Necrológicas
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MARGARITA JOSEFA DATA de GARCIA
El pasado sábado 19 de marzo falleció Margarita Josefa Data de García, una querida y estimada mujer que contaba con 76 años de edad.
“Chiquita” García había nacido en Villa Iris, partido de Puán (Buenos Aires) el 11 de agosto de 1934; era hija de Magdalena Boscardin y José Data, conformando una familia con cuatro hermanos: Pepe, Jorge, Lila y María Antonia.
En plena juventud, en 1955 contrajo matrimonio con Oscar Enrique García, de cuya unión nacieron sus hijos Ricardo Daniel y Marisa Alejandra.
Debido a las tareas laborales de su esposo en Ferrocarriles Argentinos, anduvieron por distintos lugares hasta llegar a esta ciudad a fines de 1976. Aquí se radicaron definitivamente, buscado un futuro para sus hijos.
Margarita fue una mujer de buen carácter y muy conocida por su trabajo en la Casa de las Galletitas, ubicada frente al Sanatorio Tandil, a comienzos de la década del ´80.
Su vida transcurrió de manera apacible junto a su familia hasta que en 2001 perdió a su compañero, a quien amó y extrañó, enfrentando con entereza su ausencia, quedando en su casa, siempre con la compañía de sus hijos y sus queridos nietos: Juan Manuel, Ignacio, María Carolina y Federico García Machi, quienes la llamaban “La Nona” y que visitaban en cualquier momento del día.
El barrio de Dinamarca al 900 de Villa Italia supo conocerla y apreciarla por su manera de ser, siempre amable, de carácter jovial y dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, con una sonrisa en sus labios en cada momento.
Su inesperada partida ha causado dolor entre sus seres queridos, quienes la extrañan y soportan con gran pesar su ausencia. La Nona o Chiquita permanecerá en el corazón de sus hijos y nietos, quienes saben que siendo así nunca se irá definitivamente.
“Tuviste una vida digna de buena persona, Mamá. Descansa en paz junto a papá”.
(Tus hijos Ricardo y Marisa).
El pasado sábado 19 de marzo falleció Margarita Josefa Data de García, una querida y estimada mujer que contaba con 76 años de edad.
“Chiquita” García había nacido en Villa Iris, partido de Puán (Buenos Aires) el 11 de agosto de 1934; era hija de Magdalena Boscardin y José Data, conformando una familia con cuatro hermanos: Pepe, Jorge, Lila y María Antonia.
En plena juventud, en 1955 contrajo matrimonio con Oscar Enrique García, de cuya unión nacieron sus hijos Ricardo Daniel y Marisa Alejandra.
Debido a las tareas laborales de su esposo en Ferrocarriles Argentinos, anduvieron por distintos lugares hasta llegar a esta ciudad a fines de 1976. Aquí se radicaron definitivamente, buscado un futuro para sus hijos.
Margarita fue una mujer de buen carácter y muy conocida por su trabajo en la Casa de las Galletitas, ubicada frente al Sanatorio Tandil, a comienzos de la década del ´80.
Su vida transcurrió de manera apacible junto a su familia hasta que en 2001 perdió a su compañero, a quien amó y extrañó, enfrentando con entereza su ausencia, quedando en su casa, siempre con la compañía de sus hijos y sus queridos nietos: Juan Manuel, Ignacio, María Carolina y Federico García Machi, quienes la llamaban “La Nona” y que visitaban en cualquier momento del día.
El barrio de Dinamarca al 900 de Villa Italia supo conocerla y apreciarla por su manera de ser, siempre amable, de carácter jovial y dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, con una sonrisa en sus labios en cada momento.
Su inesperada partida ha causado dolor entre sus seres queridos, quienes la extrañan y soportan con gran pesar su ausencia. La Nona o Chiquita permanecerá en el corazón de sus hijos y nietos, quienes saben que siendo así nunca se irá definitivamente.
“Tuviste una vida digna de buena persona, Mamá. Descansa en paz junto a papá”.
(Tus hijos Ricardo y Marisa).
LUIS EDUARDO VIEIRA
Con muestras de dolor y angustia fue recibida la noticia del fallecimiento de Luis Eduardo Vieira, deceso ocurrido en pasado miércoles 6 del corriente, a la edad de 77 años.
“Pomi” Vieira había nacido en el paraje Santa Ana de esta ciudad el 27 de junio de 1933; allí creció rodeado del afecto de sus padres Carmen López y Luis Vieira y de sus cinco hermanos.
Concurrió a la Escuela Nº 32 “Ramón I” y desde muy pequeño compartió las tareas del campo con su padre y sus tres hermanos varones.
En su juventud vino a la ciudad, donde se dedicó al transporte de pasajeros, manejando un micro de la empresa “General Martín Rodríguez” por espacio de más de treinta años.
Junto a sus hermanos, en los años ´70, emprendió la sociedad “Vieira Hermanos” dedicada a la venta de combustible y el transporte de ganado.
En 1966 se casó con Teresa Montenegro, con quien compartió su vida y sus tres hijas: Sandra, Diana y Danya completaron su dicha. A ellas brindó todo su amor, inculcándoles valores para ser personas de bien, guiándolas en el camino de la honestidad, el estudio y del respeto hacia los demás.
Fue una persona alegre y entusiasta, amable y tranquila, que siempre tenía una sonrisa en sus labios. Para él era muy importante tener la familia unida y disfrutar con ellos de salidas, viajes y asados.
Siempre tuvo un carisma especial con los niños, a veces, travieso y jugando a la par de ellos. Así lo recordarán sus hijas, sobrinos, amigos y vecinos; especialmente su nieto Leandro, con quien compartió divertidos momentos de juego.
Estuvo siempre acompañado de sus seres queridos y feliz por la llegada de otros dos nietos, quienes lo recordarán con amor y lo extrañarán cada día de sus vidas, evocando sólo hermosos recuerdos y el gran cariño que les brindó.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ROGELIO ISIDORO COLLADO
A los 82 años, el pasado jueves 7 del corriente dejó de existir Rogelio Isidoro Collado tras soportar una dura y breve enfermedad, querido y respetado hombre, al que los amigos y familiares llamaban "Tito".
Había nacido el 12 de marzo de 1929 en esta ciudad; era hijo de Isidoro Collado y de Faustina Martínez, siendo el tercero de diez hermanos, algunos ya fallecidos. Desde chico tuvo pasión por el deporte (futbol) destacándose como jugador del "Club El Palenque" en el año 1956. Un año después integró el equipo campeón del "Club Talleres Social y Deportivo" del cual fue uno de los fundadores, y como jugador ganó gran cantidad de amigos y admiradores. Otro de sus sentimientos más importantes fue el "rojo de Avellaneda", es decir, Independiente.
En el año 1961 contrajo matrimonio con Mariana Esther Jugón y fue padre de seis hijos y abuelo de 18 nietos. Desempeñó su actividad laboral en BIMA, en Tandilfer y en Metalúrgica Tandil hasta su retiro en los años 80.
Sus restos previo velatorio descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
" Abuelo Tito: siempre te recordaremos con mucho cariño"
(Tu esposa, hijos y nietos).
" Abuelo Tito: siempre te recordaremos con mucho cariño"
(Tu esposa, hijos y nietos).
NESTOR HUGO POLICH
Te dormiste en paz el 8 de abril mirando a tu hijo querido. Te fuiste relajado en tu bici imaginaria a recorrer los caminos que te quedaron por transitar en la vida. Habías nacido el 3 de mayo de 1941, fuiste un orgulloso hijo de Natalio Polich y Catalina Pellizari y también orgulloso de tus 13 hermanos de los cuales hoy 11 que quedan lloran tu ausencia. Siempre nos recordabas que fueron 20 hermanos y te toco la suerte de ser el padre postizo de los menores cuando el abuelo se fue.
Planificaste nuestra familia cuando te casaste con Maria Ester Guglielmone y llegamos tus hijos Nora y Vicente ”Poliya”, recorrimos juntos los buenos y malos momentos como cualquier familia y luego llego Gerónimo, tu nieto adorado.
Fuiste un buen hombre Viejo, tus amigos, nuestros amigos, la familia, vecinos, todo el que te conocía te quería y no sabes lo que nos lleno el alma despedirte junto a tanta gente querida.
Muchas historias tenias todavía para contarnos, como aquella vez que una actriz importante, Silvana Roth, te llevo con ella a vivir a Capital Federal te mando a los mejores colegios, te puso una institutriz y te ofrecía todo una vida sin privaciones, pero vos elegiste volver junto a la abuela a seguir trabajando como siempre hiciste y hacerte cargo de las obligaciones familiares, y todo eso siendo apenas un niño.
Cosechaste amigos pero también supiste adoptar a todos nuestros amigos como hijos, te llenaba el alma ver la casa llena de gente, tener la rutina de cenas con gente querida. Para vos un domingo sin algún amigo que venía a almorzar no era un domingo completo. Tendríamos que nombrar a tanta gente que páginas de este diario no alcanzarían.
Te gustaba festejar los cumples porque ahí los veías a todos juntos haciendo desastres en casa y vos te reías, por eso todos ellos te lloraron como si fueras su viejo que se iba. Y hoy también dejaste además de a Gerónimo a otros tantos nietos de esos hijos elegidos.
Gerónimo llegó a tu vida para completar esa felicidad que te faltaba, fue tus ojos y tu luz, te pintaba una sonrisa cuando lo escuchabas o cuando se peleaban como dos chicos, y le doy gracias a Dios porque lo pudiste disfrutar. Pediste alguna vez verlo terminar su jardincito y hoy ya está en su segundo grado. El te había prometido cuidarte y hoy dice desde la sabiduría de la niñez “Mamá, al Hugo (el te decía así) hay que recordarlo con felicidad, porque el era feliz”. Tan chiquito y tan grande a la vez para simplificar el sentido de tu vida. Fuiste feliz y creo que te dejaste ir para no aceptar más limitaciones.
Tantas historias papi, ese último viaje que compartiste con Vicente hace poco, los dos juntos para ver a la tía Estela y los chicos en Córdoba, fue como tu despedida, lo disfrutaste y también fuiste feliz. No te quedaron cuentas con la vida, buen padre, buen marido, buen hijo, buen amigo, buen hermano. Un hombre bueno, cascarrabias a veces pero con convicciones claras y un sentido del honor en la vida. Nos dejaste la mejor herencia que cualquier padre nos pueda dejar, ser buena persona por eso tu carita parecía dormida, en paz. En la paz que cualquiera merece irse.
Te vamos a extrañar pero nos dejaste cuidarte, no podemos olvidarnos del cariño y afecto que te dieron los médicos, enfermeros y mucamas de Guardia y Sala 3ª del Hospital, hicieron que esa transición fuera lo menos traumática posible, te vimos avanzar y mejorar y cuando llego tu hora inesperada el silencio marcó un respeto que sólo habla de calidad humana, de gente que aún conviviendo con estos hechos nunca se acostumbra. Nos dieron afecto, nos dieron calidez y nos acompañaron cuando tu corazoncito dijo basta. A todos ellos en la figura de Eli Rojas e Irene Equiza queremos decirle gracias desde el corazón. Te fuiste y eso lo siento, sabiendo que Nacho Drysdale iba a estar junto a Vicente, no lo dejaste solo ni en ese último momento. El te convenció de internarte y el te dio su despedida en un frío papel, pero su calidad de hombre trascendió su investidura de médico. No alcanza la palabra gracias para poder retribuirle su calidad humana, su cariño y su afecto. Esa fue y será la calidad de nuestra gente querida, de los que nos seguirán acompañando, ser buenas personas.
Quizás tu última despedida debería resumirse en esa sabia frase “Vida nada me debes, vida estamos en paz”
“Hay gente que con solo abrir la boca,
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas.
Y uno se va de novio con la vida,
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria”.
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas.
Y uno se va de novio con la vida,
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria”.
Hasta luego Pa!, serás siempre necesario, pero la gente amada no se despide siempre esta presente, y vos vas a estar en cada segundo de nuestra vida. Seguí siendo feliz, pedaleá en tu bici o llená de pan y facturas el cielo.
Tu familia Ester, Vicente, Nora y Gerónimo.
ALFREDO BAZTERRICA
El pasado jueves 31 de marzo, a los 79 años partió a la Casa del Señor, Alfredo Bazterrica “Coco” o “El Vasco”, como todos sus seres queridos lo conocían. Había nacido en la estancia La Azotea, ubicada en Fulton, el 23 de diciembre de 1931.
Era hijo de Eva Florentina Villarreal y José Bautista Bazterrica, integrando su familia junto a sus hermanos: Olga , Noemí, José “El Vasco”, Bebe, Bubi, Belcha, “Tito”, Bruno y Cacho.
A los 13 años empezó a trabajar en la fábrica de Magnasco; a los 20 años cumplió con el servicio militar en Comodoro Rivadavia, y volvió a su trabajo, donde estuvo hasta 1968.
Buscó nuevos rumbos, desempeñándose en el tambo de la estancia La Victoria, de la familia Grondona, en Cangallo, partido de Ayacucho, donde iba a conocer a quien sería su esposa y madre de sus hijos: Nilda Odilia López; se casaron en noviembre de 1974 en esta ciudad y tuvieron a Nilda Beatriz “Betty”, Patricia Adriana y Alfredo Miguel.
Desde 1978 trabajó en la estancia Don Juan, de la familia Lapistoy, en Mar del Plata, donde estuvo cinco años; después estuvo en la estancia La Rinconada, de la familia Inzúa, donde nacieron sus dos otros hijos: Gastón y Jennifer, y trabajó durante 25 años y donde alcanzó su merecida jubilación.
Se sumaron a la familia, sus hijos políticos: Mario Haedo, Romina Llerias, Noelia Sequeira, Andrés Labra y Angel Ríos; además de sus cinco nietos y uno en camino: Jordan, Alex, Keila, Jesús y Haiano, que lo colmaron de felicidad.
Sus restos, previo velatorio y responso, recibieron cremación en el cementerio Los Robles, de Mar del Plata. Sus cenizas descansan en seno del hogar junto a su familia.
Dedicatoria:
“Querido Coco: has sido un marido, un papá, un suegro y un abuelo excepcional y te extrañaremos muchísimo.
Pero sabemos que no nos dejarás solos, estarás cuidándonos desde arriba… todos nosotros te tendremos siempre en nuestro pensamiento y vivo en nuestro corazón… que Dios te bendiga, te tenga en la gloria y que descanses en paz”.
“Querido Coco: has sido un marido, un papá, un suegro y un abuelo excepcional y te extrañaremos muchísimo.
Pero sabemos que no nos dejarás solos, estarás cuidándonos desde arriba… todos nosotros te tendremos siempre en nuestro pensamiento y vivo en nuestro corazón… que Dios te bendiga, te tenga en la gloria y que descanses en paz”.
JORGE ALBERTO BLANCO VILLEGAS
Cuando contaba con 79 años de edad, luego de batallar contra un severo cuadro de cáncer que lo mantuvo internado en el sanatorio Mater Dei, de Capital Federal, el pasado miércoles 13 del corriente falleció el conocido empresario tandilense Jorge Alberto Blanco Villegas, causando dolor y pesar en todos los ámbitos que supo incursionar.
Jorge había nacido en esta ciudad el 11 de febrero de 1932 y era hijo de Argentina Cinque y del médico pediatra Debilio Blanco Villegas.
En su adolescencia cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José y en la Escuela Normal Superior “General Don José de San Martín” –de donde finalmente egresó- aunque sus amigos de aquella época recuerdan que asistió también al liceo militar.
En 1953 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, aunque no finalizó la carrera, ya que decidió abandonar y regresar a Tandil ante el fallecimiento de su padre.
Muchos aún lo recuerdan de joven, cuando recorría distintos establecimientos de productores locales para realizar comercializaciones con cereales y granos, en la época en la que la palabra era la mejor carta de presentación.
También fue conocido por sus innovadores proyectos y su habilidad para los negocios. Una de sus iniciativas fue importar ovejas desde Australia para colocarlas en distintas zonas de Medio Oriente.
Tras un primer matrimonio con Orieta Carnero, se casó con Graciela Quintán, con quien tuvo a su hija Luciana.
Su hermana Alicia estuvo casada con Franco Macri, padre del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, quien recientemente, en noviembre pasado, eligió las instalaciones de La Carlota para consumar su boda con Juliana Awada.
Durante la década del ´90, desarrolló su tarea dirigencial más significativa, integró el Movimiento Industrial Argentino (MIA), una de las corrientes internas de la UIA, entidad que presidió en dos oportunidades: en el período 1993-1995 y en 1995-1997. Como empresario desarrolló una de sus principales actividades como dueño de Philco, fabricante de electrodomésticos con instalaciones en Tierra del Fuego. Fue además presidente del Banco Comercial y de UAM, concesionario de Fiat.
Sus últimos años comerciales los volcó a la actividad agropecuaria, con varios establecimientos modelos como la cabaña Huaca-Curú e históricas estancias como La Carlota o Rincón de Chañar, que fueron creciendo al ritmo de su patrimonio. En cada remate importante, al igual que en las ediciones de la Rural de Palermo, los ejemplares de Aberdeen Angus presentados ganaron premios constantemente.
También se destacó como benefactor del Hospital de Niños, bautizado “Doctor Debilio Blanco Villegas” en honor a su padre, inaugurado con un gran acto el 23 de junio de 2008, en el que fue figura principal.
Una cruel enfermedad lo tuvo postrado, viviendo hasta su partida en su casa de Palermo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio de la Recoleta.
RUBEN RAMON RODRIGUEZ
El pasado lunes 4 del corriente se produjo el fallecimiento de Rubén Ramón Rodríguez, un querido y respetado hombre que contaba con 67 años de edad.
Rubén nació en esta ciudad el 31 de agosto de 1943; era hijo del matrimonio conformado por David M. Rodríguez y Otilia Baratabal; cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 1 y los secundarios en la Escuela Técnica “Felipe Senillosa”, para luego desempeñarse como programador de producción y secretario técnico administrativo de Metalúrgica Tandil, cuando la empresa estaba en plena actividad.
Luego se independizó, trabajando en una herrería de obra, tarea que desarrolló hasta sus últimos días.
Su pasión por el automovilismo lo llevó a participar de distintas competencias de regularidad, obteniendo varios premios.
Hasta sus últimos días estuvo rodeado de sus sobrinos y sobrinos nietos, al igual que de sus amigos.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria
IGNACIO DANIEL LESCANO
“Se me marchó un compañero
que hoy ya no puedo ver
se fue a llevar un reparto
y nunca pudo volver.
Si hablamos de inexperiencia
te estamos juzgando mal
quizás te confiaste mucho
no te podemos juzgar.
Yo hace rato que manejo
y a veces me he preguntado
si la vida fuese fácil
no habría que andar con cuidado.
Hoy lamentamos tu ausencia
pues te marchaste de prisa
y así te recordaremos
con tu inocente sonrisa.
Esto que hoy quise escribir
mañana ha de renacer
sé que muchos te querían.
Te supiste hacer querer.
Quise contar una historia
recordar a un ser humano.
Ya no estás entre nosotros
Querido Nacho Lescano.
que hoy ya no puedo ver
se fue a llevar un reparto
y nunca pudo volver.
Si hablamos de inexperiencia
te estamos juzgando mal
quizás te confiaste mucho
no te podemos juzgar.
Yo hace rato que manejo
y a veces me he preguntado
si la vida fuese fácil
no habría que andar con cuidado.
Hoy lamentamos tu ausencia
pues te marchaste de prisa
y así te recordaremos
con tu inocente sonrisa.
Esto que hoy quise escribir
mañana ha de renacer
sé que muchos te querían.
Te supiste hacer querer.
Quise contar una historia
recordar a un ser humano.
Ya no estás entre nosotros
Querido Nacho Lescano.
Oscar García.
DOLORES ARIAS de GUERRERO
Hija, como su esposo, de inmigrantes españoles, Lola o Lolita, como la llamaban, se casó a los 24 años con Desiderio de 27. Formando una familia tradicional, en un medio rural primero, y luego, por causa de dar escolaridad a sus hijos: Juan Carlos, Lidia, Marta y Horacio, se radicaron en Tandil donde permanecieron el resto de sus vidas. Cosechando el afecto de sus vecinos, en especial, por el aspecto solidario de ambos.
Más tarde, Dios quiso darles un hijo más de apenas dos meses y medio de edad, al cual amaron como propio: Juan Ramón. Rodeándola, este último, de cuidados y de afecto, especialmente en sus últimos años, como verdadero hijo.
Incansables, ambos, en el trabajo. Gozaron, gracias al Señor, de excelente salud. Pudiendo disfrutar de sus nueve nietos,. Lolita, gracias a su longevidad, durante sus veintiocho años de viudez, pudo, además, alegrarse de verdad viendo crecer “las semillitas” como ella llamaba a sus catorce bisnietos.
Ella supo transmitir sus valores éticos, quizás en desuso en la sociedad actual. Cuando alguien discutía, lo reprendía con lágrimas en los ojos, diciéndole: “Esté yo, o no esté (aludiendo a su partida de este mundo), no se peleen porque es pecado”.
¡Ellos serán siempre bien recordados por sus obras de amor!
Desiderio fue llevado primero. Algunas horas antes de partir dijo: “Veo un sólo camino”. ¿Qué camino papito? Le dijo Marta. “El camino de Dios”, le contestó él. “Que hermoso camino”, siguió diciendo. Luego, de repente, se incorporó en la cama y con voz fuerte dijo: “¡Jesús!, ¡perdóname todos mis pecados!”. Al rato, se recostó y dijo: “¡Que bien estoy! ¡Estoy sano!”. Marta, pensando que desvariaba le preguntó: ¿Quién soy yo papito? y él respondió: “¡Y Marta, quién va a ser!”. En los últimos instantes de vida, levantaba su mano y la movía saludando a toda su familia, sentado en la cama, con los ojos abiertos, sin un suspiro, sin un lamento, se fue naturalmente.
El 9 de abril de 2011, Lola quiso que le abrieran la ventana y la levantaran. Al tomar el desayuno, faltándole poco para terminarlo preguntó: “¿Hay que tomarlo todo?”. Sí, le contestó su hija, te hace bien. Pero al atardecer entró en un profundo sueño. Sus hijas, ambas, escucharon llamar a la puerta: “¡Lola!, ¡Lola!”. Y pensando que era la enfermera para aplicarle una inyección, rápidamente atendieron. Pero no había nadie. En aquel momento cesó tu respiración. A los 94 años de edad el Señor se la llevó.
Jesús dijo: “Aconteció que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham…” Lucas 16:22-31.
“Estimada, es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos”, Salmo 116:15.
“No os entristezcáis como los otros que no tienen esperanzas. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él (Jesús) a los que durmieron con Jesús”, 1 Tesalonicenses 4: 13, 14.
Hija, como su esposo, de inmigrantes españoles, Lola o Lolita, como la llamaban, se casó a los 24 años con Desiderio de 27. Formando una familia tradicional, en un medio rural primero, y luego, por causa de dar escolaridad a sus hijos: Juan Carlos, Lidia, Marta y Horacio, se radicaron en Tandil donde permanecieron el resto de sus vidas. Cosechando el afecto de sus vecinos, en especial, por el aspecto solidario de ambos.
Más tarde, Dios quiso darles un hijo más de apenas dos meses y medio de edad, al cual amaron como propio: Juan Ramón. Rodeándola, este último, de cuidados y de afecto, especialmente en sus últimos años, como verdadero hijo.
Incansables, ambos, en el trabajo. Gozaron, gracias al Señor, de excelente salud. Pudiendo disfrutar de sus nueve nietos,. Lolita, gracias a su longevidad, durante sus veintiocho años de viudez, pudo, además, alegrarse de verdad viendo crecer “las semillitas” como ella llamaba a sus catorce bisnietos.
Ella supo transmitir sus valores éticos, quizás en desuso en la sociedad actual. Cuando alguien discutía, lo reprendía con lágrimas en los ojos, diciéndole: “Esté yo, o no esté (aludiendo a su partida de este mundo), no se peleen porque es pecado”.
¡Ellos serán siempre bien recordados por sus obras de amor!
Desiderio fue llevado primero. Algunas horas antes de partir dijo: “Veo un sólo camino”. ¿Qué camino papito? Le dijo Marta. “El camino de Dios”, le contestó él. “Que hermoso camino”, siguió diciendo. Luego, de repente, se incorporó en la cama y con voz fuerte dijo: “¡Jesús!, ¡perdóname todos mis pecados!”. Al rato, se recostó y dijo: “¡Que bien estoy! ¡Estoy sano!”. Marta, pensando que desvariaba le preguntó: ¿Quién soy yo papito? y él respondió: “¡Y Marta, quién va a ser!”. En los últimos instantes de vida, levantaba su mano y la movía saludando a toda su familia, sentado en la cama, con los ojos abiertos, sin un suspiro, sin un lamento, se fue naturalmente.
El 9 de abril de 2011, Lola quiso que le abrieran la ventana y la levantaran. Al tomar el desayuno, faltándole poco para terminarlo preguntó: “¿Hay que tomarlo todo?”. Sí, le contestó su hija, te hace bien. Pero al atardecer entró en un profundo sueño. Sus hijas, ambas, escucharon llamar a la puerta: “¡Lola!, ¡Lola!”. Y pensando que era la enfermera para aplicarle una inyección, rápidamente atendieron. Pero no había nadie. En aquel momento cesó tu respiración. A los 94 años de edad el Señor se la llevó.
Jesús dijo: “Aconteció que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham…” Lucas 16:22-31.
“Estimada, es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos”, Salmo 116:15.
“No os entristezcáis como los otros que no tienen esperanzas. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él (Jesús) a los que durmieron con Jesús”, 1 Tesalonicenses 4: 13, 14.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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