Necrológicas
ANGELICA YOLANDA MARIA ROSSANIGO de BALLENT
“El pasado miércoles 2 del corriente se apagó la vida de Angélica Yolanda María Rossanigo de Ballent, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Angélica nació en esta ciudad el 5 de febrero de 1923; era hija de Francisco Mauricio Rossanigo y Carolina Judit Frontini; vivió su niñez junto a sus padres y sus 11 hermanos.
A los 23 años contrajo matrimonio con Héctor Ballent, fruto del amor nacieron sus cinco hijos: Héctor Daniel, Horacio Francisco, María Susana, María Angélica y María Mercedes. Fue una madre amorosa dedicada al bienestar de su compañero e hijos.
Fue miembro activo de la Acción Católica, Rosadas Voluntarias y Caritas ayudando a quien lo necesitara y cosechando buenas amistades. Fue muy activa, coqueta, amante de la vida y dejó un extenso legado en sus cinco hijos, dieciséis nietos y nueve bisnietos.
A la edad de 91 años falleció Lela, como le decían sus nietos, en el Hogar Virgen de Luján, su hogar en los últimos años, en compañía de Elsa, Clara y Rosa, quienes la asistieron con mucho afecto y cuidados hasta sus últimos momentos.
Tras su deceso, sus restos fueron velados en forma privada para allegados directos y luego cremados cumpliendo su voluntad.
Quedará en nuestra memoria la imagen de una mujer que supo luchar por lo que creyó importante, con generosidad.
Sus nietos Andrés, Mariana y Fernanda Ballent-Pérez Mesa, Alejandro, Guillermo y Daniela Ballent Carabajal, Nicolás y Gustavo Larroque, María Julia, Ramiro, Ignacio, Agustina y Francisco López Ballent, Sofía, Delfina Y Sara Gorelik. Sus bisnietos, Alvarito y Luli Ballent, Joaquín Sarmoria, Joaquín, Bautista e IgnaciaBoato, Charo López Ballent, Jerónimo Ballent; Vicente y Santino Simioni Ballent. Su hermana Beba Rossanigo de Quiñones, sus sobrinos,Beatriz, Arnolda y demás amistades, todos ellos, mantendrán vivo su recuerdo”.
CRISTIAN EZEQUIEL CUCARESSE
Con tan sólo 27 años de edad, el pasado martes 25 de marzo, en las trágicas circunstancias ya conocidas, se apagó la vida de Cristian Ezequiel Cucaresse, tan joven y con tantas ganas de vivir.
Cristian nació el 17 de junio de 1986 en la ciudad de Necochea; a los siete años llegó a Tandil con sus papás María Inés y César, junto a sus hermanos Carla, Melina y Facundo.
Creció y desempeñó su profesión de albañil. Era padre de dos hijos: Abigail y Alexis, le gustaba mucho la música y estar con sus amigos.
“Aunque la vida fue muy injusta con vos, tenías todas las ganas y juventud de seguir adelante superando cualquier adversidad y obstáculos.
Cristian: partiste de nuestras vidas dejándonos un dolor inmenso entre tus seres queridos, aún no logramos comprender porqué tu vida se apagó así tan de repente, tenías tanto por vivir, tanto por disfrutar de tus hijos, nos dejaste un vacío muy grande que no podemos llenar. Vas a ser un ángel guardián para tus hijos, a quienes vas a guiar y proteger en esta vida.
Elevaremos una plegaria por el eterno descanso de tu alma. Te llevaremos en nuestros corazones, siempre te recordaremos… te queremos y te vamos a extrañar muchísimo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SILVIA MONICA MAIARU DE MENDEZ
El jueves 3 de abril se durmió para siempre Silvia Mónica Maiarú de Méndez,en la ciudad de La Plata donde residía junto a su familia.
Nació en Tandil el 6 de abril de 1958, sensible, alegre, solidaria, leal, motor de su familia, mujer con enorme voluntad y empuje, son los valores que caracterizaron su vida y que dejan una estela de luz, entre sus padres Lidia y Alfredo, su esposo Hugo, sus hijos Víctor y Julieta, sus nietasLucila e Isabel, sus hermanas Lidia y Alicia, sus cuñados, tíos, primos, amigos y compañeros de trabajo que hoy no encuentran consuelo ante tan irreparable perdida.
Silvia, cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 14, los secundarios en la Normal y luego obtuvo el título de maestra especial, entregándose con entera vocación a la formación y educación de niños especiales desde ese lugar donde logró que el amor y la entrega se reciclen cada día.
Quienes te amaremos siempre sabemos que serás ese ángel que nos cuidará y que seguramente allá en el Cielo seguirás con esa tarea que te hacía brillar como ser humano, dar todo sin esperar nada a cambio.
FELISA ELSA MERINO de ZAFFARONI
Con dolor y tristeza el sábado 5 del corrientese apagó la vida de Felisa Elsa Merino de Zaffaroni, quien contaba con 83 años de edad, “Pirucha”, como le solíamos llamar, nació el 21 de julio 1930. Su familia la recuerda así:
“Alegría, simpleza,generosidad, trabajo, franqueza y que siempre vivió a su manera”, se recuerda a la abuela, bisabuela y querida madre “Pirucha”.
Se casó con Roberto Zaffaroni, con quien formó una familia ycon quien tuvo a Mirta y Mercedes, se dedicó a ser ama de casa,dondese radicaron en esta ciudad, aunque viajaban mucho a Fulton su ciudad natal; ya que Zaffaroni maneja la línea de colectivo Verde.
Luego se fueron sumando sus dos yernos:Alberto F. y Alberto R. (“el Chango”); sus nietos: Ariel, Ezequiel, Verónica, Claudio, Florencia, Gerardo, Patricio y Darío y sus bisnietos: Gerónimo, Lautaro, Sofía, Mateo, Franco y Jazmín.
Fue una persona muy alegre y siempre le encontraba un apodo a la gente o a sus mascotas que fueron su debilidad (“Pirulo” y “Machu Pichu”, sus últimos dos compañeros entre tantos que llegó a tener) y siempre la recordaremos por sus dichos tan peculiares y chistosos.
Dedicatoria:
“Pirucha: tu partida nos llena de dolor y hoy sabemos que estas en el cielo junto a tus dos hermanas (Cholita y Coquita) y tu esposo, sólo nos queda recordarte con ”amor y alegría”.
Quienes te visitábamos todas las noches e íbamos a buscar a la abuela Mercedes;esperábamos ansiosa que llegue el abuelo y nos lleve;hoy te recordamos y sabemos que sos una estrella en el cielo… y quien compartió ese último momento con ricos mates… Supo que no paraste de hablar de todos e inconscientemente o fue obra de Dios que quiso que sea así; te despediste de todos y cada uno de los que te querían… tu familia (hermano, hijas, nietos, bisnietos, yernos…)
“Así te recordamos y te vamos a extrañar…”
Sofía, Mateo,Mercedes, Verónica, Alberto, Emi y Fer.
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Poema:
"Lo mejor de la vida es encontrar a alguien que conoce tus defectos y debilidades y aún así continua creyendo que eres increíble…"
"La vida es dura… pero con los bellos momentos se aprende que aunque las lágrimas nos ensucian el rostro terminan limpiándonos el corazón…"
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA LUISA IRIART de CUIN
“Fue una mujer con todas las letras, cubrió todos los roles de la vida. Fuiste buena hija, amiga, hermana, esposa, mamá, abuela, bisabuela, cuñada y suegra.
Querida por todos, cuidó de sus hijos como una leona, de su esposo como un ángel, siempre a su lado hasta el 16 de octubre de 2013, día en que nos dejó con un profundo dolor.
Desde ese día mamá comenzó a decaer y el 23 de diciembre la operaron y descubrieron un cáncer fulminante. Le diagnosticaron seis meses de vida. Con mucho dolor y sufrimiento la seguimos peleando junto a ella.
El 1 de abril cerró sus lindos ojitos color de cielo, para reencontrarse con el amor de su vida, su compañero que parecía que la reclamaba desde el día de su partida.
Quedamos con dolor, impotencia y bronca porque te queríamos disfrutar más tiempo, pero papá te estaba llamando. Nos volveremos a encontrar en la otra vida. Acá te recordaremos siempre.
Tus nietos: Emi, Lucas, Juli, Lauri, Martina y yo. Gracias por todo mami”.
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“Fuiste la mejor madre, esposa y abuela. Nos dejó un gran vacío pero con unos recuerdos muy lindos y la vamos a llevar con nosotros hasta que nos volvamos a encontrar con ellos”.
Tu hija Mari.
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“Fuiste una madre ejemplar, especial, servicial… estuviste para todos cuando te precisamos. Siempre estarás en el corazón de tus hijos, nietos y bisnietos ¡Te amamos!”.
Tu hija Lili.
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“Mamá: te has ido dejando un gran vacío en mi vida, pero mi corazón quedó repleto de todo el amor que recibí de vos. Te amo mamá, gracias por todo el amor que me brindaste en estos años. Tu hija que te ama incondicionalmente”.
Nati.
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Te recordaremos siempre. Tus hijos: Mari, Lili, Darío y Nati. Tus hijos políticos: Eduardo, Darío, Roberto y Martina. Tus nietos: Vanesa, Matías, Vale, María, Yesi, Juan, Anto, Emilio, Lucas, Marcos, Juli, Nico, Agustina, Laureano y Olivia. Tus bisnietos: Alan, Franco, Morena, Benicio, Juan Ignacio y Uma.
EDUARDO FIDANZA
Cuando contaba con 78 años de edad, el pasado martes 1 del corriente falleció Eduardo Fidanza, dejando angustiados a familiares y amigos, ya que su desaparición fue repentina, a raíz de una angioplastia que no pudo superar.
Eduardo había nacido en esta ciudad el 19 de abril de 1935, era el tercero de sus hermanos: Alberto (f), Yolanda Felisa y Juan Luis (f).
Trabajó durante más de 35 años en Metalúrgica Tandil, donde cosechó muchos amigos. Estando ya jubilado, jugó a las bochas en la cancha sintética del Club Imparciales.
Contrajo matrimonio con Nélida Esther Cobelo, habiendo cumplido las bodas de oro el 3 de enero de este año. Tuvo una sola hija: Claudia Susana, que le dio tres nietos: Leandro, Santiago y Dolores, a quienes les brindó su amor, cariño, inculcándoles valores y conversando siempre con ellos.
Fue un esposo, padre, abuelo, hermano y un tío, que con sus anécdotas de su vida y sus gestos, les robaba su atención y sonrisas en reuniones familiares.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Tu familia te va a recordar como lo que fuiste, un hombre honesto. Alegre, con palabras y valores nos diste tu ejemplo; una persona con la que podíamos contar en cualquier momento, si te llamábamos ahí estabas. Te extrañaremos mucho. Seguirás siempre en nuestro corazón Descansa en paz!”.
MARIA MARTA BLANCO
El pasado jueves 3 del corriente falleció María Marta Blanco, una querida mujer que contaba con 82 años de edad.
Nació el 19 de enero de 1932, conformando su familia junto a sus hermanos Miguel, Lili e Irma; su hijo Héctor Rubén Vega; su hija política Graciela Liliana Valcarce y sus nietos: Luciano Nicolás, Cintia Evelyn y Ramiro Ignacio Vega.
Marta, como todos la conocían, ella siempre dispuesta a ayudar a los demás en todo momento. Gran parte de su vida la dedicó a la confección de prendas. Muy prolija y puntillosa en su trabajo, el tener un corte de tela con sus manos hacía milagros.
Al entrar en su taller de costura uno se fascinaba al ver lo que llegaba a crear desde una simples servilletas bordadas, juegos de sábanas y un sinfín de prendas muy largo de enumerar hasta llegar a vestidos de 15 años.
Luego de entregar su costura, Marta llegaba con su amplia y contagiosa sonrisa y sus manos repletas de bolsas con las compras del día. Su corazón lleno de alegría para poder ayudar a su familia, también a sus padres.
Debemos mencionar su paso por el Centro de Jubilados y Pensionados del Barrio Parque La Movediza, donde también dejó su huella. Esas noches, víspera a la entrega de los bolsones de mercadería, estaba cuidando hasta el último detalle para que los abuelitos tuvieran lo mejor.
En el mismo Centro de Jubilados a los abuelitos que no contaban con ninguna ayuda, gestionó pensiones, orientando y asesorando de los trámites y documentación que debían acercar.
Por esos tiempos, siendo promotora del INTA, visitaba periódicamente las quintas del barrio alentando y transmitiendo sus conocimientos de cómo controlar y mejorar los cultivos. De acuerdo a la época del año repartía las semillas entregadas por el INTA.
Se dio tiempo para formar parte de la Feria de Artesanos, en la Estación de trenes, donde encontró grandes amigos, muchos de los cuales pasaron a ser una segunda familia adoptiva.
Marta vendía productos panificados artesanales, como tortas, alfajores, dulces, pickles y licores finos. En ese lugar se la podía encontrar los fines de semana y también los feriados.
Todos los que conocían a Marta recuerdan que en todo momento daba a conocer su gran amor a sus tres nietos: Luciano, Cintia y Ramiro.
Debemos recordar a la abu Marta como fue ella, siempre de alguna manera al que tenía enfrente, tarde o temprano con sus picardías a los demás arrancaba una sonrisa. ¡Siempre estarás en nuestro corazón!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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