Necrológicas
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JORGE LUIS BARDELLI
Cuando contaba con 70 años, el pasado miércoles 13 del corriente falleció Jorge Luis Bardelli, dejando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Sus seres queridos lo recuerdan así:
“Te recordaremos con alegría, que cada día nos brindaste. Te recordaremos como el ejemplo de vida que siempre fuiste. Como el gran padre, abuelo y bisabuelo que fuiste y que dio siempre todo sin esperar nada a cambio.
Te agradecemos por haber hecho tantas cosas por nosotros y por cada persona que ayudaste.
Fuiste el padre, abuelo y bisabuelo que cualquier persona hubiese querido tener y le damos gracias a Dios que nosotros te tuvimos.
Te recordamos con mucho amor, tu esposa Noemí Isabel Quiña; tus hijos: Luis, Martín, Miguel Angel, Adriana (f), Andrea, Mabel, Natalia, José y Juan Marcelo; junto a tus 29 nietos y 4 bisnietos y tu hijas e hijos políticos.
No te decimos adiós, sino hasta pronto “Don Bardelli” como te solían llamar”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ANDRES PRESA
“Con tan solo 66 años y toda una vida llena de amor nos dejaste el jueves 7 del corriente.
Te fuiste como querías, sin despedidas y feliz, habiendo disfrutado de tus nietos y bisnietos, dándonos amor a todos los que te rodeaban.
Dejaste muchos amigos y conocidos que seguro te han de extrañar.
Gracias por querernos y dejarte querer. Gracias por estar ahí cuando te necesitamos.
Dios tiene a su lado a un ángel muy especial, nunca te vamos a olvidar, siempre vivirás en nuestro corazón”.
Tus esposa Cecilia; tus hijos Fabián (f), Claudia, José, Mariana, Mario, Jorge, Hugo, Miguel, Diego, Mingo y Carlos; tus hijas del corazón: Stella y Marta; tus nietos y bisnietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
ESTHER ROMELIA CEJAS
“Ya nada será igual, todo cambió, el vacío se siente en cada lugar.
El tiempo es duro, que nos golpea para derivarnos. Sólo quedan los recuerdos.
Pasó todo tan rápido, pero para tu alivio ya no hay dolor más que el nuestro, porque ya no estás.
Las noches se llenan de ausencias. Fuiste una de las mejores mamás del mundo.
¡Te extrañaremos mucho!”. (Tu esposo e hijos).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
TERESA SAINTE CLUQUE LATORRE
A los 91 años de edad falleció Teresa Sainte Cluque Latorre. Sus seres queridos escribieron en su recuerdo:
“Más que por sus palabras, los hombres y mujeres de bien quedan en los demás por su obra.
Teresa Sainte Cluque Latorre pasó a la inmortalidad el viernes 15 de este mes porque su cuerpo decidió tomarse descanso, tras una vida de arduo trabajo, y ahora y para siempre vivirá en los suyos habiendo dejado como legado su capacidad de amar.
Brindar abrigo, servir la mesa, preparar el desayuno, fueron algunas de las pequeñas acciones cotidianas que se transformaron en los grandes gestos con lo que nunca dejó de cuidar a sus amores.
Su obra comprende además un sinnúmero de besos y abrazos, charlas compartidas con picardía y sonrisas comprensivas.
Siempre de buen humor, hasta en los momentos más complejos, “Tere” transformó permanentemente su hogar en un lugar de felicidad.
Esta cualidad de enfrentar los días con alegría fue aumentando con el paso del tiempo. Cuantas más arrugas llegaron a su rostro, más cariño albergaba su corazón. Hasta en sus últimas horas no se cansó de decir “te quiero”.
Por eso, sus amores, Pedro, Marcela, Mario, Ester, Carolina, Patricio, Camila, “¿qué nombre le pondrán?”, Belén, Tito, Silvina, Mauro, Alejandro, Clarita, Manuela y tantos más que no podemos mencionar porque no nos alcanzaría este espacio, la atesorarán en su memoria como un ejemplo de amor. ¡Un beso grande!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
DANIEL ALFREDO BANDI
Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado sábado 16 del corriente dejo de existir Daniel Alfredo Bandi, un conocido y respetado hombre que contaba con 59 años de edad.
Daniel en su juventud se destacó jugando al fútbol en el club de sus amores La Movediza; en lo laboral perteneció al grupo de vendedores de Levy S.A., para luego en 1980 pasar a la firma familiar Bandi e Hijos hasta la actualidad.
Amigo de todos, jovial y entretenido; era una persona poco común, padre de familia por seis veces, muy querido por familiares, compañeros, amigos que desean que descanses en paz.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
ELDA DOLORES MONTOYA de DOMINGUEZ
El pasado sábado 16 del corriente falleció Elda Dolores Montoya de Domínguez, una querida y apreciada mujer que contaba con 76 años de edad. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Querida mamita: gracias por habernos criado con tanto amor. No hay palabras para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros.
Jamás te olvidaremos, vas a estar siempre en nuestro corazón. Fuiste una gran madre. Te amamos con todo nuestro ser mamita querida.
Tus hijos Chiqui, Rubén, Raúl, José y Lala, sobrinos nietos, ahijados y bisnietos. Siempre vas a estar en nuestro recuerdo Mamita querida. Te vamos amar siempre y te vamos a extrañar. Tu familia que nunca te olvidará”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
SEGUNDO EUSEBIO PLOU
Cuando contaba con 91 años de edad, el pasado sábado 16 del corriente se apagó la vida de Segundo Eusebio Plou, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Segundo nació en esta ciudad el 1 de noviembre de 1921, conformando una familia de siete hermano, él era mellizo con Santo Santiago.
Desde muy chico trabajo en el campo dedicándose a las tareas de tambo, viviendo toda su vida en la zona de De la Canal.
Posteriormente, estuvo por espacio de veinte años en una barraca de Macaya y Asociados.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ROGELIO MILESSI
“Lelo”: a los sesenta y nueve años un grande se fue al cielo. Lelo lo llamaban los amigos. Era de esos hombres que te apretaban la mano al saludar, seguro más de un desprevenido lo recordará.
Fuerte y seguro como el roble, de sentimientos nobles y con una voluntad inquebrantable. Uno de esos que ya no hay, de palabra, un verdadero hombre de confiar, de eses que duele, que saben hacerse extrañar.
Su vida, el trabajo, su amor, la familia. Lo consiguió todo, sin embargo, vivió como un hombre sencillo, dedicó su tiempo a sus hijos y afectos.
Ese eras vos, un hombre de pocas palabras, un padre generoso y buen esposo. Tuviste cuatro hijos: Claudio, Guillermo, Jesica y Aníbal, y Mirta tu compañera incondicional. Cuatro nietos: Sofía, Ignacio, Felipe y Alfonso y dos más en camino, a quienes no podrás llevarles golosinas los domingos, pero desde lo alto cuidarás y guiarás siempre.
Supiste enfrentar la vida con sabiduría, enfrentaste dignamente la enfermedad con una fortaleza admirable, como si fuera una complicación más del trabajo diario, nunca bajaste los brazos y así te fuiste, íntegro, como viviste siempre.
Nos transmitiste los mejores valores, un ejemplo a seguir, siempre dispuesto a ayudar, jamás dijiste que no. Amabas los animales. Alfonso aún te llora, y te espera en la puerta para cenar, mientras que Isidora, ya no quiere salir a pasear.
Parece mentira que no estés, si ayer caminabas la chacra como todos los días. Nuestra suerte, haber sido parte de tu vida, caminando a tu lado y compartido los momentos más hermosos, que jamás olvidaremos, junto a vos. ¡Te amamos y extrañamos mucho!”.
RICARDO ALFREDO ANNESSI
A la edad de 71 años, el pasado sábado 16 del corriente, falleció Ricardo Alfredo Annessi, más conocido como “Roli”, causando profundo dolor a sus familiares y amigos.
Ricardo nació en Maipú y desde muy joven eligió esta ciudad para conformar lo más valorado por él: su familia.
Junto a María del Carmen Membrilla tuvo tres hijos que fueron su orgullo: Gustavo, Gabriela y Marcela, los cuales le dieron la alegría de disfrutar de cinco nietos: Gaspar, Pilar, Lisandro, Francesca y Luisina.
Luego de haber trabajado 14 años en Metalúrgica Tandil, se dedicó a desarrollar la profesión de pocero, la cual realizó con mucha dedicación y responsabilidad hasta sus últimos días.
“Tu esposa, hijos, nietos, hijos políticos, demás familiares y amigos lamentan profundamente tu partida y te recordarán siempre por tu permanente buen humor, tu visión positiva sobre la vida y tus anécdotas”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
HAYDEE JOSEFINA BRACERAS de USANDIZAGA
Nació en Buenos Aires el 3 de septiembre de 1925. Junto a sus padres Guillermo Braceras y Josefina Vedani, pasó sus primeros años en el barrio de Flores, cerca de la casona de los Vedani, donde “mamita Vedani” –su abuela- acogía con generosidad a sus trece hijos e innumerables nietos.
Reuniones, comidas, música y alegría se respiraba allí, según nos contaba mamá. En ese ámbito, se iban compartiendo valores, modos y maneras, recuerdos que generaron una impronta familiar muy fuerte, la que se fue transmitiendo a través de las generaciones: lo hemos vivido en septiembre pasado, cuando decidimos homenajear a mamá en su 87 cumpleaños, reuniendo a la familia Vedani, aquí en Tandil: sus primos, sobrinas y sobrinos segundos llegaron desde Buenos Aires, Posadas y ¡hasta de Ecuador! No suponíamos que sería una despedida, pero ¡qué bueno haberlo hecho! Descubrimos, los unos en los otros, esos lazos comunes, esa “cultura” familiar heredada y respetada. En ese marco de “familia grande” se crió mamá.
A los pocos años, su “familia chica” se trasladó a vivir a Castelar, nueva zona residencial en el oeste, con desarrollo incipiente. Allí transcurrió el resto de su infancia, la adolescencia y buena parte de su juventud. Cosechó amigos; era muy sociable, divertida y animada. Se recibió de maestra y ejercía como tal, mientras estudiaba en la Facultad de Derecho, donde se graduó como Asistente Social e inició estudios de Derecho que se vieron interrumpidos por un cambio rotundo en su vida.
En un baile del Club Argentino de Castelar, conoció a un tandilense: Ricardo Usandizaga, que por entonces trabajaba en Buenos Aires. Noviazgo corto, casamiento en 1949, viaje de bodas y ¡a vivir al campo! ¡y hace 64 años el campo no era lo que es ahora! Sin luz, gas, heladera, ni teléfono. Caminos a menudo intransitables y, como único vehículo, una vieja camioneta Ford A. ¡Un gran desafío para una chica de ciudad!
Quequén Chico, cerca de Claraz, fue su primer destino: allí llegaron los hijos mayores: María Haydée, Cali y Lolo.
El Carmen fue su segundo destino. Otro desafío de “aquellos”: hacerse cargo de la conducción de la casa familiar donde cuñadas y cuñados, sobrinos políticos pasaban sus vacaciones de verano e invierno: había que tener mucha “cancha” para manejar esa casa de familia numerosa, mucha “diplomacia” para evitar rispideces; había que actuar de mamá de muchos, ser confidente de otros tantos y ponerse seria y firme cuando la situación lo requería. Creemos que logró todo eso con creces.
Mientras tanto su vida seguía y llegaron sus hijos menores: Rosario, Marcelo y María Marta. Junto a las alegrías también hubo grandes tristezas que, junto a papá y con el apoyo incondicional de la familia de origen y de su familia política, y su propia fortaleza de espíritu, logró superarlas.
Llegó el momento de volver a la ciudad; nuestra educación así lo requería y Tandil fue el destino. Fuimos creciendo, y mamá dispuso de más tiempo para ella. Desempolvó el título de Asistente Social y comenzó a trabajar durante años en la Comisión de Damas de Cruz Roja de la que fue presidenta largo tiempo.
Finalmente. Vinieron los nietos y allí partía la “abuela salvadora” con todos al campo, haciendo las delicias de los chicos y trayéndonos alivio a nosotros.
Y después… mucho después… llegaron la muerte de papá tras 56 años compartidos, algunos achaques que menguaron sus fuerzas, mucha serenidad para hacer frente a sus últimos años… pero el espíritu de mamá nos siguió aglutinando, en su departamento, en “El Carmen”, donde, finalmente, hace unos días, como ella quería, y en paz, partió a enfrentar su último destino.
¡Gracias mamá por todo”. Tus hijos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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