría de bien.
Todo lo hizo con una gran pasión, alegría y responsabilidad: su vocación por la carrera militar en la Fuerza Aérea Argentina, lo llevó a su primer destino: Chamical (La Rioja), allí formaron la familia, con nuestros hijos mellizos: Hugo y Gabriel.
Fue un gran deportista: básquet y fútbol fueron su fuerte, que aprendió en su club Independiente de Tandil y lo hizo valer como integrante de seleccionados de La Rioja en Torneos Argentinos en ambas disciplinas, recibiendo importantes distinciones por sus actuaciones; en reconocimiento de eso, la sociedad riojana le encomendó desempeñar distintos cargos, tantos culturales como deportivos.
Su nuevo destino fue Tandil, encontró a sus amigos y se insertó de lleno en su cuna: el Club Independiente, llevando a sus hijos por el camino que una vez recorrió: el deporte. Hasta hace pocos meses también acompañaba a su nieto Rafael y disfrutaba de su juego en básquet.
Fuerza Aérea lo convocó a integrar el IV Contingente de Naciones Unidas con el Hospital Reubicable de dicha fuerza en la República de Mozambique en continente africano.
Su fe católica también lo llevó a misionar con la Virgen por esos lugares. Terminó su carrera feliz, dispuesto a disfrutar de sus nietos: Bianca, Rafael, Catarina y Mía; viajar y visitar amigos, acompañar a sus hermanas, sobrinas y cuñados. Por suerte Dios permitió lograr algo de lo ansiado.
Su salud se quebró víctima de una inesperada y cruel enfermedad. Hoy nos queda agradecer a la inmensa cantidad de gente que nos abrazó en su despedida.
Carmen, Hugo y Gabriel Fredes”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Hola Abuelo: soy Bianca, escribo esta carta porque me quedé con muchas cosas adentro que tenía que decirte: primero que me perdones por todos esos abrazos y “te quiero” que se quedaron atorados, me cuesta muchísimo demostrar mi amor, soy un poco fría y quizás hoy me arrepienta de eso.
Pero sabes que me quedó: los hermosos momentos que pasé junto a vos, las anécdotas hermosas que me contabas, cuando tuviste ese tigre de mascota… ¿te acordás? o cuando la abuela te descubrió comiendo caramelos y que iba juntando todos los papeles que tirabas… que risa cuando lo contabas.
Y ahora ¿quién va a hacer esos asados únicos?… quién nos va a decir “Mis chiquitos” cuando llegábamos. Quién va a animar los bailes y fiestas. !Te bailabas todooooo!
Siempre te voy a recordar como esa persona feliz, con una sonrisa, esa persona sana que hacías siempre ejercicios… y cuando no podías dar la vuelta al dique te ponías a dar vueltas alrededor de la mesa del quincho… eso era muy cómico.
Agradezco a Dios que me hayas regalado 15 años hermosos para poder conocerte, para poder tenerte, porque si capaz no te puedo disfrutar más pero me alcanza con el tiempo que estuviste conmigo físicamente, porque hoy tu cuerpo murió pero tu alma está con nosotros con cada uno de tus seres queridos porque a partir de hoy sos un angelito para mí y para muchos más.
Gracias Abuelo, nunca me voy a olvidar de cuando la abuela viajó a La Rioja por su mamá y yo te iba a acompañar por las tardes, me cebabas mate y me charlabas sobre tus cosas. Sé que fuiste un gran tipo, lo demostrabas, además que mucha gente te quería, siempre en cualquier lado que vaya hablan de Hugo Fredes, siempre que voy con papá a algún lado lo saludan y le preguntaban por vos. Hoy va a ser feo decirles que te fuiste pero sé que te van a recordar como yo.
Siempre bailabas cuando sonaba una cumbia, un cuarteto, rock o cualquier tipo de música. Estoy muy triste pero sé que en tu vida cumpliste muchas cosas increíbles, por tu capacidad y sabiduría viajaste a diferente partes del mundo… !eso fue genial! No lo logra cualquiera, también formaste una familia hermosa, con la abuela trajeron al mundo dos seres increíbles, mi tío y mi papá y te lo agradezco porque no tengo palabras lo que es mi papá conmigo, siempre está pendiente de mí, como de mamá y de mis hermanos.
La última vez que que te vi estabas muy bien pero por más que estabas así, sonreíste, entonces ahí supe que algo iba a pasar, ibas a irte en paz. Este último verano disfrutaste a full, lo sé, lo disfrutaste mucho y lo viviste con gente muy querida y otras que no tanto ja,ja,ja!, habrás cometido errores o te habrán defraudado pero son cosas que a todos nos pasan, somos humanos.
Lo único que me queda por decirte es: “te amo Abuelo” siempre voy a recordarte con lo mejor, las mejores anécdotas con vos, lo único que te pido es que me cuides a mí y a todos en la familia. Seguro que estás con tu mamá y tu papá y que lindo reencuentro y que seguro estás mirando con ellos a mi otro querido abuelo Raúl.
De nuevo te amo, gracias por todo, siempre con vos. Tu nieta mayor… Bianca”.
ELVIRA GORDILLO de ORDAS
“Cuando contaba con 88 años de edad, el pasado jueves 22 de mayo se apagó la vida de Elvira Gordillo de Ordas, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Elvira nació el 29 de noviembre de 1925 en Villa Iris, se crió en Guatraché (La Pampa), a los 13 años perdió a su mamá y vivió junto a sus 12 hermanos hasta los 23 años en que se casó con Guillermo Ordas, con quien vivió en Lasalle, Juan E. Barra, Gonzales Chaves donde nació su hija Silvia.
El era ferroviario y ella lo acompañaba haciendo trabajos de modista. Hace más de 50 años que se habían radicado en Barker, donde instalaron una tienda, que ella atendió hasta febrero de 2013.
Cosechó muchas amistades por su manera de ser, siempre dispuesta para ayudar a los demás, trabajó junto a su esposo en bien de la comunidad, en la comisión de la Capilla, en Bomberos, la Cooperativa, la Escuela, la Sala de Primeros Auxilios y en los últimos 20 años fue tesorera del Grupo Esperanza de la Tercera Edad.
Fue una esposa ejemplar, apoyando y acompañando a su esposo en todos los emprendimientos. Muy exigente, pero siempre presente como madre y abuela ejemplar, Pablo, Guillermo y Julieta encontraron el apoyo, amor, y las palabras justas para alentarlos en sus proyectos.
Su debilidad por sus nietos, fue colmada cuando llegaron sus bisnietos, Agustín en los últimos años compañero de juegos y entretenimientos, y la pequeña Lara, fueron la felicidad que más agradecía a Dios.
Jamás se quejó de los golpes de la vida, era positiva y quería muchísimo a las personas que conocía desde hace años, como a las que la vida le iba poniendo en el camino como sus nietas políticas Adriana y Belén, como así también a Martina, su acompañante.
Su hija, nietos y bisnietos, sus más conocidos y amigos la van a extrañar mucho”. Agustín y Lara, sus bisnietos”.
“Abuela Elvira: te quiero con todo el corazón, te extraño mucho ahora; extraño a quien pelear jugando, y quien me sume los juegos de cartas. Estás en el corazón de todos los que te aman”. Agustín.
MARIO ERNESTO CENZI
El pasado viernes 23 de mayo se produjo el fallecimiento de Mario Ernesto Cenzi, un querido y respetado hombre que contaba con 85 años de edad.
Mario nació en esta ciudad el 18 de junio de 1928, miembro de una familia italiana que junto a sus padres y hermanos Antonio, Chini e Irma, supieron vivir con aquella antigua ética y dignidad.
A los 16 años ingresó a Tienda Galli donde permaneció 25 años hasta su cierre, formó parte de un grupo musical; luego con sus hermanos tuvo un kiosco al lado de la Clínica Chacabuco y más tarde conserje del Plaza Hotel, tratando siempre a todos con sus lindos y cariñosos modales.
Siempre refugiado en la religión Católica y repartiendo con don Antonio Pelitero la revista Esquiú.
Ya anciano culminó su vida cuidado, querido y respetado por todos los que tuvieron la dicha de tratarlo y conocerlo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ROBERTO CANDIDO BLAS VERAS
A la edad de 83 años, el pasado domingo 25 de mayo dejó de existir Roberto Cándido Blas Veras, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Roberto nació el 4 de abril de 1931 en Capital Federal, donde desde muy chico comenzó su actividad laboral como empleado del Correo Central, sección servicios especiales, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Hacía 25 años que estaba radicado en esta ciudad, junto a su compañera Alicia, quien lamenta profundamente su partida de este mundo, al igual que su hijo del corazón Javier, elevando una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
XIMENA ANDREA TOMAS RIMOLI
“Ximena nació el 4 de junio de 1980 en esta ciudad; era hija de María Andrea Rímoli y Héctor Manuel Tomas, junto a sus hermanos Manuel y Matías.
El 17 de enero de 1987 falleció su papá y mamá Andrea se puso al frente del hogar, educando a sus hijos con mucho amor y transmitiendo valores que hicieron en ellos personas de bien. No fue fácil, pero contó con la infinita ayuda de familiares y amigos.
Ximena comenzó sus primeras terapias en ATAD de la mano de Alicia Maggiori, Delfina Machicote de Guanella, Nelba Pérez y Blanca Rango, siempre acompañada por su mamá.
Una vez egresada pasó al Centro de Día Manos Abiertas, donde la recibieron Mabel González y María del Carmen Libarona, quien la acompañaba actualmente junto a todo el maravilloso staff. Allí compartía sus días con Natalia, Marta, Silvana, Noelia, Griselda, Marina, Andrea, Cecilia, Carolina, Juan Pablo, Daniel, Jorge, Saúl, Matías, Martín, Samuel y Manuel, además disfrutaba de sus clases de música, plástica, cocina, educación física, entre otras actividades.
Ximena disfrutaba con sus paseos, con hacer los mandados, le encantaba ir a la playa y hasta se ponía su malla en pleno invierno. Jugaba con los moñitos de los regalos, con globos y le fascinaba llevar gomitas a la cama. Junto a Aída -su amiga y compañía diaria- conoció Temaikén y con su mamá visitó Tecnópolis. Con su tan querida tía abuela Tato conoció el mar, el circo y saboreó las más ricas meriendas. Y junto a sus vecinas María, Mariángeles y Valentina jugueteó durante su infancia por las calles del barrio.
Siempre con una sonrisa y dispuesta a regalar un fuerte abrazo a quien se le cruzara en su camino. Ximena compartió su vida con la compañía de su gran familia: la abuela Fela, la abuela Andrea y el abuelo Carlos, sus tías Chichi, Beba, Gladys, Eva e Isabel y sus tíos Carlos, Raúl, Irineo y Carlos. Sus primos Rafael, Agustina, Catalina, Estela, Marisa, Virginia, Javier, Karina. Sus cuñadas Pamela Carranza y Verónica Fortini y sus adorados sobrinos Maia y el benjamín Bautista. También Juan Manuel Lasarte (pareja de su mamá) por quien sentía un cariño especial y a quien esperaba ansiosamente para jugar a las escondidas y salir a pasear.
Todos ellos la extrañarán por siempre. Y con el tiempo, cada vez que la recuerden, se les dibujará una sonrisa y se sentirán afortunados por haber conocido a un ser de luz: un ángel que nos acompañó 33 años”.
MARIA TERESITA CUARTEROLA de CHAPARRO
A los 83 años de edad, el pasado martes 20 de mayo se apagó la vida de María Teresita Cuarterola de Chaparro, y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Mamá: cuanto vacío queda ahora que no estás, pero tengo el consuelo que estás con Dios y que ya no sufrís, aunque mi corazón está destrozado por tu partida.
Pero te recuerdo así mamita: bordando tus carpetas y yo sebándote mate y vos te ponías contenta, porque te gustaba tomar mate conmigo.
Mami, te vamos a extrañar tus hijos Hortensia, Noemí, Juan, Pedro y Mari; tus hijos políticos Santiago, Hugo, Mónica y Graciela.
Mami, desde donde estés cuidame, no te voy a olvidar jamás, en algún momento estaremos juntas otra vez y nadie nos va a separar. !Que descanses en paz, hasta siempre mamita!”.
(Tu Negrita).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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