Necrológicas
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NALIA OLIVERA de ASCIONE
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Nalia Olivera de Ascione, una querida mujer que contaba con 93 años de edad.
Nalia nació en Uruguay el 6 de enero de 1917; allí dejó a su numerosa familia para casarse en Buenos Aires con Leonardo Ascione y luego nacería Osvaldo, hijo único del matrimonio.
Jóvenes y emprendedores, ambos se trasladaron a Tandil; seguramente muchos la recordarán por las especialidades que ofrecía en la confitería La Vienesa a la hora del té, en despedidas y en eventos sociales.
Fue una dama sencilla, de carácter riguroso, dinámica y trabajadora. Dedicada a su familia. Amaba su jardín, las flores, la naturaleza… la vida.
Y Dios le dio una larga y apacible existencia. Vio crecer nietos y bisnietos, hasta que meses atrás su hijo falleciera súbitamente. Esto marcó el inicio de un deterioro sin retorno.
El martes 7 del corriente cerró sus ojos. Y se fue serenamente, hacia una eternidad en la que creía, y al encuentro definitivo con los seres amados que la precedieron.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
JUAN CARLOS DECIMA
Cuando contaba con 65 años de edad, el pasado viernes 10 del corriente se apagó la vida de Juan Carlos Décima, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Juan Carlos nació en esta ciudad el 27 de abril de 1946; integrando una familia junto a sus hermanos Alberto, Nilda, Noemí, Modesto, María, Jorge y Haydée, que después fueron sumando a sus hermanos políticos: María, Rosa, Juana y Carmen Montoya; sus hermanos del corazón: Marta, Gustavo y Alejandra
En su juventud conformó su hogar junto a su esposa Josefa Montoya; fue un reconocido profesor de folclore en María Ignacia (Vela), con su don de gente, buen sentido del humor y amor por su familia, supo ganarse el cariño de todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo.
Sus seres queridos agradecen profundamente al personal del Hospital Municipal "Ramón Santamarina", médicos, enfermeros, técnicos, administrativos, choferes de ambulancia del PAMI. “A todos gracias por brindar todo por Juan Carlos”.
Dedicatoria:
“No llores si me amas.
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Creedme: cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquella que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado, extáticamente y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas”.
FRANCISCO PEDRO GALMAN
En la ciudad de Olavarría, el pasado miércoles 15 del corriente dejó de existir Francisco Pedro Galmán; su familia lo recuerda así:
“En estos años sufriste mucho, hoy estás descansando en la Paz del Señor Jesús.
Te agradecemos todo lo que hiciste, tus hijos: Pedro (f), Marta, Miguel, Juan C., Camilo, Inés, Olga y Mari; a tu compañera la cual no se separó ni un minuto de tu lado, tu vieja María N. Visoso. Descansa en paz. ¡Te amamos!
Dedicatoria:
“Papá: yo, tu hija Luli, te pide perdón por no haberte dado o demostrado cuanta falta me hacías, porque nunca te demostré lo que yo sentía, perdón por eso y por todas las cosas que yo te juzgué.
Se que Dios perdonó todos tus pecados y fallas, al igual que a mí. ¡Te quiero”
BENITO VENTURA URANGA
Cuando contaba con 88 años de edad, el pasado miércoles 15 del corriente, dejó de existir Benito Ventura Uranga, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Benito nació en esta ciudad el 17 de diciembre de 1922; era hijo de León Uranga y Joaquina Iraeta, viviendo en un campo de estación Azucena, junto a sus nueve hermanos.
El 8 de marzo de 1946 contrajo matrimonio con María Elena Tolosa (f), y tuvieron dos hijas: Margarita y Estela, para después, con el transcurrir de los años, recibir con alegría a sus hijos políticos, nietos y bisnietos.
Sus restos fueron cremados, junto a los de su esposa en el crematorio privado de Dolores y sus cenizas depositadas en el establecimiento “San Benito”, de Azucena.
EDUARDO MASTROPIERRO
El pasado viernes 17 del corriente, a los 93 años falleció Eduardo Mastropierro, causado dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Eduardo había nacido en esta ciudad el 2 de mayo de 1918; siendo el mayor de seis hermanos; fue criado en La Numancia y con el paso del tiempo comenzó a trabajar en el campo, estuvo en Fulton y Tedín Uriburu.
Muy joven contrajo matrimonio con Zoila Olivera (f) y tuvieron cuatro hijos: María Elena, Blanca, Héctor y Mirta.
Tuvo la dicha de ver formadas las familias de sus hijos. Disfrutó de sus nietos y llegó a ver crecer a sus bisnietos, con quien compartían y los veía muy a menudo.
Hacía más de 25 años que se había radicado en esta ciudad, en el barrio donde vivía había llegado a formar muy buena amistad con sus vecinos.
¡Siempre te recordaremos! Tus hijos, hijos políticos, nietos, nietos políticos y bisnietos. Te vamos a extrañar un montón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
AGUSTINA ROLON de BICONDO
A los 87 años de edad, el pasado viernes 19 del corriente falleció Agustina Rolón de Bicondo, dejando un profundo dolor entre sus seres queridos y amigos, que la recuerdan así:
“Querida mamá: ¿a donde ir? Donde ir cuando te busco en cada rincón de la casa y me doy cuenta que no estás y lo importantes que significabas para mí. ¿Hay algún lugar para aceptar esto?
Se hace difícil ensayar cada escena en la que vos no estás. ¿Resignación?. Sé que te dejamos en los brazos de Nuestro Señor Jesucristo y hoy también te recordamos con el salmo que tanto te gustaba:
“Jehova es mi pastor: nada te faltará. En lugares de delicados pastos te hará descansar. Junto a aguas de reposo pastoreará. Confortará mi alma y me guiará por sendas de Justicia por amor a su nombre” Salmo 23.
Hoy sus hijos Omar y Horacio; sus nueras Luisa y Sara; sus nietos Beatriz, Patricia, Martín y Esteban; sus bisnietos Oriana y Paloma; sus nietos políticos Fabián Ghezzi y Rubén Specogna; su hermana Cleria y su cuñado José Rimquevich, la recuerdan con profundo dolor y tristeza.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
BOMINA NATIVIDAD MANNA de MUR
El pasado lunes 20 del corriente se apagó la vida de
Bomina Natividad Manna de Mur y su familia la recuerda así:
“Abue: acordarse de tantos momentos hermosos nos pone tristes ya que no estarás con nosotros viéndote; pero se que nos dejaste todo guardado en nuestros corazones.
Pudimos heredar tu pasión por la cocina y tantas otras cosas.
Te recordaremos siempre radiante, con tus labios y manos arreglados y de tacos, pero sobretodo con una permanente sonrisa y de buen humor.
Todos tenemos mucho que agradecerte, el mejor papá y el mejor tío Guille, que son sin duda lo máximo, también sabemos que ya estando junto al abuelo, nos van a cuidar y proteger siempre sintiéndose felices de vernos unidos con amor, como ustedes nos enseñaron”.
Los vecinos de la cuadra de calle Olivero al 200, despiden con dolor a nuestra amiga “Chicha” Mur y rogamos por la paz de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
REMIGIO CESAR ERRECART
El pasado jueves 16 del corriente dejó de existir Remigio César Errecart, que contaba con 74 años de edad. Su familia lo recuerda así:
“Cholito: un gran hijo, hermano, padre, un gran compañero… una gran persona que no criticaba a nadie, que trabajó 60 años en un taller chapista, donde cosechó grandes amigos, en donde comía asados, en donde fue feliz.
Fue un gran transportista, cuidó a cada uno como si fueran sus hijos, hizo travesuras como si fuera un niño más y hoy en día te los cruzabas y todos te paraban a saludar.
Como marido trabajaste junto a mi sin parar, me diste todo lo que quise y más, me hiciste tan feliz y fuimos tan felices; pero así sorpresivo como eras te fuiste a reencontrarte con tus amigos que se fueron antes que vos, con el Tata, con tus padres y con todos tus seres queridos… pero acá nos dejaste no solo a tu familia, sino también a tus amigos Pedro, Julio, Elio, Walter, Flavio y tantos más con los que compartías lindos momentos, mates, carreras, etcétera.
Te extrañamos y te extraño tanto… y te extrañaremos. Gracias por todo lo que nos diste. (Tu esposa)
– – – – – –
“Viejito: te fuiste en la tuya, laburando, y como merecías: sin sufrir. Nos dejaste el ejemplo de cómo vivir la vida, que la riqueza está en las cosas pequeñas y en las verdaderos amigos, los que cosechaste por miles, con los que comían tus “sagrados” asados, te tomabas tu vinito y decías alguna mentira al truco.
Seguro que se rompió algo en el Cielo y te fuiste para arreglarlo. Los que quedamos no encontramos explicación para tanto dolor en el pecho. A cada rato miramos por si fuiste a los de Pedro o a lo de Julio o algún amigo o alguien que necesitaba algo.
Extraño los mates, mirar al Zorro y esos silencios que decían tantas cosas. Se que nos dejaste, que te fuiste de viaje a visitar amigos, compañeros y a la Tata, con la que se están poniendo al día.
Me queda el orgullo de ser el hijo del tipo más bueno y honesto del mundo.
En fin, Viejito, te extraño y nunca te voy a dejar de extrañar. (Matías)
– – – – – – –
“Cholito: acá estamos los Muñoz, como nos decías vos. Extrañándote tanto, con ese dolor en el pecho que no tiene consuelo.
Nos diste tanto, nos enseñaste tanto y compartimos tantas cosas. Como te vamos a extrañar los domingos, cuando llegabas a casa con tanta alegría y abrazos para todos.
No tenemos palabras para agradecerte los momentos maravillosos que nos hiciste pasar, por los vinos ricos que tomabas con papá y por los asadazos que nos hacías.
Estamos orgullosos de haber tenido un excelente cuñado, padre del corazón, tío y padrino nuestro y gracias por haber sido un ejemplo de persona llena de honestidad. Te adoramos, te extrañamos y jamás vamos a dejar de hacerlo porque fuiste único, irremplazable y el mejor”
(Walter, Ana, Rocío, Silvina -tu ahijada- y Nano)
LUIS NARAMBUENA PEREZ
“Querido papá: el viernes17 de junio decidiste partir, quizás a buscar nuevos colores para tus hermosos cuadros, que nos dejaste de recuerdo, también para los títeres que moldeaste con creatividad e imaginación y que luego tomaron vida en las manos de tus hijas. Personajes como la bruja, el comisario, Mercedes Sosa, el perrito, Juan Grillo y tantos otros, que alegraron y despertaron risas en tus nietos, bisnietos, cumpleaños y muchos niños de Jardines de Infantes.
Querido en el ambiente artístico, Luisito para los amigos, ALMA del Museo de Bellas Artes, custodio de las obras de arte, conocedor de la historia de cada una de ellas, la Sala Ramón Santamarina, la cual cuidabas con esmero, y a cada visitante le brindabas con amabilidad y entusiasmo, detalles y anécdotas de todas las piezas y obras de arte del Museo. Con amor y pasión realizaste tu trabajo.
Supiste marcarnos el camino basado en valores y conocimiento, te recordaremos siempre, y cuando nos invada la melancolía, te buscaremos en las distintas formas de las nubes, en el amanecer o en los colores del Arco Iris. Este no es un adiós, estarás eternamente en nuestro corazón. Hasta siempre, tus seres queridos”.
TINENCIO ALBERTO FERNANDEZ
“Un 28 de mayo llegaste a este mundo, comenzó entonces tu recorrido por esta vida, con ausencias, pérdidas, gente que te contuvo y te amó.
Con perseverancia, pasión y amor, fuiste construyendo tu propio camino a muy corta edad, siempre en la búsqueda de qué hacer, hasta que te encontraste con un micrófono, tu vocación de alma.
La animación arriba del escenario presentando a grandes artistas y algunos hasta tus amigos fueron. Eras otra persona cuando tomabas el micrófono con tus manos pequeñas, se te veía pleno y feliz.
Paralelamente tu oficio de cartero, que te dejó entrar a tantas casas y tantos amigos cosechaste. ¡Cuantas historias y anécdotas!
Y… así te formaste Papá, siempre mirando hacia adelante, sin quejarte de tu pasado, transformando las vivencias difíciles, en anécdotas graciosas.
Siendo un agradecido de la vida.
Nos dejaste muchas cosas, especialmente la importancia de la honestidad, la cultura del trabajo, la lucha ante la adversidad, la pasión por lo que se ama, la nobleza, la simpleza y sencillez, la importancia de los amigos y la palabra.
Y en ese recorrido que emprendiste hace 79 años, llegaste a Tedín Uriburu, donde conociste a Juana, quien fuera más adelante tu compañera de toda la vida, con quien formaste tu propia familia, compuesta por tus tres hijos: Marisa, Walter y Ariel, cuatro nietos: Matías, Noelia, Juliana, Josefina y tu bisnieto Zahir.
Como solían decir tus amigos del Club Paso del Portillo “Tinencio hay uno solo y es nuestro”.
Nos quedamos con tu amor e infinitos recuerdos y anécdotas. Siempre estarás presente en nuestras vidas”.
AGUSTIN FROILAN SANCHEZ
El pasado sábado 18 del corriente y cuando contaba con 88 años de edad, falleció Agustín Froilán Sánchez, quien fue un hombre querido y apreciado por todos lo que lo conocieron.
Agustín nació en Rauch el 27 de junio de 1922, donde pasó su infancia; era hijo de Anastasia Maya y Agustín Sánchez, siendo adolescente llegó a Tandil junto a sus hermanos Oscar Benito y Alejo Francisco.
Una vez establecido aquí, logró traer al resto de su familia, a sus padres y sus hermanas María Rosa y María Esther.
Practicaba diversos trabajos en horno a ladrillos, en la Tandilera y en la colocación de sonido en eventos populares junto a Tinencio Fernández.
Aunque la vida no le dio hijos, él se dedicó por entero a sus sobrinos. El mismo día de su 34 cumpleaños la vida lo bendijo trayendo al mundo a su querido sobrino “Jorge”, a quien adoptaría como hijo protegido, acompañándolo siempre hasta su último día.
“Agustín, para tus sobrinos “el tío Tin”, nos acompañaste siempre a la escuela, nos comprabas golosinas y nos sorprendías siempre con regalos. Siempre quedará en nuestro corazón el dulce recuerdo tuyo: “el de nuestro tío protector”. ¡Te queremos! Tus sobrinos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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