Necrológicas
OLGA CLELIA ALEANDRO de SALABERRY
“Querida Olga: ¡te fuiste antes de lo esperado! Teníamos con vos una especie de pacto tácito, donde suponíamos que te tendríamos por muchos años más.
Tal vez era por la energía que irradiabas, la fuerza que se respiraba a tu lado, el amor a la vida que habías llevado que se leía en cada de tus anécdotas.
¡Amor de esa “casa de campo” de tu vida de casada, que dejó atrás tus días de infancia en Cacharí y de juventud en la “Tienda Etam”!
Casa donde aprendiste a cocinar para muchos, a tejer para algunos y a naturalizar el “tambo” y la “quesería”, como si hubieran lindado tu cuna más temprana.
Pero te pesaba la soledad, se hacía cada vez más evidente tu pena por la ausencia de tu compañero de vida y la angustia de ser la última de tus diez hermanos sobre esta tierra de mortales.
Hoy tus tres hijos, siete nietos y un bisnieto, que sabemos fuimos el eje de tu vida, te despedimos con mucho dolor.
Solo nos consuela un sentimiento, casi egoísta, el de ser conscientes de que logramos arrancarte todo lo mejor que habitaba en vos y que hoy vive en nosotros, haciéndonos personas de bien.
¡Te dejamos ir, de corazón, te lo permitimos!
Anda, que sabemos que tus padres, tus hermanos y tu amado Néstor te esperan. ¡Hasta siempre!
Tu familia que jamás te podrá olvidar”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ANTONIA GONZALEZ de CALVO
Cuando contaba con 101 años de edad, el pasado jueves 6 del corriente se apagó la vida de Antonia González de Calvo, causado dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Antonia nació en Cerro Leones el 23 de agosto de 1911; era hija de inmigrantes españoles que llegaron a Tandil en los albores del siglo veinte, con tres hijos vascos naciendo luego siete más, siendo Antonia la primera de ellos.
En 1942 contrajo matrimonio con Valentín Calvo, componente de la famosa zapatería La Movediza, de Jiménez y Calvo.
Tuvieron dos hijos: Oscar y Eduardo, a quienes brindaron todo su amor, conduciéndolos por el camino del bien con el sacrificio de brindarles estudios universitarios.
En 1996 perdió a su esposo, siendo cubierto el gran vacío por sus hijos, cinco nietos y seis bisnietos, que la recuerdan como una abuela generosa, laboriosa y buena mujer.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LAURA CLEMENTINA FERRANDO
El pasado domingo 26 de mayo falleció Laura Clementina Ferrando, una querida y apreciada mujer que contaba con 83 años de edad.
Laura era nativa de Dudignac, partido de Nueve de Julio; hace 35 años que estaba radicada en esta ciudad junto a su hija: Fue una persona de mucho temple, amable, cariñosa, trabajó hasta alcanzar su merecida jubilación; hizo de padre y madre, educó y con mucho sacrificio dio estudio a sus dos hijos: Laura y Alberto.
Además, se ganó el afecto y cariño de sus nietos y bisnietos.
“Hoy te extrañamos mucho, te fuiste muy pronto, sabemos que estás con Jesús, reposando junto a él.
Mami: siempre estás y estarás en nuestros corazones, tus huellas están presentes.
Tus hijos Laura y Alberto; sus hijos políticos Raúl y Cheli; tus nietos Martín, La Tucu, Diego, Darío, Sergio, Daiana; tus bisnietos Nahuel, Nicolás, Carolina, Florencia, Germán, Cristian, Iván y Tomás, junto a tus nietas políticas Mariela, Verónica y Margarita.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANGEL OTERMIN
El pasado sábado 8 del corriente dejó de existir Angel Otermín, un querido y respetado hombre que contaba con 77 años de edad.
Angel era hijo de Martín José Otermín y Teresa Iturralde; cuando contaba con ocho años perdió a su madre, quedando con su hermano Martín José, de 11 años y Antonio, de cinco; se crió en el campo La Pastora, de paraje San Antonio.
En 1974 se vino a la ciudad, radicándose en Beretervide al 700 de Villa Italia. Trabajó en Esmeta, en Buxton y después acompañó a su hermano Antonio a recolectar leche para La Serenísima, Magnasco y La Criolla, hasta alcanzar a su merecida jubilación.
Su cuñada Inés Juez de Otermín y Teresa R. de Fernández, lo recordarán eternamente.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FRANCISCO RAUL DE FELIPE
“Como pasó tan rápido si hasta ayer estabas con nosotros, acompañándonos día a día como siempre lo hiciste, porque nunca nos fallaste, ése que siempre estaba en los cumpleaños, asados, ése que no sólo compartió momentos, sino una vida entera en las buenas y las malas siempre juntos.
Ay Abue, parece mentira que ya no estés acá, fue triste ver en sólo un mes cómo se iba apagando esa luz que siempre tenías, fue triste ver el día a día y nosotros sin poder hacer nada más que acompañarte y tenderte nuestra mano siempre.
Sabemos que es la vida y que todos cumplimos un ciclo y vos la disfrutaste tanto con tu vieja, tu gran amor, cómo vamos a extrañar el verlos de la mano, mandale muchas fuerzas a la Abu para seguir, demás está decir que este amor nunca va a morir, estén donde estén juntos para siempre. Tantas cosas se van a extrañar, el no verte parado en la puerta con las manos en los bolsillos como nos solías esperar, el no escuchar tu voz al atender el teléfono, el compartir el asado y que vos no estés con tu vaso de vino.
Ay Viejito, no sabemos vivir sin vos pero nos pone feliz saber que siempre te disfrutamos, que estuviste presente en todo momento, en toda tu vida a nuestro lado.
Conociste a tu bisnieta Celina, esa que tanto adorabas, esa que jugó y rió con vos mientras te tuvo. Celinita como vos le decías. Hoy serás su ángel y sé que donde estés te seguirás riendo como te reías de sus travesuras.
Gracias por tanto, por acompañarnos cada día de tu vida, por hacernos reír, más de uno recordará cuando bailabas con la peluca.
Como te dije antes de irte, fuiste el mejor abuelo que la vida nos pudo dar, sé que lo escuchaste, no olvido más tu seña con la cabeza.
Descansa en paz, sos nuestro gran ángel, el que extrañaremos tanto, pero de algo estamos seguros, que te pudimos disfrutar siempre y que nunca te dejaremos de amar.
Agradecemos de corazón al enfermero Darío Osterrieth, por haber cuidado con tanto cariño al abuelo hasta el último día. ¡Muchas gracias Grandote!
Tu vieja Celina, tu hija Sara y esposo Roberto Trevolazavala, tus nietos María Eugenia, Cristian, Luciano, Matías; tus nietos del corazón Sergio, Carolina, Vanesa, Alejandra, y tu bisnieta Celina, te llevarán por siempre en su corazón”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
CARLOS ALBERTO PLEIMLING
A los 81 años de edad, el pasado sábado 8 del corriente se produjo el fallecimiento de Carlos Alberto Pleimling, dejando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
Será recordado eternamente por sus hermanas Beti, Nilda y Mabel, su amigo y cuñado Tito, sobrinos, nietos y bisnietos.
Su partida enluta a las familias Barbero, Aspillaga y Hernández.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatorias:
“Carlitos: amor compañero
Siempre estarás en mi corazón
Amor mío se fue la mitad de
mi vida con vos, yo se que
me das fuerza para seguir adelante
¡Te amo!
Estela, tu compañera de siempre”.
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Carlitos: estarás siempre en nuestro
corazón que supiste ganar con tu
hombría de bien y tu generosidad.
Nunca olvidaremos de quien
fuiste tus cuñados.
Ana Cepeda, Miguel Molina y familia”.
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Carta a Papá:
“Papá, hoy nos dejaste el corazón de luto, pero vamos por la vida con la frente alta por la educación que tuvimos, desde tu pobreza hiciste la grandeza, nos diste tal ves lo justo, tuvimos una infancia feliz con respeto y amor, quién sabe si vos disfrutaste de la tuya así.
Toda la ciudad te conoció como Carlitos el del Sótano Encantado, el que vendía la ropa de campo, después pasaste a ser la figura que recibía gente en el Club Hípico, luego te fuiste al Golf Club, en ese camino encontraste a tu compañera que trabajó a tu lado y te cuidó con amor y esmero hasta el final.
Trabajador incansable, también te desempeñaste como taxista y por elección creo que la venta fue tu vida, no paraste en venderle a familias enteras en la ciudad ese carisma para el negocio, creo que lo heredamos tus hijos.
Hoy estamos tristes pero nos dejaste lo mejor, el sentirnos orgullosos de llevar en nuestro corazón el recuerdo hermoso de este padre que supo enseñarnos el camino por el cual podíamos transitar. Este Día del Padre va a ser doloroso por no tenerte pero estarás con nosotros siempre…. ¡Gracias Papá!
Con todo nuestro amor para vos… Juan Carlos y Liliana”.
AIDE ADELA POCE de ARCE
El pasado sábado 8 del corriente se apagó la vida de Aide Adela Poce de Arce, una querida mujer que contaba con 87 años de edad.
Aide nació el 8 de febrero de 1926 en Prossedi, una comuna de la provincia Latina en la italiana región del Lazio.
A los diez años llegó a esta ciudad con su madre Teresa De Castris y otros “paisanos” donde se reencontró con su padre José Poce, formándose en esta ciudad un núcleo de numerosos prossetanos unidos por los recuerdos de su tierra.
En su juventud contrajo enlace con Armando Arce, formando un inseparable matrimonio y con sus dos hijas: Mirta y Liliana, sus nietos Rodrigo, junto a su esposa Alejandra, Nicolás, Juan Manuel, Lucía y Mariano y sus bisnietos Milagros, Micaela, Ivana,. Morena, Santiago, Helena y Sofía, formando una familia muy unida.
“Aide era alegre, excelente ama de casa que supo deleitar con sus tortas y comidas de sabores exquisitos. Siempre dispuesta a recibir visitas, su casa era muy concurrida porque en ella se estaba a gusto. Fue muy anfitriona y un nexo muy importante en mantener los lazos de parentesco con los cercanos y su familia de Canadá e Italia.
Luego de una corta dolencia nos dejó en esta vida, pero sabemos que está entre nosotros, que su recuerdo será imborrable. Te damos las gracias por tu infinita dedicación a todos nosotros. Nos reencontraremos querida Aide”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MIGUEL OMAR ALDERETE
De manera repentina y muy inesperadamente tras un despiste con su auto en el kilómetro 230 de la ruta 74, en cercanías de Azucena, el pasado domingo 2 del corriente perdió la vida Miguel Angel Alderete, de 52 años de edad, causando mucho dolor y pesar entre sus familiares, amigos y personas allegadas a la familia, la cual era muy conocida en María Ignacia (Vela).
Miguel había nacido el 14 de febrero de 1961 en Vela, donde transcurrió sus primeros años, para luego trasladarse a Pinamar participando de la fundación del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios en 1971, siendo abanderado.
Asimismo, junto a su cuñado realizó actividades de mecánico, como así también con turistas que ingresaban al mar guiando la pesca embarcada.
En esos años formó una pareja de la cual nació su único hijo: Pablo José, hoy con 16 años de edad.
En temporada invernal se dedicó a la poda y corte de árboles, actividad con la cual regresó a su tierra natal.
Ya radicado en ella, se relacionó con la familia Erasun, donde queda a cargo y mantenimiento del establecimiento San Manuel, ubicado en el camino al balneario de Vela, donde construye un mangrullo y realiza una importante forestación. Allí logra el apodo de “El Comandante”.
También teniendo conocimientos con maquinaria pesada como palas, retroescavadoras y motoniveladoras, realiza trabajos en distintas empresas.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio municipal de María Ignacia (Vela).
Dedicatoria:
“La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida y en el asa del Señor habitaré para siempre”.
SEBASTIAN SANTIAGO LOBOS
El pasado martes 4 del corriente falleció Sebastián Santiago Lobos, con tan solo 29 años de edad y sus seres queridos lo recuerdan así:
“Qué difícil escribir algo cuando un ser querido parte de la tierra. Se hace un rollo en la cabeza y no salen las palabras.
Hace una semana estabas con nosotros luchando con esa maldita enfermedad por la que peleaste durante un año como un campeón y en el último round te venció; pero vos nos dejaste a toda tu familia y amigos una gran enseñanza de fe, fortaleza y perdón, pues vos perdonaste a todos, sin guardar rencor a nadie, demostrando tu hombría de bien.
Tu “joya” cuando te preguntábamos como estabas no se borrará nunca.
Pero nos dejaste un pimpollo que abrirá en primavera… tu hijito Francisco que tanto anhelabas. La abu Mirtha sabe que estarás cuidado por todos sus angelitos ¿te acordás cuantos tiene en su casa?
Pero ahora en el Cielo hay otro ángel que sos vos y nos cuidarás a todos, a tu madre, tu esposa ¡Dios mío! Apenas cuatro meses de casada, tu sobrinita Paca Paca la que te decía tío Pachiiii, tus tíos y primos que tanto te amaron, tus hermanos, tu familia política, tus amigos de Alberdi que te brindaron sincera amistad, las canastas con Cholita…
Como te extrañamos, vivirás por siempre en nuestro corazón. También te extrañarán desde la primera hasta la última persona que te han atendido en el Hospital, para quienes les decimos gracias y que Dios bendiga a todos y cada uno de ellos, y a vos Pachán nuestro corazón está con vos, el Cielo abrió la puerta más grande. María te esperaba y te llevó junto a su hijo”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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