Necrológicas
MARIA FILOMENA LO NIGRO de MELZI
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCuando contaba con 92 años de edad, el pasado viernes 14 del corriente se apagó la vida de María Filomena Lo Nigro de Melzi.
Sus hijos Luis y Vicente (f); sus nietos Mauro Sebastián, Luciano Nicolás y Maricel Rocío, junto a sus bisnietos Alvaro Nicolás y Catalina y demás familiares y amigos la recuerdan con mucho cariño.
María había nacido el 19 de junio de 1920 en Epizcopia, provincia de Potenza, en el sur de Italia. Llegó a la Argentina el 13 de junio de 1951 con sus dos hijos: Vicente de dos años y Luis de tres y medio. Ahora descansa junto a su esposo Carmelo Antonio Melzi.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALEJANDRO ABDU AZZI
El pasado viernes 14 del corriente dejó de existir Alejandro Abdu Azzi, un querido y respetado hombre que contaba con 75 años de edad.
Alejandro nació en General José de San Martín, provincia de Chaco el 12 de septiembre de 1936; era hijo de una familia numerosa de inmigrantes sirio–libaneses; cursó sus estudios en el Instituto Salesiano Don Bosco de la ciudad de Resistencia.
Siendo muy joven contrajo matrimonio con Valentina Aquino y en busca de un futuro venturoso se trasladaron a Tandil, ciudad que adoptaron como propia y que vio nacer a su única hija: Blanca.
Fueron tiempos duros, de jornadas de trabajo interminables, pero nunca le escapó al sacrificio.
Fue un hombre admirable, honesto, trabajador, pero ante todo, el mejor esposo, padre y compañero.
La vida lo premió dándole tres hermosos nietos: Daniela, Matías y Martín, que fueron la luz de sus ojos y que pudo disfrutar hasta el final de sus días.
Su familia y amigos lloran su partida, pero agradecen a Dios haber podido compartir tantos momentos de amor y felicidad junto a él.
“Papito: no hay palabras posibles para resumir tanto dolor. Te amo y te necesito, te extraño y te extrañaré cada día de mi vida, pero tus enseñanzas y sobre todo tu ejemplo, me acompañarán por siempre.
Alejandro: te recordaremos siempre como un gran amigo; chaqueño, te fuiste demasiado pronto, extrañaremos tu presencia para los festejos que siempre compartíamos, esa silla, ahora, estará vacía.
Tus amigos: familias De Jesús, Cortés, Azpiroz, Lingor, Aranda, Morales, Czelno y Peralta”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JESUS MARIA DUARTE
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Jesús María Duarte, un maestro
del arte de los picapedreros, que contaba con 74 años de edad.
“El maestro picapedrero”, como era conocido, nació el 15 de marzo de 1939, en el seno de una familia con abuelos españoles e italianos, de oficio picapedreros, recién entrado en la adolescencia, Jesús comenzó a trabajar con su padre martillando la piedra para hacer corrales de animales, recubrir casas o hacer adoquines para veredas y calles.
Fue maestro en el Taller de Picapedreros y Escultores que funciona en la Estación del Ferrocarril Roca, donde enseñaba a trabajar con las técnicas de la primera mitad del siglo XX, donde el picapedrero desempeñaba un oficio imprescindible con la fragua, bigornia y martillo.
Conservaba la pinza que fuera de su padre y con la fuerza de sus brazos, forjaba puntas y pinchotes, siguiendo una tradición que forma parte de la historia de Tandil. Además, conocía los secretos del fuego y del agua en el temple preciso de las herramientas.
La Secretaríade Obras Públicas tiene su sello, la base de réplica de la Piedra Movediza y una talla en piedra en la entrada de la Municipalidad.
Con humildad y dedicación, consiguió que el entorno del arte lo apreciara y valorara, después de una larga carrera silenciosa. Fue uno de los precursores en el uso del granito para realizar esculturas.
En su juventud conformó su hogar junto a su esposa María Ester Caballero; sus hijos Liliana Susana y Andrea Fabiana, que más tarde fueron sumando a sus hijos políticos Sergio Anechini y Carlos Larraburu, además pudo disfrutar del cariño de sus nietos Damián, Federico, Daiana, Dardo, Facundo, Pablo, Fiama y Nazareno, quienes hoy lamentan su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FRANCISCO RAUL DE FELIPE
“Abuelito querido, que rápido te fuiste, no hay palabras para explicar lo que fuiste y serás para nosotros, el orgullo que sentimos de haber sido tu familia, de haber tenido el mejor abuelo que se podía tener. Fuiste una gran persona, de esas que ya no hay, por eso te fuiste, necesitaban un ángel en el Cielo pero sabemos que en donde estés vamos a volver a encontrarnos para volver a vivir y una mil veces todas esas cosas que tan feliz nos hicieron y para poder hacer realidad aquello que tanto deseabas antes de irte, ¡la vaquillona en familia!
Viviste la vida como quisiste siempre al lado de tu “viejita”, el amor de toda tu vida, siempre juntos, demostrándose el amor que se tenían aun en la vejez, un amor puro e incondicional, festejando el día de San Valentín llevándola a comer afuera, un amor sanamente envidiable enseñándonos que se puede amar intensamente pese a los años, a todos lados juntos, pensando siempre lo que quería hacer el otro.
Pensar en vos es verte en las fiestas divirtiéndote como un chico, con tus asaditos y tu vinito, disfrazándote, bailando un tanguito, hablar todo en doble sentido, ese eras vos siempre con una sonrisa aun en los peores momentos que te hizo pasar la vida. Si supieras cuanto se te va extrañar en el próximo asado, en la próxima fiesta, en el día a día.
Sabemos que estás en el mejor lugar del Cielo, porque personas como vos no merecen menos que eso, ahora sí sabemos que estás descansando en paz, porque si hubo alguien en esta vida que lo merece sin duda fuiste vos.
Gracias por haber sido nuestro abuelito, gracias por los hermosos recuerdos que nos dejaste, por ser ese esposo que toda mujer desea, por ser ese papá incondicional y por ser el abuelo más grande.
Hoy sos nuestro ángel, el que nos va a cuidar y mandar fuerza para saber que de alguna manera seguís con nosotros, brillando como siempre. Gracias por haber compartido tu linda vida con nosotros.
¡Te amamos Viejo y jamás vamos a olvidarte, hasta siempre!… tu hija Dori; tus nietos Lucrecia, Andrés, Diego, Ricardo, Silvia; tus bisnietos Damián, Yesica y Yami; tu tataranieta Mía y tu gran compañera Celina”.
ELVIRA BEATRIZ LATOUR TAPIA de CURTI
El pasado viernes 14 del corriente partió al Reino de los Cielos, Elvira Beatriz Latour Tapia de Curti, de 78 años de edad.
Elvira nació en esta ciudad el 22 de enero de 1935; fue madre de trece hijos: Domingo, Viviana, Esteban (f), Norma, Susana, Graciela, Elsa (f), María, Carmen, Juan, Daniel (f), Elba y Oscar.
Su partida dejó un profundo dolor entre su esposo, hijos, nietos, bisnietos, hijos políticos y amigos.
“Viejita: solo podemos decirte que te extrañamos y te vamos a amar por siempre”.
Toda su familia agradece a la doctora Martínez y al personal del tercer piso de la Nueva Clínica Chacabuco por la atención brindada durante su internación en ese lugar; y también al personal de facturación y PAMI de la Clínica.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MIGUEL ANGEL ALDERETE
“Amigo: te fuiste trágica y raudamente, sin avisar…, de espíritu aventurero, así como fue tu vida.
Te gustaban los desafíos y eso te llevó a hacer trabajos peligrosos, salvatajes en la playa, internándote mar adentro, manejando embarcaciones, volando en parapente y tantas tras cosas.
Lamento mucho tu partida, por tu familia, especialmente por tu mamá Sofía, sabia mujer, de una entereza increíble y por tu hijo adolescente. Que encuentres paz en tu nueva morada. Isa”.
RICARDO MARIO ALONSO
Cuando contaba con 76 años de edad, el pasado miércoles 29 de mayo se produjo el fallecimiento de Ricardo Mario Alonso, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“El ciego” Alonso había nacido en Capital Federal el 4 de marzo de 1937 y llegó muy joven a esta ciudad de la mano de su madre Amalia.
Cursó estudios primarios en la Escuela N° 1 y más tarde en la Escuela Fábrica; luego ingresó a trabajar como empleado de Metalúrgica Tandil, donde era muy querido y respetado por superiores y compañeros de labor; finalmente se desempeñó en el rubro de la electricidad, junto a su inseparable amigo Marcelo.
Fue una persona alegre, con ganas de vivir aún en los momentos más difíciles de su dolencia, junto a su compañera “Nena”, su pasión eran la lectura, los familiares, los amigos y sus fieles mascotas que adoraba.
“Abuelo: te recordaremos con mucho amor. Te vamos a extrañar!” Hijos, nietos y amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el Crematorio de Necochea.
LAURA ESTHER CARRAL de PEREYRA
“Junio celebraba su miércoles 12 a pleno sol, con una calidez inusual para la proximidad del invierno. Te gustaba el sol, Laura, te gustaba la naturaleza toda y en ese día radiante, emigraste.
Fuiste una mujer guerrera de la vida, perseverante, luchadora. Nada te fue fácil. Desde pequeña huérfana, al cuidado de tus hermanos mayores. Tu infancia y tu juventud transitaron las calles de Napaleofú, y aunque ya hacía muchos años que vivías en Tandil, aquel pueblo era tu lugar.
Volviste a él cuantas veces te fue posible, caminabas sus calles, visitabas el rancho donde habías vivido y eras feliz recordando anécdotas de otros tiempos cuando los asados reunían a todos los hermanos Carral, con hijos y sobrinos.
Y éramos felices festejando encuentros y recordando época de bailes camperos en que nos acompañabas, y episodios de nuestra infancia en la que estuviste tan presente. Y en la charla alborotada, nombres, fechas, entretejían historias que no conocíamos y atentos a tu relato, íbamos armando tu biografía.
Quiso el amor mudarte a Tandil junto a Alberto y tu felicidad agregó un nombre: Graciela. Y ellos fueron para vos tu meta, por ellos y para ellos viviste cada día brindándote en plenitud. Joven, le ganaste a la enfermedad con el tesón de los que saben que tienen por quién y para quién vivir. Y superaste toda amenaza con las ganas de vivir que siempre expresaste. Participaste del grupo “Apostar a la vida” y ésa era tu actitud, optimista.
Fuiste una mujer simple, pero muy profunda. Te caracterizaba tu asistencia perfecta en todo evento familiar. Laura siempre estaba. Y siempre estaba bien. Contenta. Podíamos hacerte bromas sin que te enojaras. Fuiste la tía compañera, la tía dispuesta, incondicional.
Disfrutabas del canto del zorzal que cada mañana daba su concierto en tu patio. Y sabías de estrellas, de astros. Y nos llamabas para avisarnos que esa noche la luna se vería de tal manera. Y se te llenaban los ojos de paisaje cuando íbamos a Napaleofú y los campos nos regalaban la magia de sus colores.
Y también te gustaban las plantas y las flores y las piedras que recogías del suelo por su color o su forma. Pequeños tesoros en tus bolsillos. Admirable tu actitud de ser feliz con pocas cosas materiales.
Los perros sabían de tu nobleza y te querían y siempre albergaste en tu casa algún callejero que encontró en tu mano el trozo de comida y en tu techo, su abrigo.
Te has ido Laura, estarás seguramente caminando ese sendero de estrellas en un cielo que siempre atrajo tu mirada. No dudo de que te ha recibido un coro entonando tu tan querida canción “Está lloviendo en Luján”. Nunca se van de nuestras vidas las personas que han sido queridas pero hay un lugar en la mesa que está vacío. Y duele. Y sacude. Y uno mira la puerta como esperando tu llegada. Y tendremos que acostumbrarnos a la Navidad sin tu brindis y al cumpleaños sin tu abrazo.
Gracias Laura, porque nos dejaste un ejemplo de grandeza y nos enseñaste a renovar el ánimo y a tener fe. Seguiremos riéndonos de tus ocurrencias, con el afecto y la alegría que han de mantenerte viva en nuestros corazones. “Mamá”, “mi señora”, “tía Laura”, “mi hermana”, seguirán siendo vocativos en nuestras conversaciones porque estarás con nosotros, siempre”.
BEATRIZ MABEL MILAN
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado domingo 2 de junio partió Beatriz Mabel Milán, una querida mujer que contaba con tan solo 45 años de edad.
Dejó gran tristeza entre sus seres queridos, especialmente en sus hijos Axel, Nicolás y Ezequiel.
“Fuiste una gran persona, te amamos, a pesar que hayas partido tu presencia está entre nosotros. Que Dios todopoderoso te proteja y te cuide. Siempre te recordaremos en nuestro corazón. Tu hermana María Graciela”.
EDUARDO CARLOS DIAZ
Cuando contaba con 63 años de edad, el pasado lunes 3 del corriente se produjo el fallecimiento de Eduardo Carlos Díaz, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Eduardo cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 37; desde muy joven desempeñó sus actividades laborales como un gran trabajador albañil.
Llevaba 31años de matrimonio con Ofelia Bargas; sus hijos: Fernando, Carlos, Estella, Pablo y Pedro; sus hijos políticos: María Luján, Isabel, Celeste, Lucrecia y Daniel; su madre Rosa Castillo y sus nietos: Fernando, Mauro, Cristian, Luxmila, Hernán, Camila, Rocío, Florencia, Ezequiel, Pablo, Julieta y sus bisnietos: Uriel, Ian y Brenda, quienes junto a sus hermanos sobrinos y amigos elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
“Se te va extrañar Negro Agapito”.
OMAR ALFREDO FLORES
“Omar Alfredo Flores nació en esta ciudad el 8 de octubre de 1963. Fue un chico de barrio, que se crió entre travesuras con sus ocho hermanos y sus padres Berta y Carlos.
Comenzó a trabajar desde chico como albañil, hasta que conoció al comisario Luján, quien le insistió que se integrara a la policía.
A los 21 años, el 2 de agosto de 1985, se unió en matrimonio con Patricia Espil y ese mismo año ingresó como agente en la Seccional Primera de Policía. Un año después nació su primera hija: Vanesa.
Cumplió servicios como agente durante cuatro años en Tandil, luego realizó el curso de ingreso en el Comando de la División Halcón, formando parte de esa fuerza en el año 90.
Luego llegaron sus otros dos hijos: Yonathan y Yaqueline.
Por ser un hombre simple y de utilidad se ganó el cariño y el respeto de todos sus compañeros de trabajo y de la comunidad de El Palomar, donde realizaba servicios adicionales.
Por razones injustas de la vida, el pasado jueves 6 del corriente, le arrebataron el derecho a vivir, siendo capitán y quedándole poco tiempo para jubilarse.
Por la forma de su deceso fue ascendido a Mayor, cargo último del escalafón de su carrera, el cual no llegó a disfrutar.
Dejando tras de sí un dolor intenso en sus seres queridos que siempre lo recordarán “como en la Tierra nos cuidaste y protegiste, siendo un Halcón, ahora, desde el Cielo amparamos como un ángel”.
Te amamos y rogamos una oración por tu alma.
Tu esposa Patricia, tus hijos Vanesa, Yonathan y Yaqueline; tu hijo político Ignacio; tu nieta Morena; tu mamá, tus hermanos, hermanos políticos y sobrinos”.
TERESA LEGUIZAMON
“Chichina: te fuiste el pasado lunes 17, a los 65 años de edad. Tanto fue lo que nos has dado, siempre te vamos a recordar, tus cargadas, tus dichos y tu picardía.
Tu sencillez, tu humildad y solidaridad con todas las personas que te han conocido fue inmensa, el amor por los tuyos y esa pasión con que nos protegías hizo que te amaramos tanto.
Fuiste una gran mujer para tu marido Bonifacio, mamá para tus hijos Graciela, Ricardo, Ana, Claudia, Laura y Mariela, abuela para tus nietos Emanuel, Andrea, Rocío, Jael, Nicolás, Sofía, Agustina, Cintia, Johana, Aldana, Nerina, Milagros, Thomas, Karen, Benjamín y Lionel, bisabuela para Geraldin, Nehemías, Ludmila y Clarita, una gran madre para tus hijos políticos e hijos del corazón, hermana, tía y amiga.
Fuiste nuestro pilar, hoy sos nuestra luz más brillante, siempre vas a estar en nuestro corazón. Te amamos. Tu familia”.
JUAN CARLOS ALTAMIRANDA
De manera repentina, el pasado miércoles 5 del corriente y cuando contaba con 59 años de edad, falleció Juan Carlos Altamiranda, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Juan Carlos nació en esta ciudad el 23 de octubre de 1953; desde muy joven despeñó sus tareas laborales como empleado en distintas empresas comerciales y últimamente estaba trabajando como remisero, actividades donde cosechó innumerables amigos.
“Viejo: anque no te tengamos físicamente, tus hijas Paola y Pamela, te recordamos con mucho cariño al igual que aquellos que te decían Juanca y Osito”. Pamela, Paola y Cristina.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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