Necrológicas
JOSEFA HANUS de SINKA
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado viernes 3 del corriente falleció Josefa Hanus de Sinka, a los 86 años de edad.
“Coca” como todos la conocían, nació el 30 de octubre de 1926 en la ciudad de Radahuti, que actualmente pertenece a Rumania, pero su origen era austríaco.
Cumplió sus cuatro años en el barco que la trajo a la Argentina junto a su madre Anna Prexler, con quien conversaba siempre en su idioma alemán.
A los 9 años falleció su padre Ludvig Hanus, siendo esta la primera pérdida terrible en su vida. Su madre se vuelve a casar y nació su única hermana: María Elsa.
En su juventud trabajó en varios lugares, entre ellos en la Tienda Pampa Florida. A los 22 años contrajo matrimonio con José Sinka, de origen húngaro, que había llegado a los 13 años desde Europa y tuvieron cuatro hijos: Luis, Mirta, Ana y Alfredo, a los cuales crió e inculcándole los buenos valores de la vida.
Cuando tenía 51 años falleció su esposo causándole otro gran dolor, pero la vida la compensó con la llegada de nueve nietos: Duggan, Juan Marcos, Aixa, Josefina, Marina, Estefanía, Paula, Alan y Victoria, quienes a la vez le dieron diez bisnietos.
Recientemente, hace seis meses, se produjo la pérdida de su hijo mayor: Luis, cuya pena seguramente ha precipitado su partida.
“Coca” fue una mujer muy respetada y querida tanto por su familia como amigos y vecinos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARLOS ALFREDO DIAZ SAUBIDET
El pasado viernes 17 del corriente partió a la Casa del Padre, Carlos Alfredo Díaz Saubidet.
Nació en Suiza hace 93 años. Vivió en Buenos Aires su niñez y juventud. Cursó sus estudios en el Colegio Champagnat y cuando estaba en tercer año de agronomía un accidente de motos truncó sus estudios, pero no así su espíritu y su ánimo, luchando por años con su pierna fracturada.
En su juventud se casó con Susana Delfino y vinieron a vivir a Tandil, donde desde chicos pasaban largas temporadas en el campo.
Trabajó en la Junta Nacional de Granos durante veinte años y también como Perito del Banco Nación. Después de ello se dedicó a la administración de campos.
Tuvo seis hijos. Y le tocó despedir a dos de ellos. Pero jamás lo vimos caer. Sus 16 nietos fueron su alegría.
Siempre estuvo ligado al deporte; practicó rugby, su pasión desde chico e integró el primer equipo campeón del SIC en Buenos Aires.
En Tandil fue socio fundador del Club Los Cardos; fue presidente de esa entidad y presidente de la Unión Tandilense de Rugby y de Hockey. Formó parte de la Sociedad Rural de Tandil y del Rotary Tandil. También fue parte de la Unión de Padres del Colegio y del Movimiento Familiar Cristiano.
“Siempre tuvo tiempo: para mamá, para nosotros los hijos, para los nietos, para los hermanos, para los amigos, para los amigos de sus hijos, para la gente del campo, para los asados de los domingos, para todos.
El siempre tenía ganas, siempre tenía tiempo, siempre estaba. Por eso marcó huellas. No solo en nosotros que lo amamos porque es nuestro padre. Sino en muchos otros que nos acompañaron con mucho cariño. Por eso solo te decimos “gracias papá por todo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ESTEFANIA BARRERA LILLO de PARADA
“Querida Mamita: el pasado viernes 17 del corriente nos dejaste un gran vacío; habías nacido el 2 de agosto de 1924 en la provincia de Bío–Bío (Chile).
Formaste tu familia junto a José Andrés Parada (f): con él viviste la alegría de tener y criar tus hijos con todo el sacrificio que implicaba vivir en la cordillera con tus hijos: Nene, Eva, Carmen, Reimundo, Alejo e Isidoro; que luego fueron sumando a la familia a sus hijos políticos Héctor Oscar Iriart, Segundo Urra y Dominga Ruiz, junto a nietos, bisnietos, tataranietos, sobrinos y tu familia del corazón que supiste cosechar aquí en la Argentina.
Mamita: fuiste una madre ejemplar, siempre con una sonrisa, para los que te llegaban a visitar, fuiste una abuela del corazón elegida por ser tan buena y dulce con todos.
Rogamos por tu descanso eterno y te llevaremos por siempre en el corazón”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CAROLINA ELISA FROSININI de TORRECILLAS
Con hondas muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Carolina Elisa Frosinini de Torrecillas, una querida y apreciada mujer que contaba con 71 años de edad.
Carolina nació en esta ciudad el 2 de septiembre de 1941; muy joven fue conformando su hogar junto a su esposo José Torrecillas Sáenz; sus hijos María Isabel y Alejandro José; sus nietos: Carolina, Sandra, Damián, María Noé, Jonás y María Magdalena; sus nietos políticos: Pamela y Emanuel; sus nietos del corazón: Máxima y Joaquín; quienes junto a sus hermanos Ana, Enrique, Amelia, Delia, Estela, Rubén y Daniel; sus cuñados: José, María Elena, Antonio, Mirta, Ramón, Stella, Francisco, Irma, Elvira e Isabel, sobrinos y demás familiares elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
“Fue una ´persona especial, muy buena esposa, maravillosa madre y una abuela como ninguna. Su felicidad era estar rodeada de todos sus nietos e hijos.
Dedicó su vida a servir, amar y atender al prójimo, persona que pasaba por su casa conocía la amabilidad y buen trato y ofrecía todo lo que tenía.
“Mujeres así nunca se olvidan, siempre estará en nuestros corazones y en el hermoso y tierno recuerdo que nos dejó.
Gracias Mamá, gracias Abuela! ¡Gracias mi amada! No te decimos adiós, te decimos hasta pronto”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JUAN CARLOS VILLAR
El pasado miércoles 1 del corriente falleció Juan Carlos Villar, en un día muy emblemático, pues era la fecha del cumpleaños de su madre, el día en que murió su madre y día del trabajador, porque él fue siempre un gran trabajador.
Juan Carlos nació el 30 de noviembre de 1949; era hijo de Angel Villar y Sarah Catalina Vázquez, siendo el hijo del medio, un hermano mayor: Miguel Angel y una hermana menor: Zulma.
Contrajo matrimonio con Cristina Etchegoyen y en 1975 nació su hijo Cristian Martin. Su adolescencia vivió en la casa paterna en calle Arana y luego de casado en Roca y Montevideo.
Su madre política “La Gringa” vivió cerca de él, acompañándose después de la pérdida de su esposa en 2007. Su cuñado José y familia, su prima política Adriana y familia lo acompañaron hasta sus últimos días.
Su actividad laboral comenzó como empleado de Frenos Frank y luego estuvo 27 años con un taller junto a su amigo, primo y socio Omar Giovanini.
Su hijo se casó en 2010 y él fue padrino de la novia Paula Daporta, con quien hizo una estrecha relación, casi de padre e hija. En setiembre pasado fue abuelo de su nieto Juan.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
CESAR ALVARO FERNANDEZ
A la edad de 78 años, el pasado viernes 10 del corriente dejó de existir César Alvaro Fernández, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
“El Lobo” Fernández nació en Río Colorado (Río Negro) el 23 de febrero de 1935; vivió en Lobos y en la década del ´60 se radicó en esta ciudad.
Era un apasionado por el motociclismo, participando en distintas competencias, donde además de éxitos, cosechó innumerables amistades.
Al retirarse de las pistas, continuó trabajando en el automovilismo como preparador, incursionando en TC del 40. Su hobby, especialidad y pasión eran las levas.
Fue un trabajador constante hasta sus últimos años, armando y desarmando su “cupecita” hasta lograr un exacto rendimiento.
Queda en el recuerdo de su esposa, familiares y amigos, el espíritu fierrero de esta persona tan apreciada por su hombría de bien ¡Hasta siempre Lobo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUCIA ROSA OLIVERA de PEREYRA
Con hondas muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Lucía Rosa Olivera de Pereyra, una querida y apreciada mujer que contaba con 83 años de edad.
Lucía nació el 30 de agosto de 1929, destacándose por ser una trabajadora y eficiente ama de casa y además colaborando en tareas rurales.
Fue una gran madre de sus trece hijos, a quienes cuidó y les marcó un camino de rectitud y de buenos valores morales.
La vida le regaló la alegría de disfrutar de 34 nietos, 57 bisnietos y 16 tataranietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Lucha… aunque ya no estés te llevaremos en nuestro corazón, porque fuiste la mejor madre, abuela, bisabuela y tatarabuela que se pudo haber tenido.
Y ya no vamos a estar tristes porque sabemos que estás allí con Dios, y desde ahí estarás cuidándonos. Siempre estaremos recordando tu bella sonrisa. Y toda tu alegría que es la mejor manera de seguir adelante a pesar de tu partida. ¡Jamás te olvidaremos. Te amamos!… con cariño, tu familia”.
ENRIQUE JOSE FROSININI
Cuando contaba con 80 años de edad, el pasado sábado 18 del corriente dejó de existir Enrique José Frosinini, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Enrique había nacido en esta ciudad el 2 de mayo de 1933; era el sexto hijo de una tradicional familia de Villa Italia, don José Frosinini (f) y doña María Izaguirre (f). Cursó estudios primarios en la Escuela N° 21 y luego desempeñó sus actividades laborales en tareas de campo y trabajó mucho en la empresa Magnasco.
En plena juventud se casó con Sarita Fernández (f) quien fuera su compañera de vida durante cuatro décadas.
“Tus hermanos y sobrinos siempre te recordaremos, por tus bromas, tu buen humor y todo lo que dejaste como persona ¡gracias! Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
NANCY HAYDEE RODRIGUEZ de COLOMBO
El pasado sábado 27 de abril falleció Nancy Haydée Rodríguez de Colombo, tras haber impartido valores como el respeto, la responsabilidad, la humildad, la solidaridad y la generosidad.
Nancy nació en esta ciudad el 11 de abril de 1957; era hija de Amalia “Pirucha” Asla y Osmar Rodríguez. Compartió una vida repleta de amor, unión y solidaridad con sus padres y sus hermanos: Negro, Olga, Carlos, Carozo, Stella, Graciela, Liliana, Rubén, Mirta, Adrián, Edgar, Diana, la Nena y Mara.
Se casó con Martín Colombo y tuvo dos hijas: Laura y Eugenia; más tarde, adoptaría como hijos a sus yernos: Gastón Molina y Cristian González.
“Han pasado cuatro semanas de tu ausencia física; luego de un paso por la vida lleno de amor y recompensas tu alma partió “libre hacia la luz”. Fuiste una gran hija, hermana, esposa, madre y amiga… en el significante y en el significado.
Te extrañamos en demasía. No compensa el dolor el hecho de saber que todos volveremos a encontrarnos. Sos nuestra madre, el único refugio en el que con seguridad uno nunca pierde su lugar. Entonces ahora nos sentimos desamparadas y, muchas veces, hasta abandonadas… Por momentos parece que lo hemos perdido todo.
Pero al rato te vemos, y te recordamos, y te extrañamos tanto…
Y hoy continúas estando… en nuestros rasgos, en nuestro empuje, en nuestros impulsos, en nuestros deseos, en nuestra generosidad, en nuestros actos; en tus hermanos, en tus sobrinos, en tus amigos y en otros tantos.
Y mañana te reconoceremos… en el amor incondicional de un hijo y en el afecto de quien tenemos al lado; y vos Siempre, en nuestro corazón acompañando… Tus hijas”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE ALFREDO PETERSEN
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de José Alfredo Petersen, un querido y respetado hombre que contaba con 57 años de edad.
José Alfredo nació en Tres Arroyos el 26 de abril de 1956, aunque toda su niñez y parte de su adolescencia transcurrieron en un campo de Ayacucho, donde su padre le enseño a pescar, cazar, manejar todo tipo de maquinarias agrícolas y todas las tareas rurales.
Más tarde llegó a esta ciudad y comenzó sus estudios terciarios de Ingeniero Agrónomo en el INTA Balcarce.
Siguiendo los pasos de sus abuelos y su padre, se dedicó durante unos años a las tareas del campo, para luego volver a Tandil e ingresar como empleado de Metalúrgica Tandil, además de conformar su familia con sus hijos Astrid, Adolfo e Ingrid, siendo un buen padre para ellos, dándoles todo su amor, y trabajando muy duro para brindarles todo lo mejor.
Más tarde se dedicó al oficio de parquero, actividad que desarrollaba con amor, dedicación, muchas horas y fines de semana, tanto que falleció el 1 de mayo, Día del Trabajador.
Para sus amigos, que eran muchos, que lo conocían como “Ronnie”, recordarán siempre las charlas en mateadas como asados, con truco y buen vino.
A pesar de ser una persona de aspecto duro por fuera, era de un gran corazón y muy sensible.
“Alfredo, como te decíamos, nosotros tus hermanos, tu mamá y todos tus primos, sabiendo que estarás muy bien con tu papá en el Cielo, te recordaremos siempre con alegría y estarás presente en nuestro corazón ¡Descansa en paz!”.
JORGE GABRIEL MIRANDA
Cuando contaba con 41 años de edad, el pasado martes 14 del corriente falleció Jorge Gabriel Miranda, un querido y respetado hombre que contaba con 41 años de edad.
Jorge había nacido el 10 de noviembre de 1971, era hijo de Jorge (f) y Lucía Castro, junto a sus hermanos Cristina, Karina, Sergio, y su hermano del corazón Enrique.
Se crió en el barrio Selvetti y se desempeñaba como carpintero, con gran esfuerzo y sacrificio pudo tener su propio taller con su amigo del alma José Martínez (Carpintería Los Amigos).
En 2007 conformó su familia con Ana Clara y tuvieron dos hijas: Abril (5) y Martina (2). Luchó durante tres años con una cruel enfermedad. Era hincha fanático de Ramón Santamarina y River Plate, a quienes seguía viajando junto a su entrañable hermano Sergio y amigos.
“¡Tu familia te recordará y te extrañará siempre!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio Las Acacias de Necochea.
ENZO ROBERTO COTOLONI
El pasado sábado 18 del corriente se produjo el fallecimiento de Enzo Roberto Cotoloni, un querido y respetado hombre que contaba con 76 años de edad.
Enzo nació en María Ignacia (Vela) el 21 de diciembre de 1936; era jubilado ferroviario y actualmente se desempeñaba como cobrador de Centro de Jubilados y Pensionados de Garibaldi y 4 de Abril, actividad que desarrolló por espacio de más de veinte años, que le permitió conocer muchos amigos y pasar gratos momentos.
Enzo o Coto como lo llamaban familiares y amigos, fue un excelente deportista, habiendo participado como ciclista en competencias en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, como así también en innumerables caravanas a Mar del Plata.
Fue este deporte que le permitió fortalecer su espíritu de lucha y superar los obstáculos que le presentó la vida.
Dedicatoria:
“¡Papito querido!: empiezo a extrañarte cada día, siento que me duele el corazón. Me lleno de tristeza saber que no voy a volver a verte.
Tu bicicleta, tu portafolio y tu gorrita blanca quedaron grabadas en mis recuerdos para siempre.
Papito, cuantas cosas me quedó por decirte, cuanto daría por volver el tiempo atrás, para compartir todas las cosas que hacíamos juntos: proyectos, salidas, jugos, no me alcanzaría este espacio para escribir todo lo nuestro.
No tengo ni tendré palabras para agradecerte todo lo que me diste. Soy lo que soy gracias a vos Papito querido.
La grandeza de tu corazón, tu inmensa humildad, tu gran respeto y educación es valorado por todos los que te conocieron. Es un don que muy pocos tienen y Dios te eligió a vos, para transmitirlos a tus nietos que te aman con el alma.
Tuviste una vida de mucha lucha, esfuerzos y sinsabores y nunca te quejaste, siempre te reías. Todo lo tuyo era alegría, siempre veías las cosas en forma positiva, no veías la maldad de algunas personas… es más, no creías que había mala gente.
Cuantos Cotoloni hacen falta en esta tierra para regalarnos una sonrisa cada mañana.
Fuiste y serás el mejor ejemplo de valentía, honestidad y amor para tus nietos: Evangelina y Franco que tanto les duele tu partida; como así también Jorge, tu hijo político que llora tu ausencia y te llevará siempre en su corazón.
Papito adorado, ahora estás con Dios, y te convertiste en nuestro ángel para acompañarnos en el camino de la vida.
Te amamos con todo el corazón: tu hija Susana, tus nietos Evangelina y Franco y tu yerno Jorge”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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