Ni rubios, ni de ojos celestes
Señor Director:
6 de septiembre de 2008, el mundo gira, el tiempo avanza, pero la sociedad parece no progresar. Casi 50 personas, parten rumbo a un lugar, del que sólo saben que se llama Rauch, y que lamentablemente terminan conociendo, no como la ciudad del Ave de Raza, sino como la capital de la Discriminación de la Raza.
El colectivo llega su destino, al boliche ?Coco Coco?. La banda de rock tandilense ?La Reventada? junto a sus seguidores desciende, no para presenciar una expresión artística sino para ser crudamente discriminados.
Sincronizados una serie de patrulleros comienza a vigilarlos, un oficial se acerca y dialoga con el grupo, tras una denuncia de una vecina que sin más ni menos los tildó de sospechosos. Este oficial de policía, comprueba que se trata de gente que sólo viajó para divertirse con el recital de su banda.
Pero el caso no termina ahí, el dueño del boliche donde se esperaba la actuación de ?la mejor banda de la zona: La Reventada?, así lo anunciaban los carteles en su puerta. Maltrato a los miembros de la banda y a sus seguidores al expulsarlos del lugar y agredirlos verbalmente, sólo porque no le agradó la forma de vestir y comportarse.
¿Acaso la vestimenta, el color de pelo, una zapatilla o un canto al aire en apoyo a una banda puede hacer que todo un pueblo los catalogue sin conocer, de ladrones, drogadictos y de personas que no merecen respeto?
Hay muchos temas para analizar y reflexionar tras este mal rato. Pero lo principal es decir: ¡basta! basta de gente que discrimina, basta de señalar a los rockeros como gente peligrosa, ¡basta de censurar!
Les recuerdo que la libertad de expresión, y la libertad individual sin dañar a terceros existe y está vigente. Siendo un derecho de ¡todos!
Como si a caso la gente que viste de traje, maneja autos importados o escucha folclore fuesen todas personas de bien, abramos los ojos y sobre todo la mente. Es fácil catalogar, señalar y simplemente rechazar.
Gente como el dueño del boliche ?Coco Coco? que desalojó a todo el grupo del boliche sin dejarlos tocar y sin importarle el esfuerzo que hicieron para llegar allí, la señora que llamo a la policía sin motivo alguno, las personas que cruzaron de vereda y miraron horrorizadas a un grupo de chicos y chicas que sólo pretendían escuchar una banda de rock, para despejarse por unas horas de este tipo de seres, seres quienes siguen discriminando y haciendo que el mundo que nos toca vivir se llene cada vez más de odio, repudio y malestar.
Por último me pregunto si el próximo fin de semana en el cual se desarrollará en Rauch la fiesta del Ave de Raza, donde actuarán bandas relativamente más conocidas, también los tratarán de esta manera, ofendiéndolos en la cara, cerrándoles la puertas del boliche, y haciéndolos sentir que por lo menos en esa ciudad no hay un lugar para las personas que no son ni rubios, ni de ojos celestes.
¡Por un arte libre y sin censura!
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailE.J.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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