?No creí que nos iba a disparar de esa forma?, dijo el vecino que acompañó a Berté en la persecución
Los vecinos de Langueyú al 800 están transitando una semana muy difícil, dolorosa. Al recordar lo que pasó el lunes por la mañana es difícil que alguno de ellos logre contener las lágrimas.
El asalto al autoservicio Oriental, la posterior persecución y el final trágico, con Juan Berté (14 años) herido, hace que el tiempo retroceda y que todo vuelva al lunes a las 10, cuando una de las mujeres que atiende el comercio salió gritando que le habían robado.
Con ojos de desconsuelo, Daniel, el vecino que acompañó a Sergio Berté y su hijo Juan a buscar a los asaltantes, accedió a relatarle a El Eco de Tandil “lo mismo que a la fiscal” del fuero Penal Juvenil, María de los Angeles Marsiglio.
El hombre y su esposa salieron a la calle para ver qué pasaba, alarmados por los gritos de una de las trabajadoras del Oriental. Desde la puerta de su casa, observó que apareció la mamá de Juan, y luego Sergio y su hijo. Los dos varones se subieron a la camioneta.
“Como ya le pegaron la otra vez, me dio miedo que fuera con el hijo, pensé que le podían pegar. Entonces, sin decirle nada, voy y me subo, pero no subí en la parte delantera porque estaba Juan, me siento en la parte trasera, entre los dos asientos”, describió con precisión.
Recorrieron calle Langueyú hasta Lavalle, giraron hacia la izquierda hasta Bereterbide y a mitad de cuadra ven a los propietarios del autoservicio, que habían salido primero a perseguir a los asaltantes.
Daniel relató que “Sergio abre el vidrio para preguntarles y le dicen que se metieron en la casa de mitad de cuadra, por Bereterbide pasando Patagonia, en una casa de portón negro. Entonces le digo: ‘Llamá a la policía’ y en eso sale uno corriendo. Habrá hecho diez metros y sale el otro corriendo. Ya no nos dio tiempo de llamar a la policía, entonces salimos a correrlos”.
Casi llegaban a Magallanes, cuando uno de los detenidos “se frena en la misma esquina, se da vuelta, nos mira, saca la pistola de entre la ropa y nos tira un tiro. Cuando vamos pasando, nos tira dos tiros más. Para matarnos a los tres”.
En ese instante, Daniel pensó que no les iba a disparar, que sólo les mostraría la pistola para que se alejen, y le dijo a Sergio Berté: “Acelerá. Tiene un arma”. Ya que no les daba tiempo a doblar por Magallanes y se vieron obligados a seguir derecho, contra las vías. Ahí vinieron los disparos y cuando intentaban salir de esa situación “pegó el grito Juancito: ‘No veo papá’”.
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Dijo que no saben dónde impactaron los otros dos tiros, “porque en la camioneta no hay ningún tiro, solamente el de Juancito que entró por la ventanilla abierta. Si hubiésemos tenido la ventanilla cerrada… Calculo que debe haber sido cuando vamos pasando, la primer bala no, las otras dos balas que tiró cuando pasamos enfrente de él”.
Aún conmocionado, manifestó que “nos esperó y nos tiró. Nos apuntó y nos tiró”.
-¿Los dueños del Oriental dónde quedaron?
-Ellos estaban en Patagonia y Bereterbide. Cuando nosotros aceleramos, les sacamos una cuadra. Entonces cuando nosotros giramos y volvemos, que les decimos que le pegaron un tiro al nene, ellos estaban en la esquina. Salimos gritando. Ellos nos escucharon. Después no sabemos qué pasó con ellos, porque ya habían llegado a Magallanes.
Hasta el disparo, estábamos solos nosotros. Hubo muchas versiones, pero estas son las verdaderas versiones. Decían que estaban armados los del supermercado, no sé. Nosotros no andábamos armados.
-Ustedes no vieron…
-Yo creí que nos mostraba el arma para decirnos ‘no vengan que tenemos un arma’. Yo lo he visto eso en Buenos Aires, te muestran un arma para que frenes pero no te tiran. Yo no me imaginé que nos iban a tirar.
-¿Es verdad que le roban una vez por semana al mercado?
-No sé si es para tanto, pero vienen, roban y roban. Ya estamos todos cansados, porque nosotros tenemos todos los chicos en la calle. Van a tirar un tiro y nos van a matar a nosotros o a los chicos o a cualquiera que pase por acá; porque las veces que han venido dicen que han venido armados.
Esta vez pensamos que eran rateros, como eran las 10 de la mañana. Siempre vienen de noche. Como pensamos que eran rateritos, uno se confía, siempre pasa lo mismo. Pero la verdad, yo no creí que nos iba a tirar de esa forma.
El testigo duda que fue el menor el que disparó y le atribuyó el ataque al que llevaba campera oscura, e indicó que si Sergio “pega el volantazo, lo matamos al tipo. Y después tenemos problemas terribles”.
-¿Cuál era la actitud de Berté? Porque ya había tenido un episodio bravo, con el asalto en el centro y la herida de arma blanca…
-Era para agarrarlos, para llamar a la policía, para ver dónde se metían, para eso. No vamos a ser tan pavotes tampoco. Era para seguirlos, para saber dónde se metían, para ayudarlos a los dueños del negocio, para que se termine el problema.
-Y Juan se subió…
-Juan desde que le pegaron al padre es la sombra del padre, y no lo podés sacar de atrás de él. Por eso no me pegaron a mí el tiro, porque Juan se sube él primero.*
El barrio rezará por
Juan y pedirá justicia
Cristina, una de las vecinas, marcó que la prioridad es “la salud del nene; que se recupere, que es lo que queremos todos; darle fuerzas para que esté bien; más allá que, pobrecito, ya el ojo lo perdió. Queremos que esté con nosotros, que la gente nos apoye”.
En segundo lugar, la asamblea reclamará “por seguridad, que es lo importante, porque Villa Italia Norte no existe” y pidió que los acompañen “porque hoy fue Juancito, mañana puede ser Pedro, que vengan todos los vecinos, los comerciantes, todos a ayudarnos a orar, cada cual a su manera, por el nene”.
Al mismo tiempo, pedirán “justicia, porque esto no puede quedar así, que hoy está preso y mañana suelto”.
La mujer expresó que “al Intendente le pido de corazón que haga algo por este barrio, porque estamos cansados ya. Es muy triste lo que estamos viviendo los vecinos que nos conocemos de toda la vida, y no queremos que pase otra desgracia como la que estamos viviendo con este nene”.*
del adolescente baleado
Sigue internado en el hospital Materno Infantil “Victorino Tetamanti” y por su evolución, su entorno informó que se encuentra estable y que el panorama es más alentador.
Luego de sufrir un disparo de arma de fuego en el ojo, Juan recibió las primeras atenciones en el Hospital de Niños de Tandil e inmediatamente fue trasladado a Mar del Plata, donde sigue internado.
Allí fue sometido, el lunes, a una cirugía para extraer el proyectil del lóbulo temporal del cerebro y ayer volvió a ser intervenido con éxito.*
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