Necrológicas
CARLOS RODRIGUEZ
El pasado viernes 13 del corriente falleció Carlos Rodríguez, quien contaba con 78 años de edad. Sus seres queridos lo recuerdan así:
“Querido abuelo:
Que dolor abuelo!… que injusto todo… miro tu foto una y otra y otra vez y no puedo creer que ya no estás entre nosotros!!!… un gran luchador! diste pelea hasta el final y esto es lo que hace que me mantenga de pie al igual que muchos de los que tuvimos la suerte y el "privilegio" de acompañarte siempre y sobre todo en esta maldita lucha!…
Cuesta decir adiós! claro que sí!…pero reconforta un poco el corazón saber que ya dejaste de sufrir… que dejaste de padecer tanto dolor a cambio de nada!
Con lágrimas en los ojos, un nudo en la garganta y un dolor inmenso en el pecho que casi ni deja respirar, me toca darte la despedida…
Encontraste la paz que tanto buscabas… si abuelo!… ya no sufrís!
No quería que te vayas, pero verte así de entregado con un montón de cosas en tu cuerpo que trataban de alargarte la vida y extender tu sufrimiento cada vez más, también dolía!
Me dejaste el corazón partido en un montón de pedazos que trato de mantener unidos en el cual vivirás siempre por el resto de mi vida…
Me dejaste montones de enseñanzas… esas que solo un abuelo sabe dejar marcadas en uno! Me enseñaste a valorar lo que tengo desde que tengo uso de razón…
Quiero saber cómo se sigue después de esto… porque la vida no viene con un manual de instrucciones. Nadie nos enseña cómo continuar después de un golpe tan duro…
Te voy a recordar en cada anécdota… en cada domingo en familia… en cada uno de los hermosos recuerdos que me dejaste.
Me hubiera encantado que disfrutarás más de tus bisnietos… que los veas crecer… pero ellos sabrán siempre que desde allá arriba una estrella gigante los iluminara siempre y los protegerá al igual que a nosotros…
No me queda más que decirte adiós, que descanses en paz… que sé que así será…
Ahora te espera el cielo, que bien ganado lo tenés.
¡Hasta siempre, te amamos y te vamos a extrañar!
Vero”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARLOS ALBERTO ISLAS
A los 71 años de edad, el pasado jueves 5 del corriente se apagó la vida de Carlos Alberto Islas y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Papá, Carlos, Carlitos!! ni sé cómo empezar a escribir para que la gente que hoy lea el diario y no te conocía, sepa el tipo que eras. Laburador, amigo, compañero, "gaucho" y sobre todo buen tipo. Por estos días cuando me preguntan por vos digo eso, que eras uno bueno de veras, porque a vos la muerte no te hizo así, ya eras bueno, y la gente que te conoció sabe de lo que hablo. Laburaste ayudando a tus padres y tus hermanos ordeñando de chico a mano ante inclemencias del tiempo que te hicieron vivir de pequeño con crudeza, tu amor por el campo y los animales te hicieron ser un tipo respetado y querido en los campos que estuviste.
Nunca arrugaste la cara para el trabajo y siempre nos inculcaste la garra y el sacrificio, el ser voluntarioso y como vos decías "la sangre" en cada una de las cosas que hacemos. La vida te golpeó fuerte cuando perdimos a mami, a quien acompañaste hasta último momento y diste todo lo que tenías a tu alcance para poder curarla, pero te dio otra oportunidad y encontraste en Pochola una buena compañera que aún no encuentra el consuelo (como todos) y espera que vuelvas, porque lo tomamos así, como que te fuiste al campo y que volverás en algún momento.
En lo personal me queda el consuelo de que puedo decir que fuimos y seguiremos siendo amigos, que te fuiste con una sonrisa en la cara sabiendo que estábamos bien, felices, enamorados y eso me deja tranquilo, saber que no nos guardamos nada, que siempre nos dijimos todo.
La verdad mi sonrisa por estos días no es la misma, siento que te extraño demasiado y se me anuda la garganta y mis ojos se llenan de lágrimas mientras pienso lo que escribo, has dejado un gran vacío en nosotros, pero también nos marcaste una gran huella, una huella que trataremos de seguir e imitar, aunque creo que ser tan buen tipo como vos no nos va a salir, con vos se terminó la especie, sin vos los buenos juegan con diez y sin el capitán, se rompió el molde y no habrá otro igual.
Nunca supe cómo empezar a escribir y menos se me ocurre cómo cerrarlo, sólo decirte gracias papi, gracias por ser mi papá, gracias por haber sido el padre, el esposo, el abuelo, el tío, el amigo, el vecino de todos los que te pudimos disfrutar.
Sé que nos volveremos a encontrar, y créeme que aunque dicen que el cielo es enorme te voy a encontrar fácil, solo me basta con preguntar por dónde anda el "más bueno", y ahí estarás, haciendo alguna gauchada con tu sonrisa en la cara y los brazos abierto para recibirme.
Tu hijo, Ariel”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
SEBASTIAN HECTOR VILLAR
El pasado lunes 16 del corriente falleció Sebastián Héctor Villar, un conocido y respetado hombre que contaba con 77 años de edad.
Héctor nació en la ciudad de Buenos Aires el 27 de junio de 1934
Muchas fueron las instituciones que lo vieron actuar en distintos momentos de su vida; desde su juventud, con los Padres Franciscanos se acercó al teatro, pasando luego por el grupo del teatro parroquial y el teatrillo, además de actuar en las obras, la iluminación y la escenografía contaban con su aporte; en el inicio de las Estampas fue uno de sus iluminadores.
También realizó junto a su esposa diferentes festivales de danza a beneficios de muchas instituciones de nuestra ciudad; el Club Defensa y el Club Ferro lo tuvieron en el patín con sus acrobacias como gran protagonista así como en las carreras de calle.
El Club Náutico lo contó, en su inicio, entre sus entusiastas integrantes construyendo el muelle del mismo; también formó parte del Club de Planeadores al comando de diferentes planeadores.
Su compromiso por la docencia lo llevó a la localidad de María Ignacia (Vela) donde durante muchos años estuvo en la Escuela Técnica, pasando luego a la Técnica de calle Garibaldi y la de Villa Alducin, participando en innumerables ferias de ciencia de la cuales fue un apasionado.
“Que toda esa bondad que desparramaste en esta vida, te dé una linda paz”
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUANA IRIS RODRIGUEZ de SALINAS
A los 91 años, el pasado domingo 8 del corriente falleció Juana Iris Rodríguez de Salinas, causando hondo dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Juana nació en enero de 1922 en el seno de una familia numerosa, los Rodríguez Toledo, compuesta por cinco varones y cinco mujeres.
Curso en la Escuela N° 7 de Avenida España y Perón su instrucción primaria, y fue invitada a participar en los festejos de los 125 años del Establecimiento por la directora Marcela Nibaldi, como una de las ex alumna de la primera etapa del colegio.
La adolescencia estuvo marcada por la colaboración a los hermanos mayores y el aprendizaje del oficio en la histórica Peluquería Londres, ubicada en calle Rodríguez 681, donde Manuel, el mayor de los hermanos enseñó a Juana (como al resto de los 9 hermanos), el arte de la tijera; en ese sitio, llegaron a trabajar los diez hermanos juntos . En la parte posterior, María, Irma, Leo, Amalia y Juana, atendían a las damas coquetas de la época; mientras que Manuel, Anselmo, Ramón, Teodoro y José, se dedicaban a rasurar barbas de caballeros en la parte delantera.
En los bailes de época conoció a Cervantes Salinas, formalizaron matrimonio en unos años, y se radicaron en el barrio de la Estación, construyendo su casa en calle Arana, a metros del Club Ferro, ya que Cervantes sentía a la institución tricolor como su segunda casa, el club de sus amores y ella lo acompañó conformando diversas subcomisiones de damas, que existían en las épocas florecientes de los clubes.
Nacieron primero María Cristina y luego Jorge Alberto, siempre continuando con el oficio de peluquera, ubicada en la misma casa, desarrolló una actividad que, además de ofrecer un servicio, le permitió disfrutar de la amistad de las numerosas clientas que concurrían a embellecerse.
Juana tuvo la fortaleza de superar la perdida de Cervantes cuando solo contaba con 46 años, en julio de 1967 y con la ayuda de hermanos, cuñados y amigos que la protegieron en tremendo momento, pudo reponerse ante tanta adversidad, logró que sus hijos se educaran y estudiaran, realizando los esfuerzos, que para ella eran habituales, en el día a día .
La vida le fue regalando los nietos, primero Nicolás y Bernardo que nacieron en Río Negro, pero su felicidad mayor fue cuando se radicaron en Tandil, los disfrutó y les dio los gustos que antes no podía.
Pero la vida le tenía preparada otra sorpresa, en 1986 fallece su querida hija María Cristina. Este golpe fue muy fuerte, pero en unos años llegaron Ramiro y Alejo dos nietos más para proteger y mimar.
Por su edad, fue perdiendo familiares y amigas, pero también recibió muy feliz a sus bisnietos: Mateo, Felipe y Camilo, que llenaron ese vacío que su longevidad le deparaba.
Agradecida de la vida y con una fortaleza espiritual especial que le permitió disfrutar hasta el último instante de los que la rodearon.
HERNAN FRANCISCO AGUILERA
El pasado sábado 15 de noviembre partió a los Cielos Hernán Francisco “Tito” Aguilera, un conocido y respetado hombre que dejó una gran tristeza, un gran vacío en su hermosa familia, amigos y conocidos.
Había constituido su familia junto a su esposa Graciela del Oro; sus tres hijos: Hernán Martín, Marcos y Santiago. Fue un afectuoso padre político de Mercedes Villarroel, Carolina Gonzalo y Cristina “Kiki” Pis. Hermoso y buen abuelo de Justina, Luisina y Joaquina.
Incondicional hermano de María Esther Aguilera Compagne; cuñado de Ana María del Oro y Jorge Alí.
Tío amable de Karina y Andrea Alí; también lo fue de Juan B., Martín y María Belén.
Siempre bregó porque su familia fuera muy unida, que se cuidaran unos a otros. Su vida se dividió entre trabajo, estudios y deportes. La mecánica, los fierros, una pasión fuera y dentro de su ámbito laboral.
Su infancia y juventud en Estación Fulton, donde su papá tenía taller de herrería. Allí con su padre comenzó con el tema arreglos y mecánica; luego sus estudios en Escuela Fábrica, después en la Técnica. Trabajó de día y estudió de noche.
Ya casado con Graciela, comenzó sus estudios universitarios en la que sería luego la Universidad de Tandil, que tenía su sede en calle Pinto, frente a lo que luego sería su sede de Chacabuco y Pinto.
A fines de los años ´70 se trasladó a Loma Negra (Barker), trabajó allí hasta su jubilación, siendo recordado por sus compañeros por su eficiencia y por ser un hombre de bien.
Jugó al fútbol en el Agrario, desde muy joven para Jorge Newbery de Fulton, hasta ya con los veteranos. ¡Como gustaba de esas reuniones que viajaba con toda su familia, y no le importaba lo que tenía que viajar! En esos encuentros partidos “del campo” dejó muchísimos amigos y conocidos.
Amigo de sus amigos, en estos últimos tiempos, ya en Tandil estaba muy feliz con los reencuentros de antiguos compañeros de estudios, del servicio militar y de sus compañeros de Loma Negra, con los cuales se reunía casi todos los meses.
River era su equipo favorito, no se perdía las carreras de Turismo Carretera, Fórmula Uno, los partidos de Argentina en todos los deportes, fútbol, básquet, hockey vóley, y por supuestos los partidos de tenis, hincha de Mónaco y Juan Martín Del Potro.
Rodeado de amor y cariño de los suyos partió en ese viaje sin regreso… Con la esperanza de encontrarnos en el Cielo…
Entre tanto, aquí en la tierra quedan quienes lo amaron, lo recordarán por siempre por su amor, su grandeza, bonomía y ejemplo de vida. “Desde allí alumbrarás el camino de quienes te han amado”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
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JOSE LUIS MONZON
El pasado viernes 13 del corriente falleció José Luis Monzón, una querida persona que contaba con tan solo 43 años de edad.
José ha sido un gran padre, esposo y amigo, al que extrañaremos con el alma. Supo dejar huellas en sus familiares y amigos, quienes quieren compartir algo que él dijo alguna vez y quienes lo conocieron entenderán: "Siempre seré redondo, rengo, rata, bostero y monzón del rock".
Te abrazamos goleando y rockeando, hasta pronto… Participan: sus hijos Flabia Monzón y Leonardo Monzón, su esposa María Luisa Ulloa, su padre Zoilo Monzón, sus hermanos Daniel Monzón, María Monzón y Marcela Peñalva, sus cuñados Rosalía Ríos, Carlos Ferreyra, Raúl Wander, Daniela Ulloa, Ana Ulloa, Mónica Ulloa, Susana Ulloa y José Luis Ulloa, y demás familiares y amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ELVIRA CARMEN THERESA D´ALESSANDRO de DAGUZAN
Muestras de pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Elvira Carmen Theresa D'Alessandro de Daguzán, una querida y apreciada mujer que contaba con 82 años de edad.
“Piroya” Daguzán nació en esta ciudad el 28 de febrero de 1931; hija de Ana Elvira Prat y Vicente D'Alessandro, hermana de Longin y Jorge Juan José, dio fiel testimonio de los valores fundamentales que le transmitieron sus padres.
Vivió una infancia y una juventud muy feliz junto a su familia y a sus amigos. Compartía infinidad de anécdotas y reuniones aportando siempre su alegría.
Cursó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal, donde se recibió de maestra. Luego se trasladó a la ciudad de Azul para estudiar la carrera de maestra jardinera.
La vocación de educadora marcó su vida, hizo de ella su misión con responsabilidad personal y colectiva. Amó, guió y acompañó a sus alumnos que aún la recuerdan con una sonrisa.
Trabajó en el Colegio Sagrada Familia, en el Jardín N° 905, en el Jardín N° 904 y en el Jardín N° 901, entre otros.
Se unió en matrimonio con Fermín Oscar Daguzán y tuvieron tres hijos: María Ana, Fermín Claudio (f) y María Marcela. Luego llegaron sus nietos: Ignacio, Francisco Fermín y Lucía Norman.
Su corazón grande y generoso hizo de ella un modelo de madre y abuela. Escuchaba pacientemente, animaba y aconsejaba con espíritu de sabiduría.
Su serena alegría fecundó la vida de todos quienes la conocieron.
Supo encontrar la fortaleza y la paz frente a los muchos sufrimientos que se le presentaron.
Mujer de fe profunda, de ferviente oración y piedad eucarística. Participó activamente en asociaciones católicas de servicio a sus hermanos.
Hoy le decimos “gracias” a nuestro Padre Bueno por el don de la vida de Piroya”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio Las Acacias de Necochea.
LEONI MARGARITA MOSQUEIRA de BONADEO
A los 83 años de edad, el pasado martes 10 del corriente se apagó la vida de Leoni Margarita Mosqueira de Bonadeo y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Margarita, Margot, Maggie, Marga, abu Piripi, eran algunas de las formas de referirse a ella.
Fue nuestra dulce madre y un poco la mamá de nuestras amigas, siempre aconsejándonos con sus palabras justas, mediando, promoviendo la paz y la unidad familiar. Excelente compañera y esposa de papá. Docente impecable, querida y admirada por sus colegas y alumnos.
Llevó la docencia en sus venas y la supo transmitir a sus hijas y a sus nietos, a quienes ayudó en sus etapas escolares y en la vida diaria.
Sus cuatro nietos fueron su pasión, les escribió poemas para todas las décadas cumplidas en los cuales expresaba su gran amor.
Siempre sonriente, alegre, pícara y de buen humor, disfrutando y agradeciendo todo lo que tenía. !Hoy nos sigue iluminando desde el Cielo!
Con amor, tus hijas Leoni y Graciela”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JESUS ELVIRA CABREJAS
“En la tarde del pasado lunes 2 del corriente, a los 84 años de edad, falleció el Hermano Jesús Elvira Cabrejas, en la Comunidad de la "Casa Provincial" Córdoba.
Jesús había nacido el 26 de abril de 1929, en Oña, un pueblito de la provincia de Burgos, España. Hijo de Agapita Cabrejas Pascual y Víctor Elvira Elvira; su mamá ama de casa y su padre carpintero, una familia humilde que vivía de su trabajo diario con 6 hijos: cinco varones y una mujer.
Su hermano mayor Aderito ingresa a la Congregación en el año 1937 y profesa con el nombre de Hermano Timoteo. Siendo aún un niño muere su padre y su madre lo lleva entonces al Aspirantado de la Horra, a sus dieciséis años, donde ingresó en marzo del año 1945.
Realizó su Noviciado y su 1ra. Profesión con el nombre de "Rodrigo" en Sotillo de la Rivera (España) el 25 de julio de 1947. Transcurre allí también su Escolasticado hasta que en marzo de 1949, como tantos otros Hermanos europeos llega a América a colaborar con la expansión de la Congregación, más precisamente a la Comunidad de Tandil.
Inicia aquí su tarea docente en el Colegio San José hasta el año 1953 que continuará en las aulas del Escuti, el Inmaculada, el Sagrada Familia de Buenos Aires y el Gabriel Taborin, como maestro de grado y profesor de ciencias naturales hasta el año 1977.
Comenta un antiguo alumno que era un excelente profesor, que tenía la habilidad de dar sus clases tan solo con una libreta y una caja de tizas de colores con las que mediante detallados dibujos en el pizarrón no era necesario nada más.
A partir del año 1978 administrador de las comunidades y sus Colegios y miembro del Consejo Provincial como Ecónomo de 1989 a 1996.
Llega a la Comunidad de la Casa Provincial en el año 2003 donde colabora con la Administración Provincial.
Como consecuencia de una caída que había sufrido (a fines de septiembre) fue intervenido quirúrgicamente para colocarle una prótesis de cadera. Si bien la operación resultó exitosa comenzó un período de declive general de su ya débil salud. Días antes se le había administrado la unción de los enfermos en presencia de la Comunidad.
Luego de la Celebración Eucarística celebrada en al Casa Provincial sus restos fueron trasladados al Cementerio en la Villa "Sagrada Familia" donde descansan junto a los Hermanos que los precedieron en su partida a la Casa del Padre.
Lo encomendamos a vuestras oraciones. Que junto al Hermano Gabriel sea un intercesor más por nuestro Instituto”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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