Nicolás Arizcuren presentará su libro
En la reseña contratapa dice Ximena Fernández: he aquí un juego narrativo muy interesante. En él se mezclan aspectos propios de la literatura y experiencias de vida en un cóctel de reflexiones, poemas y apuntes de orden analítico.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDesde la perspicacia de Búho y los vaivenes de Maurice, que vacila entre realidades alternativas, el lector puede, además de transitar la historia, contemplar y reflexionar sobre varias dimensiones de la naturaleza humana y las presiones que ejercen los mandatos culturales.
Un libro sobre la locura y la pasión, sobre los miedos y las dudas, sobre nuestras miserias y mezquindades y también sobre el amor como experiencia concreta y desidealizada.
A lo largo de la obra se desliza otro punto muy interesante que tiene que ver con el concepto de representación: ¿Hasta qué punto la realidad resulta ser?
Las reflexiones de Maurice y sus estados de desesperación nos posibilitan vislumbrar como las representaciones sociales determinan o crean realidades y que, al fin al cabo, las verdades absolutas no existen sino que: siempre es nuestra subjetividad, nuestra posibilidad receptora de datos, y nuestra posibilidad de combinarlos lo que nos permite lograr imágenes de la realidad, que distan de ser meras verbalizaciones en la medida en que hemos optado por abrir una ventana hacia el mundo, en lugar de distraernos con las sombras que refleja el espejo.
El autor y su obra
-¿Cómo surge la idea de esta novela?
-Fue hace mucho, me cuesta sostener los escritos por mucho tiempo y encontré una metodología para escribir textos cortos. Luego los reuní con un hilo conductor. Eso se dio de casualidad, lo mismo que el búho que es un alter ego del personaje principal. En 1900, donde transcurre la novela, no estaba diagnosticada del todo la esquizofrenia, que es lo que sufre el personaje, Maurice.
-La historia de este poeta se desarrolla en Francia.
-Sí, es un poeta de “medio pelo” que tiene una visión de la realidad un poco sesgada por la locura. Tiene momentos en que escribe y no se reconoce en ello. Es una metáfora de la búsqueda del ser. Es un persona que está en rebelión con sí misma, su pareja, la sociedad, el gobierno.
Personajes
-El búho tiene un lugar central.
–Representa el ser interno que tiene Maurice, pero que intenta salir, aunque él no lo acepta. Así que sale por la noche cuando él se sienta y escribe y se reconoce en una persona totalmente distinta.
-Hay otros personajes importantes.
-Los personajes periféricos van mostrando un poco esa realidad, lo que son las cuestiones de conveniencia, las estipuladas, el rol del inspector de policía, cómo debe ser y cómo reacciona él ante esa realidad.
Estos personajes secundarios muestran lo que es la sociedad: la mujer de Maurice que le reclama un amor idílico y no lo acepta como él es. La sociedad lo empuja a hacerse esos planteos constantemente, en el marco de 1900, donde se supone que las cosas no estaban tan claras en psiquiatría.
La realización y el camino
-¿Cómo se cristalizó esta historia en el libro?
-Después de escribirlo vinieron las etapas de corrección. Ahí apareció la cuestión de verosimilitud de la época, de estar atento a las palabras que colaboran con el imaginario de 1900 y los guiños que se podían poner de la época. Me gustó buscar bien la descripción interna de los personajes, psicológica, cómo se maneja en la sociedad, qué tics tiene.
-¿Quién fue responsable de editarlo?
-En cuanto a la edición, yo me hice cargo. El mercado editorial es complicadísimo, demora mucho tiempo, no te garantizan la distribución. Si vos no movés el libro, no pasa nada. De modo que voy a hacer una primera edición. Entré en contacto con una editorial de autores, que es una cooperativa, que se llama Parque Moebius y ellos editan el libro si realmente les interesa. En el trayecto me encontré con gente muy comprometida como que hizo el diseño, como es Reinaldo Cortéz.
-¿Quiénes colaboraron con la revisión?
-En la Asociación de Escritores Tandilenses me dieron una mano Ximena Fernández y Manuela Calvo con la corrección. Me fueron dando sus opiniones, pero en definitiva uno tiene la última palabra y llega un punto en que uno dice “mejor que esto no lo puedo hacer” y hay que cerrar la obra. Capaz que en correcciones estás más de un año y tu percepción de la obra cambia.
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-Harás la presentación del libro.
-La idea es salir de la presentación clásica de la Biblioteca Rivadavia o la Sala de Lectura, hacer una cosa menos acartonada. Por eso elegí el hotel Torino, para salir del ambiente encorsetado, académico y llevarlo a una charla sobre el libro. Probablemente hagamos una puesta en escena con un chico que es actor, para que el lector pueda ver en imágenes qué es lo que sucede en esta historia que no tiene un hilo conductor definido, porque el personaje atraviesa estos momentos de locura. Entonces se juega un poco con esa idea de la realidad alterada.
-¿Qué expectativas tenés?
-Trabajar para presentarlo, que lo lean. También lo voy a poner en internet para que se descargue. Lo importante es el aprendizaje que lleva poder hacerlo, editarlo, porque sino queda como un montón de libros que terminan en una fotocopia anillada en la casa de uno, que no lo edita por todos los obstáculos que tiene el mercado editorial que está muy cerrado, muy determinado por lo que puede llegar a ser comercial o no. Si es bueno, es bueno y si es malo, es malo. La idea es que se lea. Si se vende, si gusta, depende del lector, de la editorial o del jurado de un concurso. No me parece justo con todo el trabajo que uno hace para poder plasmarlo, que después la recompensa no quede en manos de uno mismo, creo que es cruel.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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