Necrológicas
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ALEJANDRA ROMINA PROFOTA de GONZALEZ
De manera súbita, el pasado domingo 17 del corriente se apagó la vida de Alejandra Romina Profota de González, una querida mujer que contaba con tan solo 41 años de edad.
Romina nació en Mar del Plata el 27 de abril de 1971; hacía nueve años que estaba radicada en esta ciudad; era empleada del ferrocarril, estaba casada con Claudio Alejandro González y tenía tres hijos: María Sol, Ramiro y María del Pilar, quienes lamentan su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, fueron trasladados al Crematorio de Dolores.
ALICIA SEBASTIANA ABRAHAM de BLANC
A los 80 años de edad, el pasado jueves 7 del corriente falleció Alicia Sebastiana Abraham de Blanc, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Alicia nació el 9 de junio de 1932 en la localidad rural de Chillar como fruto de la unión de Esteban y Felipa –sus papás-, habiendo vivido parte de su niñez y juventud en dicho lugar ayudando a la crianza de sus seis hermanos.
En plena juventud contrajo matrimonio con Francisco P. Blanc, con quien compartió su vida y tuvieron tres hijas: Norma Susana, Mónica Gladis y Juana Miriam, la primera en Chillar antes de radicarse definitivamente en Tandil y las dos restantes en esta ciudad.
Si una faceta de su vida sobresalió del resto de sus virtudes, fue la de mujer de la casa donde puso toda su capacidad en las tareas del hogar, fiel compañera de su esposo, la crianza y la educación de sus hijas.
Cuando la vida la alegró con la legada de sus nietos, nunca dudó en dar una mano en su crianza, recibiendo el cariño de ellos como recompensa.
Mujer que supo ser querida por su innegable espíritu de sacrificio que la acompañó hasta su deceso, luego de atravesar una corta pero penosa enfermedad.
VICENTE PISCAZZI
El pasado viernes 17 del corriente se produjo el fallecimiento de Vicente Piscazzi, un querido y respetado hombre que contaba con 82 años de edad.
Don Vicente era nativo de Italia, llegando a la Argentina a los 8 años con su familia y se radicaron en esta ciudad.
Su primer trabajo fue como ordenanza en el Club Hípico, luego ingresó en el ferrocarril como catango, se esmeró estudiando, hizo cursos, pues le costó mucho debido al idioma y llegó a ser maquinista, siendo muy apreciado por sus compañeros.
Asimismo, en sus horas libres se dedicaba a la instalación de gas y agua, a muchos de sus clientes no le cobraba el trabajo, lo que denota la buena persona que era.
En su juventud contrajo matrimonio con Marcelina Fernández, con quien tuvieron cuatro hijos: María Ester, Graciela, José y Marcelo, a quienes crió y educó, dándole estudio.
Siempre cobijó en su hogar a quien lo necesitara, parientes llegados de Italia, familiares y amigos.
Se destacó como buena persona, esposo, padre, abuelo, bisabuelo, amigo y vecino
Sus restos, previo velatorio, fueron cremados y sus cenizas fueron esparcidas en sus amadas instalaciones del ferrocarril.
BELMAR AMILCAR CORRES
A la edad de 89 años, el pasado lunes 18 del corriente falleció Belmar Amílcar Corres, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
“Yoyo” Corres nació en Juan N. Fernández el 20 de julio de 1924. Tandil lo cobijó desde la convocatoria al servicio militar, proveniente de su querida María Ignacia (Vela). Ahí conoció a Elida Lagonegro, quien desde el 5 de enero de 1950 se transformó en su esposa y compañera inseparable; de esa unión nació su único hijo: Guillermo.
Amigo de sus amigos, la generosidad, la sinceridad impiadosa, el humor y la ironía lo caracterizaron.
Sus valores irreductibles hicieron que hombres como René Favaloro y Raúl Alfonsín se transformaran en referencia a sus convicciones.
Eterno deportista, en el fútbol militó en Velense, Defensores de Belgrano y la selección local en las décadas de 40 y 50, hasta los incontables partidos en la quinta con sus amigos hasta muy poco tiempo atrás.
La pelota a paleta, el padel y el tenis criollo en su quinta, se transformaron en las actividades predilectas de su madurez. Su pasión por Boca Juniors fue una constante de toda su vida.
La canaricultura se constituyó durante más de veinte años en su hobbie, en los que cosechó premios, incluso internacionales y por sobre todo amigos.
Luego, esa pasión dejó lugar a los que en los últimos treinta años constituyó su lugar en el mundo, su quinta y su vocación por ser el anfitrión de familia, amigos y por sobre todo ser el abuelo de sus nietos Rafael, Carolina, Luciano, Guille y de decenas de nietos postizos: los amigos y amigas de aquellos.
Si los hombres hablan por sus hechos, como solía decir, su despedida acompañado por decenas de jóvenes acongojados, es una muestra cabal de lo que representó en sus vidas.
Partió en paz, afrontando con dignidad sus últimos momentos, acompañado por toda su familia.
AZUCENA BEATRIZ MAZZA de PEREYRA
El pasado martes 5 del corriente se apagó la vida de Azucena Beatriz Mazza de Pereyra, una querida y apreciada mujer que contaba con 86 años de edad.
Azucena nació el 23 de abril de 1923 en esta ciudad y era hija del matrimonio conformado por Cesar Luis Mazza (italiano) y Victorina García, siendo la menor de ocho hermanos, todos fallecidos.
En su juventud se casó con Carlos Héctor Pereyra el 23 de enero de 1956, se fueron a vivir a Punta Alta y tuvieron un hijo: Alfredo Héctor. Con su esposo vivió momentos inolvidables, hasta que quedó viuda el 16 de noviembre de 2000.
Posteriormente fueron llegando sus nietos: Patricia Noelia, Leticia Soledad, Leandro Alfredo, Pablo Emilio y Alejandro Gabriel, quienes también llenaron de alegría su vida.
Siempre se dedicó a su hogar, siendo una gran ama de casa y siempre abocada a sus hijos.
Su esposo trabajó en la base naval como personal civil, pero cuando nació su segunda nieta, en 1998, con su familia se vino a vivir a Tandil.
Vivió unos diez años en Cerro Leones, luego en Darragueira y Don Segundo Sombra, más tarde en Buzón y Marconi, hasta que finalmente en 11 de Septiembre al 700, y siempre sintió admiración por su esposo, quien había nacido en una casa humilde.
Sus seres queridos la recuerdan con mucho amor y ruegan una oración en su memoria.
PETRONA VICTORIA CARRA
“Tía Vicky. Y te quedaste dormida así como vos querías, dejándome el corazón destrozado por la herida.
Fuiste amiga y confidente, sin duda la más querida. Y aunque me duele tu ausencia, mi esperanza aún está viva de que su inmenso amor, Jehová vuelva a traerte a la vida.
Con todo el amor, Marcelo y todos tus sobrinos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN CARLOS ESQUIROS
En Esquel (Chubut), el pasado jueves 7 del corriente se produjo el fallecimiento de Juan Carlos Esquirós, un querido y respetado hombre que contaba con 85 años de edad.
Juan Carlos era hijo de Silvano Esquirós y Quiteria Suárez, integrando una numerosa familia, siendo el sexto de nueve hermanos.
Vivieron en los inmensos campos de Larreta, cercanos a Chillar; muy jovencito comenzó a trabajar en el ferrocarril Roca, cumpliendo distintas etapas con esfuerzo y dedicación lo designaron maquinista, cargo que ocupó hasta alcanzar su merecida jubilación. Fue un hombre correcto, de pocas palabras, pero de un espíritu inclaudicable, trabajador incansable, dio todo por su familia.
Como él quería su hija profesional al igual que su yerno y también su primera nieta y los otros siguen el mismo camino, lo respetaban y querían mucho.
“Se fue en paz, nos cuesta mucho despedirte, pero igual que nuestra madre y algunas de nosotras eras un “dinosaurio”. Hasta siempre”. Tu hermana Norma.
IRENE HAYDEE PERKOWSKI de BIRGE
Cuando contaba con 75 años, el pasado miércoles 6 del corriente se apagó la vida de Irene Haydeé Perkowski de Birge, tras luchar estoicamente contra los dolores de una enfermedad que la iba acorralando. Ella, al final pudo descansar en paz.
Irene nació en la localidad de Bolívar, aunque durante su niñez recorrió distintos pueblos de la provincia. En su adolescencia llegó a Tandil en donde se estableció en la pujante Villa Italia. En dicha barriada conoció a quien fue su amor de toda su vida, Abel Birge, con quien formó una hermosa familia. Primero con sus hijos Adrian y Christian y luego con sus nietos Leandro y Emily.
Por más de 25 años atendió el kiosco Piscis, en las puertas de Villa Italia. En ese lugar cuidó sus plantas como sólo ella sabía, aunque también se destacó como una gran bordadora.
A pesar de sus dolencias su amor nunca mermó, siempre dispuesta a dar una caricia. Hoy tus seres queridos te recuerdan y te tendrán siempre en sus corazones.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ELBA VICTORIA HERRERA
Cuando contaba con 87 años se produjo la desaparición física de Elba Victoria Herrera, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Negrita” nació en San Miguel de Tucumán el 21 de julio de 1925; era hija de María Luisa Giroud y Blas Herrera, conformando una familia con cinco hermanos de los cuales fallecieron tres.
Desempeñó su actividad laboral como maestra y empleada en el Ministerio de Trabajo; además se dedicó a cuidar a sus padres, hasta que en el año 1983 se trasladó a Capital Federal y en el 2011 se mudó a nuestra ciudad para estar cerca de su hija y nieta hasta sus últimos días.
“Querida tía, fuiste mi mamá del alma desde momento que me tuviste en tus brazos y me quisiste como una verdadera hija. Me diste todo en la vida. Te agradezco por todo, se que estas descansando en paz junto a Dios. Te queremos mucho”.
SOFIA ROLON de GALMAN
El pasado martes 19 del corriente, hace apenas unos días, nos dejó una gran mujer: Sofía Rolón de Galmán, quien contaba con 89 años de edad.
"Pety" Rolón nació en esta ciudad el 1 de enero de 1924 iluminando el hogar en donde se crió con mucho amor. Su niñez transcurrió entre juegos y aprendizajes en la estancia Ramón I, junto a su madre y hermanos, concurriendo a la escuela de la zona.
En plena juventud contrajo matrimonio con Angel Enrique Galmán, quien fue el gran amor de su vida y con quien formó un hogar en donde vio crecer a sus tres hijos: Sofía, Cristian y Enrique. Formó una familia querida y respetada del barrio de Villa Italia en donde logró ser una reconocida modista.
En sus hermosos 89 años, supo disfrutar la dicha del amor de sus cuatro nietos y sus ocho bisnietos, y demás familiares y amigos.
"Hoy, que ya no estás entre nosotros con un profundo dolor y un vacío inmenso en el alma, le pedimos a Dios que estés junto a tu "querido Angel" disfrutando del amor eterno y protegiendo desde algún lugar a toda esta familia que los ama y los recordará por siempre".
ENCARNACION HAYDEE LLODRA DE MALANCHUK
Con pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Encarnacion Haydeé Llodra de Malanchuk, una querida mujer que contaba con 79 años de edad.
"Petty", como le decían sus amigos y como a ella le gustaba que la llamen, nació el 5 de mayo de 1933. Su infancia transcurrió en el campo de sus padres, Bartolomé y Aurelia, que tenían una explotación agropecuaria, junto a sus hermanos Bartolomé, Josefa y Beatriz.
Se casó en 1961 con Leonardo Malanchuk, con quien tuvo dos hijos: Cristina y Leonardo, instalando su hogar en la estancia Dos Arroyos, donde se desempeñó como cocinera. Luego se trasladó a una estancia lindera llamada La Luz, en donde María Luz, además de ser su patrona fue su amiga.
En 1988 vinieron a vivir otra etapa de su vida a la ciudad de Tandil, en donde forjó nuevas amistades que hizo en su trabajo de realzar ventas por catálogo.
En su casa, levantada con un gran sacrificio, disfrutó de sus mascotas y del jardín, mientras fueron llegando los nietos y bisnietos. También supo disfrutar de la linda compañía de su amiga María Blanca. Falleció el pasado viernes 8 del corriente.
JUAN CARLOS ORTELLADO
Días atrás falleció en nuestra ciudad Juan Carlos Ortellado, dejando un profundo pesar entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Juan Carlos nació el 3 de febrero de1944 en Miguel Cane, provincia de La Pampa. Luego de vivir algunos años en Buenos Aires, se instaló con su familia en Bulto, en la estancia de Schang García, en donde comenzó a ir a la escuela a la que iba a caballo. Cabe destacar que su padre fue el primer portero que tuvo dicha escuela.
En su niñez y adolescencia transito por distintos trabajos, como por ejemplo fue cartero, realizó tareas de campo, hasta que llegó a atender de joven el almacén de ramos generales.
Fue en esa época, en el mismo Fulton en donde conoció a quien fue el amor de su vida y con quien conformó un hogar por 47 años: Celia Raquel Azcazuri. Con ella tuvo una familia hermosa conformada además por cuatro hijos, Daniel, Pedro, Sonia y Marta.
Tus familiares y amigos siempre te recordaremos por la garra y el corazón que le pusiste a cada cosa que emprendiste en la vida.
Te amamos viejo.
CARLOS ALBERTO SIMARO
Cuando contaba con 87 años de edad, el pasado jueves 7 del corriente falleció Carlos Alberto Símaro, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Carlos nació el 5 de agosto de 1925, era hijo de padres italianos e integrante de una numerosa familia tandilense, caracterizada por la devoción al trabajo y el cumplimiento de sus obligaciones.
Su matrimonio con Petti significó la compañía y cuidado mutuo hasta el último segundo durante 55 años. Juntos disfrutaron diariamente del crecimiento y amor de sus nietas.
Cursó algunos grados escolares, sin embargo fue la escuela de la vida la que completó su formación, comenzando a trabajar a los 13 años en lo que daría, siendo empleado, la mayor de las dedicaciones: el Telégrafo de la Provincia de Buenos Aires. Allí llegó a ser jefe de la oficina local, hasta su cierre definitivo. Trabajando durante 47 años. Si bien se acogió a los beneficios jubilatorios, no cesó su actividad laboral. Así se incorporó a la Asociación de Abogados de Tandil, donde durante otros casi 30 años estuvo en la secretaría, habiendo obtenido el cálido reconocimiento de los abogados asociados y sus secretarías.
Allí reiteraría su espíritu de abnegación al trabajo y colaboración, volviendo a poner todas sus energías en el cumplimiento de la tarea encomendada hasta el último día.
Los más jóvenes recibían de él su acompañamiento, guía y protección paternalista; mientras que con los de dilatada trayectoria intercambiaba respeto.
En la primera mitad de su vida también ejerció la docencia, transmitiendo sus conocimientos de telegrafía en la vieja “Garilaucha”, hasta los años ´70.
En paralelo, dedicó tiempo a distintas instituciones de bien público, como cooperadoras, Federación de Entidades de Bien Público y fundamentalmente fue dirigente de la Peña El Cielito durante más de veinte años, donde supo ejercer y transmitir su vocación dirigencial.
Carlos, Don Símaro, Don Carlos, Carlitos, como gustaban llamarle sus nietas, fueron distintas formas en que se dirigían a él. En todos los casos la denominación venía acompañada del aprecio y cariño que supo cosechar.
La partida lo encontró trabajando hasta el último día, compartiendo con su esposa el amor de sus nietas Paula y María, quienes fueron su orgullo, brindándose mutuamente los mejor de sí.
Fue despedido por familiares, amigos actuales y antiguos compañeros de trabajo a los que nunca dejó de frecuentar y reunir, directivos y ex directivos de las instituciones en las que participó y vínculos derivados de su actual trabajo. Todos lo acompañaron con el mejor de los recuerdos, retribuyendo la calidez y respeto que de él habían recibido a lo largo de los 87 años en que estuvo en la tierra.
ADALBERTO RUBEN SOTO
El pasado lunes 18 del corriente dejó de existir Adalberto Rubén Soto, un querido y respetado hombre que contaba con 57 años de edad.
“Colorado” Soto había nacido en Cerro Leones, donde vivió, trabajó en la cantera y jugó al fútbol en Figueroa, Defensores de La Patria, La Movediza, como así también trabajó en Mar del Plata en el rubro del pescado.
Su partida es lamentada por su madre Hilda Buscaglia, sus hermanos, sobrinos, cuñados y su gran amigo Juan Carlos Lorea, quienes elevan una oración por el eterno descanso de su alma. ¡Descansa en paz!
PEDRO JULIO ZABALA
“Fue una gran persona que adoraba a su familia, con la que compartió cada incidente de la vida.
Disfrutó de sus amigos que supieron de su amor por la naturaleza y que lo llevaron a encontrarse con las maravillosas montañas, escalando o navegando con su canoa la profundidad de los lagos.
Supo del amor de sus nietos y vivió cada instante posible con ellos, que ahora lloran su ausencia. “Te extrañamos”.
ELSA NOEMI BLANCO de CORTEZ
Cuando contaba con 84 años, el pasado sábado 2 del corriente se apagó la vida de Elsa Noemí Blanco de Cortéz, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Elsa nació en San Manuel el 28 de marzo de 1928; desde muy joven se destacó como una eficiente y trabajadora ama de casa, siendo buena madre de sus hijas Mónica Patricia y María Nilda; además de bondadosa abuela de sus nietos: Renata, Estefanía, Cristian, Yesica, Jaqueline, Pamela, Rodrigo, Anabella, Macarena, Emiliano y Katerine; al igual que de sus bisnietos: Mateo, Kiara, Zoe, Valentino y Sofía, quienes junto a sus nietos políticos y demás familiares y amigos ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.
JUAN JAVIER SANCHEZ
“Nacido el 3 de enero de 1968, con sus recientes 45 años, y su mayor parte de vida sobre su camión “el rayo azul”, y junto con el amor de su vida Claudia Cristina Bernardi de Sánchez, y su amada hija Rocío Magali Sánchez, el 27 de febrero de 2013 fallece por circunstancias de la vida.
Él era una persona muy amada por todos sus allegados, por más situaciones que sobrellevó siempre puso adelante a su familia con todo su amor y apoyo, no era de las personas que se rendía y nos dejó como enseñanza que la vida hay que amarla y lucharla siempre hasta lo último, y no solamente amarla, disfrutarla.
Gracias a Dios, logró con su último suspiro despedir a su familia (su esposa) que llegó en el momento justo para verlo irse de la mano con Dios.
Por esto, y por muchas cosas más, queremos agradecer a Marcelo Alonso y su esposa Soledad y su hijita Amparo, a que él llamaba su patroncita, por todo el apoyo que brindo antes y después de lo sucedido, y también queremos agradecer a sus compañeros de ruta, tus hijas del corazón (y su nieta), tus sobrinas y sobrinos y los más allegados…
Tu casa era tu vida
Tu hija, tu esposa y tus pequitos
Eran tus alegrías,
Y el amor que le tenías
A tu abuelo Tomás y tu abuela Cata.
Por ellos te desvivías…
Y en el silencio
Tus ojos gritaron la despedida,
El final y el comienzo
De un amor eterno.
Te amo, y te voy a amar siempre, yo sé que desde el cielo nos estas iluminando. Tu esposa”.
RAFAEL PEUSCOVICH
El miércoles pasado falleció Rafael Peuscovich, a los 76 años. Sus familiares y amigos lo recuerdan con un texto escrito por Elías El Hage.
“Poca, muy poca gente, se gana al cabo de la vida el premio de la unanimidad en el afecto. De no tener enemigos no por conveniencia propia sino por bondad de base. Esto es lo primero y fundamental que debemos decir de Rafael “Peto” Peuscovich.
Irse mansamente de este mundo, abrumado por una enfermedad que no le quitó la sonrisa de buen tipo con que durante 76 años caminó las calles del Tandil de sus amores, fue el último acto.
Al don de gente que le vino desde la cuna, Peto le sumó un oficio del Tandil de los años felices: tipógrafo, linotipista. Es decir, creador y alquimista de las letras de molde, de las palabras en caliente, que los lectores de Tribuna, Actividades y Nueva Era, leyeron, muchos de ellos, sabiendo quién estaba detrás de la linotipo. El azar histórico, cuando la tecnología cambió y llegó el offset, lo mandó a la Academia Vulcano donde aprendió a escribir a máquina.
Su vida fueron sus afectos, su trabajo, sus vecinos. Cultivó la apacible costumbre de ponerse a charlar en alguna esquina de la ciudad, evadiendo cualquier apuro, con el vecino que demandara de su palabra. De su mirada. De esa nube de tipo diáfano que rodeaba su andar y desandar las veredas serranas.
Se fue calladamente, con la anónima dignidad en que vivió, rodeado de quienes lo amaron y se miraron en el espejo de su ejemplo. Pero algo nos dice que aunque se fue, Peto todavía anda por acá, a bordo de su linotipo mágica, componiendo letras y sonrisas como esos pequeños gestos cotidianos que contagiaba su tranquila felicidad”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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