Necrológicas
FRANCISCO LEONARDI
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado sábado 6 del corriente falleció Francisco Leonardi; hijo de Eugenia Sprovieri y Francisco Leonardi, era el quinto de seis hermanos, todos fallecidos.
Chichín era de Boca (aunque este año anduviera mal), hincha de Ford, y porque no: burrero viejo.
Ese vecino de 11 de Setiembre al 900 del lado impar, la casa de la reja y las calas. Esas que regalaba cuando reventaban las flores…
Incondicional para lo que fuera, “Chichín” tendía la mano. Un elogiado artesano de la madera y mago de las escaleras. Su camioncito de fletes era más que llevar y traer cosas, era una asistencia para lo que hiciera falta.
“Chichín” murió de tristeza. Su casa propia (la de al lado) debió venderse hace diez años. La vecina contigua, le prestó la casa de las calas. El cuidó de todos… Pero ahora, el préstamo vencía, la casa se había vendido. Chichín, debía irse del barrio de toda la vida, no se sabía dónde.
¿Cómo pensar su vida entre otros vecinos? ¿Cómo salir a los 72 años de las veredas que gastó con sus pasos desde niño?
Era amigo de todos y el barrio lo sentía “capitán del barco”.
Los Pendas, los Stupino, los Fernández, Eva, Violeta, Luis, Lito y Norma, Noelia, Luján, Facundo, los Favre, Pironio, Chiquita y Roque Lamónica, Tere y Eduardo, Norma…
Quedan más, están también los del “Gancia con limón”. Esa costumbre casi tan bendita como su Virgencita de Luján.
Chocolates en los bolsillos para endulzar la vida de su barrio, rosas cuando abrían los pimpollos, o ese “deja que yo te lo voy a buscar”.
Vecino como los de antes. De los que conocen la vida, el dolor, las costumbres y los hábitos. Y si no abrió la ventana: “algo debe estar pasando…ahora me cruzo”. Vecinos que eran la familia cotidiana. El barrio echo carne en esa segunda piel que rosea cada casa.
Ese era Chichín.
¿Cómo se podía pensar que pasados los 70, fuera a vivir a otro barrio?
Decidió quedarse aquí. En el recuerdo de sus prójimos de siempre.
El nuevo ritmo de este siglo, encontrará alguna otra explicación para contar la partida de Chichín. Pero el barrio sabe que murió para no mudarse a otra calle ni a otra cuadra ni otros rostros.
Gracias Chichín Leonardi, por tantos pequeños gestos que recordaremos siempre.
El barrio te incluyó en sus baldosas.
Y cuando abran las calas…te las llevaremos allí, donde estás junto a tu mayores y nuestro recuerdo. ¡Que descanses en paz!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARGARITA ELBA ETCHEVARNE de SORIA
A los 69 años de edad, el pasado jueves 27 de junio, se apagó la vida de Margarita Elba Etchevarne de Soria, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Margot nació el 15 de mayo de 1944, era la anteúltima de siete hermanos criados en un campo de Egaña; luego la familia se trasladó al paraje El Gallo y desarrolla su educación primaria en la Escuela N° 41.
Junto a su hermana aprenden el oficio de modista que será su herramienta durante toda su vida. En el 72 se casó con Hugo, pintor y zapatero y dos años después nació Ana. Le tocó luchar toda su vida incluso en el final.
Palabras de sus nietos Lucas y Juan:
“Cómo llenar todo ese vacío que deja alguien tan grande cuando se va. Dónde se guardan esas palabras de agradecimiento que ya no se pueden decir.
Nuestra tristeza es solo comparable con la felicidad de haberte tenido como nuestra abuela, esa que te espera con la comida hecha cuando llegas a casa y te dice "hola negrito" al abrirte la puerta, esa que te deja un alfajor en la almohada antes de acostarte al lado tuyo y darte la mano para que te duermas y no tengas miedo.
Esa que sin soltarte, te lleva a paso lento para el jardín o la escuela, y te acomoda la bufanda antes de salir para que no se te enfríe la nariz, esa que se levanta más temprano que vos todos las mañanas y en silencio te prepara el café con leche y las vainillas que te esperan en la mesa de la cocina.
Esa que te acomoda el cuello del delantal que reluce de lo blanco, te dice que te subas el cierre de la campera, te abre la puerta y te da un beso mientras que vos te subís a la bici, esa que te ceba esos millones de mates horribles que revuelve con la bombilla y siempre tienen poco agua pero te acompaña mientras estudias para alguna prueba.
Esa que, sin decirte que en realidad el motivo es que te extraña, te llama alguna mañana de vacaciones diciéndote que te va a llevar arroz con leche a casa, esa que no te dice te quiero, te quiere y te lo dice de mil formas, esa a quien hoy le decimos adiós pero va a estar nosotros siempre, esa a quien le debemos mucho más que estas palabras y nunca vamos a olvidar!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JUAN ALBERTO FELICE
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Juan Alberto Felice, un querido y conocido hombre que contaba con 88 años de edad.
Juan había nacido el 15 de agosto de 1924 y se crió en el campo desde 1930 en el paraje Los Mimbres; desde muy chico se desempeñó como lechero por muchos años.
En su juventud contrajo matrimonio con Dora Blanco, con quien tuvieron tres hijos, los cuales luego le dieron seis nietos y nueve bisnietos quienes sufren su pérdida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
HAYDEE FERREIRO de FERRAGGINE
“Querida Haydée: te fuiste y estás… con tu delicadeza y fragilidad siempre presente, con tus llamados directos y ahora de Celia tu apreciada hermana, con tu sonrisa y buen humor, con tu suavidad para hablar, alentándonos siempre positivamente.
Mamá siempre te tiene presente, pregunta ¿y Haydée? Justo antes de tu ida y en la semana te nombra, nunca olvida a su amiga, a pesar de otros olvidos.
Compañera y esposa de Carlos, él también vive en tu presencia no visual, sino en tus gestos, en tu amor, en tu grandeza, en la felicidad compartida, en la familia que siempre lo acompaña…
Nuestro homenaje porque… cuando una persona posee luz en sí misma, de ella emanará… así llegamos a conocernos en la amistad como cuando caminamos en la oscuridad, sin necesidad de pasar nuestra mano por el rostro del otro o de deslizarnos en su corazón. Con amor… Silvia Vulcano y familia”.
ALBERTO CRISTOBAL GIOBBI
Cuando contaba con 63 años de edad, el pasado lunes 22 del corriente falleció Alberto Cristóbal Giobbi, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
“El Negro” Giobbi nació el 13 de marzo de 1950 en General Alvear, “formaste tu familia y tuviste tres hijas: Carolina, Roxana y Betiana.
Siempre te vamos a extrañar y te vamos a llevar en nuestro corazón, al igual que tus nietas: Carla, Victoria; tus yernos, tu mamá, hermanos, sobrinos, cuñados y amigos, vamos a recordar siempre tus locuras.
Ultimamente disfrutaste la vida a tu manera, no querías molestar a nadie, tu partida, nos dejó un vacío muy grande y con ganas que hubieras estado más con nosotras. Pero lo decidiste así.
La enseñanza que nos dejaste, que con poco fuiste feliz ¡Siempre te vamos a recordar!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
DIODORO RODRIGUEZ JANZA
A la edad de 88 años, el pasado martes 23 del corriente dejó de existir Diodoro Rodríguez Janza, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Diodoro nació en Ayacucho el 14 de diciembre de 1924; era hijo de Manuel Rodríguez Janza y Elvira Pereyra; luego la familia se trasladó a la zona rural de Barker, dedicándose desde muy joven a las tareas agrícolas–ganaderas junto a sus nueve hermanos.
Cumplió con el servicio militar en Junín de los Andes, desempeñándose luego como transportista, siempre junto a su fiel camión, hasta alcanzar su merecida jubilación.
En abril de 1958 contrajo matrimonio con Sara Elena Gianolli, con quien tuvo dos hijos: José Manuel y Patricia Cecilia, esta última radicada en Canadá, también fue amante abuelo de seis nietos y un bisnieto que alegraba su vejez.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARTINA FRIAS TORRES
“Fuiste un ángel que Dios nos prestó durante 13 años. Nos alegraste la vida con tu dulzura y esa sonrisa que brotaba de tus labios con nuestros besos, mimos, canciones y las voces de tus seres queridos.
Nunca una queja, un llanto, un lamento. Nos diste mucho amor y recibiste mucho amor.
Tus padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y demás familiares, tus terapeutas y maestras te llevaremos siempre en nuestro corazón”.
Falleció el pasado viernes 12 del corriente. Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
HUGO ADRIAN MIGUELES
El pasado lunes 22 del corriente falleció Hugo Adrián Migueles, un querido y respetado hombre que contaba con 49 años de edad.
Hugo nació en La Plata el 19 de noviembre de 1963; muy joven fue conformando su familia junto a su esposa Nancy Molina; sus hijos: Celeste, María, Vivi, Nicole, y Kevin; sus hijos políticos: Cala y Petu; sus nietos: Malena, Morena, Tobías, Agustín, Gabino y Carlitos, quienes lamentan profundamente su partida, al igual que sus hermanos: Pino, Ika, Carlos, Toto, Cristina, Lalo, Perico, Nancy tu hermana melliza, tíos, primos y amigos.
“Fuiste y serás siempre mi gran amor”. Tu esposa Nancy.
“Fuiste y serás siempre nuestro “papito”. Te amaremos siempre”. Tus hijos Cele, María, Vivi, Nicole y Kevin.
“Gracias por haber compartido esos momentos inolvidables”. Tus hijos políticos Pero, Cala, Canalito.
“Abu: te vamos a extrañar. Te amamos”. Tus nietos.
“Te vamos a extrañar, Fuiste el recolector más gritón del barrio… te queremos hermanito”. Tus hermanos.
“Amigo, gracias por compartir tantos momentos lindos, Vamos a extrañar los veranos en la playa. Te queremos Gordo”. Vero y Luchy.
“Papito: te vamos a extrañar mucho, siempre vas a estar en nuestro corazón”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN DOMINGO LISTA
“Qué difícil es escribir cuando tenés un nudo en la garganta, los ojos llenos de lágrimas que piden escaparse, en que la tristeza y la angustia invada el corazón y el pulso tiembla por esta emoción rara donde se conjugan risas y lágrimas recordándote.
Qué difícil es entender la incoherencia, cuando las personas alaban el trabajo de algunos por momentos y lo defenestran en otros, digo, es lo que siento que pasa con los mandaderos, son dioses cuando llueve y hace frío, cuando hay que hacer colas tediosas para pagar cuentas, cuando necesitamos un remedio urgente o una pizza para compartir con amigos, y a su vez son una negros de m….. que cruzan semáforos en rojo, van de contramano, no frenan en las esquinas… cuando los necesitamos, no nos damos cuenta que están trabajando, que están ganándose el pan de cada día, que no mendigan nada al Estado, y como en todo trabajo algunos lo hacen bien, otros mal.
Juanchi querido, cuantas veces te dije que te dejaras de jorobar con los mandados y siempre respondiste lo mismo “Es lo que me gusta”, y bueno, gracias a Dios pudiste trabajar en lo que te gustaba. Simplemente fuiste a trabajar, como todos los días; pero… simplemente “alguien” no te vio y te quitó la vida.
Miro tu foto y no puedo creer estar escribiendo esto, veo y escucho a la Abu Nely, desgastada y enojada por tanto dolor, escucho las risas de tus hijos y de pronto la pregunta o afirmación de Isaías “papá está allá arriba” y a Juan Cruz que no suelta “su” celular que hasta hace dos días era “tu” celular, a Clau que se muerde los labios o baja la vista para que no veamos que la tristeza volvió a invadirla mal, a la tía Chicha que por recordar los males de todas las tardes con vos, con el rostro desencajado lee todos los mensajes del facebook, el tío Alfredo a quien ese día, unas horas antes, le dijiste que no tenías muchas ganas de ir, pero que había que cumplir, intentando no llorar, aunque se pasa la mano dos por tres por sus ojos, veo los rostros de mis hijos, de mis sobrinos y la pregunta ¿qué pasó? ¿qué pasó Juanchi? Nunca tendrá respuesta.
Gracias por ser parte de mi familia.
Gracias por cuidar a Clau.
Gracias por Juan Cruz e Isaías.
Gracias por ser una buena persona.
Gracias por ser mi sobrino.
Te quiero. Tía Adriana”
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
OLGA MARIA PILIA de ROLANDO
El pasado domingo 21 del corriente se apagó la vida de Olga María Pilia de Rolando, cuando contaba con 67 años de edad.
Nacida en Tandil, hija de Benjamín Pilia y Juana Dasseville. Su infancia transcurrió en La Numancia siendo la menor de diez hermanos.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 17. En su adolescencia volvió a Tandil donde cursó sus estudios secundarios en la Escuela N° 7.
Dedicó gran parte de su vida a su profesión de modista, mientras cuido de su madre; entre tanto que conoció a quien sería el compañero por 30 años de su vida, Norberto Luis Rolando “Beto”. Con quien tuvo 3 hijos, que fueron sus ojos y razón de vivir, Juan Manuel, Martín (f) y Gonzalo.
Le gustaba jugar a las cartas, el té con sus amigas y hacer bromas por teléfono; así la recordaremos siempre con una sonrisa. Su marido, sus hijos, su nuera, sus hermanos y cuñados, sus sobrinos y sus amigos.
Se fue de nuestro lado escuchando en voz de su hijo esta oración, que ella de puño y letra escribió:
Espíritu Santo:
“Tú que me aclaras todo, que iluminas todos los caminos para que alcance mi ángel.
Tú que me das el don divino de perdonar todo el mal que me hacen y que en todos los instantes de mi vida estás conmigo. Yo quiero en este corto diálogo hoy agradecerte por todo. Confirmar una vez más que nunca quiero separarme de ti por mayor que sea la ilusión material. Deseo estar contigo por siempre y con todos mis seres queridos, en la gloria perpetua.
Gracias por tu misericordia para conmigo y los míos.
Ahora estás en la gloria con él. Y aunque no te encuentres físicamente entre nosotros, estarás siempre presente en nuestros corazones”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JOAQUIN SORIANO
“Pirulo, como le decían sus más allegados, nació en Gardey el 16 de septiembre de 1928, Hijo de Antonio Manuel Soriano y Ana Rosa Buscaglia. Junto a su hermana Amor María Soriano “La Negra” pasó su infancia en la estancia San Ciliaco, donde junto a su padre aprendió los quehaceres del campo, que serían más adelante su fuente de trabajo y el legado de sus hijos Stellamaris y Daniel Omar.
Contrajo matrimonio con Elena López, con la cual tuvo a sus dos hijos. Se mudaron a la ciudad de Tandil en la década del 80 donde cultivó un gran aprecio por las danzas folklóricas a las que ya de jubilado dedicó todo su entusiasmo y con la cual formó hermosas amistades y recorrió gran parte del país junto con el Centro Municipal El Reencuentro.
Admirable fue su carácter, siempre alegre y positivo. Lo recuerdan con mucho cariño su hermana, hijos, nietos y amigos.
Carta de su nieta Lucía (11):
“Abu: siempre fuiste bueno con nosotros. No se te puede decir nada porque fuiste una persona increíble, gracias a vos soy de River. No pudiste cumplir tu sueño que era conocer la cancha del Millonario, pero bueno, son las cosas de la vida… ¡Te vamos a extrañar mucho!”. Lucía y Mamá.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el crematorio de Dolores.
JOSE DANIEL HERRERA
Cuando contaba con 63 años de edad, el pasado viernes 19 del corriente falleció José Daniel Herrera. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“El perdón sana la memoria no la desaparece, por eso cada paso que damos hacia adelante es una mirada hacia atrás buscando tu recuerdo.
Tus hermanos y sobrinos te recordarán por siempre. Daniel, que Dios te tenga en la gloria”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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