Necrológicas de la edición del 27 de octubre de 2013
ELSA LAURA CASADO de RICCHI
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Este poema es para vos: para Elsa mi abuela, mi suegra, mi todo.
Hoy trato de enlozar las palabras que con lágrimas salen de mi alma, palabras en este momento no quisiera decir; palabras que acompañarán esta tristeza por una ausencia que no esperaba.
Hoy la nostalgia me visita otra vez trayendo a la memoria recuerdos de esa gran mujer, una mujer maravillosa, llena de vida, hoy parece que las palabras te despiden de mí…
Tengo tanto que decir, pero tu ausencia enmudece mi voz cautiva, mi pensamiento y sencillamente no puedo.
Elsa: esto te quiero decir y sé que me escucharás porque no te has ido y nunca te irás porque estás en cada latido, en cada lágrima, en cada suspiro, ahora mismo estás, estás viva, pues tu esencia sigue, tus recuerdos, tu ejemplo, tu valor, tu esfuerzo han quedado plasmado en nuestra memoria y escribo con letras doradas en el corazón…
Abuela amada, tus palabras vivirán en nuestras almas, te recordaremos cada mañana, ahora mismo, la tristeza nos quita las calma pero hacemos muy nuestros tus recuerdos, tus besos, tus abrazos son un tesoro interminable, no has muerto y nunca lo harás, porque no se muere cuando el corazón deja de latir, se muere cuando los recuerdos se deja de existir y tu estás presente. Estás aquí, estás viva para todos ¡Te amamos!
Abuela, madre, compañera y cuando lleguemos a tu lado enséñanos a volar, siempre estarás en nuestro corazón”.
(Tus hijos, hijos políticos, nietos y bisnietos).
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARY ELISABETH FACCIOLI de PALAZZO
“Luego de atravesar una breve dolencia, el pasado jueves 3 del corriente tuvo que partir Mary Elisabeth Faccioli de Palazzo, dejando un gran vacío entre sus familiares y amigos que tanto la apreciaban por su espontaneidad, solidaridad y su carácter divertido.
Fuiste una gran mamá totalmente dedicada a nosotros tres: Jorge, Roberto y Mariel, fruto de tu único matrimonio con papá, Ismael “Coco” Palazzo y por los cuales te preocupaste hasta el último día, en que Jesús vino a buscarte.
También fuiste media mamá de tus sobrinos: Héctor “Toto” y Jorge Gómez, a los que cobijaste con mucho cariño, luego de la temprana partida de tu hermana mayor.
Excelente anfitriona y cocinera, en tu mesa y tu casa, siempre había un lugar para uno más. Abuela de cuatro nietos.
Te extrañamos mamá (aunque suene egoísta), sabíamos que siempre estabas con espíritu solidario y tu acertada visión de la vida misma, a pesar de algunas adversidades con tu fuerza y como buena escorpiana la supiste superar.
Lo poco o mucho que somos, es gracias a vos, que nunca faltaste de nuestro lado. Mil virtudes más tendría para nombrar. Se que Dios te tiene en el mejor lugar, con tus hermanos y tus papás que te estaban esperando allá en el Cielo.
Que más decirte que gracias mamá, siempre estarás en nuestro corazón y en nuestras vidas. Mujer fuerte y sencilla, a la vez que dejó una gran huella en nosotros.
¡Hasta siempre Viejita!, te queremos con el alma: Jorge, Roberto, Mariel y tu queridísima y compinche nieta Natalia, a quien gracias a Dios disfrutaste, desde que nació hace 25 años, hasta tus últimos momentos.
Nunca te vamos a olvidar, por la gran presencia que siempre impusiste con tu personalidad. Gracias por tanto Mamá. Tu fuerte luz siempre nos guiará”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
JUAN CARLOS CAVALLI
El pasado sábado 19 del corriente falleció Juan Carlos Cavalli, una querida persona que contaba con 82 años de edad. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Se fue un grande, un gran hijo, un gran padre, un gran abuelo, fuiste lo más grande para mí.
Seguro que Dios necesitaba un jefe de estación y te eligió a vos que fuiste el mejor, y San Pedro un compañero para la pelota a paleta, fuiste y serás para mí el mejor.
Te voy a extrañar un montón físicamente pero espiritualmente estarás conmigo siempre.
Recuerdo cuando me prestabas el Citroën para ver una chica y cuando ibas a la Estación en Gardey a “ayudarte” a vender boletos.
Por eso y por muchas cosas más sos “El gran tío Ñato”. Te quiero mucho. Tu sobrino Oscar”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio municipal de María Ignacia (Vela).
OSCAR OSVALDO RETONDARO (sin Foto)
“Querido Negro: fuiste una persona de una generosidad sin límites, con una forma de ser totalmente despojada de envidia y malas actitudes que lamentablemente hoy sobran en esta sociedad.
Por eso te dejamos escritas estas palabras para que sepan que Oscar Retondaro fue un ser humano excepcional.
Te extrañamos los martes de fútbol y bar como también esos asados que tan amistosamente hacías para que todos nosotros, ni que hablar de tus fuertes abrazos de oso que nos brindabas… ¡Hasta siempre Negrito!
(Los Bolú: Renzo y Marcelo Rossi)
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ADOLFO RAUL BERNAOLA
El pasado jueves 10 del corriente partió a los Cielos, Adolfo Raúl Bernaola, quien contaba con 78 años de edad.
“El Chino” Bernaola estuvo casado desde el 16 de diciembre de 1961 con Norma Edith Conforti y tuvieron dos hijos: el primero Beto, quien junto a su mujer Claudia le dieron tres nietos: Cristian, Paolo y Paula, y un bisnieto: Lautaro; su otra hija Norma, junto a Mauro le dieron una nieta llamada Araceli.
En su juventud jugó mucho al fútbol en El Palenque, Juventud Unida y Jorge Newbery.
Trabajó en Metalúrgica Tandil y luego por más de treinta años en Gallo Hermanos, donde alcanzó su merecida jubilación. Después se dedicó a lo que era su pasión: la pesca
Siempre estaba muy bien acompañado por su hijo Beto, sus nietos Cristian y Paolo, junto a su amigo de siempre: Olmedo.
“Tu esposa, hijos, hijos políticos, nietos, nietas políticas (Natalia y Belén) y bisnieto siempre te recordaremos con mucho amor.
Aunque estés lejos de mi, siempre estarás en mi mente. Nunca serás mi pasado y siempre serás mi presente. Gracias por ser mi pedacito de Cielo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
SEVERO ANTONIO SOSA
El pasado domingo 6 de octubre, a los 73 años dejó de existir Severo Antonio Sosa, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
“Don Sosa” nació el 22 de agosto de 1940 en Canals, provincia de Córdoba; su infancia y adolescencia transcurrieron en Monte Grande, hasta que al cumplir con el Servicio Militar en esta ciudad, la adoptó para vivir todo el resto de su vida.
Conoció a su mujer: Olga Ester Bertotti, estuvieron tres años de novios y llevaban 47 años de matrimonio, junto a sus hijos Walter, Sonia, Guillermo, Martín y Remo, al igual que sus nietos Juan Cruz, Melisa, Washington, Lautaro y Dilan.
Durante 32 años se desempeñó laboralmente en el ferrocarril, además de bicicletero, siendo activo colaborador del Tandil Cycles Club. También fue jugador de fútbol en el Club Doce Estrellas y árbitro de la Liga Agraria.
“Familiares y amigos te recordamos con cariño y tal cual eras un buen tipo, sincero, muy trabajador, súper divertido, siempre con una sonrisa y ese particular sentido del humor para hacernos reír.
Te echaremos de menos Viejo, pero nos quedan tus códigos, tu entrega, tus ganas de vivir. Vamos a cuidar de tu señora como corresponde. Siempre estarás en nuestro corazón.
Vos no has muerto, solo te adelantaste nomás, y pronto nos reencontraremos y nos vamos a comer ese asado pendiente. ¡Te amamos mucho!”.
“Yo no soy la libertad pero sí el que la provoca.
Si la libertad me gusta ´pa que voy a vivir de esclavo.
Prefiero seguir a pie que a caballo prestado, alguien por una manzana quedó ´pa siempre endeudado”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUIS JORGE STANLEY
“Qué difícil es escribir una semblanza de este ser tan querido. Luis Jorge Stanley falleció el sábado 19 del corriente a los 75 años de edad.
Si bien estaba luchando con una enfermedad difícil, el desenlace fue sorpresivo y nos golpeó en forma cruel.
Su vida, su pasión, fue siempre la actividad aeronáutica. Se crió dentro del ambiente del Club de Planeadores, institución que fundó con sus tíos, donde desarrolló gran experiencia.
Su pasión fue siempre la docencia. Participó en numerosos campeonatos de vuelo a vela con muy destacada actuación, donde cosechó innumerables amigos, que hoy lamentan muchísimo su partida.
Piloto comercial, dedicó largos años de su vida a la actividad aérea y la fumigación.
Va a ser muy difícil aceptar esta realidad que el destino nos impone. Ruego a Dios lo tenga a su lado”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ARMANDO JESUS COCINA CABEZA
A los 87 años de edad, el pasado lunes 21 del corriente falleció Armando Jesús Cocina Cabeza, dejando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
Armando nació el 9 de noviembre de 1925 en Soto de Caso, Asturias (España); en 1948 migra a la Argentina, país que amó como propio, junto a sus padres José y Ramira y sus hermanos Antonio, Benito y Ahida.
Trabajó y vivió en Buenos Aires, en 1952 se casó con María Luisa Romero y tuvieron dos hijos: Mabel y Miguel Angel, en 1963 se radica junto a su familia en esta ciudad, donde nació su tercer hijo: Armando.
Abuelo de nueve nietos: Ramiro, Sol, Armando, Flor, Paz, Manuel, Rosario, Nelson y Matías; y de seis bisnietos: Fermín, Francisca, Olivia, Zoe, León y Paula.
Dedicó su vida al trabajo y al amor a su familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
GIOVANNINA PUCCI de LA MACCHIA
El pasado sábado 19 del corriente se produjo el fallecimiento de Giovannina Pucci de La Macchia, una querida y apreciada mujer que contaba con 96 años de edad.
Giovannina había nacido el 4 de julio de 1917 en Spezzano de la Sila, provincia de Cosenza (Italia); en junio de 1955 se vino a la Argentina junto a su esposo Pietro La Macchia y con sus seis hijos: Mirella, Silvio, Franco, Ana María, Elvira, Rita y aquí nació Rosa.
Llegaron a este país porque después de haber pasado por la Segunda Guerra Mundial, buscaron un lugar seguro para criar a sus hijos, dejando a toda su familia en Italia.
Aca encontraron la tranquilidad, y con mucho sacrificio trabajaron la tierra, haciendo quintas para abastecer a su familia. Trabajadora e incansable, hizo de madre y padre, ya que su esposo falleció en 1969.
Luchadora, generosa y protectora como en toda familia italiana, vivió rodeada de sus seres queridos, hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, cinco generaciones que vio crecer. Dios le dio tantos años, para ver crecer a sus hijos y toda su descendencia.
“Estos es para vos mamá de tus nietas:
Tus manos enterradas en la tierra, olor a albahaca fresca, baldosa de por medio, un espejito de agua el cuerpo resiste, lo cubren los aromas y las palabras, ese paso firme de capataz de castañas”.
“Abuela, te amo con todo mi corazón y nunca te voy a olvidar, porque estás viva en mí”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MIGUEL ANGEL ANDRACA
El pasado martes 22 del corriente cuando se escondía la tarde, se apagó la vida de Miguel Angel Andraca, un gran hombre que contaba con 70 años de edad.
Esa noche, el Cielo no pudo contener sus lágrimas y lloró hasta la mañana siguiente, cuando en el momento de darle el último adiós, las nubes se abrieron para darle paso al sol brillante, que iluminó su partida, como si fuera poco, por la noche, la luna vestida de gala, te dio la bienvenida al Cielo.
Miguel nació en esta ciudad el 8 de octubre de 1943 en una familia numerosa. Desde muy chiquito tuvo que trabajar; a los ocho años se fue con la familia Lecuona a Desvío Aguirre. Allí pasó los mejores años de su niñez, donde se hizo hincha de River Plate.
Regresó a su casa paterna, a La Pastora, e ingresó a la Escuela N° 30, donde según sus maestros Gladis Poli y Juan Eduardo Villarreal, fue un alumno bueno, respetuoso e inteligente.
A los 17 años comenzó a trabajar de tractorista en la estancia La Calandria y en 1966 contrajo matrimonio con Ofelia, una compañera de colegio. De esa unión de 47 años nacieron sus tres hijos: Andrés, Sandra y Claudio.
En 1968 se vinieron a vivir a la ciudad donde se desempeñó como soldador en Talleres La Unión en distintas canteras de Tandil, Hugo Soria, ferrocarril y empleado de Kaffka y Metalúrgica Tandil.
A los 60 años, una vez jubilado, no pudo con su amor al trabajo y a los fierros, y siguió trabajando en el taller de Juan y Sergio Oroná, lugar donde se sintió como en su casa, donde siempre había algo para festejar, algún asado por hacer y un vinito tinto para compartir.
En la parte social y ya jubilado, junto a su esposa inseparable, comenzaron a bailar folclore, en la Peña El Palenque, Centro Tradicionalista, Universidad Barrial. Participó varios años en los Torneos Bonaerenses, en baile y taba.
Estudiaba guitarra y canto en la Escuela Municipal de Música, e integraba junto a Ofelia, el Coro Municipal de la Tercera Edad, con quien en el mes de agosto realizó feliz su último viaje a un encuentro coral, en la provincia de Santa Fe.
Hombre humilde, de perfil bajo, familiero, buen tipo, sembró buena semilla, cosechó una gran familia y antes de partir dejó en claro lo orgulloso que estaba de eso.
!Viejo querido! !Abuelo! Juntos en familia, no encontramos consuelo a tanto dolor. Una cruel enfermedad te llevó en poco tiempo, dejándonos sin tus palabras.
Abuelo querido, no te llevaste tu guitarra nueva que te habías comprado, seguramente en las puertas del Cielo, te tenían preparada una tan linda como la tuya.
No te tenemos físicamente, pero día a día, en cada cosa que hacemos ahí estarás, en las picadas de los sábados, en los asados domingueros…
Seguiremos unidos, recordándote con una sonrisa, con esa unión que nos hizo luchar a brazo partido contra tu enfermedad.
Gracias por ser un gran papá, esposo y abuelo, por rezongar, por querernos, por alegrarte ante cada logro, por formar nuestra familia, familia que hoy te tiene en su corazón para siempre !Te amamos!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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