Necrológicas
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGLADYS BEATRIZ ALEN DE BALLESTERO
Después de soportar los procesos de una prolongada y cruel dolencia, el pasado jueves 30 de diciembre dejó de existir Gladys Beatriz Alen de Ballestero, una querida mujer que contaba con 53 años de edad.
Gladys fue una mujer con todas las letras, una luchadora, que desde muy joven trabajaba para ayudar a su familia que tanto quería, especialmente a su madre que falleció antes de los cincuenta años..
En su juventud tuvo la vocación de estudiar enfermería y así lo hizo, tarea que desarrolló en el Sanatorio Tandil, siempre con mucho cariño y dedicación ayudando a todos, desinteresadamente, trabajando hasta la llegada de su primer hijo.
Fue madre y esposa ejemplar, criando a sus hijos Damián, Germán y Andrés, con inmenso amor y bondad.
?Beatriz te vamos a extrañar mucho, ya estás en paz con Dios. Tu esposo Julio, tus hijos Damián, Germán y Andrés, tu nietita Agostina y tu nuera Mariana, te quieren y te llevaremos eternamente en su corazón?.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
Quiero olvidar que vivo: llévame a donde sea;
Enrédame en tu alma; la aurora centellea.
Tómame entre tus manos como blanco capullo
Y muéstrame a los dioses con gloria y con orgullo.
¡Llévame! Está la noche muy negra y muy sombría!…
La muerte por los mundos anda de cacería.
Hazme olvidar lo mucho que me pesa en los hombros
Esta carga pesada de pesados escombros.
¡Libértame! En tus manos yo quiero pesar menos
De lo que pesan ?luces- los pensamientos buenos.
Liviana más que el aire, más que el aire liviana;
Como globo de espuma que asciende en la mañana.
Oh muerte, yo te amo, pero te adoro, vida…
Cuando vaya en mi caja para siempre dormida,
Haz que por vez postrera
Penetre mis pupilas el sol de primavera.
No me asusta el descanso, hace bien el reposo,
Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
Dulce como los sueños en la tarde que llueve.
Un día habré logrado el sueño vespertino,
El sueño bien amado donde acaba el camino.
(Alfonsina Storni)
PEDRO OCTAVIO ELISSONDO
El 25 de diciembre se apagó la vida de Pedro Octavio Elissondo, quien tenía 65 años. Hijo de Alicia ?Tita? Brivio y Liborio Elissondo y sus hermanos fueron Esteban Elissondo, Marcela Elissondo y Sergio Gutiérrez
En su nacimiento, Pedro, tuvo un accidente al sufrir el ahorcamiento con el cordón umbilical, lo que le provocó una parálisis cerebral permanente. Por tal motivo, desde su llegada hasta que falleció debió recibir tratamiento médico y asistencia permanente.
Su madre, la concejal mandato cumplido ?Tita? Brivio? lo recuerda como una persona que siempre luchó por lo que le tocó vivir, aunque con el paso del tiempo su salud fue empeorando. Esto le generó que durante sus últimos años de vida debiera permanecer en la cama.
Cursó sus estudios primarios hasta sexto grado e inclusive en sus primeros años de vida llegó a practicar algunos deportes. De todas formas, por su accidente al nacer su salud fue empeorando y ?paulatinamente su vida se fue apagando?.
Su partida dejó un profundo dolor entre sus familiares y seres queridos quienes hoy lo recuerdan con profundo dolor y saben que estará descansando en paz cuidándolos a todos ellos desde el lugar en donde se encuentre.
JORGE BENIGNO
Cuando contaba con 91 años de edad, el pasado sábado 1 del corriente falleció Jorge Benigno, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Descendiente de padres indígenas, a lo largo de su vida realizó innumerables tareas, desde montar en pelo a caballo, junto a su padre alambrador, pasando por su desempeño como jockey en las carreras cuadreras de La Numancia, hasta su último trabajo como chofer de la línea 502 y como inspector de línea hasta sus 80 años.
En su trayectoria se recuerdan su labor en la construcción de la ruta provincial Nº 74, a la altura de Los Mimbres, su trabajo como mecánico en los micros de El Rápido, en el taller de calle Pinto, y como chapista por cuenta propia, en Vicente López y Lavalle. También trabajó para la Estancia La Laura, y las familias Lavayén, Lanestosa y Fernández Millara, cuyos integrantes lo recuerdan con cariño.
Incansable trabajador y hombre de bien, fue un excelente padre, muy responsable y sus valores preponderantes fueron la honestidad y el respeto.
Sus pasiones fueron el fútbol y el automovilismo, siendo hincha fanático del Club Atlético Independiente y de Oscar Alfredo Gálvez.
Pasó 69 años de su existencia junto a su amada esposa Magdalena Castaño, con la que tuvo cinco hijos: Nélida (f), Mabel, Hugo, Cristina y Néstor; conformando una hermosa familia y supo disfrutar de sus nietos, bisnietos y tataranietos, quienes lo tendrán siempre en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
CARMEN SIMONA MINETTO DE MAZZOLA
El pasado martes 21 de diciembre, falleció Carmen Simona Minetto de Mazzola, una querida y apreciada mujer que contaba con 90 años de edad.
Se destacó por su sencillez, que se dedicó al trabajo, a su casa y al cuidado de su familia.
Carmen había nacido el 3 de septiembre de 1920 en la estancia ?La Niña?, en Balcarce, aunque toda su niñez y adolescencia transcurrieron en María Ignacia (Vela), hasta que conoció a Alberto Mazzola, con quien contrajo matrimonio el 3 de julio de 1944.
Tres de sus siete hijos nacieron en Vela y los cuatro restantes en Tandil, formándose una gran familia.
Cuando tuvo a sus hijos chicos, colaboró con su esposo en la economía del hogar en una fábrica de delantales para luego dedicarse exclusivamente a su casa, a su esposo y a sus hijos Beatriz, Alberto, Carmen, Raquel, Mónica, Inés y Alejandra.
Con el transcurrir del tiempo, su familia numerosa se fue incrementando con la llegada de nietos y luego de los bisnietos, que la colmaron de felicidad y alegría.
Su vida se puede resumir en que fue ?una madre y abuela ejemplar?.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
MAGDALENA JOSEFA SIGNORELLI de BARANTHOL
Cuando contaba con 101 años de edad, el pasado miércoles 29 de diciembre se apagó la vida de Magdalena Josefa Signorelli de Baranthol, causando pesar y angustia entre sus seres queridos.
Josefina nació el 17 de agosto de 1909 en el hogar conformado por Juan Bautista Signorelli y María Restelli, conformando una familia con siete hermanos: Juan Bautista (f), Carlos José (f), Luis José (f), Sor M. Angelina (religiosa), Pedro Pablo y Eduardo Augusto (f); su infancia transcurrió en la zona de La Movediza (del lado que cayó la piedra), ya que su padre era canterista.
En noviembre de 1915, cuando ella contaba con seis años, falleció su madre y en mayo de 1916 su padre murió trágicamente. Sus abuelos paternos llegaron desde Italia para cuidarlos y todos se trasladaron a De la Canal, donde residían familiares.
Allí comenzó su ciclo escolar, con la maestra Juana Gabriela Etcheverry, en la Escuela Nº 15. Terminada la Guerra Mundial, sus abuelos decidieron regresar a Italia, llevándose a sus hermanos Pedro y Angelina, pero ella prefirió quedarse con la familia de su maestra, para no separarse de sus hermanos mayores que vivían por la zona.
Muy pronto contrajo matrimonio con Francisco Baranthol, descendiente de vascos franceses que habitaban la zona desde 1904, de cuya unión nacieron sus hijos, en 1932 Susana Gloria y en 1933 José Bernardo, fallecido en 1947.
Enviudó en 1978, pero siguió viviendo en ese lugar, hasta que en 2007, a raíz de un accidente casero la obligó a radicarse en Tandil, ya que no podía movilizarse por sus propios medios.
Su vida transcurrió atendiendo su hogar, pasando por penas y alegrías, que superó con su gran fe religiosa.
Por su cariño con los niños y la escuela, con su esposo e hija colaboró con la Cooperadora Escolar; también apoyó la catequesis a su hija y obras de la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, con mucho entusiasmo hasta sus últimos días.
Sufrió con mucha pena el incendio del Club Defensores y se alegró al ver las nuevas instalaciones, asistiendo a varias reuniones sociales. No fue ajena tampoco al colaborar con la Sala de Primeros Auxilios; fue una gran lectora y tejió hasta que disminuyó su visión.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
?Me acompañan en momentos tan difíciles, familia y amigos, a los que mucho eternamente agradezco, especialmente a la enfermera Laura Rotonda, que la atendió siempre con dedicación y afecto; a Mary, que alguna vez la reemplazó; al kinesiólogo licenciado Germán Torres, que aparte de aliviarla, le mantuvo la ilusión de caminar; al doctor Miguel Franchino, médico de familia y doctores del Cami, que la atendieron en varias oportunidades; al padre Héctor Baiza y al diácono Juan Moyano, que con su ayuda espiritual la ayudaron a sobrellevar su larga inmovilidad.
Sin olvidar a la doctora Gladys Brugnone, que durante treinta años la atendió en su consultorio ¡Que Dios los bendiga a todos!?.
Susana.
ELSA PASCARELLI DE BERTOLUCCI
Días atrás falleció en nuestra ciudad Elsa Ramona Pascarelli, causando un gran dolencia entre sus familiares, amigos y seres queridos.
?Querida mamá: inmersos en un profundo dolor por tu pronta e inesperada partida. No existen palabras para agradecerte. Queremos decirte que te vamos amar por siempre y que permanecerás en nuestras memorias hasta la eternidad?.
Fue una gran mujer con corazón inmenso abierto para todo aquel que lo necesitaba. Caritativa, trabajadora, buena persona y por sobre todas las cosas una madre excepcional.
Tu esposo, hijos, hijos políticos, hermanos políticos, nietos y amigos.
JOSE LUIS MARTINEZ GOMEZ
En la ciudad de Santa Rosa (La Pampa) se produjo el fallecimiento de José Luis Martínez Gómez y si bien el destino te llevó lejos de tu ciudad, quienes te conocimos nunca te olvidamos y sabemos el amor que tenías por ?tu Tandil?.
José nació el 12 de febrero de 1950 y su infancia la pasó en el barrio de la Estación, ya que su padre era empleado ferroviario. Hijo de José y Ernestina, junto a sus hermanos Hilda y Manuel, conformó el hogar en donde creció hasta que se casó con Juana, con quien conformó luego su hogar.
Fue buen padre de siete hijos, Juan, Diego, Osvaldo, Alberto, Miguel, Celia y Laura. Heredó el oficio de su padre y cuando tenía 18 años ingresó a trabajar al ferrocarril, aunque por cuestiones de la vida al poco tiempo lo tuvo que dejar para dedicarse a su propio emprendimiento: puso un taller de tornería.
Por los vaivenes de la economía de nuestro país, luego de quedar viudo, hace algunos años se tuvo que ir a vivir a Santa Rosa, en donde ya estaba radicado uno de sus hijos con quien pasó sus últimos años.
Sus hijos, hijos políticos y nietos desde su Tandil hoy lo recuerdan como alguien que si bien no era de manifestar sus sentimientos con palabras, sus gestos lo decían todo y siempre que alguien lo necesitaba estaba ahí para dar una mano, sin pedir ninguna retribución.
?Días atrás te fuiste y hoy solo queremos decirte que te extrañamos y te amamos?.
MIRTA RENE RICO de BARRAGAN
A la edad de 62 años, el pasado jueves 16 de diciembre se apagó la vida de Mirta René Rico de Barragán, causando pesar y angustia entre sus seres queridos.
Mirta nació en esta ciudad el 20 de abril de 1948; siendo hija única del matrimonio conformado por Antonia Inés Carciochi y Manuel Rico: Su niñez transcurrió en la zona de El Solcito, hasta que se vino a la ciudad a cursar sus estudios primarios en la Escuela Nº 1, viviendo en la casa de una tía.
Concluyó sus estudios y regresó al campo de sus padres, donde conoció a José Ernesto Barragán, quienes se casaron el 1 de octubre de 1962 y se instalaron en esta ciudad, donde nacieron sus hijos: Jorge, Norma, Mauricio, Jesús y María Luz, a quienes le brindó mucho amor y edificó en ellos buenos valores para que sean personas de bien.
También pudo disfrutar del cariño de sus nietos: Ezequiel, Abigail, Gabriel, Franco, Tamara, Diana, Emanuel, Lucila, Tobías, Agustina, Luciano, Yamila y Milagros.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
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