Necrológicas
CEFERINO ESPARTACO GARCIA
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el atardecer del pasado viernes 31 de enero, se fue en paz Ceferino Espartaco García, un querido y conocido hombre del quehacer tandilense que contaba con 96 años de edad.
Espartaco nació en Capilla del Señor, partido de Exaltación de la Cruz, situado muy cerca de Pilar, el 27 de febrero de 1917.
Era nieto e hijo de funebreros. En busca de un buen porvenir, muy joven se radicó en la ciudad de 25 de Mayo, donde instaló una cochería.
Más tarde regresó a esta ciudad y comenzó a trabajar con la tradicional Casa García, en principio ubicada en calle 9 de Julio al 500.
Tiempo después, adquirió parte del inmueble ubicado en Belgrano 649, entre 9 de Julio y Rodríguez, y luego sumó un estacionamiento vecino.
Pionero en los servicios fúnebres, Espartaco García en la década del ‘70 comenzó a utilizar automóviles para el traslado de los fallecidos en lugar de los elegantes carros tirados por caballos.
Con el tiempo, Casa García fue haciendo sus contactos en Buenos Aires y a través de ellos, coordinaba los traslados hasta esta ciudad.
Asimismo, Espartaco desarrolló una profícua actividad en distintas instituciones de bien público. En 1983 fue elegido presidente de la Asociación de Marcapasos de Tandil, cargo que ocupó durante varios períodos. También concretó una activa participación en el Rotary Club Tandil Norte.
Su partida es lamentada profundamente por su esposa Elba E. Bondi; sus hijos en el afecto José Luis y Sandra, Guillermo y Ana; sus nietos Octavio, Julieta, Augusto, Malena y Antonia, además del resto de sus familiares, elevan una plegaria por el eterno de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ALFREDO RODRIGUEZ
El pasado jueves 16 de enero se apagó la vida de Alfredo Rodríguez, de 75 años de edad y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Le agradezco a Dios que nos haya permitido tener a nuestro abuelito junto a nosotros tantos años… ahora que ya no está nos hace mucha falta, es muy difícil superar esta pérdida ya que fuiste muy importante en nuestras vidas.
Sólo quedan los recuerdos más bonitos que vivimos hasta el final de tu partida. Tu imagen en nuestra mente y el dolor intenso llega lento, suave, tristeza en la mirada, en la sonrisa y se instala cómodamente en el corazón… Solo se calma al saber que ahora estás junto a tu hijo Amílcar y que desde el Cielo nos cuidan y protegen. Sólo me queda para decirte Abuelito mío… ¡hasta pronto!
Tu familia siempre te recordará, tu esposa y compañera de toda la vida: Nélida López; tus nietos: Eliana, Maximiliano, Diana, Heber, Viterman y Elvio; tus bisnietos: Francisco, Esmeralda y Umma, hermano y hermanas; tus hijos Elvia y Amilcar Q.E.P.D.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
AGUSTIN ALBERTO ALONSO
En la ciudad de Mar del Plata, el pasado martes 4 del corriente falleció Agustín Alberto Alonso, una querida persona que contaba con tan solo 32 años de edad.
“Tus padres Alberto y Silvia, hermanos, cuñada y sobrino Nico, junto a amigos te recordaremos siempre y te llevaremos por siempre en nuestro corazón”.
TERESA de JESUS ALVES de GARCIA
“Una gran madre, una gran abuela, una gran persona fue Teresa de Jesús Alves de García, que nació el 7 de marzo de 1916 y el pasado domingo 2 del corriente dejó de estar entre nosotros.
Siempre en su accionar abundaba lo correcto, las buenas expresiones y la buena cortesía, una “señora de su casa” que amaba la cocina, la lectura y el bordado a punto cruz.
Durante 97 años vivió bien, como hay que vivir la vida.
Hoy quienes te queremos con el corazón, sabemos que te vamos a extrañar y que nos vas a hacer falta en más de una oportunidad, pero la vida es así, estamos de paso y hoy vos estás mejor”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NORMA RENE HERNANDEZ
A los 80 años de edad, el pasado viernes 31 de enero falleció Norma René Hernández, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Norma nació en esta ciudad el 17 de noviembre de 1933; era hija de Santiago Hernández y Marciana Reynoso; cursando sus estudios primarios en la Escuela N° 5 y los secundarios en la Escuela Normal.
Fue madre de cuatro hijos: Leda, Claudio, Cintia y Eliana; dueña del reconocido Hotel “Manantial de los Amores”.
“Hoy queremos recordarte como lo que eras, una persona llena de luz, compañera, madre, abuela y amiga; generosa y bondadosa con los demás.
Tuviste que afrontar la pérdida y soportar el dolor que significa la muerte de dos de tus hijos: Claudio y Cintia, quedándonos el consuelo de tu reencuentro con ellos.
Tus hijas Leda y Eliana, tu compañero de la vida Eduardo Arce, tus hijos políticos Diego y Jordi, tu hermano, sobrinos y nietos, lamentan profundamente tu partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de tu alma”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
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ENRIQUE GARCIA
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Enrique García, un querido y respetado hombre que contaba con 76 años de edad.
Enrique nació en Cerro Leones el 14 de abril de 1937; su primer trabajo fue como chofer de camión de la firma Guerrero Hermanos; luego con mucho esfuerzo pudo tener su propio camión e independizarse y dedicarse al transporte de cereal hasta el momento de alcanzar su merecida jubilación, hace tres años atrás.
En 1967 se casó con Tomasa Valero y tuvieron dos hijos: Jorge y Andrea.
Su pasión por los camiones hizo que su hijo siguiera sus pasos, de lo cual se sentía orgullosísimo, aunque no lo decía.
La vida le dio después dos hijos políticos: Silvia Bruzzone y Alejandro Leonardo, a los que quería como a sus propios hijos; y ni que hablar de lo que sentía por sus cuatro nietos: Joaquín, Martín, Jazmín y Melina, que eran la luz de sus ojos. ¡El mejor asadito para ellos!
Se fue con 76 años disfrutados como él quería, no se prohibió de nada, vivió la vida.
Hoy descansa en paz, y qué raro es todo, el jueves 6 se fue con él al Cielo su perrita Rita, que lo acompañó durante 16 años y que no pudo superar tanto dolor y tanta tristeza.
Nuestro corazón está triste, los ojos con lágrimas, pero nuestra alma como el suyo están en paz. “Los abuelos no se fueron, los abuelos se hacen invisibles”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SANTIAGO OSCAR GOMEZ
El pasado sábado 1 del corriente dejó de existir Santiago Oscar Gómez, un querido y apreciado hombre que contaba con 68 años de edad.
Santiago nació el 30 de noviembre de 1945; en su juventud se casó con Dominga E. Naveyro y tuvieron dos hijos: Karina y Santiago; que luego sumaron a la familia a sus hijos políticos Romina y Gustavo; además de sus nietos: Gonzalo, Agustín y Juan Ignacio; quienes junto a sus hermanos Anselmo, Ana María, Pedro y Cacho, rezan una oración en su memoria.
Toda su vida, desde muy chico trabajó, perteneció a una familia de trabajadores. Su primer trabajo fue en un taller mecánico, luego ingresó a Metalúrgica Tandil, fue chofer de camión y de la línea 500, por último estuvo en la empresa Río Paraná, donde se jubiló.
Sufrió una larga enfermedad (desde sus 33 años) con la cual luchó mucho y tuvo diversas operaciones de las cuales siempre con mucha dificultad salía airoso.
En esta última, a pesar de su fortaleza y ganas de vivir no pudo salir y así lo perdimos. Su última frese fue: “está todo bien”.
Sus familiares agradecen profundamente la humana atención del médico que lo operó, sabiendo de la gravedad de su situación: gracias doctor Rolando Tamburelli, además de la excelente atención de médicos y enfermeras/os de la sala de Terapia Intensiva del Sanatorio Tandil.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
OSCAR JOSE RAMIL
El pasado martes 28 de enero se produjo el fallecimiento de Oscar José Ramil, quien contaba con 67 años de edad.
“Guri” Ramil había nacido en Mar del Plata, vino a Tandil siendo todavía pequeño. Aquí fue criado en el ámbito de una familia honrada y con principios.
Se casó formando su propia familia. Fue un buen esposo, excelente padre y amigo de sus hijos.
Cosechó muchos amigos por su forma de ser. Tuvo que pasar por muchas dificultades en la vida; logró superarlas por su equilibrio, tenacidad, capacidad e inteligencia. Sobro todo fue una excelente persona.
Padeció una cruel enfermedad que lo venció. Siempre va a estar su recuerdo en nosotros. Su familia y de aquellos que realmente lo apreciaban”.
Ramil fue todo un símbolo para el club La Movediza. En su juventud fue destacado arquero del equipo de Villa Laza, militando también en otros conjuntos de la ciudad.
También tuvo intervención a través de la dirigencia, ya que durante varios períodos fue presidente del club de sus amores, ocupando además otros cargos dentro de la comisión directiva.
LUCAS ANTONIO GOMEZ FERRINI “NEGRO”
“Tu Médanos natal, tu lugar de origen. Pueblo de esta provincia en que se conocieron y luego se casaron con la abuela Conce (la segunda hermana de seis mujeres, muy unidas todas ellas las “Ferrini”) y el abuelo Félix, inmigrante español que llegó a este país a sus 15 años en el buque Silvia, dejando a sus padres y hermanas en su pueblo Cosío.
Formó parte como socio de la Sociedad Española de Socorros Mutuos. Tus queridos hermanos a los que respetaste y quisiste mucho, el tío Edgardo y la tía Chuchi. El tío Min, tu cuñado del que tanto venerabas su don de gente y generosidad. Tus tías y primos con los valoraste el compartir y los momentos en familia. Ana María, tu querida compañera a la que siempre respetaste.
Fuiste egresado de la Promoción 1946 de Maestro Normal Superior (profesión que nunca ejerciste), el más chico de la clase, porque cumplías los años en junio. Cosechaste allí grandes amistades para toda tu vida. El Club Independiente de Tandil, el de tus amores, el que fuiste socio desde los 13 años y tenías tu carnet de vitalicio. Armando, Juan Carlos y Jorge, tus entrañables amigos del alma, que ya no están entre nosotros…
Papá; no es una palabra, sino un sentimiento en todas y cada una de sus letras. Sentimiento que brota desde el alma, el corazón. Has partido físicamente este 24 de enero. Cierro los ojos y puedo ver las imágenes de la niñez, sucediéndose unas a otras y como puedo poner en palabras lo que has significado y lo harás en mi vida. Cuando éramos niños y mamá “Margarita”, “Marga” ya no estuvo más entre nosotros. Fue duro, muy duro. Nuestro corazón de niños no entendía de enfermedades, de no volver a ver, no compartir más su amor y sus sonrisas que alumbraban el cielo entero. Estábamos “destrozados” y vos, que también lo estabas, permanecías erguido en esa tempestad, acompañándonos, consolándonos y haciendo todo lo posible para que nuestras vidas siguieran sin derrumbes, de esos imposibles de emerger.
Llegabas de tu trabajo a ayudarnos a hacer los deberes, sobre todo de Matemática. Al mediodía planificábamos la comida y el que primero llegaba iba a comprar el pan. Nos acompañaste a misa, donde nos fundíamos en un abrazo entre lágrimas los tres. “Dios proveerá”, decías. Ibamos al cementerio con las flores “más bellas” para mamá. Velabas nuestros sueños, cuando enfermos estábamos.
Viviendo a dos cuadras de la Escuela Normal a la que concurríamos, sacabas el auto de la cochera (que estaba a una cuadra de casa) para llevarnos a clase en los días de lluvia y mucho frío. Las partidas de ajedrez que jugabas con Pablo, luego de cenar, mientras comíamos masas dulces. Tantos!, tantos! recuerdos imborrables. Siempre estuviste. Siempre te preocupaste y ocupaste de nosotros.
Tu caminar erguido y en rectitud, te definían como persona. De nobles ideales, fiel a su familia y amigos. De convicciones claras. De andar serio pero noble de sentimientos.
La “enfermedad de los recuerdos” (como la llamó tu nieto Valentino) pudo con tu mente, pero no con tu corazón, el que veíamos iluminar con una sonrisa en tu rostro cuando nos mirabas. María Eugenia y Pablo, nombres que tu boca repetía continuamente, llamándonos.
Pudimos abrazarte (porque el calor de los abrazos no se olvida), sostenerte, acompañarte y expresarte nuestro amor, el más noble, el filial, el que salda las deudas de gratitud contraídas para los que nos dieron la vida.
Por y para siempre, Papá, Negro, abuelo Lucas, en la eternidad de nuestras vidas. Descansa que nosotros estamos bien… en paz. María Eugenia y Pablo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE ANGEL JANEIRO
“Pepe: nos dejaste físicamente el pasado domingo 2 del corriente. Parece tan poco tiempo pero para nosotros una eternidad; no verte en cada rincón de la casa, sabemos que espiritualmente estás guiándonos como siempre lo has hecho.
Fuiste un hombre generoso con todas las letras, buen esposo, padre y ni que hablar como abuelo. Camila y Mateo que hoy lloran tu ausencia, también nuestra nieta del corazón Daiana.
Nacido el 23 de marzo de 1936 en el barrio de avenida Perón al 1400, donde permaneciste hasta el final de tus días y cosechaste cantidad de amigos que supiste mantenerlo a lo largo de los años.
Fuiste uno de los fundadores del Club Imparciales y por tu don de gente siempre fuiste respetado por socios y concurrentes, que hoy te recuerdan con afecto.
Tus padres María Argerey y Manuel Janeiro, a quienes vos respetabas y ayudaste trabajando desde niño para que tus hermanos tuvieran mejor calidad de vida.
Contrajo matrimonio con Delia Esther Licarich, de cuya unión nacieron sus hijos Sergio Adrián y Sebastián Alejandro, a quienes supo guiarlos en la vida ¡Te recordaremos siempre!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
ROBERTO CLAUDIO MAIRE
A la edad de 85 años, el pasado lunes 27 de enero falleció Roberto Claudio Maire, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Roberto nació en Claraz el 28 de julio de 1928; era hijo de Alejandro Maire y Natalia Cisneros, a los tres años vino a vivir con una abuela a María Ignacia (Vela).
A los 12 años quedó solo y empezó a trabajar en el campo. A los 17 estuvo como peón rural en la Estancia Acelain y luego cumplió con el Servicio Militar en Río Gallegos.
En 1959 ingresó como empleado de la estancia El Microbio, de Hugo Dominicone, luego en Las Dos Marías, hasta que volvió a Acelain como mozo en el castillo de la estancia.
En 1970 se vino a Tandil, trabajando en la metalúrgica de ruta 226 y Del Valle y en los últimos 22 años en la firma Solanilla, donde alcanzó su merecida jubilación.
El 14 de marzo de 2013 se casó con Rosa Recchia, su compañera de los últimos treinta años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RAMON EDUARDO GONZALEZ
El pasado domingo 2 del corriente y cuando contaba con 80 años de edad, falleció Ramón Eduardo González.
Desde muy joven, Ramón estuvo vinculado con el fútbol libre y amateur, defendiendo los colores de Villa Hermosa, Unión, Paso del Portillo, etcétera, desempeñándose como jugador, masajista y árbitro.
Fue una persona respetada y querida por todos sus pares, siempre que se viera su gorrita de Boca Juniors se sabía que estaba él.
Contrajo matrimonio con Emma Rodríguez, ella tenía hijos, algunos casados y él se supo ganar el cariño de hijos del corazón y nietos, con respeto, educación, ejemplo de bondad y persona de bien.
Trabajó siempre en el área rural y agropecuario. Persona que jamás dijo una mala palabra ni insultó nunca a nadie. Quin lo conoció sabe que realmente era así y mucho más. !Descansa en paz!
MARIA LUJAN MIGUELTORENA
“Mamá: hoy nos toca escribirte, desde el dolor y la tristeza… la vida continúa y hay que ser fuerte nos dicen todo el tiempo, es cierto pero a nosotros nos toca seguir viviendo sin vos.
Empezar de nuevo, volver a caminar sin tu compañía, pero con todo lo bueno que nos enseñaste, Héctor y yo somos lo que vos formaste; en nosotros creíste y con lo mejor nos criaste… fuiste mamá, papá y amiga.
Llenaste de vida a tu amado José María y a mi personalmente me dejaste el mejor padre del corazón que pude tener.
Cómo no vamos a llorarte, a extrañarte si vos te lo ganaste mamita. No nos quedó nada por decirte y a vos nada por hacer por nosotros.
Fuiste, sos y serás la mujer más amada del mundo. Nos queda este eterno vacío, que junto a tu hermoso recuerdo no acompañará toda la vida.
Dios por algo te quiso cerca de él… por algo así lo quiso, ese es nuestro consuelo aunque jamás asimilemos tu partida.
Gracias por el amor, por tu paciencia y por tu gran entrega. Segundo, Teo y Lola no podrán seguir disfrutándote, pero quedate tranquila que vamos a encargarnos que te tengan siempre presente; nunca vamos a olvidarte, jamás nadie ocupará tu lugar, sos irremplazable, sos necesaria, sos un ejemplo. Simplemente gracias por todo mamita. Toda la vida vamos a extrañarte, ya no nos quedan más palabras, nos sobran los buenos recuerdos… eternamente vivirás en tus hijos, en tu esposo y en tus nietos !te amamos! Héctor, Ana y José”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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