Necrológicas
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OLGA MARTINEZ de CEIDE
Tras soportar los embates de una larga enfermedad, el pasado viernes 7 del corriente cerró sus ojos para siempre, Olga Martínez de Ceide, una querida y apreciada mujer que contaba con 88 años de edad.
Olga nació en esta ciudad el 17 de febrero de 1922, era hija de inmigrantes españoles que se dedicaron a la agricultura en campos de Fulton.
Después se trasladó a esta ciudad, donde trabajó como comerciante, siendo propietaria de la tradicional ?Despensa Moreno?, ubicada en calle Moreno, entre General Pinto y San Martín, durante treinta años.
En 1957 contrajo matrimonio con Daniel Antonio Ceide, de cuya unión nació su único hijo: Roberto Daniel, quien con el paso del tiempo la convirtió en abuela, alegrándola con la llegada de su nieta Ayelén, pasando sus últimos días en compañía de sus seres más queridos. ¡Olga, descansa en paz, te llevaremos eternamente en nuestro corazón!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RAUL FELICIANO FALCON
Con una partida inesperada, Raúl Feliciano Falcon falleció el pasado miércoles 5 del corriente en el Hospital Ramón Santamarina. Su muerte fue súbita, luego de revivirlo y de pasar por tres paros cardíacos, cuando contaba con 45 años de edad..
Raúl fue un hombre ejemplar, que estudió y trabajó hasta los 43 años en el rubro de electricista, gasista y constructor matriculado.
Dedicó su vida al trabajo y a su familia, la cual formó con mucho amor junto a una mujer maravillosa, que lo acompañó desde los 12 años. Contrajeron matrimonio el 29 de enero de 1987, tuvieron seis hijos, cinco mujeres y un varón.
Más tarde pudo disfrutar del cariño de sus nietos: Sayba, Tiana, Ivo, Agustín y Austin.
En 1995 se unió a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, donde se bautizó y llevó a su familia. En 1996 se selló a su familia por toda la eternidad.
Fue un hombre lleno de proyectos y emprendimientos, con muchas ganas de seguir progresando como persona.
En esta oración, su familia le quiere agradecer por ser parte de su vida y agradecerle públicamente y decirle lo mucho que lo amaron y que siempre va a estar en nuestro corazón.
Además, veremos sus obras de construcción en la ciudad, que realizó a través de su empresa, que denominó RF Construcciones.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
CONCEPCION MEGIAS TAPIA de SALGUEIRO
A la edad de 88 años de edad, el pasado miércoles 5 del corriente se apagó la vida de Concepción Megias Tapia de Salgueiro, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Concepción había nacido en Granada (España) el 14 de enero de 1922; desde muy joven se radicó en Argentina, junto a su madre María Monserrat Tapia y cuatro hermanas, para unirse a su padre Francisco Megias, que había viajado antes en busca de trabajo.
Desarrolló su actividad laboral, como una eficiente y laboriosa ama de casa; y en su juventud contrajo matrimonio con Atilio Salgueiro (f).
Su partida es lamentada profundamente por sus hermanas María y María del Carmen, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, descansan en el Cementerio Municipal.
ETHEL RUIZ de MUGABURU
A los 97 años de edad, el pasado sábado 1 del corriente, falleció Ethel Ruiz de Mugaburu, una docente que hizo historia en el ciclo primario de la Escuela Normal. Su amiga ? hermana Coca la recuerda así:
?Recién despuntaba el 2011, cuando me anunciaron tu partida. ¡Querida amiga! Mi querida hermana en el afecto. Apenas habías llegado a Tandil, con un diploma bajo el bazo, cuando te conocí a través de los entrañables ?amigos? el matrimonio del doctor Osvaldo Sforza y su señora Angélica.
Fuiste junto a ellos la amiga incondicional, la que nunca dejó de lado por ningún motivo. Luego fuiste la ?Señorita Pirula? de mis hijos y de otros tantos muchachitos que pasaron por las aulas de la Escuela Normal.
Hermosa, con unos ojos preciosos, será por siempre la ?Señorita Pirula?. Hoy tengo que despedirte y con el corazón hecho un nudito te digo ¡Hasta pronto Pirula!?.
JOSE LUIS SANCHEZ GIMENEZ
En la localidad de San Antonio (San Luis) falleció José Luis Sánchez Giménez, cuando contaba con 89 años de edad.
Sus seres queridos, quieren hacerles saber a quienes lo conocieron en Tandil, que él nunca olvidó a su querida ciudad y si bien hace 17 años debió abandonarla para ir junto a su familia, siempre que tenía la oportunidad la mencionaba para que todos supieran lo importante que era para él.
José, de pura sangre tandilense, nació en el barrio La Estación ya que su padre era ferroviario y en dicho lugar pasó gran parte de su infancia. Posteriormente, al morir su padre junto a su madre y sus dos hermanos, se mudó al barrio La Movediza en donde vivió hasta que se casó con Juana. Con ella conformó un hogar ejemplar compuesto por ellos dos y sus dos hijos: Manuel y Martín.
Siempre se dedicó a la construcción. Si bien su fuerte era la albañilería, también se daba maña para hacer tanto trabajos de electricidad como de plomería. Gracias a esta profesión se ganó un nombre y cosechó grandes amigos.
Por cuestiones laborales uno de sus hijos hace un par de décadas debió mudarse a San Luis. A dicho lugar, José Luis debió trasladarse hace algunos años por cuestiones de salud, que lo obligaron a tener un cuidado permanente por parte de sus seres queridos.
Sus familiares queremos darle las gracias a todos aquellos que hoy nos siguen preguntando por él. A todos ellos le decimos que ?José descansa en paz y que nunca los olvidó?.
EVA LAPORTILLA de CUETO
Cuando contaba con 81 años de edad, el pasado martes 11 del corriente partió con el Señor, Eva Raquel Laportilla de Cueto, causando pesar y angustia entre sus seres queridos.
?Kety? nació el 16 de julio de 1929 en Maipú; ya adolescente se trasladó a esta ciudad, donde conoció a Roque M. Cueto y conformó una gran familia con sus hijos Aníbal, Carlos, Eduardo (f), Luis, Manuel, Ernesto (f), Eva, Osvaldo, Horacio, María, Dora, Daniel y Jorge; a los que se sumaron hijos políticos, nietos y bisnietos.
Se destacó por su sencillez, dedicando su existencia a su hogar y al cuidado de su familia.
Sus restos, recibieron cremación en el cementerio de Miramar.
Dedicatoria:
Lo poco que ya he vivido
me ha enseñado
de lo importante que es
tenerte a mi lado
Quisiera no ver injusto
el quedarme aquí
pero si al menos
me hubieras esperado
Por qué la vida termina
por qué te fuiste tan lejos
si quiero escuchar tu voz
solo el recuerdo
Será quién me lo devuelva
pero no alcanza con eso
y como tendré que seguir
no están tus palabras aquí
será que tendré que encontrarte
mirando al cielo
Quedó un espacio vacío
a mi alrededor
nos has dejado a muchos
con ese dolor
Tus huellas son para mí
un buen camino a seguir
es tan difícil
seguirlas ya sin ti
Por qué la vida termina
por qué te fuiste tan lejos
si quiero escuchar tu voz
solo el recuerdo
No alcanza con el recuerdo
no sirve como consuelo
yo quiero que estés aquí
bien cerquita de mí
sentir que tu corazón
sigue latiendo.
JUAN DOMINGO FERNANDEZ
Tristeza y angustia ha provocado la noticia del fallecimiento de Juan Domingo Fernández, un conocido y respetado hombre que contaba con 60 años de edad.
Juan había nacido el 18 de abril de 1950; era hijo de Noel Norberto Fernández y Amalia Quirna Mansilla, conformando una familia con sus hermanos Oscar Alberto, María Eva y Vicente Humberto.
Vivió su niñez junto a sus abuelos Silvano Fernández y Vicenta Duport en la cabaña ?Mary Mary?; cursó sus estudios primarios en la escuela rural El Molino, recorriendo varios kilómetros a caballo, junto a varios compañeros vecinos.
Muy adolescente aún se desempeñó junto a su tío Aníbal Fernández y su entrañable amigo Hugo Natividad Atteret, como cabañero en ese establecimiento, dedicado a la cría de toros y carneros, concurriendo en varias oportunidades con varios ejemplares a la exposición rural de Palermo.
Más tarde, en plena juventud se vino a la ciudad, donde trabajó como chofer en la Municipalidad, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Su amor al caballo, a las raíces del hombre de campo y al respeto por las tradiciones gauchas, lo llevó a integrar la Agrupación Gaucha ?Los Criollos del Tandil? y en la actualidad formaba parte de la Agrupación Gaucha ?El Ombú?, ocupando el cargo de vicepresidente; además, en reiteradas ocasiones participó de la Peregrinación a Caballo a la Basílica Nuestra Señora de Luján, peregrinaciones en esta ciudad y desfiles tradicionales.
Dedicatoria:
Hoy, abu Juan: ¡qué pronto partiste hacia el encuentro con el Padre Celestial y la Virgen María! Qué cortita tu vida.
A nosotros y tus amigos nos queda el recuerdo de tus asados, tus charlas, tus anécdotas, tu compañía, tus consejos, nuestras salidas a pescar o al campo.
Tus nietos: Pablo, Matías, Agustina, Gerardo y Lucas; tus hijos: Patricia, Juan Ignacio, María Paola y Marcelo, junto a la Abu y Lucre, Simón y Miguel, estamos orgullosos por tu siembra: una vida rica en obras, una vida dedicada al culto y a la amistad, al trabajo, al esfuerzo y la solidaridad al prójimo; pedimos una oración en tu memoria y trataremos de seguir tus enseñanzas y ¡de a caballo! como a vos te gustaba.
RAUL SEBASTIAN CAIDO
Dedicatoria, de Noelia Caído Ferrari
?Hola Papi: Todavía no puedo entender qué pasó para que eso te haya llevado a tomar esa decisión tan fea.
Me siento vacía sin vos, me duele el pecho, el corazón; me duele todo si no estás.
Nunca me voy a perdonar no haberte dicho todo lo que te amo Gordito, no haberte dicho lo feliz que era por habernos reencontrado. Gracias por el tiempo compartido, por la mano que me diste, por escucharme y siempre aconsejándome de la mejor manera.
Me quedan los mejores recuerdos con vos Papi, gracias por haberme amado tanto a Lautaro y a mí. Te prometo que si me dan la oportunidad lo voy a cuidar con mi vida y no te vas arrepentir nunca.
Todavía me acuerdo la última vez que te vi… que me viniste a visitar a mi casa y que nos reíamos porque te habías olvidado las llaves del auto adentro, pero te salvó que tenía un vidrio bajo.
Me acuerdo lo feliz que estabas, porque Lauti había pasado de grado y porque yo me había llevado una sola materia. Se te caían las babas cada vez que me hablabas de él.
No entiendo nada Papi… habíamos hablado el lunes y el jueves seguramente nos íbamos a ver, pero ese día me levanto pensando en vos y recibo la noticia que estabas en terapia… me sentí tan infeliz, no soporté verte así, Papi.
Recuerdo tus celos por lo que te habían contado que tengo novio, enseguida quería ?ca…. a palo? como me dijiste. También me dijiste que no me querías perder, y yo te respondí que no me ibas a perder nunca porque soy tu hija. Ahora entiendo porqué me dijiste eso.
Tengo cada imagen, cada recuerdo hermoso en mi cabeza. Nunca te voy a olvidar Papá. Siempre en mi corazón vas a estar.
Los problemas que se arreglan con plata no son problemas.
¡Te ama: tu hija Noelia!?.
ELDA MARGOT GIL de LORENZO
A los 82 años de edad, el pasado martes 4 del corriente se apagó la vida de Elda Margot Gil de Lorenzo, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
?Pirucha? nació en De la Garma el 11 de junio de 1928; sus hijos: Héctor Carlos, Silvia y Verónica; sus nietos: Luciana, Paula, Martín, Andrés y Rosario Lorenzo, Paz y Manuel Rottoni y Soledad Castro; sus bisnietos: Conrado, Segundo y Francisca Pina, Antonia Irurzun, Valentina Lorenzo y su nuera Eli, elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma y esta oración de San Agustín:
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Creedme: cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquella que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas?.
FRANCISCO RUIZ
El pasado miércoles 5 del corriente se produjo el fallecimiento de Francisco Ruiz, un conocido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad.
?Quito? Ruiz nació el 2 de marzo de 1936 en María Ignacia (Vela), pero toda su existencia la desempeñó en tareas rurales y trabajando en la Cooperativa Agrícola Ganadera de Gardey, hasta alcanzar su merecida jubilación.
En su juventud, contrajo matrimonio con Rosa Curcio y tuvieron dos hijas: Vanesa y Marta, que con el paso del tiempo sumaron a la familia a sus yernos: Ricardo Plou y Nicolás Vapore, además de disfrutar del cariño de su nieta Valentina Vapore, hasta que una inesperada dolencia lo apartó de este mundo.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
NELIDA ETHEL GIANCATERINO
Cuando faltaba solamente un paso para cumplir sus 76 años de edad, el pasado lunes 27 de diciembre se apagó la vida de Nélida Ethel Giancaterino, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Nélida nació en esta ciudad el 30 de diciembre de 1934; habiendo cursado sus estudios primarios en la Escuela Nº 7 y luego en la antigua escuela de Alem y Maipú, se recibió de profesora pantalonera y de bordado a máquina.
Fue una mujer habilidosa e inteligente, hacía maravillas con sus manos. Vivió muchos años con su compañero y luego de su fallecimiento se refugió en la casa de la familia Maggiori, que la cuidaron hasta que una enfermedad hizo que terminara en un hogar de ancianos.
Sus restos, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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