Necrológicas
JUAN JOSE CARRAL
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Pepe: viviste con la fortaleza de un roble y fue muy triste empezar noviembre sabiendo que en su primer día, se apagó tu vida que había sido larga, simple, sencilla pero que había ganado con honores, el premio del amor de una familia.
Tus 90 años forjaron una historia de risas y de llantos, de viajes, de nombres, de paisajes, de fiestas y de amigos. Tus 90 años escribieron en cada uno de nosotros un capítulo de nuestra propia historia porque nos trascendías.
Siempre en Napaleofú, el pueblo que caminaste desde tus primeros pasos y del que te fuiste hace apenas unos días.
La vida te sorprendió desde muy chico con pérdidas dolorosas pero, junto a tus hermanos, supiste levantar la cabeza y caminar erguido hacia un horizonte que prometía rumbos mejores. Y elegiste el optimismo como un incentivo para hacer de la alegría, una herramienta que te permitiera siempre, mostrar una actitud positiva. Bromista, gracioso, te gustaba contar anécdotas con ciertos datos exagerados para asombrar a tu auditorio. Sabías cautivar con la incertidumbre de tus relatos que siempre dejaban incógnitas. Te llevabas bien con los chicos porque tus ocurrencias tenían cierta picardía que conquistaba la ingenuidad infantil.
Desde muy joven subiste al camión y cuando ya la edad no aconsejaba que siguieras al volante, no fue fácil decidir no trabajar en lo que siempre había sido tu forma de vida. Sin embargo, saber que tu hijo continuaría con la trayectoria de “Carral Hnos.” alivió esa sensación de agobio. Tu hijo prolongaría la aventura de vivir esa actividad tan especial en la que rodaste kilómetros y kilómetros, de día, de noche, las idas a cargar al campo, los silos, la cola para la descarga en el puerto y ese ruido de motor que era como una prolongación de tu ser porque aún cuando estaba apagado, te parecía oír esa inconfundible canción camionera.
Mientras circulabas, tus ojos robaban al paisaje las imágenes que se repetían, los montes, los alambrados y sus tranqueras, y el sol con su magia de amanecer naranja y esconderse en una gama de violetas que no te era desconocida. El trabajo te dejó amigos, te regaló miles de vivencias que solías contar y compartir en aquellas largas charlas bajo el corredor del rancho.
Ahí, a la sombra del alero, las historias se hilvanaban unas con otras gambeteándole a la línea del tiempo, de pronto era el suceso de ayer mezclándose con nombres de épocas pasadas, de mañanas de yerras, de jinetes y domas, que tanto te gustaban. Y en charlas junto a tus hermanos, y casuales visitas, nos extasiabas con esa forma amena de contar los hechos. Y tus gestos expresivos enriquecían las páginas que actualizaba tu envidiable memoria. Y así nos llevabas a los campos en que trabajaste de joven, en las cosechas, con el arado y era tan nítido tu recuerdo que uno olía la tierra removida y escuchaba las gaviotas que describías. Y veíamos cómo se extendía el semillero de papa y saboreábamos las frescas, inmensas sandías que traías en tus regresos de Necochea.
Tuviste fama de buen asador, y en la época en que realizaban carneadas, te destacabas por el uso justo de los condimentos. Y en la quinta, también te lucías. Un pequeño espacio sembrado al que te complacía dedicarle tu tiempo.
Hincha de Independiente y matero. Conversador ágil y compinche. Disfrutabas de la pesca, ibas a los arroyos cercanos, y no importaba si pescabas o no, igual estabas contento. Te gustaba el baile y cuando la ocasión lo permitía, dibujabas unos pasos tangueros. A veces, jugabas a las escondidas y parecías el niño que según cuentan, fue travieso.
Orgulloso de tus tres hijos, se te iluminaban los ojos al nombrarlos. Y gozaste de nietos y bisnietos que guardarán en su memoria al abuelo Pepe, que aunque ahora, caminaba más lento y hablaba más pausado, no perdió la alegría ni se derrumbó con el paso de los años. Les dejás el legado de la fortaleza, del ánimo por la vida, del entusiasmo que te caracterizó siempre. Les dejás el recuerdo del abuelo bueno y calmo con su gorra de visera y sus alpargatas camperas.
Morir es una manera de empezar a vivir en el recuerdo de los demás, en el dolor de quienes te quieren, en la nostalgia de los que te extrañan. El relato cotidiano te incluye y hasta donde estés, llegarán nuestras voces y nuestras risas rememorando tus dichos, tus frases, tus chistes. Ya no estarás en el brindis navideño, ni habrá velas para tu cumpleaños, no te compraremos regalos para el Día del Padre, pero estás, con nosotros, en nuestros corazones, abrazándonos con ternura, prestándonos tu fortaleza y tu gesto alegre. Gracias por tu humildad y tu grandeza!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SALVADOR ANTONIO LAPPANO
El pasado miércoles 20 de noviembre se produjo el fallecimiento de Salvador Antonio Lappano, quien contaba con 83 años de edad.
“Tito” Lappano nació en esta ciudad el 8 de mayo de 1930; sus hijos: María Rosa, Liliana y Juan Antonio; sus nietos: Matías, Florencia, Lautaro y Nazarena; sus hijos políticos: Jorge, Cristian y Viviana; su hermano Héctor y demás familiares, sienten gran dolor por su partida e invitan a elevar una oración por el eterno descanso de su alma y piden recordarlo como un gran hombre, por fuera muy fuerte pero con un corazón muy tierno y cariñoso, honrado, trabajador, ejemplo de padre y abuelo adorado. Además, agradecen a todos los que de una forma u otra lo acompañaron en su despedida, compartiendo este mensaje…
Carta de un ángel a sus seres queridos:
“Quiero decirte entre las estrellas más hermosas, entre las nubes, que estoy bien, aquí sólo hay paz, amor y perdón…
No te pongas triste por mi ausencia, no me he ido de tu lado, simplemente que ahora no me puedes ver como antes, ni puedes oír mi voz, pero estoy contigo a toda hora, en cada latido de tu corazón, en cada lágrima que derramas por mí. Pero ¿sabes? te las he secado con mis manos y con mis besos pero no te das cuenta, el dolor y el no aceptar que no estoy físicamente, no deja que me veas.
Recuerda los mejores momentos que compartimos, las veces que reímos juntos. No recuerdes cómo fue mi partida, eso te hace mucho daño, desangra tu alma y tu corazón. No te tortures más. Cuando te sientas solo, alza tu mirada al cielo, no importa si es de día, me verás en la nube que esté más cerca, y si es de noche, simplemente busca la estrella más grande, la que brille más… Ahí estaré viéndote, y mi titilar te responderá.
Recuerda que te amo mucho y que siempre estaré a tu lado hasta que te vengas sin equipaje, porque aquí sólo se trae lo que siembres en la tierra y marcan las huellas que dejaste”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
LEONARDO MANUEL GAGO
De manera inesperada, el pasado martes 26 de noviembre dejó de existir Leonardo Manuel Gago, un querido y respetado hombre que contaba con 36 años de edad.
Leonardo nació el 24 de mayo de 1977, concurrió al Jardín Santa Cecilia; cursó el primario en la Escuela Martín Rodríguez y el secundario en el Normal.
A los 21 años se casó con Mariana Urrutia y era padre de sus hijas Florencia (14) y Magalí (7). Actualmente dedicaba su actividad laboral en Apart Hotel Curahue.
Su partida de este mundo también es lamentada por sus padres Ana María Machado y Juan Manuel Gago, junto a su hermano Santiago.
Su pasión era su familia, Vivió intensamente, amaba el fútbol y a su River Plate, tuvo “un millón” de amigos. Era un chico más jugando con sus hijas.
Dedicatoria:
“A Leito:
Llueven lágrimas del Cielo
esta mañana, ya no lloro,
yo te suelto de mi mano
hijo mío, ya sos libre
te estás yendo entre música
y burbujas de colores.
Tu corazón tan grande,
en ese pecho, tanto amor
que colapsó.
Me dejaste las semanas
sin domingos,
sin tu risa contagiosa.
Pajarito del aire, ya sos libre,
estarán en una nube tus abuelos
y par de amigos, que te esperan
hace un tiempo.
Tan de prisa, te gastaste
en poca vida, tu reserva de energía.
Dios te lleva, no le falles,
a alegrarle con tu risa el Paraíso
donde están los que él más quiere.
Espérame, no me tardo,
cuando puedo voy y te abrazo”.
Mamá.
SERGIO MAURICIO PINCHENTTI
“Hombres valientes: es muy difícil compartir este sentimiento. La radio que yo escucho todos los días, pero especialmente los sábados cuando se transmite el fútbol regional.
Hoy está llorando desgarradamente a un relator de fútbol, que no solamente ponía su pasión en lo que hacía, sino que ponía su cuerpo y su alma al gritar el goooool.
Ahora dejó un lugar vacío, con pocas posibilidades de que alguien pueda ocupar.
Digo esto, porque soy una fiel seguidora de esa pasión futbolera, todos los sábados por LU 22 Radio Tandil, quien hoy llora a un miembro muy importante de esa emisora.
Jamás pensé que estaba escuchando a una persona tan importante como lo era el señor Sergio Mauricio Pinchentti. Me entero ahora a través de sus amigos y compañeros que, en forma desgarradora, despedían a este gran hombre, que parecía tan simple, tan de fútbol. ¡Una virtud de los grandes!
Sus amigos, sus compañeros de ruta quedan desgarrados, se sienten solos y tristes, pero como hombres valientes que son, seguirán adelante sin olvidarlo. En cada partido que de hoy en más transmitan, verán su corazón en cada cancha de la región, porque en cada cancha habrá un periodista ¡Gracias amigo, descansa en paz!”.
Fani Ríos.
JUAN CARLOS PELLIZA
El pasado domingo 24 de noviembre falleció Juan Carlos Pelliza. Hijo de Daría Orellano y Horacio Pelliza, siendo su lugar de nacimiento Adolfo Gonzales Chaves, era el segundo de tres hermanos: Néstor y Pedro.
“El Pelli” era hincha de Boca Juniors y de todos los juegos de azar habidos y por haber.
Su vida transcurrió entre su pueblo natal y Tandil, abocado a las tareas gastronómicas, pasando por lugares de gran prestigio como El Cisne y Grill Argentino, entre otros.
Formó su vida familiar Norma Angel y sus dos hijos; Mariano y Juan Pablo; también disfrutó de sus queridos nietos: Marianito, Lautaro, Valentín, Francisco, Rafael y Josefina.
“El Pelli vivió a su manera, gozó de la vida, pero muy a pesar nuestro, desde hace dos años su salud se vio quebrantada por una enfermedad terminal; luchó hasta donde pudo, en compañía de su familia, dejándonos sumidos en una gran tristeza. Sus compañeros de trabajo, sus vecinos, su familia: hijos, nueras y nietos lo recordaremos de la mejor manera, con sus bromas a flor de labios. ¡Descansa en paz, vivirás en nuestro corazón!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NORMA RAQUEL CONNI de LEGUIZAMON
Cuando contaba con 69 años de edad, el pasado viernes 22 de noviembre se apagó la vida de Norma Raquel Conni de Leguizamón. Su seres queridos la recuerdan así:
“Ma: entendemos que es la ley de esta vida y que antes o después a todos nos llega, pero no podemos entender porque nos tocó a nosotros tan pronto.
Ya nada es igual, hay en nosotros un inmenso vacío, silencio y mucha tristeza. Fuiste una gran mujer, por eso te amamos tanto.
Nos queda el consuelo de que Dios nos dio la oportunidad de aprovecharte y de disfrutarte al máximo, y de saber que en algún momento nos volveremos a encontrar.
Gracias por ser tan buena madre. Nunca te olvidaremos. Nos quedamos con el mejor de tus recuerdos !Hasta pronto Viejita!”.
Tus hijos y nietos.
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CARLOS ALBERTO MARTINEZ
El pasado domingo 24 de noviembre se produjo el fallecimiento de Carlos Alberto Martínez, de 36 años de edad y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Gordi: son tantas las cosas que hoy siento que no se por cuál empezar, en todo este tiempo juntos pasamos muy buenos momentos y los malos fueron por esta cruel enfermedad que no te dio respiro, pero compartimos todo junto a ella, tus recaídas, tu malestar, tu cansancio, y vos siempre con ganas de vivir por sobre todo. Hoy tengo lo mas preciado junto a mi: "nuestros hijos" y es por ellos que sigo adelante, pero la vida me quitó mi compañero de todos los días, mi sostén, el papá de mis hijos que es lo más importante y me pregunto por qué, pero no encuentro respuesta.
Desde ahora tendré que vivir con lo que me enseñaste y con tu recuerdo y quedate tranquilo que tus hijos sabrán que fuiste el mejor papá que les pudo tocar. Tengo muchas cosas por decirte pero te las diré cuando vaya a verte.
Te extrañamos mucho los tres, hay muchos lugares vacíos, recuerdos por todos lados, pero sé que siempre vas a estar a mi lado. Te extrañamos hasta las lágrimas”.
Tu señora y tus hijos Vale y Martín.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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