Necrológicas
LEONARDO SALVADOR LABARONI
“Abuelo: ¡qué rápido que te fuiste! Sin siquiera poder decir nada ni despedirnos.
Todos pensábamos que ibas a salir de ésta, como tantas otras veces que salías y seguías haciendo tu vida normal, yendo al boliche, haciendo renegar a todos, porque no te cuidabas y vos enojándote porque decías que estabas bien.
Todo fue tan repentino que todavía es difícil asimilar, para mí y para todos.
Con los mejores recuerdos vas a estar en mí, y cómo no recordar la carita de retobado que ponías cuando te enojabas (esa imagen la tengo presente siempre).
Abue, qué más decirte que hay otra persona que deja otro vacío en mi corazón; y demás está decir que agradezco haberte tenido como mi abuelo.
Ojalá estés descansando en paz. Te quiero mucho y se te va a extrañar mucho más. Te mando un beso enorme (por el que no te pude dar antes de irte). Que en paz descanses”. Tamara.
Dedicatoria:
“Ya hace un mes que no estás con nosotros. Según donde ibas te apodaban Vasco, Tío o Negro.
Viniste desde joven desde los pagos de Rauch. Fuiste jugador y árbitro del Agrario.
Te fuiste tan rápido casi sin despedirte, donde estés seguro que habrás armado un partido de cartas.
Te extrañamos mucho y siempre te llevaremos en nuestro corazón porque fuiste un buen esposo, padre, abuelo y amigo”.
ALICIA BOMINA BRUNI DE GUASTAVINO
“Abuela: que difícil escribirte en un diario. Qué viaje tan repentino y doloroso que nos sacudió de dolor. Qué vacío tan grande y difícil de afrontar.
Sabemos que hay que seguir adelante con nuestras vidas y recordarte con felicidad, son tantos los recuerdos…
Gracias por tanto amor recibido, gracias por tantas enseñanzas, por tus comidas, tus cuidados, los mates, tus meriendas, siempre viviste pensando en los demás, siempre cuidando del que se enfermaba y trabajando para dar.
Fuiste madre y padre a la vez y gracias a tu crianza tus hijos son maravillosos, ahora estás junto a uno de ellos y sabemos que están en paz y desde arriba nos van a cuidar.
Gracias por haber sido durante mucho tiempo la compañía de papá y mamá, y gracias a ella por haberte cuidado como nadie.
Siempre estará tu silla en la mesa de los domingos y festejo que surja.
Luciana cuidará de su hija como te lo prometió el último día que te pudo hablar, sabemos que la amaste y estabas feliz de haberla conocido.
Gracias por amar a Pepe y a Ale como si fuesen tus nietos y por darnos siempre a todos por igual… ¡Qué gran enseñanza!
Gracias por ser nuestra segunda mamá, ahora sos angelito, que siempre nos cuidará hasta el día que nos encontremos… ¡te amamos!… Tus nietos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
HORACIO NICOLAS BRONZOVICH
A la edad de 72 años, el pasado viernes 24 de mayo falleció Horacio Nicolás Bronzovich, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
“Bronzo”, como lo llamaba todo el mundo, nació en Tandil el 3 de agosto de 1940; era hijo de Nicolás Bronzovich y María Malinarich; pasó sus primeros años en Cantera San Luis, donde cursó la escuela primaria junto a sus hermanas Clotilde “Porota” e Isabel.
Ya adolescente inició el secundario en la Escuela Fábrica, pero a raíz de ser sostén de hogar debido a la ceguera accidental de su padre, comenzó a trabajar en distintas actividades relacionadas principalmente a los talleres mecánicos. Luego estuvo 7 años en Metalúrgica Tandil y posteriormente 25 en Buxton.
Lamentablemente su compañera lo dejó muy joven y a partir de ese momento siguió adelante con el apoyo de sus hijos políticos Daniel Lemma y Andrés Conforti, y sus nietos Aldana, Bruno, Lara, Florencia e Ivo.
Sus últimos años laborales transcurrieron como remisero, actividad que realizó hasta que alcanzó su merecida jubilación.
Terminó su vida junto a su actual compañera Delia González y su hijo Guillermo Rodríguez, hasta su imprevista y sorpresiva despedida de este mundo.
Párrafo aparte merece la actividad deportiva que desarrolló: las bochas, deporte que no solo compartió juegos con su hijo, a quien le inculcó esta actividad tan sana, sino también le sirvió para cosechar infinidad de amigos con los que vivió hermosos momentos.
A pesar del dolor recordamos de él sus anécdotas que fueron varias y casi todas terminan provocando una sonrisa.
Cascarrabia, rezongón, de carácter fuerte, pero por sobre todo un buen tipo que supo ganarse el afecto de gran cantidad de personas que hoy lamentan su partida.
Descansa en paz Bronzo… te vamos a extrañar pero te recordaremos con el esbozo de una sonrisa en los labios. Tu familia”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HECTOR MIGUEL BAIZA
Tras soportar una cruel dolencia, en el atardecer del pasado domingo 26 de mayo se apagó la vida del padre Héctor Miguel Baiza, un conocido y respetado sacerdote, que contaba con 79 años de edad.
El padre Baiza nació el 29 de septiembre de 1933 en Las Flores, y cuando era muy chico su familia se radicó en esta ciudad, en el barrio de Villa Italia, al que regresó para su ordenación y para terminar su camino como sacerdote.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 21, por la que guardaba gran cariño; luego inició el secundario y el preparatorio en el Seminario de Azul, para culminar sus estudios en filosofía y teología en el Seminario Mayor San José de La Plata. Recibió la ordenación el 13 de diciembre de 1959 de parte del obispo Manuel Marengo, el tercero en la historia de la Diócesis de Azul.
Comenzó su ministerio en la parroquia Nuestra Señora de la Purificación de Ayacucho, luego pasó por la Iglesia Catedral de Azul, por la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Las Flores, Santa Elena de Loma Negra, Nuestra Señora de Fátima de Olavarría y la Escuela Sargento Cabral de Campo de Mayo.
En 1992 fue nombrado párroco de la iglesia Nuestra Señora de Begoña de Tandil, regresando a su querida Villa Italia. También fue capellán de la Primera Brigada Blindada y sucedió al padre Hugo Batelli en la Sexta Brigada Aérea.
En 1995 acompañó una misión de los Cascos Azules de las Naciones Unidas.
Impulsó muchas obras y proyectos en la comunidad local, sobre todo en la guardería y jardín de infantes Virgen de Begoña y en el Instituto Brigadier General Martín Rodríguez.
Sus amigos lo recuerdan como un hombre afable, humilde, generoso, alegre y positivo. Además, se preocupaba por la fraternidad sacerdotal y alentó y guió a jóvenes que tenían vocación religiosa.
Con una guardia de honor y el acompañamiento de la Banda Militar, el extenso y apesadumbrado cortejo fúnebre partió al son de la “Marcha de San Lorenzo”, su canción preferida. ¡Que descanse en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
RUBEN NESTOR BOTTIGLIERI
“Te fuiste el martes 21 de mayo. Se apagó la luz de tu llama que alumbraba nuestros pasos y aunque fue lento, no nos deja de sorprender la partida de este mundo, de nuestro planeta que vos bien nos supiste formar.
Rubén Néstor Bottiglieri: naciste el 3 de octubre de 1944 en Juan N. Fernández. Eras el mayor de tres hermanos: Liver y Pablo. Dejaste tu paso por la ciudad de Necochea, aunque decidiste venir a vivir a Tandil.
Te recibiste de Maestro Normal Nacional aunque decidiste guiar tu vida por el lado de la redacción de artículos periodísticos y tareas publicista de mencionadas imprentas. Nunca dejaste de estudiar ¡gran ejemplo! Cursos de fotografía, de francés, de inglés, de lengua, hasta en los últimos días te gustaba ir a un curso de canto, el cual te había sumado muchos amigos, y otro de la iglesia que de cierta manera no cabe duda que te había conectado con ese Rubén un poco más interno.
A partir del 84 comenzamos a llegar tus sobrinos, y de apoco comenzamos a formar parte de tu núcleo familiar, aquel bello centro que vos y la abuela nos supieron bien preparar. Recordamos como si fuera ayer el tiempo en que nos intentabas enseñar a andar en bicicleta o cuando nos prometías que nos ibas a llevar a comer afuera y esperábamos ansioso ese día para salir con nuestro tío, ese hombre que siempre estaba pendiente de nosotros, ese que nos iba a buscar donde estuviéramos, aquel que nos aconsejaba y mediaba con quien se interpusiere para que estemos lo mejor posible, aquel tipo que se veía venir con cámara en mano y una sonrisa inmensa en su rostro, y esa felicidad que transmitía a los demás.
Hoy ya no estás y has dejado un gran vacío en nuestras almas, y si bien tu presencia física se ausenta, ¿quién afirmaría que te has ido? Si en realidad nos has dejado tanto en este huequito que dicen que se llama alma que ninguno de nosotros te notamos ausente, diríamos más bien que te has quedado un poquito en cada uno de nosotros.
Hoy lamentamos tu perdida, aunque sabemos que de alguna estrellita del cielo nos estas mirando, a nosotros que más q tus sobrinos fuimos tus hijos, a nosotros que más que nuestro tío fuiste nuestro papá.
Gracias por tu caridad, por tu bondad y por esos consejos. Gracias por tu ayuda incondicional. Gracias por haber sido como fuiste. Gracias por que sin vos rotundamente no seríamos los mismos. ¡Dios se llevó un grande! Te queremos inmensamente y siempre te llevaremos en nuestro corazón. Infinitas gracias… Mauricio, Anabella y Lorena Bottiglieri”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
JUAN CARLOS VILLAR
Cuando contaba con 63 años de edad, el pasado miércoles 1 de mayo falleció Juan Carlos Villar, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Juan Carlos nació el 30 de noviembre de 1949, era hijo de Angel Villar y Sarah Catalina Vázquez, hijo del medio un hermano mayor Miguel Angel Villar y una menor Zulma,
Se caso con Cristina Etchegoyen y tuvo un hijo Cristian Martin Villar en 1975. Toda su adolescencia la vivió en calle Arana en la casa de sus padres; y de casado en Roca y Montevideo.
Su madre política “La gringa” vivió cerca de él, acompañándose después de la pérdida de su esposa en el 2007; su cuñado José y familia, su prima política Adriana y familia lo acompañaron hasta sus últimos días.
Toda su vida trabajó, un gran tiempo como empleado de Frenos Frank y luego hace 27 años formó un taller junto a su amigo, primo y socio Omar Giovanini.
Su hijo Martín se casó en el 2010 donde él fue el padrino de la novia Paula Daporta, con quien hizo una estrecha relación casi de padre e hija,
Fue abuelo en septiembre del 2012 de un varón de nombre Juan.
Murió el primero de mayo día muy emblemático fecha del cumpleaños de su madre, día en que murió su madre y día del trabajador, porque el siempre fue un gran trabajador”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JORGE GABRIEL MIRANDA
Cuando contaba con 41 años de edad, el pasado martes 14 de mayo dejó de existir Jorge Gabriel Miranda, un querido y respetado hombre que contaba con 41 años de edad.
Jorge había nacido el 10 de noviembre de 1971, era hijo de Jorge Miranda (f) y Lucía Castro, conformando su familia junto a sus hermanos Cristina, Karina, Sergio y su hermano del corazón Enrique.
Se crió en el barrio Selvetti y se desempeñaba como carpintero, con gran esfuerzo y sacrificio pudo tener su propio taller con su amigo del alma José Martínez (Carpintería Los Amigos).
En 2007 conformó su familia con Ana Clara y tuvieron dos pimpollos: Abril (5) y Martina (2).
Luchó durante tres años con una cruel enfermedad. Era hincha fanático de Ramón Santamarina y River Plate, a quienes seguía viajando junto a su entrañable hermano Sergio y amigos.
Su mamá, hermanos, esposa e hijas agradecen al personal del Hospital Santamarina: doctores, enfermeras, mucamas, vigilancia, etcétera. A todos los familiares, amigos, hinchada y dirigencia de Santamarina por la bandera y el minuto de silencio, los relatos de Juan Caseros y a todo los que estuvieron en todo momento, con este ejemplo de hijo, siempre sonriente, queriendo ayudar a los demás, cariñoso, trabajador, te recordaremos así, dejando una herida en el corazón.
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados en el cementerio Las Acacias de Necochea, y sus cenizas esparcidas en La Cascada.
ETHEL ITURRIOZ
Cuando contaba con 85 años de edad, el pasado jueves 9 de mayo se apagó la vida de Ethel Iturrioz, dejando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
“Porota” Iturrioz nació en esta ciudad el 5 de marzo de 1928, su infancia transcurrió en Iraola y se destacó por ser una eficiente y laboriosa ama de casa y por sus tejidos a mano que siempre llegaba a manos de futuras madres o familiares que querían obsequiar unos excelentes escarpines, como los que ella tejía con el amor propio de una madre.
A los 77 años contrajo matrimonio con Pedro Malfatti, con quien compartió el último de su vida, residiendo siempre en calle Vicente López al 300 de Villa Italia, siendo ampliamente conocida y querida por sus vecinos.
Su esposo y sobrinos la recuerdan con mucho cariño, y aunque no fue madre, sus hijos del corazón fueron muchos y ellos también lamentan profundamente su partida.
Sus hijos del corazón fueron Cristian, Laura y su ahijada Paulita. Recibió y brindó amor a sus sobrinos Susana, Inés y Marcela, como así también a Nicolás y Karina, siendo Seba su sobrino preferido.
Su partida caló hondo en la barriada, donde estuvo por más de sesenta años, y muchos vecinos aún esperan sus habituales caminatas por las calles de Villa Italia, sin saber que se fue de su terruño, seguramente para estar al lado de Dios. Siempre será recordada como una excelente mujer.
RAUL OSCAR CHIFFLET
“Qué poder decir de vos Viejo… no me alcanzan los calificativos, excelente ser, padre, amigo, esposo, abuelo, incansable luchador desde que naciste, desde niño apoyando a sus padres y hermanos; trabajando en tareas rurales, formando una familia con esa maravillosa compañera, que se enamoraron muy chicos y hasta el día de hoy estuvieron juntos dándonos los mejores ejemplos de vida y enseñanzas, cosechando amigos a lo largo de tu vida y en todo momento esa sonrisa y esa forma de ser que te hacen único irrepetible y tan querible por todos nosotros, ese abuelo tan compinche, tan sabio y protector.
Ni mil estrofas alcanzan para decir quién sos, los que te conocimos y vivimos a tu lado sabemos lo que en realidad nos enseñaste y nos diste. Tu sensibilidad, amabilidad, respeto, obrar bien, son banderas que enarbolamos tu familia, no hay palabras para agradecerte.
No sufrimos una pérdida, sé que ni aun así nos dejarás, estarás como estuviste siempre, cuidándonos, protegiéndonos desde arriba. No es un adiós, solo un “hasta siempre” porque así lo sentimos y como te conocemos, no tenemos dudas que así será.
Solo tengo que decirte ¡gracias!, gracias por todo Papá, gracias por ser mi padre, gracias por amarme tanto. Y en nombre de tu mujer, hijos y nieto ¡gracias!”.
ALFREDO WEST
El pasado lunes 20 de mayo se produjo el fallecimiento de Alfredo West, un querido y respetado hombre que contaba con 84 años de edad.
Alfredo nació en esta ciudad el 16 de diciembre de 1928 y su esposa lo recuerda así:
“Querido Alfredo: fuiste mi primer amor y mi único novio, nos casamos y estuvimos juntos, y ahora sin pensar te he perdido.
Tuvimos una hija, cuatro nietos y cinco bisnietos que eran tu orgullo.
Todos y cada uno de los que te conocieron sabían de tu bondad, que creías en Dios y que no existía maldad en vos. Vas a estar en mi corazón por el resto de mi vida. Espero que ahora estés al lado de todos tus seres queridos. Tus padres, hermanos, demás familiares y todos aquellos amigos con los que hacías travesuras durante tus años de infancia en Cerro Leones.
¡Que descanses en paz, amor de mi vida!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALBERTO ALFREDO TAZZA
“Apenas habían transcurrido un par de meses del año 1938, cuando Alberto Alfredo Tazza nacía en el campo, pero esto lo condicionó para dedicarse a actividades relacionadas al mismo. En cambio, tempranamente mostró su interés por los “fierros”.
Después de cursar la primaria, cumplió estudios en la Escuela Fábrica y de ahí empezó su entusiasmo con la tornería, primero bajo patrón y luego por cuenta propia.
Casualmente, se contactó con gente dedicada al tema de calefacción, y lento, pero sin pausa, fue creciendo en esa actividad hasta llegar a la compleja empresa que dirigiera hasta el presente.
Fue un hombre dedicado plenamente al trabajo. Siempre lleno de proyectos para optimizar el rendimiento, mejorándolo a través de diversas herramientas. Su mente trabajaba día y noche en pos de la realización de sus planes, para hacerlos realidad y así fue creciendo su empresa a través del tiempo.
Pero últimamente a su mente habían llegado sombras muy oscuras que le hacían pensar que no había más proyectos por delante, que todas sus puertas estaban cerradas y lo llevaron a tomar la terrible decisión que muy lamentablemente no tiene vuelta atrás, buscar la muerte trágica, inexplicable, dolorosa…
Tratamos por todos los medios de revertir esta situación, pero no tuvimos éxito en nuestras gestiones y llevó adelante lo que seguramente había meditado mucho hasta que lo logró.
Ahora solo nos queda el deseo que finalmente haya encontrado la paz que tanto ansiaba y que para ello tenga la ayuda de Dios”. Tu familia.
ERMELINDA ALEJANDRINA GONZALEZ de NOGUEIRA
Cuando contaba con 90 años de edad, el pasado domingo 26 de mayo se apagó la vida de Ermelinda Alejandrina González de Nogueira, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Ermelinda había nacido en Gonzales Chaves el 14 de mayo de 1923; en su juventud se casó con Eduardo Nogueira (f) y hace unos 18 años se compraron una casa donde también vivía su familia, su cuñada y hermano, que eran los únicos que le quedaban.
“Sus últimos cuatro años vivió acompañada de su sobrino Pedro y señora, que se vinieron a vivir con ella.
Estuvo llena de amor y cariño de todos sus familiares, también de sus vecinas, que todas las tardecitas se juntaban y jugaban a las cartas y lotería; ella les sacaba las cosas y las hacía reír con sus travesuras.
Tía Erme querida, te cuidé como un bebé con mucho amor y cariño, a pesar de tu enfermedad que tenías desde hace años.
Fuiste una persona muy sana, fuiste mi compañera inseparable y yo de vos, extraño tus risas, tu presencia tu andar por la casa, me queda un vacío enorme en mi alma que voy a llenar de hermosos recuerdos que pasé con vos tía querida.
También tus sobrinos Pedro, Carlos, Miguel, Marcos, Cecilia, María Elena, al igual que toda tu familia te van a extrañar mucho. ¡Descansa en paz!”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios