Necrológicas
VIRGINIA VIVIANA RIVAS MONTUORI de CAMARGO
El pasado jueves 21 de noviembre se apagó la vida de Virginia Viviana Rivas Montuori de Camargo, una querida mujer que contaba con 53 años de edad.
Virginia era licenciada en Psicopedagogía, con especialización en neuropsicología; se había casado con Gabriel Camargo, con dos hijos, Nicolás y Sebastián.
“Marcaste nuestras vidas para siempre, y de todas aquellas personas que te conocieron bien, siempre fuiste absolutamente sincera, frontal y emprendedora. Con profunda y sincera caridad y ayuda al prójimo, pero no te gustaba vanagloriarte ni que pregonen de ello.
Una luchadora de la vida, peleaste diez años contra tu enfermedad, para permitir criar a tus hermosos hijos y construir tu hogar. ¡Siempre te amaremos!”.
SUSANA ADELA SARASOLA de MARCOVECCHIO
A los 74 años de edad, el pasado domingo 24 de noviembre falleció Susana Adela Sarasola de Marcovecchio y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Abu: fuiste una excelente persona, una gran abuela, una increíble madre, una estupenda amiga, una encantadora esposa y una maravillosa hermana. Siempre ayudando y pensando en los demás, siempre con esa sonrisa y amor que nos brindaste. Sabemos que fuiste fuerte ante tu enfermedad y superaste miles de obstáculos en tu vida, te mereces descansar en paz, y por más que no estés presente físicamente, vas a ser nuestro angelito de la guarda hoy y siempre.
Te amamos y te vamos a extrañar mucho.
Tus nietos, tu hija, tu esposo y todas las personas que te aman”.
“Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él”. (Madre Teresa de Calcuta).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JULIO OSVALDO GARCIA
El pasado jueves 28 de noviembre Julio Osvaldo García se durmió en la paz del Señor, dejando sumidos en el dolor a su esposa Leticia Raquel Retegui con quien compartía sus días desde hacía 38 años.
También lo lloran sus hijos Rogelio Adrián, Julio Andrés y Sergio Emiliano; como así también sus hijas políticas Carolina y Natalia, al igual que sus cuatro hermosos nietos.
Nacido en la ciudad de Rauch, llegó a Tandil a los 20 años, desarrollando su actividad en la Mueblería Colombo, hasta que recibió su merecida jubilación. Además, se dedicó a la parte electrónica como técnico de televisión.
Entre sus otras actividades, se destaca su participación en la Escuela N° 37, como vicepresidente de la Asociación Cooperadora.
Al margen de sus ocupaciones, dedicaba su tiempo libre a los viajes y concursos de pesca deportiva, que compartía asiduamente con sus amigos y familiares, quienes lamentan profundamente su partida de este mundo y elevan una oración en su memoria.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
MARIA AURELIA REPUCCI de RIZZUTI
Con muestras de profundo dolor y tristeza se recibió la noticia del fallecimiento de María Aurelia Repucci de Rizzuti, una querida mujer que contaba con 73 años de edad.
María nació en esta ciudad el 21 de agosto de 1940; cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 11 y se casó muy joven, el 17 de julio de 1970, fruto de ese matrimonio nació su hija Gabriela. Además, durante muchos años trabajó en el taller de La Minerva.
El pasado martes 26 de noviembre falleció inesperadamente, dejando mucho dolor en familiares y amistades.
Sus nietos Ezequiel, Gonzalo y Felipe la extrañan y recuerdan todos los momentos lindos que pasaron. ¡Te queremos mucho mamá querida, siempre vas a estar con nosotros”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RAMON RUBIALES
El pasado viernes 29 de noviembre se produjo la desaparición física de Ramón Rubiales, un querido y conocido hombre que contaba con 90 años de edad.
Ramón nació el 4 de junio de 1923 en la ciudad de Mar del Plata, donde transcurrió su infancia; luego se fue a vivir a Buenos Aires, donde se recibió de Maestro Mayor de Obras y comenzó a trabajar en la construcción que lo llevó a ir por nuevos horizontes, llegando a Tandil donde pasó por diferentes actividades, como construcción, venta de combustible como propietario de la estación de servicio ubicada en Perón y Monseñor de Andrea.
También se dedicó al transporte con la empresa Ramón Rubiales e Hijos S.A. y a la actividad agrícola-ganadera.
Toda una vida de trabajo y esfuerzo, pero siempre dándole un lugar a la familia, aconsejando y midiendo cada palabra con respeto y sabiduría.
“Sabemos que siempre nos vas a estar guiando y que nuestros caminos nos van a juntar de nuevo. Te queremos Papá, El Rey Pacífico, como te había apodado tu hermana. ¡Por tu tranquilidad!” (Tu esposa e hijos).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
GABRIELA LOPEZ de MARBAN
Cuando contaba con 88 años de edad, el pasado miércoles 27 de noviembre se apagó la vida de Gabriela López de Marbán, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Gabriela nació en esta ciudad el 9 de junio de 1925; vivió en al campo junto a sus padres Ana María Avila y Alonso López y sus cuatro hermanos.
A los 16 años contrajo matrimonio con Esmeraldo Marbán, con quien compartió 65 años de su existencia, junto a sus tres hijos: Carlos, Nélida y Silvia; además de disfrutar del cariño de sus siente nietos y tres bisnietos.
“Nos dejó pero estamos seguros que desde el Cielo, ahora con Esmeraldo y Carlos, nos seguirá acompañando en nuestro paso por la vida. Te queremos mucho y nunca te vamos a olvidar ¡Siempre estarás en nuestro corazón!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MIRIAM HAYDEE SARACHO de FERRAGGINE
A los 56 años falleció en nuestra ciudad Miriam Haydee Saracho de Ferraggine. Oriunda de María Ignacia (Vela), era hija de Herta V. Petersen y José Saracho, hermana menor de Mirta I. y Elvia M.
A sus 19 años contrajo matrimonio con Enrique A. Ferraggine, y tuvo sus dos hijas Alejandra C. y Mariana B.
Desde que terminó la escuela secundaria y hasta el nacimiento de su segunda hija trabajó como secretaria en las Bodegas Paso del Portillo. Luego emprendió actividades que le permitían estar en su casa, hasta el año 1996, cuando junto a su hermana Mirta comenzó a atender al público en la Dietética Frutilla. Allí estuvo hasta el año 2007, cuando la sorprendió una terrible enfermedad sin haber sufrido síntomas: le diagnosticaron leucemia.
De inmediato comenzó su tratamiento en el Hospital Italiano de La Plata, un largo período en el que se alternaron internaciones y algunas cortas estadías en Tandil. El tratamiento fue muy duro, pero sus ganas de vivir le dieron siempre resultados positivos, incluso en mayo de este año le dieron el alta definitiva.
Con su recuperación se dedicó a disfrutar de sus hobbies: las clases de pintura, gimnasia, yoga, computación, caminatas, costura, crochet, capitoné, y todas las manualidades de su interés.
En febrero de 2013 nació su adorado nieto, Alvaro Gómez, a quien disfrutó y consintió, convirtiéndose en destinatario de casi todas sus creaciones.
La salud le siguió jugando malas pasadas, muchos dolores y nuevas enfermedades, hasta que finalmente en agosto de este año volvió a estar internada. Con su fuerza y sus ganas de vivir salió nuevamente adelante, pero sorpresivamente para todos, el pasado lunes 25 de noviembre su cuerpo no pudo tolerar más,y partió para descansar en paz.
"Te extrañaremos día a día, pero como recompensa nos queda en nuestro corazón todo el amor que nos diste. Fuiste una gran madre, hermana, hija, abuela, compañera, amiga, pero sobre todo, una gran persona. Así te recordaremos siempre los que tuvimos la dicha de tenerte en nuestras vidas.
Te fuiste con muchos proyectos, con muchas cosas por vivir. Pero así eras siempre, luchadora; nunca bajaste los brazos. Nos acompañarás en cada momento, siempre estarás presente, al igual que el resto de tu familia, con quienes tu alma ya se ha reunido. Sólo nos queda decirte una vez más gracias por todo lo que nos enseñaste e hiciste por cada uno de nosotros y rezar por tu eterno descanso en paz."
Tu familia.
JUAN ROBERTO SOSA
El pasado sábado 23 de noviembre se produjo el fallecimiento de Juan Roberto Sosa, un querido y respetado hombre que contaba con 82 años de edad.
“Pocho” Sosa había nacido en Juan N. Fernández el 23 de junio de 1931; se afincó en esta ciudad en 1943; después de unos años partió hacia Buenos Aires, donde desempeñó su actividad laboral en Librería El Ateneo.
Años más tarde regresó para trabajar para con la familia Santamarina, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
OLGA MONICA AVILA
El pasado martes 3 del corriente se apagó la vida de Olga Mónica Avila, una querida mujer que contaba con 61 años de edad. Su familia de Puente Azul escribió en su memoria:
“Nos dejó un sabor amargo su repentina desaparición. Sin descanso, buena gente, excelente compañera, jamás tenía un problema con nadie. Todos la apreciábamos y siempre estaba dispuesta si alguien la necesitaba.
En todos estos años que compartimos los fines de semana trabajando juntos supo ganarse el cariño de todos, siempre llegaba sonriendo y saludando, compartimos muchos momentos buenos y de los otros…
Mónica amiga, quedó tu puestito cerrado, tus remeritas sin colgar ¡Siempre te recordaremos!”.
JUAN ALBERTO PASO
El pasado sábado 30 de noviembre dejó de existir Juan Alberto Paso, un querido y respetado hombre que contaba con 77 años de edad.
Juan nació en Tandil, el 5 de enero del 36, hijo de Esther Resta y Juan Jesús Paso, peluquero. Se casó en 1959 con María Úrsula Sarasola, estuvieron casados por 31 años, y tuvieron una única hija, María Claudia.
Curso estudios en la Escuela Normal, donde se recibió de Bachiller y cosecho buenos amigos con los que aún se veía.
A los 18 años entro a trabajar a Metalúrgica Tandil, de la mano de Don Santiago Selvetti, a quien admiraba y respetaba, y le estaba muy agradecido, y de cuya empresa siempre tuvo la camiseta puesta, allí paso 36 años, y fue parte también de la fundación del Club Uncas con un grupo de compañeros de MT.
Se desempeñó en varias comisiones deportivas, de básquetbol, automovilismo, hockey, hasta por ultimo acompañar a Fabián Acuña en los inicios de su carrera automovilística.
A partir de del fallecimiento de su esposa, su salida de Metalúrgica Tandil, y su quiebre económico, fue poco lo que lo motivo a seguir. Pero en 2004, con la llegada de su único nieto, Juan Viera, encontró paz y la alegría de ser parte de su crianza. Fue un papa para él, era su “Tata”, su referente, con quien compartía películas de guerra, el hacer los deberes, acompañarlo a jugar a la plaza, aconsejarlo en todo momento.
“Tata, gracias por los momentos felices, para mi fuiste el mejor abuelo !Te extraño mucho! Juancito”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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