Necrológicas
CARLOS ENRIQUE ZUMARRAGA (PETIN)
A los 79, falleció en Tandil -el 2 de septiembre de 2016- el vecino Carlos Enrique Zumárraga, popularmente conocido como “Petín”.
Participaron de su fallecimiento su esposa Carmen Florencia Soldavini; sus hijos María Felisa (f), María Silvia, María Cecilia, María Inés, Gastón Carlos e Ignacio Martín (f) Zumárraga; sus hijos políticos Rubén Fiaschetti, Marcelo Eracovich, Mauricio Mohuapé y Fernanda Pedersen; y su hermana política Norma Soldavini.
A ellos se suman sus nietos Franco, Luciano y Sofía Fiaschetti, Tomás y Mateo Eracovich, Juan Pablo, Juan Facundo y Juan Cruz Mohuapé, Florencia y Valentina Zumárraga, Juan Ignacio, Martín y Catalina Zumárraga; sus nietos políticos Josefina, Camila, Julieta, Luciana y Sofía; sus bisnietos Trinidad, Nicolás y Paloma; sus sobrinos Facundo y Rosario Zumárraga; sus sobrinos políticos y primos.
Tras ser velados en Casa Crespo, Iacaruso y Santillán, sus restos fueron inhumados en el cementerio parque Pradera de Paz.
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“No llores si me amas,
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
Dadme el nombre que siempre me habéis dado.
Hablad de mí como siempre lo habéis hecho
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos.
Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado en casa como siempre lo ha sido.
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
Cuando tu alma venga a este cielo volverás a verme y sentirás que te sigo amando.
¡Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
Te amamos papá. Tu esposa, hijos, nietos y bisnietos”.
ALFREDO GOÑI SUHIT
A los 72 años, el 16 de septiembre dejó de existir Alfredo Goñi Suhit, tras una dolorosa enfermedad.
Había nacido el 1 de noviembre de 1943 en Cerro Leones y durante toda su vida fue agricultor en la zona de la Base.
“El Vasquito”, como lo llamaban sus amigos, formó una gran familia junto a Mabel Hortensia Cuttini y sus hijos Pablo, Fabiana, Matías y María Ignacia.
A esta familia se le sumaron sus hijos políticos Walter, Edgardo, Laura y Cecilia; y sus nietos Kevin, Soledad, Gaspar, Ramiro, Guadalupe y Paloma.
Dedicatoria
“Hoy sentimos un gran vacío. Ya no estarán estos gestos que lograban una carcajada, tus recitados, anécdotas contadas con tanta gracia, entre tantas otras cosas.
Te vamos a extrañar mucho. Sabemos que nos cuidarás desde el cielo, lugar que te ganaste. Te amaremos por siempre, Tu familia”.
DELFINO DE LA FUENTE
El pasado 14 de agosto, a los 92 años falleció el apreciado vecino de Tandil, Delfino de la Fuente.
Hijo de inmigrantes españoles, había nacido en la ciudad de Junín, donde pasó su infancia y adolescencia.
El trajín de la vida hizo que se asentara con su familia paterna en el conurbano bonaerense, más precisamente en la localidad de Temperley, realizando tareas de dependiente en un almacén familiar que regenteaban sus padres.
Ya en su edad adulta se desprendió de esas tareas para incursionar en diversas actividades en las que fue forjando su carácter.
Así se desempeñó laboralmente en Ferrocarriles Argentinos, tiendas Harrods de Buenos Aires y otras ocupaciones menores hasta que recaló en Tandil con uno de sus hermanos.
Fue copropietario de una fábrica de chinches plásticas, cuando un accidente laboral lo apartó de la actividad. debiendo jubilarse por sufrir una incapacidad importante en una mano.
En Tandil contrajo matrimonio con Blanca Zulema Laguier, relación breve que se vio interrumpida por el fallecimiento de su esposa, víctima del accidente de un micro de la empresa TASA, el 19 de julio de 1964 en el que perdieron la vida numerosos vecinos de nuestra dudad.
Pero el mismo destino que lo sumió en el dolor, le deparó un camino más feliz, al conocer a quien es su actual esposa, Patrocino Lucia Iglesias, compañera del resto de su vida por más de 48 años.
Acompañando a su actual esposa, propietaria de la famosa boutique Pat-Ro realizó diversas actividades en la comercialización de perfumes, alhajas y accesorios.
Conocedor de la Capital Federal, acompañaba a su cónyuge en viajes de compras y desfiles de modas de alta costura, relacionándose con importantes proveedores capitalinos.
Tranquilo y de trato afable, cosechó numerosos amigos entre sus clientes, siendo apreciado por su honradez comercial y distinguidos modales.
Acompañado de su esposa y sobrinas, enfrentó sus últimos tiempos con integridad y resiliencia.
Su esposa, sus sobrinos y sus amigos extrañan ya la presencia y la bonhomía de Delfino.
DORA ANGELA SINNOTT DE FARIAS
El 12 de septiembre pasado se produjo el fallecimiento de la querida vecina Dora Angela Sinnott de Farías.
Nacida en Rauch, el 26 de mayo de 1933, tenía 83 años y hace seis décadas que estaba casada con José Néstor Farías.
Tras residir en otras ciudades, la familia se afincó en Tandil en 1977.
Dora dedicó su vida a la atención de su marido y de sus tres hijos: Edgardo, Adriana y Rossana; quienes le dieron la felicidad de disfrutar de sus nietos -Cintia, Florencia, Sergio, Belén, María Eugenia y Federico- y de la bisnieta Mora. La familia se completa con los hijos políticos Marcela Guanez y Néstor Sidañez, que hoy también lamentan su partida.
Recordatoria
“Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.
Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.
En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.
Sin embargo, me parece tan lejos…
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime… ¿Cómo me he de consolar?
Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.
Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has de estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.
Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.
Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.
Ilumina mi senda, enséñame el camino.
Que tu presencia me rodee siempre
hasta que se cumpla mi destino.
¡Por siempre en nuestros corazones!”
MARIA ELENA JAUREGUIBERRY
A los 97 años de edad, falleció en nuestra ciudad una respetada vecina, que es despedida con sentidos escritos por Isabel Tuculet y David Pannunzio.
Dedicatoria
“En reconocimiento a María Elena Jaureguiberry (1919-2016), excelente empelada de nuestra familia que, desde su inicio con mis padres, alcanzó a conocer a cinco generaciones de ella.
Aquí la visión testimonial de dos integrantes:
Dolor y gozo en íntimo entramado.
Su niñez hogareña y la familia
y muy tempranamente el trabajo
que habilidosa enfrentó a porfía.
Con mente abierta e inteligencia clara
aborda actividades diferentes
y superando escollos con prestancia
alcanza objetivos que promueve.
Ella fue compañera en nuestra infancia
de risas, de canciones, de paseos
y elaboró delicias culinarias
que causaban al gusto regodeo.
En Tandil, su serrana ciudad cuna
cultivó la amistad entre los suyos
y practicó asidua lectura
pues acercarse al arte también supo.
Con nosotros se deslizó su tiempo,
ochenta años de vida pasó en casa.
Descanse ahora en sus nativos cerros
y Dios le brinde paz en su morada”.
Isabel Tuculet, nacida en 1926.
“De la lejana cuna del inicio
a la instancia final de su partida
trajinaron tus pasos casi un siglo
crujiente de progresos y osadías.
En manantial de afecto y compromiso
siempre brilló tu devoción legítima
si hasta el decir de tu senil delirio
hablaba de avatares de cocina.
Hay seres casi inmunes al olvido:
quedan sus huellas tras la despedida
con trazos de momentos compartidos
y una especie de brasa aún encendida.
Quizás con tu final se han removido
cuestiones que juzgábamos dormidas:
nostalgias de un pasado que se ha ido
y el sueño de la Tierra Prometida”.
David Pannunzio, nacido en 1953.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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